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La maternidad es tan cambiante que siempre eres una recién llegada a ella

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La falda en los uniformes escolares no debe ser obligatoria para las niñas

Buenas noticias desde Galicia. Pequeñas buenas noticias si queréis, pero no por eso dejan de ser positivas y causa para alegrarse.

Todos los grupos del Parlamento de Galicia han llegado a un acuerdo para que, a partir del próximo curso escolar, la Xunta implante “todas las medidas pertinentes” para evitar que los colegios con uniforme obliguen a las niñas a usar falda de forma que esta sea una opción que las propias alumnas elijan.

La eliminación de obstáculos para alcanzar la igualdad también pasa por la eliminación de la vestimenta diferenciada en los centros escolares”, manifestó la diputada Luca Chao durante la defensa de la iniciativa el martes, jornada en la que aseguró que el uso de la falda puede condicionar la “libertad de movimiento” de las niñas.

Hoy no quiero entrar en el viejo debate de si los niños deben o no llevar uniforme, de si es mejor que vayan vestidos como quieras o más práctico el uniforme. Hoy simplemente quiero alegrarme por el hecho de que las niñas en Galicia a partir del curso que viene no se vean obligadas a llevar la faldita de turno si no les place.

Y quiero también desear que sea algo que se extienda a toda España. Una niña no debe verse obligada a llevar falda si no lo desea, y es algo que está pasando en demasiados colegios.

Es cierto que los hay que, por iniciativa propia, dejan a las niñas elegir. Y es de agradecer. Pero he visto demasiados casos de colegios que solo hacen excepciones cuando las niñas están en Infantil, para facilitar entre otras cosas su autonomía a la hora de ir al baño, o ese día tienen Educación Física.

Pues no. Esa capacidad de elección debería ser siempre, permanente. En todas partes.

Sé que hay niñas que preferirían ir cómodas siempre, con el chándal del colegio o pantalón, y que se ven obligadas a enfundarse unas medias y la falda o el vestido. También que una mayoría, sobre todo según crecen, prefieren la falda. Tanto unas como otras deben poder elegir.

Tanto unas como otros. Espero que si hay niños que quieren llevar falda, tampoco haya inconveniente.

El único argumento que se me ocurre que se puede aportar para defender que ellas vayan siempre en falta es que así están más monas, expresado de la manera que queráis. Y ahí coincido con Chao, que en su intervención aseguró que “estamos enseñando a nuestras hijas en los colegios a ser guapas antes que felices, queremos niñas felices que jueguen en los patios, que sean libres y dueñas de sí mismas”.

Luna Chao tambien apuntó que lo deseable sería que los uniformes fueran iguales para todos, niños y niñas. No sé a vosotros, pero a mí, el hecho de que puedan elegir, ya me parece avance bastante.

Uniformes en una gran superficie (Pepe Caballero/Archivo 20minutos)

Por cierto, termino con otra buena noticia que llegó ayer desde Valencia. Otra que ojalá se ampliara a todo el territorio nacional, para que ni menores (los que más lo sufren) ni adultos se vean expuestos a esta barbaridad propia del siglo pasado.

Quiero saber lo que opinan los docentes sobre la formación, inducción y valoración de su desempeño #yosoyprofe

Este martes se ha desarrollado una jornada en la que, desde las 9 de la mañana hasta las 19 de la tarde, se ha estado hablando de la formación de los profesores, de cómo se debería llevar a cabo la inducción (el paso a las aulas tras su formación), de implantar un modelo de evaluación y desarrollar la carrera profesional docente.

El foro, acotado a esos temas, pretender ser el inicio desde el cual seguir hablando sobre cómo remodelar todos los aspectos de la profesión. La idea es poder llegar a un acuerdo esta legislatura esta legislatura y ponerla en marcha la siguiente. Ya se verá. De momento el compromiso es recoger información para elaborar una propuesta en tres meses. Y esa información se pretende recoger también desde una encuesta online y desde el hahstag #Yosoyprofe.

Yo no soy profe, soy periodista, pero me interesa mucho la opinión de los profesores que están en las trincheras sobre todos estos temas. Lo que querrían, lo que no, las prioridades que habría que abordar y cómo hacerlo, qué evitar, qué temen y cómo podría llevarse a buen puerto. Quiero saberlo de verdad, con inocencia y curiosidad infantil, y a priori me parecía que un hashtag podía ser un lugar estupendo para exponerlo y yo enterarme, pero no me estoy encontrando lo que esperaba.

El profesorado activo en twitter se ha sumado al hashtag sobre todo para criticar el hecho de que no haya docentes de a pie entre los ponentes.

También (aunque en mucha menor medida) para exigir algo completamente legítimo y para lo que tienen todo mi apoyo, como es la derogación de la LOMCE, la rebaja de ratios, el incremento de los recursos educativos y de la apuesta por la pública. Algo necesario, de ley como os decía, pero que creo que deriva un debate que merece la pena acotar.

El foro se centra en la formación, inducción y evaluación del profesorado. No sé si Celaá conseguirá algo o todo se quedará en un canto al sol, pero me da la impresión de que antes o después es algo que va a llegar sí o sí y con toda sinceridad os digo que me gustaría saber lo que tenéis que aportar a ese respecto.

Yo estuve ayer con la ministra junto a otros periodistas y hoy estoy en el foro y no he percibido en ningún momento que se culpabilice al profesorado, que es algo que también he leído por las redes. Todo lo contrario, se asume que es una labor muy difícil con muchos escollos que hay que valorar más. Pero no hay nada en este mundo que no sea susceptible de mejora. La autocrítica y el aceptar las sugerencias constructivas me parece un deporte muy saludable en cualquier oficio y circunstancia de la vida.

Respecto a la otra crítica, la que más se lee en Twitter, lo cierto es que en ese foro me encontré un puñado de docentes de a pie, aunque es cierto que no estaban en las mesas. Y he aprovechado para preguntar a un par de ellos al respecto y esto es lo que me han contado.

María Barceló es maestra del CEIP Menéndez y Pelayo de Valverde del camino y se define como “muy tuitera”. Es consciente de las numerosas críticas recogidas en el hashtag #Yosoytuprofe. “Me están dando bastante leña. Es cierto que no podemos estar aquí todos hoy. Sí es de reconocer que se ha abierto un canal, se está transmitiendo en streaming, hay un formulario que es muy interesante en el que se puede participar”. “La delegación andaluza somos docentes a pie de aula, ayer de 9 a 14 estuvimos en nuestras clases”. “De momento es cierto que todo es bastante teórico, pero entiendo que hay que partir como decía la ministra de lo que ya hay hecho y a partir de ahí progresar. No sé qué formato tendríamos que tener para que no fuera tan teórico”.

José Antonio Gil es profesor de primer ciclo de la ESO y director en un colegio de Sevilla: “Yo tengo clases mañana a las 8 de la mañana. Es cierto que hay limitaciones por espacio y por tiempo, pero se han creado unos espacios web donde la participación tiene más cabida. En este foro los expertos, que tal vez es verdad que hace mucho que no pisan un aula, nos va a ubicar y quizás estaría bien que en otro foro de más días viniéramos más compañeros a contar nuestras experiencias. No creo que sea incompatible, creo que se puede complementar. La investigación, lo que dicen los grandes expertos, por supuesto hay que tenerlo en cuenta para a partir de ahí compartirlo con prácticas docentes”.

¿Qué os parece? ¿Debatimos sobre la profesión docente por los canales que tengamos o dejamos que el debate se lo queden otros?

(GTRES)

Permisos de paternidad y maternidad, mucho más que una cuestión biológica

Este martes el Constitucional se pronunció respecto a la diferente duración del permiso de paternidad y del de maternidad. Dijeron los magistrados que no hay discriminación en el hecho de que tenga una duración inferior al de maternidad.

Las razones que aducen, por supuesto, responden a nuestra distinta biología. Y es innegable que es algo a tener en cuenta. Es cierto que la mujer tiene que recuperarse del parto o de la cesárea; es innegable que nuestro cuerpo experimenta muchos y distintos cambios; por supuesto está el asunto de la saludable lactancia materna, que es preciso fomentar y la OMS recomienda que sea el alimento en exclusiva para el bebé al menos durante los primeros seis meses.

Pero tener un hijo es mucho más que la pura biología. Tener un hijo es querer criarlo, dedicarle tiempo, apoyar y apoyarse en la pareja, reconfigurar tus prioridades, tus horarios, tus ambiciones.

No hay mayor reprogramación vital que la que supone ser padre o ser madre. Las grapas de la cesárea o los cambios hormonales no son asuntos que tomarse a la ligera, pero son casi lo de menos.

Tener un hijo además afecta a nuestra situación laboral y equiparar los permisos redundaría en una mayor igualdad, en una menor discriminación. Tal vez también en una mayor natalidad.

Me sumo a las reflexiones del voto particular de María Luisa Balaguer Callejón. También creo que la sentencia no contempla la complejidad de hoy día, las distintas ramificaciones que tiene.

La sentencia, que llega en pleno debate sobre los permisos igualitarios e intransferibles, cuenta con un voto particular que considera que el Tribunal en su análisis ha permanecido ajeno a una realidad mucho más compleja de la que se contiene en la sentencia, y que proporcionaba una ocasión excepcional para analizar el impacto negativo que tienen parte de esas medidas garantistas del fenómeno de la maternidad, en el tratamiento igualitario de las mujeres en el marco del mercado laboral.

Considera que con esta sentencia, el Tribunal ha perdido la ocasión de explicar por qué las medidas de protección de la parentalidad, cuando se asocian exclusivamente o con una naturaleza reforzada a las mujeres, si bien pueden suponer una garantía relativa para quienes ya están en el mercado laboral, sin duda se erigen como una clara barrera de entrada frente a quienes están fuera y un obstáculo a la promoción de quienes están dentro, porque generan un efecto de desincentivo en quien contrata que solo afecta a las mujeres, y que, por tanto , incide en la perpetuación de la discriminación laboral.

La sentencia ignora que existe un efecto claro de discriminación indirecta de las mujeres, asociado al hecho de la maternidad, que el legislador debería haber tratado de erradicar por mandato del artículo 9.2 de la Constitución (CE). Un Tribunal Constitucional de este siglo debería haber reconocido la necesaria evolución de la realidad social, y profundizado en el análisis de los efectos reales de las medidas de protección que aquí se cuestionan.

Fotos: GTRES

Los padres de las personas con discapacidad no debemos ser freno, sino impulso

Fernando García Monzón y Luisa Roco son los padres de Javier, un chico de dieciocho años que protagoniza este lunes la portada de 20minutos por hacer sido el primer y único gran dependiente en viajar con el programa Discover EU de Interrail.

Ambos han luchado mucho por él y lo siguen haciendo sin ponerse límites ni ponérselos a él, como evidencia el reportaje que os recomiendo leer.

Los padres de personas con discapacidad a veces ejercemos de freno, cuando deberíamos ser precisamente impulso como Luisa y Fernando.

Es lógico no obstante que lo hagamos: hay miedos, muchos inconvenientes, trabas de todo tipo. En la Fundación Once me contaban que uno de los motivos por los que apenas van estudiantes universitarios con discapacidad de Erasmus (hay 18.0000 universitarios con discapacidad y el curso pasado viajaron 120) es precisamente que en el entorno familiar y social les desalentamos a dar ese paso.

Sí, es normal que no nos atrevamos, que hagamos que nuestros hijos tampoco se atrevan y pierdan con ello oportunidades y experiencias. Pero hay que tomar conciencia y procurar evitarlo en la medida de lo posible. Hay que reconocer cuando el miedo está decidiendo por nosotros y replantearse nuestras actitudes y posturas.

Hace ya muchos años una madre, con más experiencia que yo, dijo que había que ir a los sitios que nos apetecía, probar cosas nuevas, siempre que fuera posible. Que tal vez durases cinco minutos o tal vez tres horas, pero que no había que dejar de intentarlo. Decía que muchas veces nuestros hijos nos sorprendían para bien, pero para ello había que darles la oportunidad de sorprendernos.

Durante todo este tiempo no he dejado de creer que tenía toda la razón. El miedo no puede marcar nuestro rumbo.

Quiero terminar mi post de la mano de Fernando García Monzón, que es un artista que hace retratos a lápiz. En este vídeo explica uno que hizo a su hijo Javier y que encierra mucho más de lo que parece, igual que las personas siempre son mucho más que lo superficial y también conviene hacer el esfuerzo de verles a un nivel más profundo.

Hoy vamos a hablar de ese cuadro. Nuestro hijo Javier tiene una parálisis cerebral severa y siempre necesita de ayuda de tercera persona. En un cuadro, las líneas exteriores son siempre ortogonales. Y este orden siempre lo rompe la diagonal. La diagonal viene a ser de alguna manera la línea diferente, la línea de tensión. Apoyándome en esa característica he organizado el retrato de Javier de modo que esta diagonal sea el eje de su cara, el eje de su retrato.

De alguna manera, si la diagonal es una línea de tensión, si es una línea que se sale dentro del orden, representa lo que es el eje de la vida de Javier; no tanto por él, sino muchas veces por los demás.

Esta diferencia, esta tensión, también la he querido reflejar al dibujar las manos, que le representan perfectamente, y al añadir un cierto color al jersey. Seguramente si hubiera sido en blanco y negro hubiera quedado mucho más entonado todo, pero quise meterle un color un poco fuera de orden para reforzar la idea de que hay algo que no funciona. Hay algo que, de alguna manera, molesta.

Aunque Javier está afectado motóricamente, desde el punto de vista cognitiva no tiene prácticamente ninguna afección. Él se comunica con la mirada y de alguna manera lo que aquí nos quiere decir es que obviemos todo aquello que vemos a primera vista y nos dediquemos a mirarle a él, a comunicarnos con él.

Los ojos es el punto por dónde él, como persona, sale afuera y se comunica.

Debemos, entonces, no tener en cuenta lo que se ve e intentar ir al fondo de las personas, lo que quizás deberíamos de hacer todos con todas las personas.

Siempre necesita de tercera persona, pero su presencia, la presencia de Javier, suele distraer y borrar totalmente esta ayuda. Aquí, en el cuadro, también he querido representar eso. Esta silueta que se adivina aquí es la cara de su hermano. Aquí estaría un hombro. Y en el otro lado de las manos estaría el otro hombro.

En resumen podría decirse que este cuadro intenta representar el mundo interior de Javier, el que de verdad importa de las personas; la necesidad de ayuda que todos tenemos, y en su caso de una manera más manifiesta y más acusada; y como lo importante al final no son las apariencias, sino que es la persona y lo que nosotros podemos hacer por ella.

Todos los padres pueden (y deben) levantarse por la noche a cuidar de sus hijos

No veo, escucho ni leo medios deportivos ni sigo a los periodistas que hablan de estos temas. Lo siento, el fútbol no me interesa y es lo que mayoritariamente impera en ellos. No he oído a Juanma Castaño por tanto, no sé cómo suele conducir su programa o de qué equipo cojea. Solo sé de él que es paisano, de Gijón. En una ocasión coincidimos un par de horas por motivos de trabajo y he de reconocer que me pareció un tipo agradable en las distancias cortas.

Estos días he escuchado un pequeño fragmento suyo por vez primera. Uno en el que insiste con vehemencia en que “los futbolistas no pueden levantarse por la noche a cuidar de sus hijos” con el único argumento de que necesitan descansar. Y me ha sorprendido para mal, para muy mal, porque la responsabilidad que tienes ante la sociedad cuando tienes un micrófono (o un periódico, o una tele) es mucha.

Repite en varias ocasiones que lo dice muy en serio, porque Roberto Palomar, que dice mi santo que es un tío sensato, Tomás Guasch y el resto de colaboradores le intentan convencer, reconducir, dándole todo tipo de razones. Le dicen lo más sencillo y obvio, que está metiendo la pata, que se está metiendo en un charco. También que son como cualquier otro padre, que el panadero, el periodista o el obrero también necesitan descanso y se encargan de sus hijos. Es más, recuerdan que son tipos que trabajan muy pocas horas y a las dos de la tarde se van a casa. Le da igual. Obvia que antes de partidos importantes tienen concentraciones en las que no hay niños que atender. “Los futbolistas no pueden levantarse por la noche a cuidar de sus hijos”. Y punto.

Eso sí, suelta que la fiesta viene bien por su salud mental y emocional. Como ahí hay risas y no insiste repetidamente en que lo dice en serio, lo mismo está de coña.

Ahí le tenéis:

No sé si esto viene de un culto absurdo al futbolista, modernos héroes para tantos. Tampoco sé qué opinará entonces de las mujeres que juegan al fútbol. Tampoco de otros hombres y mujeres que practican otros deportes, en ocasiones mucho más exigentes físicamente que el balompié.

Tal vez (eso me temo) venga de una recóndita creencia, aún demasiado arraigada y que declaraciones así pueden alimentar, de que los hijos son más responsabilidad de las madres que de los padres, que para eso los hemos parido.

Perpetúan roles machistas, desigualdades de género. No ayudan a la tan necesaria corresponsabilidad, a la imperativa conciliación.

Puede incluso que haya además otro poso, el de que estos chicos millonarios tienen dinero de sobra para pagar a otros que atiendan a sus hijos cuando se despierten asustados, hambrientos o mojados por la noche. Y lo tienen, claro que sí. Dinero de sobra. Pero los vínculos resquebrajados entre padres e hijos no se pueden comprar. Esos vínculos no hay que darlos por supuestos, hay que construirlos día a día. ¿Les suena Criadas y señoras?.

Los padres, todos los padres, no solo pueden perfectamente levantarse a cuidar de sus hijos, sino que deben hacerlo. Y yo también lo digo muy en serio.

bebé

(GTRES)

¿Cómo va a proteger a los menores (y a las personas con discapacidad) la nueva normativa audiovisual europea?

El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado este mismo martes una actualización de la normativa audiovisual que habla mucho de autorregulación y corregulación y está acaparando titulares sobre todo por obligar a plataformas como Netflix a tener un 30% de producción europea. Me da que, al menos a Netflix, no es algo que le quite el sueño. Justo hace poco acaba de prometer la mejor producción española que jamás se haya visto para la segunda temporada de la exitosa La casa de papel. Pero el análisis de la producción europea de estas nuevas formas de fabricar y ver tele se lo dejo a mi compañera Cecilia del blog A ver series.

Yo de lo que vengo a hablar es de niños, de protección a la infancia.

(GTRES)

La directiva anterior era de 2010, que puede no estar lejos en el tiempo, pero a la velocidad a la que ha evolucionado la forma de consumir contenidos es el pleistoceno. De hecho, así lo reconocen en el preámbulo de la normativa (aquí la tenéis entera, por si os place su lectura):

Desde entonces, el mercado de los servicios de comunicación audiovisual ha evolucionado de forma significativa y rápida, debido a la convergencia actual entre la televisión y los servicios de internet. Los avances técnicos han hecho posibles nuevos tipos de servicios y experiencias de los usuarios. Los hábitos de visionado, en particular los de las generaciones más jóvenes, han cambiado significativamente. Aunque la pantalla de la televisión siga siendo un dispositivo importante para compartir experiencias audiovisuales, muchos espectadores se han decantado por otros dispositivos portátiles para ver contenidos audiovisuales.

Vayamos al grano que nos preocupa, al de protección de la infancia, teniendo en cuenta es que estas directrices se aplicarían también a sistemas de distribución de vídeos como Youtube o redes sociales como Facebook. Sobre todo en el caso de Youtube, hay mucho niño viendo contenidos.

Lo primero que veo destacable, es que es necesario facilitar información sobre el tipo de contenidos. Niños y mayores debemos tener claro antes de darle al play si es apto o no “por ejemplo, mediante un sistema de descriptores de contenidos, una advertencia acústica, un símbolo visual o cualquier otro medio técnico que describa la naturaleza del contenido”.

Es más: “Los contenidos más nocivos que puedan perjudicar el desarrollo físico, mental o moral de los menores, sin constituir necesariamente una infracción penal, deben someterse a las medidas más estrictas como el cifrado y un control parental eficaz, sin perjuicio de que los Estados miembros adopten medidas más estrictas”.

Otro asunto que recogen en la protección de datos personales de los niños y adolescentes, que la norma entiende que puede ser preciso solicitar para establecer mecanismos que protejan a los niños, pero que “no se deben utilizar con fines comerciales”.

También recalcan la necesidad de que los estados miembros se pongan las pilas para “reducir efectivamente” la exposición de los niños a publicidad de bebidas alcohólicas y de promoción de juegos de azar (esto último en España tiene su miga). La de tabaco y cigarrillos electrónicos está totalmente prohibida. Pero también se pretende “reducir eficazmente la exposición de los niños” a publicidad de “alimentos o bebidas que contengan nutrientes o sustancias con un efecto nutricional o fisiológico, en particular grasas, ácidos grasos trans, sal o sodio y azúcares, de los cuales se desaconseja una ingesta excesiva en la dieta general”.

Y la publicidad de colocar productos visibles “no debe autorizarse” en los programas infantiles”. Es más, establece que los estados tendrán que velar porque “las comunicaciones comerciales audiovisuales deberán ser fácilmente reconocibles como tales” y “no se utilizarán técnicas subliminales”.

Aquí también hay mucha tela que cortar respecto a vídeos de youtube e Instagram. Si determinados canales de youtube se categorizaran como infantiles y esto de verdad fuera efectivo, supondría su fin (que tal vez no estaría mal).

Más sobre publicidad, que me parece lo más extenso y regulado tras la lectura del documento: se prohíbe la televenta en programas infantiles y los programas de duración inferior a media hora no podrán interrumpirse con publicidad.

Sigamos cambiando de tercio, a los europarlamentarios les preocupa los contenidos “nocivos” y que “incitan al odio”. Sobre todo los que se intercambian en redes sociales, así que “se debe exigir a esos prestadores que tomen las medidas adecuadas para proteger a los menores de contenidos que puedan afectar a su desarrollo físico, mental o moral”. Los ciudadanos debemos poder notificar a la plataforma fácilmente cuando veamos algún contenido similar

Por cierto, más allá de los menores, la norma también establece el derecho de las personas con discapacidad y las personas mayores a acceder a estos servicios, por los que debe llevarse a cabo sin dilación, aunque con “un proceso progresivo y continuo”, la accesibilidad de estos servicios tanto como sea posible.

¡Ah! Y “cada Estado miembro pondrá a disposición del público para su consulta en línea un único punto de contacto, de fácil acceso incluso por parte de las personas con discapacidad, para facilitar información y recibir quejas sobre las cuestiones de accesibilidad a que se refiere el presente artículo”.

El pleno respaldó el acuerdo con 452 votos a favor, 132 en contra y 65 abstenciones. ¿Y ahora qué? “El texto legislativo deberá ahora ser adoptado formalmente por el Consejo de Ministros, antes de su publicación en el Diario Oficial y su entrada en vigor. Los Estados miembros tendrán 21 meses a partir de esa fecha para trasladar los cambios a la legislación nacional”.

Todo suena estupendo. No creo que nadie esté en desacuerdo respecto a proteger de semejantes maneras a nuestros niños. Luego está, por supuesto, su ejecución y hasta qué punto sea efectiva. Igual que la persecución de las infracciones.

También os digo que es responsabilidad de todos que así sea, que no vale solo con quejarse, hay que denunciar. La protección audiovisual de nuestros menores está en manos de todos nosotros.

¿Una ley de protección a las embarazadas?

Ha sido noticia estos días una declaración de intenciones del Partido Popular de lanzar una “iniciativa legislativa” de protección a las embarazadas para frenar el aborto.

Lo dijo en una entrevista con Efe el secretario general del PP, Teodoro García Egea, sin precisar si sería una nueva norma o una modificación de la que ahora regula la interrupción del embarazo.

El Partido Popular sigue fijando su posición sobre el aborto: va a proponer una ley que se centre en la “protección” a las embarazadas para darles “el mayor apoyo psicológico y económico” posible de forma que puedan seguir adelante con la gestación, lo hagan “sin ningún tipo de presión” y eviten así la opción de abortar.

Palabras solo, con aroma de globo sonda, que tal vez se lleve el viento. Aunque nunca se sabe.

Creo que nadie que tenga un mínimo respeto por los demás puede estar en contra de ofrecer apoyo psicológico y económico a las embarazadas, a aquellas que sepan seguro que quieren seguir adelante con su gestación y se encuentran en una situación vulnerable. Por eso la plantean así.

Todos de acuerdo, pero siempre y cuando no suponga la menor traba si su decisión es justo la contraria.

Si esa mujer tiene claro que quiere interrumpirla no debe pasar por más trámites, por gente que intente forzar que reconsidere su postura, el proceso no debe dificultarse lo más mínimo. Bastante duro puede ser ya de por sí.

Una ley que habla de proteger a las embarazadas no puede complicar las cosas a las mujeres embarazadas que desean dejar de estarlo. Ellas también merecen protección.

Si de verdad hay interés en desarrollar una ley que proteja a las embarazadas, podemos hablar de igualar de una vez el permiso de paternidad al de maternidad, de permitir una mayor flexibilidad en la incorporación al trabajo tras el fin de ese permiso, de apostar por políticas reales de conciliación, de tomarse muy en serio la educación sexual (no solo por la prevención de embarazos no buscados, también de enfermedades de transmisión sexual) o de favorecer el acceso a todos los métodos anticonceptivos disponibles.

Pero sobre todo, para proteger a las embarazadas necesitamos políticas que reduzcan las tasas de desempleo juvenil, que faciliten la independencia económica de los jóvenes y su acceso a la vivienda, para que no estén aún a los veinticinco años en casa de sus padres y buscando su primer trabajo decente.

Así, sí que protegeríamos a las embarazadas y facilitaríamos el freno de ese envejecimiento poblacional que tanto preocupa salvo cuando hay que arremangarse de verdad, rascarse el bolsillo y apartar mentalidades políticas propias de hooligans para trabajar con partidos de la oposición por el bien común de toda la sociedad.

No es obligatorio tener hijos, tampoco es un derecho, pero puede resultar imposible no desearlos por encima de cualquier cosa

No es la primera vez que lo cuento en doce años de blog. Hay mujeres que me consta que tienen claro que quieren ser madres desde siempre. No fue mi caso. Yo no supe si quería tener hijos durante mucho tiempo. Siempre me resultó curioso cómo hay personas que lo tenían tan claro, para las que el deseo de perpetuarse es tan fuerte, mientras que otras incluso lo rechazan de plano. ¿Instinto? ¿Deseo razonado? ¿Presión social? ¿Recorrer sendas conocidas? ¿Cumplir sueños idealizados?

Yo andaba entre una y otra postura. Tener una pareja estable que sí los quería fue muy importante para decidirme a tenerlos. Si hubiera estado con un hombre que no quisiera transitar el camino de la paternidad o no hubiera tenido pareja, tal vez no hubiera sido madre. Y no hubiera pasado nada. Elegir no tener hijos no es antinatural, no es de egoístas, no es algo de lo que arrepentirse.

GTRES.

Recuerdo haber afirmado ante mi pareja y ante amigos íntimos, una vez que ya había decidido que deseaba ser madre, que si por lo que fuera no podía serlo, no tendría hijos. Que no tenía ninguna intención de que un proceso de adopción o un tratamiento médico fueran protagonistas de mi vida.

Creo sinceramente que no pasa nada por no tener hijos, que una vida puede ser igual de completa y satisfactoria sin ellos, por mucho que para mí ahora no haya nada más importante, nadie a quien quiera más.

Lo decía convencida a mis casi treinta años. Creo que probablemente hubiera sido así, hubiera perseguido la felicidad renunciando a ser madre. Pero es imposible saberlo con certeza. También hablaba convencida de otros asuntos que hoy día ya no veo de la misma manera. Realmente, no sé qué hubiera pasado si me hubiese visto en la tesitura contemplar cada mes el embarazo que no llega. He visto ese sufrimiento en gente cercana y sé lo relevante que puede llegar a ser, lo mucho que te puede llegar a afectar.

Estos días, en el debate de la gestación subrogada (del que ya os dije hace algún tiempo que no tengo opinión definitiva y creo tener derecho a no tenerla), los contrarios a esta práctica recuerdan con frecuencia que ser padre no es un derecho, que hay ya muchos niños en el mundo.

Todo cierto, pero todo demasiado frío. La pura lógica nunca va a ser un argumento válido en situaciones así.

El instinto, el dolor, el deseo, las expectativas repetidamente frustradas… son fuerzas poderosas que nos pueden transformar o llevar a hacer cosas que nunca hubiésemos creído.

Tal vez se pueda aprender a olvidar ese sueño de ser madre o ser padre en muchos casos y mirar hacia delante sin renunciar a ser feliz. Yo creo que sí. En algunos con relativa facilidad, en otros con ayuda especializada. Tal vez resulte lo más conveniente para todos, algo sobre lo que se debería trabajar, facilitando a esas parejas soporte psicológico desde casi el primer momento en el que empieza a doler el deseo truncado, para entender que la vida nunca te lleva por el camino que tú habías trazado, incluso aunque hayas sido padre. Yo tengo un hijo con autismo. Eso no es algo que yo hubiera contemplado en mi imaginaria foto de familia cuando quise ser madre.

Pero al final siempre hay que querer, hay que estar convencidos de asumir y trabajar esa renuncia. Y no todo el mundo en esa situación va a querer, ni mucho menos.

Sinceramente, creo que poner la pelota sobre el tejado de esas parejas que tanto desean tener hijos es injusto y equivocado, por mucho que ellos sean el detonante de esa industria creciente y polémica. Culpar el impulso movido por el dolor será fácil, igual que lo es recordarles los muchos niños que hay en el mundo o que no pasa nada por no tener hijos, puede llegar a ser hasta mezquino.

¿Qué hacemos entonces con la gestación subrogada?

Os recomiendo leer todos los contenidos que está elaborando mi compañera Amaya Larraneta, tras pasar varios días en Ucrania hablando con todas las partes implicadas en la gestación subrogada.

Un ejemplo de lo mal que se está apoyando a las deportistas de alto nivel cuando son madres

Ser madre es complicado en muchos sentidos. Uno de ellos es, sencillamente, en poder serlo cuando y como deseas y poder compatibilizarlo con el resto de aspectos de tu vida, con tus aficiones, tus amigos, tu concepcion de ti misma y, sobre todo, con tu profesión.

Os voy a contar algo que probablemente ya sabéis. Casi en la totalidad de los casos hay renuncias, parones, cambios de rumbo laboral, por mucho que planifiquemos y nos esforcemos cuando quedarnos embarazadas y de qué manera volver a un entorno laboral que aún no tiene unas medidas suficientemente igualitarias.

También hay hombres a los que les afecta, pero ni mucho menos en la misma medida. Y hasta cierto punto es lógico que así sea porque ellos, por implicados que estén y por mucho que crean y practiquen la corresponsabilidad, no tienen que embarazarse, parir, recuperarse del parto o la cesárea y lactar.

Algún día os hablaré de una amiga treintañera y recién casada a la que encontrar un trabajo se le resiste porque todos los que la entrevistan preguntan por sus circunstancias personales, asumen que será madre pronto y no la quieren en la empresa. A su marido, en las mismas circunstancias, eso no le pasa.

En el caso de las deportistas de alto nivel el hándicap de la maternidad tiene aún más implicaciones. Las implicaciones físicas son más que relevantes en una carrera profesional tan dependiente del físico.

Y a ellas tampoco se las está apoyando como debería.

Os invito a leer Isabel Macías, una mujer estupenda que es subcampeona europea, olímpica, presidenta de Mujer y Atletismo, madre, entrenadora y adoptante de una galga preciosa. A leer este hilo en el que algo se puede vislumbrar del reto extra que supone la maternidad para una deportista y las ayudas pírricas y mal pensadas de las que disponen.

Por cierto, también os animo a leer su blog Y seguirla en redes. Merece la pena.

(EFE)



La orfandad en la que nos encontramos tras un diagnóstico de autismo nos hace muy vulnerables a las pseudociencias

Hace ya algunos días que en redes sociales estamos intentando hacer que la gente sea consciente de que un congreso que se pretende celebrar en Lleida es algo que simplemente juega con la desesperación de las familias, en proceso de negación o de asumir realmente lo que supone que sus hijos tengan autismo, para lucrarse. Os recomiendo leer este tuit y sus comentarios.

Hoy es noticia que AETAPI y Autismo España han dejado bien claro su opinión en un comunicado conjunto en el que además exigen que las autoridades tomen medidas, porque en este caso concreto no son solo charlatanerías inocuas (aunque nunca lo son del todo), sino que además abogan por el uso de una sustancia lesiva para el organismo.

No existe evidencia científica seria que avale ningún tratamiento o intervención que cure el autismo. Hay terapias e intervenciones que ayudan a las personas con autismo a mejorar, pero el autismo es una condición con la que se nace y es irreversible.

La orfandad en la que nos encontramos tras un diagnóstico de autismo nos hace muy vulnerables a las pseudociencias, a los caraduras, a incluso a personas bienintencionadas pero erradas. Por eso creo firmemente que se deberían crear protocolos sobre cómo se da ese diagnóstico y acompañarlo de pautas, recomendaciones y precauciones respecto al largo y desconocido camino que tenemos por delante por parte de los profesionales que los dan. Una información que no estaría de más que el ministerio centralizase para su elaboración y distribución.

Si somos conscientes de esa vulnerabilidad estaremos mejor armados para enfrentar los cantos de sirena. Y hay que asumir cuanto antes que el autismo de nuestros hijos no tiene cura, por mucho duela, por mucho que soñemos con que llegue el día que la ciencia nos traiga algo sí.

Porque aquel busca imposibles, corre el grave riesgo de acabar encontrándolos.

En enero ya os contaba en este mismo blog que el autismo no es una enfermedad, que el autismo no se cura. Os invito a leerlo de nuevo y a ver el vídeo de Vanesa Pérez, madre de un niño con TEA y autora del blog ¿Y de verdad tienes tres?.

Y hace muy poco, el 19 de julio que se designó como el día para frenar las pseudociencias, os recordaba de nuevo que demasiadas veces en torno al autismo proliferan métodos más que cuestionables, que siempre hay aprovechados dispuestos a coger caballos blancos y pegarles un cuerno para hacernos creer que tenemos uno delante. Y que nunca es gratis. Ese día os traje un texto de Emilio José Molina, miembro de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas que también os invito a leer.

No me importa repetirme de nuevo hoy, lo haré las veces que sea necesario, porque demasiado a menudos nos encontramos con desagradables sorpresas.


(GTRES)


Termino dejándoos el comunicado entero de ambas asociaciones respecto al congreso de Lleida.

El próximo 14 de octubre se celebrará en el Ecocentro Pàmies Vitae de Balaguer (Lleida) la conferencia El autismo es recuperable, organizada por Scsinfo Autism España con la colaboración de Dulce Revolución. En esta jornada intervendrán representantes de pseudociencias como Enric Cerqueda, Josep Pàmies, Sisco Florez y Gregorio J. Placeres, que sostienen que ingerir clorito de sodio “cura” el autismo.

Ante la posible celebración de esta conferencia, la Asociación Española de Profesionales del Autismo (AETAPI) y la Confederación Autismo España manifiestan su más absoluto rechazo y piden a las autoridades y Administraciones competentes que hagan lo posible para evitar que tenga lugar, debido al grave perjuicio que supondrá para el colectivo de personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) y sus familias.

Una vez más, ambas organizaciones nos vemos en la necesidad de recordar que el autismo es un trastorno de base neurobiológica que, a día de hoy, no tiene cura.
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