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Sobre la inclusión en los colegios y los colegios especiales

La inclusión es lo deseable, lo que yo querría, lo que cualquiera en su sano juicio pediría. Una inclusión bien hecha que permitiera a los padres elegir un colegio cercano, al que también puedan acudir los hermanos de ese niño con autismo, con Down, con parálisis cerebral… con lo que eso facilitaría la intendencia familiar. La inclusión que pone los recursos y las manos que hacen falta allí donde hay un niño con necesidades.

La inclusión bien hecha está muy lejos de estar teniendo lugar. Salvo en las pocas excepciones en las que coinciden niños con unas características que el centro educativo puede gestionar y voluntad por parte de los profesionales del centro, la inclusión es una entelequia. Los dictámenes tardan. Apenas hay plazas para la demanda existente. Las ratios suben claramente o de manera camuflada. Demasiados docentes consideran al niño con autismo, Down o parálisis cerebral que llega a su clase más un marrón que alguien en quien volcarse. Incluso los profesores mejor predispuestos carecen de las suficientes ayudas, formación actualizada y tiempo. Con frecuencia los niños en modalidad inclusiva no son estimulados y enseñados como necesitan, no tienen un plan individualizado con objetivos claros. Lo que suele suceder es que acaben siendo ‘invitados’ a irse a la vía especial antes o después.

Hay que seguir peleando por una mejor inclusión. No debemos dejar de exigir que todo (y es un todo muy grande) vaya mejorando. Y son exigencias que hay que dirigir más a la Administración que a la comunidad educativa. Ahí está la raíz del problema, en la falta de voluntad política para dedicar recursos y cambiar viejas inercias. En otoño de 2015 el gobierno aprobó una Estrategia Española en Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) que tenía como uno de sus pilares garantizar una inclusión escolar carente de presupuesto y que, por tanto, se ha quedado en un canto al sol. Algo que ya sabíamos entonces.

Tras leer el documento con detalle, lo que cualquier lector concluye rápidamente es la inexistencia de partidas económicas, ni siquiera una mención. Es más, hay una traslación clara de responsabilidades hacia las Comunidades Autónomas, quedando el Gobierno Central como mero cómplice ideológico del asunto. Primer dilema. Porque el texto malo no es, es más, algunos de sus apartados son bastante buenos. Pero como plan estratégico obvian decir cómo pretenden llevarlo a cabo, por tanto en vez de plan estratégico no deja de ser una estupenda declaración de intenciones, o de reconocimiento de carencias.

Los colegios especiales son necesarios. Dado que no existe esa inclusión de verdad, decente, que no depende de que el niño tenga un nivel manejable para el centro con el mínimo esfuerzo, es imprescindible contar con los centros de educación especial. Sin ellos estamos perdidos. De hecho, a día de hoy, es fácil que sea el mejor lugar para muchos de nuestros niños, el que mejor les atienda, enseñe y en el que más felices estén.

(GTRES)

Para muchos padres acudir a la vía especial es visto como una derrota, como una manera de excluir de la sociedad a su hijo, es condenarle a vivir al margen o es un motivo de tristeza, como tirar la toalla, más expectativas rotas. Entiendo esas reacciones pero es preciso reconducirlas. Nadie dice que un niño no pueda regresar de la vía especial a la ordinaria. De hecho, sucede. Pese a casos como el del colegio especial público de Getafe, en esos colegios hay muchos buenos profesionales trabajando con empeño y cariño por sus niños. Es en los colegios especiales dónde yo he visto a los maestros más entregados y vinculados con sus alumnos.

Además de colegios especiales públicos, a los que acuden niños con todo tipo de discapacidad, dentro de la vía especial también hay colegios específicos concertados y privados, centros normalmente especializados en autismo, en Down o parálisis cerebral. Los tradicionales conceptos, ideologías y prejuicios relacionados con la enseñanza pública, privada y concertada en vía ordinaria no son extrapolables en este caso. La mayoría de los centros específicos especiales son pequeños, muchos fueron formados por padres que se vieron huérfanos de respuestas educativas decentes, son con frecuencia asociaciones y fundaciones sin ánimo de lucro que cumplen una función social, que intentan dar respuesta a una necesidad no cubierta para muchas familias. Son pocos, no los hay por toda España, no merecen estar en el punto de mira de los que luchan legítimamente por una enseñanza pública de calidad.

Los niños que están en Educación Especial o que están en algún tipo de modalidad inclusiva en Ordinaria son tan poco importantes para la Administración que ni siquiera hay datos fidedignos sobre ellos. Hace unos tres años quise elaborar un reportaje sobre el tema y solo logré saber que en el curso 2011/2012 había 33.447 niños escolarizados en España en Educación especial, en 479 colegios. Y son datos que no son ajustados a la realidad. Habría que ir una a una por cada Consejería de Educación de España solicitando la información. Lo intenté y resultó imposible. Además, la delegación de competencias hace que haya situaciones de escolarización difícilmente comparables y faltan todos los que están en colegios ‘normales’, en vía especial o inclusiva. Es más, me consta que el INE recoge datos pormenorizados de todos los centros de educación especial, pero esos datos luego no se procesan de ningún modo ni los pueden, por tanto, facilitar a un periodista que los pida. Simplemente los recogen y ahí se quedan.

Ya lo decía el profesor de la Universidad Carlos III de Madrid Ignacio Campoy hace cuatro años, en un estudio que presentó Unicef sobre la situación de los niños y las niñas con discapacidad en España.

La lamentable escasez de estadísticas es, precisamente, una de las observaciones que el Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad le hizo a España. (…) La necesidad de realizar más estudios y más específicos sobre cada uno de los problemas que afectan a los niños y niñas con discapacidad es absolutamente necesario, primero para ser conscientes de cada problema, de su especificidad, y después para que se comprenda que hay que dar una urgente y adecuada solución y se sepa cómo hacerlo.

La entrada al colegio de educación especial específico para niños con autismo Aucavi sur. (ELENA BUENAVISTA)

Elegir colegio cuando tu hijo tiene autismo, entre la pesadilla y la entelequia

Elegir colegio para nuestros hijos. No es una decisión baladí, dado que va a marcar el futuro de nuestros hijos en muchos sentidos. Siempre es difícil, siempre hay dudas. O al menos lo lógico es que los padres y tutores que debemos afrontar esa elección nos lo tomemos en serio y las tengamos.

En el caso de los niños con TEA
, la elección de centro escolar es especialmente una pesadilla. Pocos centros entre los que elegir; diagnósticos iniciales que coinciden precisamente con el inicio de la vida escolar del niño; dictámenes de escolarización que se retrasan o con los que no estamos de acuerdo; centros que nos gustan y no tienen plazas, o que están muy lejos y carecen de ruta; varios cambios de modalidad educativa y de centro escolar en pocos años obligados por las circunstancias…

Probablemente uno de los aspectos más difíciles de tener un hijo con autismo sea precisamente afrontar de la menor manera su escolarización. Si ya es complejo con un niño que no tiene ningún tipo de problema, si hablamos de uno con autismo, las dificultades se multiplican. Os invito a preguntar a cualquier padre de un niño con autismo escolarizado y podréis comprobarlo.

No se está dando una respuesta adecuada a las necesidades de escolarización de nuestros niños. Es un hecho del que estos testimonios dejan constancia.

(ELENA BUENAVISTA)

 

Isabel. Iván estuvo escolarizado en centro ordinario con apoyos los 2 primeros años del ciclo infantil, su afectación sobre todo a nivel cognitivo cada vez era más evidentes y por ende sus necesidades de apoyo. Coincidió con los grandes recortes de la crisis y a parte de reducir los apoyos aumentaron el número de alumnos en su aula, así que decidimos buscar un centro o aula específico. En Guadalajara en aquella época no existía ninguna de las dos opciones, así que optamos por buscar centro en Madrid (otra comunidad autónoma) todo muy complicado en trámites. Finalmente conseguimos plaza en el centro de ARAYA, a 50 km de casa, en el que sigue escolarizado actualmente.

Creo importante comentar que Iván aún no habla ni escribe, pero aún así llevan ya 4 años denegándonos la beca de logopedia del MEC (será que entienden que un niño que no habla no necesita apoyos extra…).

Bueno, yendo al grano, la asociación APANAG de Guadalajara, con mucho esfuerzo ha conseguido construir un centro que de servicio a los chicos con TEA de Guadalajara y alrededores. Este año ha empezado a funcionar un aula con resultados bastantes positivos en lo que respecta a los chavales y sus familias. Pues bien, este año se ha solicitado el concierto educativo con la consejería de Educación para esa y 3 aulas más, y resulta que publicado el concierto solo conceden la ya existente EBO1 y una TVA (transición a vida adulta), con lo que nosotros que nos correspondería EBO2 nos quedamos fuera del colegio y tendríamos que seguir llevando a Iván a 50 km de casa. Pero lo grave es que hay niños en ese aula EBO1 que por edad deberían saltar a EBO2, como no existe esa opción porque no conciertan ese aula, ¿qué pasa con ese niño? ¿Se queda fuera del sistema? Buscamos una solución chapucera…(para variar). Y así está la escolarización de chicos con TEA en Guadalajara 😓.

Lo mejor es la causa por la que desestiman la concesión del aula EBO2 del colegio de APANAG, “no satisface necesidades de escolarización”…. ¿perdón? Si hubiese más aulas TEA (solo existe una y funciona muy regular por lo que cuentan) o colegios específicos por la zona, aún lo entendería; es más, si los apoyos ofrecidos en los centros ordinarios fueran adecuados y suficientes.

Nosotros afortunadamente tenemos plaza en ARAYA y a no ser que ocurra algo que permita abrir ese aula EBO2 seguiremos yendo a Madrid todos los días (gasto y palizón, afortunadamente equilibrados con un equipo docente de lo mejor y en el que Iván y nosotros nos sentimos como en casa).

Yenny. Tienes toda la razón si ya con una educación ordinaria cuesta, más aún con nuestros niños, primero el famoso dictamen, que sí o sí es un colegio de educación especial con tan solo tres años que ya sabemos los padres que tienen muchos años para ello, y como nuestra lucha es un entorno normalizado pues nos negamos a este tipo de instituciones donde hay muchos diagnósticos y en muchos casos podría implicar un retraso en lo ha logrado, finalmente al no aceptarlo, buscar un cole con un aula arco iris/cometa/cyl con el nombre que se le dé en cada colegio un aula TEA que debe tener 5 niños de edades semejantes mínimo con dos profesionales , su maestra especialista ( comunicación y lenguaje , comportamiento , etc) una integradora social que les dé el apoyo necesario en patio , comedor etc… Hay aulas que incluso tienen más de 5 niños lo que es un caos porque no se les da la atención a cada uno según su demanda , y hay coles que ni asoman con tenerlo porque no hay presupuesto , niños sí pero presupuesto no (burocracia), luego de encontrar cole todo los que conlleva personal directivo, maestros, compañeros, entorno, y, por supuesto, la forma de trabajar en el aula, teniendo en cuenta que muchas veces el problema no está en la forma de aprender sino la manera de enseñar, lógicamente a esto se le suma que nuestros hijos se sientan involucrados y queridos, ya que el cariño y el respeto forman parte de ese sin fin de características

Goldonxa. Hace falta más formación por parte de los profesionales, tanto del centro en general como los especialistas del aula. Así los padres no nos sentiríamos unos incomprendidos cuando vamos a las reuniones y parece que le hablamos en chino. Hace falta un mayor número de recursos tanto a nivel de aula como en aquellos momentos como puede ser comedor, patio… Hace falta una mayor comunicación entre escuela y familia.

Joana. Mi hijo es ásperger y va por su tercer colegio. Los cambios fueron antes de tener un diagnóstico pero ya se le veía especial.

Mirella. Yo te puedo hablar sobre nuestra situación. 6 años y medio, diagnosticado en su cumple de 6 años (ásperger), ya estaba desde hace dos años en un colegio privado y ahora, en abril, en 1º de primaria, fue “invitado” a buscar un otro colegio. Oí de la directoria general que esté colegio no es inclusivo, ni lo intenta en serlo. Es muy triste… y ahora no lo sé donde vamos a ponerlo!

Sara. Pues el de mi peque se enorgullece de ser integrador. Y creo que ellos desde sus conocimientos , así lo intentan. La realidad es que una asociación vio dentro la clase a los chicos y me dijo sin paños calientes que nuestro niño era “la mascota” de la clase. En este centro que tienen su PT y AL siguen su modelo. La asociación no esta autorizada a trabajar en él. ¿Qué podemos hacer los padres? ¿sufrir un poco más? ¿No pueden entre todos coordinarse y respetar su trabajo sin aplastarnos. En lugar de despreciarse mutuamente, ¿las terapias y cole no tendrían que complementarse?.

Rescri-Exl. En nuestro caso falta de personal en el colegio. Aunque hay PT, AL y educadoras no hay el mínimo legal por número de alumnos TEA y eso afecta en la disminución de horas con especialista o de integración en aula ordinaria. Lo peor, que como hay otros coles en peor situación parece que no tenemos derecho a quejarnos.

Delfy Mara. Escogimos centro de educación especial público en contra del dictamen que decía ordinario con diagnóstico oficial. Allí tenía un gran equipo e instalaciones adecuadas que avanzó tanto que al tercer año nos recomendaron aula Cyl en cole ordinario. Tres cursos después fueron desapareciendo sus necesidades de apoyo y adaptaciones y desde entonces está totalmente en inclusión cursando secundaria en instituto público y ya nos dicen que lo ven perfectamente llegar donde el quiera. Estoy convencida que si hubiera empezado en ordinaria hoy estaría al revés en educación especial.

¿En qué fijarse cuando se acude a las jornadas abiertas de un colegio?

Elegir colegio para nuestros hijos. Estamos en ello y no es una decisión fácil. Es además complicado dar consejos prácticos cuando es algo tan personal, sujeto a preferencias y a circunstancias personales y muy distintas de una familia a otra.

Hoy podéis leer un reportaje sobre este tema, en el que varios padres explican cómo afrontaron la elección de colegio. Todos ellos coinciden en la importancia de acudir a las jornadas abiertas antes de tomar esa decisión.

“Fui a todas las que pude. Creo que se capta muy bien lo que te cuentan y la manera en la que te lo cuentan… y lo que no”, destaca Paula. María coincide en la importancia de esas visitas: “me parece fundamental, me sabría muy mal mandar al niño a un colegio sin haberlo visto ni haber hablado nada con el personal del centro”.

¿Pero en qué fijarse y qué preguntar en esas jornadas que organizan todos los colegios? He preguntado a Gemma Almena, psicóloga y orientadora escolar, y aquí tenéis su respuesta, que creo que os puede resultar útil.

Es importante que los padres sean parte activa de la elección del colegio, que sientan que se identifican con el proyecto del colegio.

(GTRES)

En Educación Infantil hay que darle especial importancia a cómo organizan el periodo de acogida para los niños que entran al colegio por primera vez. Es importante que sea un colegio amable, que transmita comprensión hacia los niños más pequeños, que ponga facilidades y medios para que éstos pasen este periodo inicial de la forma más progresiva y respetuosa posible. Que den pautas a los padres sobre cómo actuar en el momento de dejarles por primera vez en clase, cómo gestionar aspectos evolutivos como el control de los esfínteres, así como aquellos emocionales: chupete, algún juguete con el que el niño/a se sienta tranquilo, etc.

Para el resto de niveles, es importante ver si hay coordinación entre el profesorado, si se respetan los saltos de ciclo de forma coherente y equilibrada: de infantil a primaria y de primaria a secundaria.

También es importante ver las medidas que se toman ante la diversidad del alumnado. Todos deseamos que nuestros hijos estén dentro de lo que se denomina “normalidad”, pero ¿qué ocurre sin el nuestro comienza a presentar barreras en el aprendizaje?, por eso debemos saber qué medidas se toman en el Centro para atender y dar respuesta a todo el alumnado.

Hay que ver las normas de organización y funcionamiento del centro (NCOF). Qué participación tienen las familias en el colegio (AMPA, COMUNIDADES DE APRENDIZAJE, CONSEJO ESCOLAR, etc). El Proyecto Educativo (líneas de trabajo en el colegio, atención a la diversidad, inclusión, número de alumnos, organización de las aulas, etc), proyectos de convivencia, proyectos de innovación educativa, etc. Si disfrutan de jornada continua o bien horario partido.

Y los recursos personales: ATE (auxiliar técnico educativo), PTSC (profesor técnico de servicios a la comunidad), DUE (diplomado universitario en enfermería) ,PT (pedagogía terapéutica), AL (audición y lenguaje). Tipos de aulas: Si tiene aula TEA o aula de Educación Especial.

En cualquier caso, no siempre nos conceden el colegio que esperábamos, si esta situación se da, es importante saber que debemos ser flexibles ya que nuestros hijos los son, los niños aprenden siempre. Toda andadura por esta vida ofrece la posibilidad del crecimiento y el aprendizaje y esa debe ser la actitud.

Sus hijos tienen por delante toda una etapa educativa que como mínimo durará de forma obligatoria hasta los 16 años, en este camino darán con profesores más o menos implicados, más o menos exigentes, más o menos de nuestro gusto, lo mismo le ocurrirá con sus compañeros de clase, sin embargo, de todo ello habrá un rodaje que les hará crecer como personas.

Para su tranquilidad, aunque los niños y niñas pasan mucho tiempo con nosotros en el colegio, es un hecho más que evidente que es en el seno familiar donde se define nuestra personalidad. Es la familia el origen y núcleo del aprendizaje de los niños y niñas.

Un listado de medidas para mejorar la escuela no puede crearse a base de prohibiciones e imposiciones

Hoy es noticia en portada las recomendaciones elaboradas por dos expertas en educación para CC OO con la intención de terminar con “perjuicios sexistas” en el ámbito educativo. Dicho de otra manera, medidas para modular una escuela feminista. Tras el enlace y al final de este post las tenéis listadas.

Las he visto y no las comparto. Algunas sí, claro, muy pocas. Y lo que no comparto de ninguna manera de entrada es el espíritu de prohibición e imposición que se respira al leerlas.

Prohibir libros nunca es de recibo. Una cosa es la obra y su mérito literario y otra la actitud o hechos del escritor. Vale, dicen eliminar y no prohibir, pero en este caso son sinónimos.

Prohibir el fútbol es un disparate, yo he sido la primera que he traído a este blog los conflictos que este deporte genera en los patios y la necesidad de gestionarlos de forma inteligente. Proscribirlo no lo es.

De las diecinueve medidas, hay nueve, prácticamente la mitad, que son prohibiciones. Eliminar, prohibir, eliminar, prohibir… es una constante.

Tampoco comparto que abunden las imposiciones y que muchas de las aportaciones hechas en positivo se quedan en lo anecdótico. No sé si eso de querer usar “todes” es un homenaje a mi Asturias o simples ganas de buscar polémica, pero me sorprende encontrar tan arriba del listado algo así.

El espíritu que se respira tras leer las recomendaciones es el de que la letra con sangre entra, el de la obligación de haber muchos deberes y educar encajonando. Las nuevas pedagogías no van por ahí, esas expertas deberían saberlo.

Así no es como se consiguen cambios duraderos y positivos. Esos cambios se logran con otros verbos: formar, incluir, añadir, proponer, debatir…

A la igualdad, a la inclusión, a la integración, al feminismo, se llegará educando, haciendo ver, dando ejemplo, siendo flexibles, logrando que los niños se acerquen a todos esos conceptos por voluntad propia y en libertad.

GTRES

  1. Formar al profesorado de los centros en feminismo.
  2. Emplear un lenguaje no machista, usando el femenino o el género neutro: “todes”.
  3. Incluir la misma cantidad de libros escritos por mujeres en el currículum de Lengua y Literatura.
  4. Incluir la misma cantidad de mujeres filósofas.
  5. Feminizar la historia del arte y la cultura.
  6. Incluir investigaciones y aportaciones de mujeres a la física, la matemática o la astronomía.
  7. Eliminar libros escritos por autores machistas, como Pablo Neruda, Arturo Pérez Reverte y Javier Marías.
  8. No separar los baños entre hombres y mujeres.
  9. Incluir formas de entender el cuerpo y de vivirlo.
  10. Desheterosexualizar la escuela.
  11. Asignaturas específicas de educación sexual y de equidad de género.
  12. Prohibir el fútbol en los patios.
  13. Eliminar los códigos de vestimenta.
  14.  Eliminar la religión católica.
  15. Contar la Historia de las mujeres.
  16. Prohibir las canciones machistas en la banda musical del centro.
  17. Emplear música feminista en los centros de enseñanza.
  18. Eliminar nombres de centros que sean católicos o hagan referencias a militares, políticos o juristas y sustituirlos por mujeres representativas del movimiento feminista o por nombres de elementos de la naturaleza.
  19. Hacer una biblioteca feminista en el centro.

 

“Si el niño sabe que tiene altas capacidades, debe decidir él si contarlo o no a sus amigos”

Las altas capacidades vuelven a protagonizar el blog por segundo día consecutivo, con la segunda parte de la entrevista a la doctora Nuria García, psicóloga infantojuvenil y directora de Ayudarte Estudio de Psicología, donde ha desarrollado un programa denominado Mentes Brillantes.

Si en la primera parte hablábamos sobre todo del diagnóstico, en esta ocasión las preguntas se refieren a lo que pasa después. Os recuerdo que han ayudado tres familias que saben de primera mano que no siempre es fácil conducir un Ferrari.

Vamos con ella, esperando que os resulte interesante.


(GTRES)

¿Con qué principales retos se va a encontrar el niño y su familia?
Educar a un hijo no resulta sencillo sea de altas capacidades o no, pero si tengo que destacar varios retos suelen estar relacionados con la integración con niños de su edad (los intereses son diferentes y les dificulta mucho adaptarse a los demás), estar en sintonía con sus emociones (a veces el enfado, tristeza, también la alegría, les desborda en exceso) y ponerles límites (ya que suelen cuestionarlos frecuentemente y les puede llegar costar ceder.

¿Si no se trabajan las AA CC, pueden perderse? ¿Se pueden recuperar?
Todos tenemos un potencial y un momento para desarrollarlo, en caso de no hacerlo puede perderse; es más en la IX Conferencia Mundial de niños superdotados en julio de 1991 ya se afirmaba que “Si un niño o niña inteligente no recibe el apoyo o los estímulos adecuados, puede perder sus habilidades.” Por eso, es importante estimular a los niños en aquello que tienen interés y capacidad.

¿Qué pasaría con un adulto con AA CC al que nunca se valoró?
Depende de cada persona y de cómo haya ido afrontando los problemas que se le han ido presentando en su vida, pero en líneas generales las estadísticas dicen que ese adulto ha podido desarrollar una visión negativa de los estudios y el 70% podrían haber tenido un bajo rendimiento escolar e incluso haber tenido fracaso escolar por no haber sido atendidos adecuadamente.

¿Tiene el niño con altas capacidades derecho a algún tipo de adaptación en el aula?
Por supuesto que sí, al menos según la LOMCE, deberían tenerlas ya que hoy por hoy nos regimos por principios de normalización e inclusión en el aula y existe la obligación de desarrollar las adaptaciones curriculares que se consideran necesarias tras la evaluación.
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“La etiqueta de altas capacidades puede generar demasiadas expectativas en los adultos y apartar al niño de sus compañeros”

Durante dos días las altas capacidades en niños y adolescentes van a ser protagonistas de set blog. Lo serán gracias a la amabilidad de la doctora Nuria García, que se ha prestado a contestar una larga entrevista que dividiré en dos partes. Una entrevista en cuya realización han participado tres familias que saben de primera mano que no siempre es fácil conducir un Ferrari.

Igual que sucede cuando os hablo del autismo, cada niño con altas capacidades es distinto, de la misma manera que los son sus circunstancias; no se puede generalizar ni caer en el error de que la etiqueta eclipse a la persona. Igual que en el autismo han mejorado los criterios diagnósticos visibilizándose mucho y poniendo sobre la mesa los retos, dificultades y necesidades existentes tanto en el entorno familiar como en el escolar.

Vamos con la primera parte de la entrevista (centrada en el diagnóstico) con Nuria García, psicóloga infantojuvenil y directora de Ayudarte Estudio de Psicología, donde ha desarrollado un programa denominado Mentes Brillantes que persigue el equilibrio entre la parte intelectual y emocional.

(GTRES)


¿A partir de qué edad y bajo qué criterios se puede sospechar que un niño tiene altas capacidades?
Aunque antes de los 4 años puede haber algún rasgo que indique hay un desarrollo precoz, es importante empezar a evaluar a partir de los 5-6 años en adelante y aun así se debería ser cauteloso con el diagnóstico. Sin duda, un rasgo primordial va a ser ese aprendizaje tan rápido que van a realizar en su desarrollo: aprender a hablar antes que los demás niños de su edad, correr o saltar con destreza… Los niños de altas capacidades tienen gran curiosidad en aprender y en profundizar sobre diversos aspectos, lo cual para algunas familias puede ser agotador, pero sin duda es apasionante ver el interés que tienen en aprender.

Entiendo que hay una gran diversidad, un amplio abanico en la manifestación de estas altas capacidades. ¿Hay algún tipo de división, de taxonomía?
Efectivamente, se considera que hay un 10-15% de la población que podría ser considerado una persona de altas capacidades y a su vez ese porcentaje se puede dividir en tres tipos de niños/as de altas capacidades: superdotación (al que pertenece un 2% de la población), talentosos y precoces o con maduración precoz.

¿Qué diferencias hay entre esos tipos?
Cuando se habla de altas capacidades estamos haciendo referencia a personas que tienen capacidades por encima de la media y que además de eso poseen unos rasgos que les diferencian de la población general haciéndolos únicos. Cuando se habla de superdotación, nos referimos a personas que no solo tienen una capacidad intelectual superior, sino que tienen facilidad para aprender en muchas áreas, que son creativos etc… En cambio, los talentosos, se refiere a niños/as que destacan en una capacidad (música o matemáticas) a varias áreas en las que destaca y la precocidad hace referencia a aquellos que tienen un desarrollo más avanzado que el resto. Sin embargo, pueden estancarse en ese desarrollo y no llegar a ser ni superdotados ni talentosos.

Cada vez se detectan más casos de niños con AA CC, ¿a qué crees que se debe?
Creo que no se trata de es ahora hay muchos niños y antes no hubiera ninguno. Es más bien cómo todo, se trata de que estamos evolucionando y antes se tenía menos conciencia de las altas capacidades y creo que ahora se está empezado a tener más atención y sensibilidad ante los niños con altas capacidades.

Siempre se dice que un diagnóstico temprano es conveniente. ¿Cómo actuar, que tipo de evaluación llevar a cabo? ¿Quién puede hacerlo?
Yo diría que la evaluación es importante, pero ponerle una etiqueta demasiado pronto no. Evaluar significa hablar de sus puntos fuertes y débiles, para saber que necesidades puede tener y preparar a las familias y al profesorado; pero también creo que se puede hacer todo eso sin etiquetar con la palabra de altas capacidades, ya que a veces esa etiqueta puede generar demasiadas expectativas en los adultos, apartarlo de sus compañeros y acabar siendo más una carga que muchos lo llevan con gran responsabilidad para un niño tan pequeño. Más adelante, siempre hay tiempo para hablar de altas capacidades. En este caso, las personas que pueden hacer esa evaluación son los orientadores desde los colegios y psicólogos, aunque lo mejor es acudir a asociaciones que puedan orientarte. Por ejemplo, a la hora de actuar, yo trabajo con los niños en mi programa mentes brillantes y nunca hablamos de alta capacidad, nos centramos en motivarles, trabajar la atención, autoestima, la resolución de conflictos… aspectos que sin duda podrían venirles bien a otros niños, pero que quizás los niños de altas capacidades aún necesitan más.

Imagino que el diagnóstico puede estar sujeto a error. ¿Es así? ¿Conviene repetirlo cada cierto tiempo?
Aunque en Primaria es cuando se empieza a evaluar, siempre recomiendo a los padres que es importante confirmar el diagnóstico a los 12-13 años e incluso más adelante porque están en pleno desarrollo y como cualquier otro diagnostico siempre hay un margen de error.

(GTRES)

¿Cree que se puede considerar/diagnosticar AA CC a un niño con dificultades de aprendizaje?
Es más difícil encontrar un niño de altas capacidades que tenga dificultades de aprendizaje, pero no imposible, ya que hay casos documentados en los que efectivamente hay indicios para pensar que pueden confluir ambos. En mi opinión creo que no es descabellado encontrar niños que pudieran tener ese doble diagnóstico.
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¿Qué opináis sobre que los maestros lleven a clase camisetas con mensajes?

El mes pasado escribí sobre los códigos de vestimenta, propios e impuestos, de los docentes. Lo hice gracias a que ellos tuvieron la amabilidad de contestarme en gran número.

GTRES

Pues tras aquel post, en el que varios maestros hablaban de no llevar camisetas con mensajes o tener mucho cuidado con ellas, un amigo comentó lo siguiente en Twitter:

Y tras aquello hubo una conversación que tome nota mental de traer aquí, porque me pareció un debate interesante.

No sé qué opinaréis vosotros, pero yo coincido con @MamaResiliente, que desde Twitter, apuntaba “mientras no vaya contra los derechos humanos, bien. Yo creo que la libertad de expresión es fundamental para la democracia”.

También con @elcarty en que si los mensajes son a favor de la diversidad o el respeto, contra la intolerancias o el acoso escolar, incluso pueden ser herramientas educativas.

Pero entiendo perfectamente lo que argumenta @mamaINperfecta y que es necesario ir con tiento y valorar la edad de los niños que tenemos delante.

Prohibir de entrada cualquier camiseta con mensaje, como hacen algunos centros, como un docente de Argentina contaba que pasaba en ese país, me parece la solución fácil, rápida y mala, la solución errónea de cortar por lo sano.

Ya os dije que me parecía un debate interesante, algo sobre lo que merece la pena reflexionar.

¿Que opináis vosotros?


* camisetas para profes de La Tostadora.

Recomendaciones para prevenir el acoso escolar para padres, niños y docentes

(GTRES)

Me preocupa que mis hijos puedan ser objeto acoso escolar, en cualquiera de sus grados, por supuesto. Ningún padre quiere ver a sus hijos sufrir. Pero me preocuparía incluso más que mis hijos fueran los artífices de ese acoso.

No sé qué pensaréis vosotros. Yo no quiero sufrimiento, pero menos aún deseo la crueldad en su interior.

Hace algún tiempo me encontré con los recursos que la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE) tiene en su web y decidí que tenía que recomendar desde este blog que dediquéis unos minutos a leer lo que ofrecen, si es que el tema del acoso escolar os interesa. Es un lugar lleno de recursos valiosos que merece la pena divulgar.


Hoy os traigo, como ejemplo, sus protocolos de actuación para padres, niños y docentes. Están divididos en tres niveles de alerta: verde (prevención), naranja (cortafuegos) y rojo (actuación). En la captura de pantalla sólo se muestra el apartado de los padres, pero la imagen está enlazada a la web en la que se puede navegar por el resto de pestañas.

Creo, sinceramente, que el material de la AEPAE es algo que todo adulto que trate con niños debería conocer. No sólo los padres y docentes, que es a quienes va dirigido, también entrenadores de actividades deportivas, voluntarios en asociaciones que tratan con niños o monitores de campamento, por poner algunos ejemplos.

Por supuesto, los niños más mayores y los adolescentes también deberían saber de sus guías y herramientas. Pueden ser un buen apoyo para tratar el tema en clase.


Otros contenidos que te pueden interesar:

¿Qué normas, impuestas o por decisión propia, tienen los profesores al vestirse para ir a dar clases?

La pasada semana lancé en redes sociales esta cuestión: “Profes, me haríais un favor contestando. ¿Tenéis normas, impuestas por otros o autoimpuestas, sobre cómo vestir? ¿Cuáles son, si es que las tenéis? ¿Qué no procede llevar al dar clase?”.

Una pregunta que venía por la polémica reciente de prohibir vaqueros ajustados y hombros al aire (resumiéndolo mucho) en algunos colegios católicos por aquello de la femineidad y no excitar a la muchachada adolescente, los mismos centros que ponían a las niñas a hacer ganchillo por cierto.

Pero dejando las polémicas de lado, me pareció interesante saber si esas normas de vestimenta existían, igual que creo legítimo preguntarse si los profesores deben seguir algunas normas con su atuendo me parece legítimo, por mucho que sea como mucho un aspecto más que secundario, incluso irrelevante, de su labor.

Por eso mi pregunta en redes, a la que tuvieron la amabilidad de contestar numerosos docentes. Leerles invita a reflexionar y por eso he traído aquí sus respuestas de como afrontan algo que depende de muchos factores: el centro en el que imparten clase, su concepción de la enseñanza, su relación personal como la vestimenta (los hay para los que es un medio de expresión personal fundamental y los que les da igual lo que ponerse) y que no es lo mismo acudir a cantar y sentarse en asambleas en el suelo con niños de Infantil que a enseñar al Revolución Industrial a adolescentes.

Imagen de la preciosa película de Makoto Shinkai ‘el jardín de las palabras’.

¿Qué me he encontrado? Algo que era de imaginar, que en los centros de enseñanza públicos hay una libertad que no se encuentra en los concertados y privados, que indican o sugieren ciertos códigos, aunque no siempre es así.

@albarealkiddys. En la actualidad ninguna norma. Aunque sí las tuve en el pasado en un colegio religioso.

@de_infantil. Yo trabajo en un colegio religioso y las normas nunca se nombran pero están tan presentes que pesan en el aire…

@ClaudiaWatson. Cuando estuve trabajando de profesora de inglés extraescolar en un colegio católico me pidieron que no volviera a llevar camiseta de tirantes por ir “muy descocada”.

@proferachel. En mi centro (IES), público, no. Pero hice entrevistas en concertados en los que sí me pidieron que fuese “elegante y recatada” y donde no se podían llevar vaqueros.

@JessicaTG16. Actualmente no, pero estuve trabajando en dos privados donde los vaqueros de color vaquero (podían ser de otro color e incluso leggins color vaquero 🤷🏻‍♀️) estaban prohibidos porque según la dirección “los vaqueros cuidan vacas, los profesores educan personas”.

@Aidixy. Cuando yo trabajaba en el cole (público), he vestido siempre como he querido, y nunca he tenido un problema. Otra amiga, en otro privado, muestra piercings, tattoos, vaqueros rotos, y no tiene problema tampoco.

@laBebedePucca. Ahora intento ir cómoda y correcta,’. Trabajo en pública con 6 y 7 años. Como uniforme de mamá en el parque (más o menos). En un concertado las compañeras me recomendaron no ir corta o en tirantes estrechos. Era escuela de monjas. Lo hicieron con buena intención.

También que en las autorregulaciones de los maestros, independientemente del tipo de centro en el que estén, bastantes hablan de no distraer con la vestimenta y de vigilar mucho los mensajes que puedan mostrar sus camisetas.

@carlotingham. Aplicando el sentido común. Normalmente vaqueros y camisa. Evitar todo lo llamativo y los mensajes. Que se fijen en lo que digo y no en lo que llevo.

@nataliacastrov4. Yo suelo vestir ropa poco llamativa, más que nada porque son muchas horas de clase y cualquier excusa es buena para distraerse.

Alba: En escuelas infantiles sí que hay códigos de vestimenta por seguridad (no llevar uñas pintadas, pendientes, maquillaje…) pero en las escuelas de primaria no, al menos en las públicas. Otra cosa es lo que cada uno decida. Yo no llevo camisetas con mensajes no políticos ni religiosos, por ejemplo.

@manuparadas. Para nada. Mientras no contengan mensajes obscenos, sexistas, racista… que aunque no lo parezca los hay y ellos ni se dan cuenta.

@yopispico. Soy profe de inglés en secundaria. Para salir me gusta llevar pitillos, pero para clase mejor vaquero, por comodidad más que nada. Arriba camisetas (sin mensajes sobre sexo y/o uso de alcohol) o jerseys cuando hace frío, y de calzado sí que me pongo lo que quiero (Converse, etc). Ah, y en mi centro del año pasado pude llevar pantalón corto las últimas semanas, cuando la ola de calor. Espero que en el de este año también me lo permitan, porque si no lo voy a pasar un poquito fatal…

La conveniencia de usar tirantes y pantalones cortos parece ser lo que más diferencias suscita:

@Shamarmat. Yo llevo tirantes en verano, con más de 38 grados desde mayo y las clases sin acondicionar, son hornos. No considero los tirantes como ropa de playa, pero lógicamente, es una percepción mía. Mis compañeras tb los llevan, en vestidos, camisetas… vamos, que es algo normal

@daniel_durantes. En mi centro por ejemplo, no nos recomiendan llevar bermudas. Es lo único que me disgusta porque en verano me aso vivo.

@Pedrocen2012. No tengo normas externas, pero me autoimpongo no llevar pantalones cortos aunque haga calor, por ejemplo.

@PiliPopLite. Los tirantes no me importan en absoluto. Cuando en el concertado nos dijeron que no los usáramos, que mejor camisetas sin mangas no entendí nada. Siempre creí que era por el escote, pero hay camisetas de tirantes sin escote, así que ¿por qué no los tirantes?

@elviragarlop. No vaqueros demasiado rotos. En verano no usar camisetas que mostraran la ropa interior (mujeres), no bermudas (hombres)… produjo más risas que otra cosa. La gente iba normalmente vestida. Nunca me llamaron la atención por mis vaqueros rotos ni por usar pantalón corto.

@ladetecno. Yo como la mayoría: sentido común y saber donde vas. No vas de Nochevieja pero tampoco a hacer treking😉. En mi insti (público) no hay normas para profes y algunos van con bermudas por ejemplo, a mí personalmente no me parece dar buena imagen.

@Aidixy. Una amiga mía, en su cole privado ni puede llevar: mangas sisas, vaqueros, pantalones cortos y no recuerdo si sandalias. En Málaga a 35 en junio, lo pasa que te cagas

@JuanitoLibritos. Yo voy muy informal: vaqueros y camiseta. Soy MUY caluroso y vivo en Andalucía, por lo que llevo bermudas varios meses del curso. Por esto me llamaron una vez públicamente la atención en un insti público. También alguna compañera me ha soltado alguna indirecta. Lo que yo nunca llevaría serían camisetas sin mangas o chanclas/sandalias. No por motivos estilísticos o morales (allá cada uno con algo tan subjetivo como eso), sino por un aspecto meramente higiénico.

@nace1mama. No entiendo lo de las bermudas, me dejas a cuadros. Es indecoroso que enseñéis vuestras piernas? 😂 estas cosas me hacen explotar el cerebro

@JuanitoLibritos. ¿Verdad? Pues más o menos en esos términos lo comenté yo en el claustro en el que se me llamo la atención delante de setenta compañeros/as. Lo peor es que el argumento era “la respetabilidad” y asegurar que “si trabajáramos en la privada no iríamos así”.

Los escotes y enseñar mucha pierna también suelen estar autocensurados apelando al sentido común. Por comodidad, pero también por evitar distracciones en épocas hormonalmente efervescentes (aunque como dice mi santo, “en la etapa de ser hormonas con patas ni el jersey amplio y de cuello vuelto evita los pensamientos impuros”).

Anita: No hay ninguno. Yo voy como quiero y mi única autocensura es no enseñar demasiada cacha en verano, que los adolescentes yatusabeh cómo son.

@mamen_blrb. No me imponen normas pero me las impongo yo. Ni faldas ni pantalones excesivamente cortas y tampoco me pongo escotes excesivamente grandes. Creo que es lo normal para ir al trabajo.

@ElviraGarlop. Uso sentido común. Soy de informática y me agacho mucho por encima de los hombros de los alumnos por lo que aún gustándome los escotes no los uso en clase, es incómodo. Estuve en un insti donde sí había “sugerencias” sobre cómo vestir.

@profeAnaBio Yo me auto-impongo no llevar grandes escotes que dejen ver canalillo al agacharme. Me siento incómoda por miradas fijas. Las minifaldas también me hacen despistarme en el discurso por lo mismo. La comodidad en todos los sentidos va primero

Y precisamente la comodidad es lo que más sale a la palestra. El objetivo principal de casi todos.

@meri_violin. Mi norma para trabajar en el cole es ir cómoda. Pantalón vaquero y camiseta. Más que nada porque doy música: tengo que cantar, bailar y tocar instrumentos. Paso calor y me muevo mucho. De otra manera sería imposible. Es cuestión de lógica. Voy a trabajar, no de pasarela.

@maestradepueblo. No tengo normas impuestas por otros ni autocensura propia. Ropa cómoda que te permita igual subirte a una silla que sentarte en el suelo, pero es la misma ropa que utilizo fuera del cole.

@Shamarmat. Nadie me impone nada. Mi ciclo es Infantil, y mi ropa diaria es casi un uniforme de comodidad: vaqueros y jersey en invierno con foulards y en verano mucho vestido largo y amplio o pantalón con camiseta. Me tiro al suelo con ellos y debe darme libertad. Y aunque son peques, tocamos el tema de la ropa como carta de presentación, pero sin roles ni patrones establecidos, tan solo el de la limpieza claro! pero que pueden combinar lo que quieran, que no hay ropa de niños o niñas y que vestirse es divertido!

@PiliPopLite. Yo doy clases en IES. No suelo llevar tacones (por comodidad) y tampoco minifaldas, escotes o pantalones demasiado cortos, también por comodidad (no me siento cómoda). Pero no me parece mal que otras profesoras vistan con esas prendas. Cada uno en su estilo y como quiera.

@comouncomino. En los 3 últimos coles nadie me dijo cómo vestir. Yo personalmente procuro usar ropa y calzado cómodo, y evito los escotes, minifaldas y shorts, porque en clase no paro quieta y paso de enseñar chicha (no me siento cómoda). Y tirantes solo si en clase se alcanzan los 30º.

@latelyleti. Ropa cómoda. No llevo camisetas con mensajes o ideológicas porque ya en general no me gustan, casi nunca las llevo. Nunca me han dicho nada (y lo hicieron, pasé tanto que no me acuerdo). Lo que no me gusta es taconazos de aguja porque tenemos movilidades reducidas y no es seguro.

@Nuria2584. Yo trabajo en una escuela infantil y la única norma es que vayamos cómodas, el resto es parte de la personalidad de cada una y así lo defienden nuestras jefas.

Los hay además, que me parece genial, que aprovechan incluso la indumentaria para enseñar, en todos los sentidos del término. Para transmitir que no hay que juzgar por las apariencias, que lo importante no es lo que llevemos. Incluso para lanzar un mensaje conservacionista en algún caso.

El primero de los comentarios que aparecen me parecen (opinión personal) digno de aplauso cerrado.

@mellado_barneto. Vaqueros rotos, camis de grupos (soy de música), deportivas, pelo blanco y un brazo y media espalda tatuada. Debemos ser un modelo de conducta, valores y entre otras cosas enseñarles que la ropa y/o tattoo no te hace mejor ni peor. Nunca nadie me ha dicho nada, al contrario.

@David_CCSS. Trabajo en IES públicos y creo que sería una aberración imponer una manera de vestir. Al trabajar con adolescentes somos modelos y no veo correcto usar la ropa como símbolo distintivo socioeconómico o ideológico. Intento no usar marcas visibles, en la medida de lo posible. Esta semana he ido por primera vez tres días con la misma ropa (L,M y X y cambiando ropa interior y camiseta debajo de camisa, la higiene lo primero 😉 para mandar un mensaje de que no hace falta cambiarse todos los días de ropa, economizando recursos para ahorrar agua.

@sonpa70. A mí no me imponen nada pero soy consciente que soy un ejemplo para los alumnos. Además debe primar también la comodidad ya que a menudo me siento con ellos en el suelo. Actualmente soy maestra de alumnos con 12 años y sigo sentándome con ellos en el suelo o hago clases en el patio. Con nuestro ejemplo debemos enseñar que la ropa es parte de nuestra marca personal y que explica muchas cosas de nosotros

@MarimerryMerry. Cómoda yo lo primero y siempre limpia. Me encanta cuando ponéis que somos ejemplo. Por eso creo que nuestra puntualidad, bien hacer, empatía , responsabilidad …deben trascender nuestro estilismo y relegarlo a un 2º plano. Be you, be kind and nobody will care about your clothes

Lo que llevamos encima nos define, y bien está que así sea.

Me dio por pensar a leer a todos, que probablemente lo de la ropa es algo que solo podría quitarme el sueño (y tampoco tanto, simplemente meditarlo más) en los primeros días de clase. Como en casi cualquier oficio.

¿Qué ropa te pondrías en tu primer día de clase si fueras maestro? Yo optaría por ir plana, cómoda, con vaqueros probablemente y alguna camisa o camiseta, y si hace frío con jerséis. Y probablemente con mi bolso de Ataque a los titanes o cualquier otro distintivo friki o relacionado con la defensa de los derechos de los animales.

Y algo en ese sentido me encontré:

@mara_arpa. Soy interina de la pública. Al principio del curso en un centro nuevo suelo ir “neutra” (vaqueros, camiseta lisa y playeros) para ver de que pie cojean alumnos y compañeros. A los pocos días en todos ya llevo mis camisetas frikis y heavys. Nunca he tenido problema. Sobre todo los primeros años, algunos compañeros me aconsejaban que fuera vestida mas formal para que los alumnos, al verme joven y pequeñita, no se me subieran a las barbas. Creo que mi estilo personal me ha ayudado a que me respeten mas que una camisa.

@finding_patri. En mi primer año de prácticas desde la propia facultad recomendaron quitar piercings y tatuajes, y si era centro concertado o privado cuellos cerrados y pantalón siempre.

@Hlena_Padilla Espero que la manera de vestir nunca sea un problema. Creo que tanto mi ropa como la de mis compañeros profesores no hace más que recalcar el mundo variado y plural en el que vivimos. El respeto en la vida es la clave de todo

Gracias de verdad a todos los que habéis participado en este debate, que sigue abierto. Aquí os dejo otras aportaciones:

@Elena_kings. En mi colegio hay que ir formal sin enseñar chicha y los hombres con corbata (vivo en Inglaterra). Yo visto zapatos siempre y nada loco -vestidos llamativos ni cosas raras – ¿por qué? Porque los alumnos llevan uniforme y zapatos, así que por respeto a ellos. No es tan difícil.

@DemEle5. Debo llevar pantalones tipo chinos y camisa.
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Sobre las fotos y vídeos que se toman en las funciones infantiles

Niños cantando villancicos, bailando, jugando al baloncesto, haciendo carreras de robots, pequeñas obras de teatro, gimnasia rítmica… en estas fechas, al igual que al final de curso, abundan las actuaciones infantiles en grupo, ya tengan lugar en el centro escolar, el club deportivo o en alguna academia.

¿Y qué hacemos con las fotos y los vídeos?

Porque hay fotos. Muchas. ¡Cómo resistirse a sacar el móvil! Incluso algunos llevan la cámara grande que tenemos cada vez más olvidada en casa y así dejar registrada para nuestra modesta eternidad esa función infantil. Nuestro hijo, nieto o sobrino está monísimo. ¡Mira qué bien lanza el balón! ¡Está para comérselo disfrazado de reno!  La mamá no ha podido acudir, que no pudo cambiar el turno, habrá que enseñárselo. Los abuelos que viven en Granada también tienen derecho a ver a su nieto.

Y claro. Grabamos y fotografiamos a nuestro niño e, inevitablemente, a niños ajenos que hay alrededor. Lo hacemos sin el permiso sus padres, sin saber si les hace gracia o se oponen a que se tomen esas imágenes, al margen de la legalidad. Lo mismo a nosotros tampoco nos gusta que saquen a los nuestros. Pero oye, ya que todo el mundo lo hace, pues queda libre la veda de retratar menores sin permiso. Grabamos, fotografiamos y a veces incluso se puede identificar en esas imágenes qué colegio o qué instalaciones deportivas son, en que ciudad están.

Los más prudentes graban y fotografían solo cuando sus hijos salen solos o en compañía de amigos cuyos padres sabemos que están encantados. “En la función no saqué el móvil y disfrute viéndote, pero ponte ahora con tu amigo Héctor frente al árbol de Navidad que os hago una foto”. Eso sería lo correcto.

Los prudentes a secas graban y fotografían para su uso personal y privado, sin mandar nada a redes sociales. Como mucho lo mandarán a algún amigo o familiar por WhatsApp, que les hará ilusión verlo (o no, pero ese es ya otro tema). Es el mal menor.

Los menos prudentes los suben orgullosos a redes sociales, permitiendo que potencialmente cualquiera pueda verlo. Dando de paso todo tipo de información sobre dónde encontrar a esos niños en la vida real.

“Pero yo firmé un papel al inicio del curso permitiendo que se le tomaran fotos al niño”, protestan algunos que asumen erróneamente que todos los padres han dado ese mismo permiso y que ese permiso concedido al centro es extensible a todos los familiares de los niños que allí acuden.

Y, claro, ya hay padres protestando. No quieren exponer a sus hijos a eso y están en todo su derecho. Ya hay colegios, clubs deportivos y academias que, tal vez por haber recibidos esas quejas, tal vez por su propia iniciativa, prohíben que se tomen fotos.

No resulta una decisión simpática entre muchos adultos. Las discusiones proliferan en los grupos de padres de WhatsApp. Y los habrá que se pasen la prohibición por el forro de las carpetas y saquen la cámara del móvil igualmente a paseo. ¡Queremos recuerdos gráficos! Recuerdos que compartir más que conservar.

Está la opción de que el colegio, el club deportivo o la academia decidan hacer ellos las fotos y vídeos en formato digital y pasarnos todo luego. Pero claro, si nos lo mandan, estamos en las mismas. ¡A saber qué harán muchos padres con esos archivos! Poca diferencia hay entre que grabe el padre de Pablo o el profe de música.

Así que también hay otra opción creciente: el colegio, el club deportivo o la academia fotografían y graban y luego nos lo muestran a los padres en la siguiente reunión del trimestre. El que no venga, se lo pierde. El que pestañee también, porque de haber grabado nosotros saldría nuestro niño todo el rato, pero en esos vídeos y fotos no es el caso, y lo mismo Laura estaba todo el rato detrás de Marcos, ese niño tan alto.

Aunque hay que acatarlo, porque ese centro está intentando hacer bien las cosas, respetando los deseos (y derechos) de los padres que no quieren que se tomen y difundan imágenes de sus hijos. Que el mundo, además, es muy pequeño.

Un papelón, vamos. Un papelón sobre el que es preciso ir reflexionando y tomando conciencia. ¿No os parece?.

Escena de la función infantil de Navidad de ‘Love Actually’