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La maternidad es tan cambiante que siempre eres una recién llegada a ella

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Cómo comprar cuentos para nuestros niños para no encontrarnos ‘magestuosos’ caballos

La pasada semana me pasé por la oficina de Correos de mi barrio junto a mi hija. Mientras esperábamos, estuvimos cotilleando lo que tenían a la venta: cajas decoradas, productos de UNICEF y libros infantiles. Había cuentos y álbumes con pegatinas sobre distintos tipos de animales.

Esto es lo que encontramos nada más abrir el de los caballos. Un ‘magestuoso’ caballo andaluz. Mi hija, que tiene nueve años y confía en la letra impresa no se sobresaltó, pero a mí casi se me caen los ojos.

Nadie está libre de cometer una errata. Son las últimas que abandonan el barco, que decía un amigo. Pero una tan clamorosa, detectable por cualquier corrector automático y en un libro dedicado al público infantil con tan poco texto, me parece que clama especialmente al cielo.

A saber escribir se aprende leyendo. No nos engañemos, por mucho que estudiemos la asignatura de Lengua, las reglas a seguir, en gran medida cómo escribimos viene de nuestra memoria visual, de lo que hemos visto impreso. Que algo mal escrito nos chirríe cuando lo vemos es lo más habitual.

Encontrar esas majestuosas faltas de ortografía en libros destinados a los niños, que están construyendo ese radar, duele especialmente por tanto. Igual que es una pena que haya tanto cuento y álbum de calidad inexistente dirigidos a sacar pasta de la infancia.

Normalmente muy baratos, proliferan en mercadillos, casetas de numerosas ferias dedicadas al libro y supermercados. Por dos o tres euros facilitan versiones, a veces realmente malas e incluso incongruentes, de los cuentos clásicos infantiles, recopilatorios de chistes o curiosidades, álbumes con pegatinas, de animalitos como el de la imagen de este post, etc. Hay editoriales especializadas en publicar estos subproductos de usar y tirar que poco aportan.

Como dice la cuentacuentos y bloguera especialista en literatura infantil Trastadas de mamá, hay demasiados casos en los que parece que si es un libro para niños cualquier cosa vale, y no debería ser así.

Las familias deberíamos apoyar solo a las editoriales que miman sus productos, que se toman en serio la responsabilidad que supone hacer un libro dirigido a los niños, y no a empresas que sacan morralla insulsa y barata, pero sin valor, pensando solo en lucrarse.

Y eso me recuerda este viejo post con consejos para comprar cuentos. Os recuerdo parte, por si en esta época previa a las navidades os resulta útil.

También os recuerdo que los libros pueden ser regalos estupendos, que otro mal muy arraigado entre demasiados es creer que regalar un cuento es como regalar unos calcetines, que los niños solo aprecian los juguetes.

¿Cómo comprar cuentos para nuestros niños?

Es buena idea seguir las recomendaciones procedentes de los colegios, libreros de confianza y otros padres en cuyo criterio confiemos. Teniendo siempre en cuenta que hay un mundo a descubrir mucho más allá de los típicos clásicos súperventas como ¿A qué sabe la luna? O Adivina cuánto te quiero.

Algunos de los cuentos más cuidados, con más cariño creados y que más han gustado en casa, provienen del crowdfunding, no son tan populares, pero igualmente meritorios. En el blog he hablado, por ejemplo de Las ciudades de colores, Un amigo diferente, El silencioso amigo del viento, Galgui o Mujeres. Es una vía a explorar.

Hay blogs dedicados a reseñar estos productos. Yo lo hago de vez en cuando pero ahí está, por ejemplo, el blog especializado en estas lides de Trastadas de mamá, que es bibliotecaria y cuentacuentos, hace talleres de cuentos para padres y puede guiarnos, también desde sus redes sociales.

Una ventaja de los cuentos es que son breves y se les puede echar un buen vistazo antes de comprarlos en casi cualquier librería. Merece la pena hacerlo. Igual que merece la pena llevar a los niños a esas librerías que permiten que miren y decidan qué les gusta y escucharles.

Otra buena idea es fijarnos en los nombres de los autores y de las editoriales. De hecho, cuando he leído cuentos con Julia siempre empezamos viendo la portada y leyendo quien lo ha escrito y publicado. Si un autor nos encanta podemos mirar que más hay publicado en España por esa persona. Lo mismo vale para las editoriales que veamos qué sacan títulos que nos gustan y que tienen en sus webs y redes sociales sus catálogos y novedades.

Conviene desconfiar de entrada de los libros vinculados a licencias. Puede haber cuentos estupendos basados en La patrulla canina, Peppa Pig o cualquier otra serie infantil de éxito, que juegan con el factor nada desdeñable de despertar el interés de nuestros hijos de entrada por tratarse de personajes que les gustan, pero a veces se da lo de “tira de la licencia y échate a dormir”. Si la calidad del cuento no nos convence, mejor ponerles un episodio de la serie en la tele y leer otro cuento. En casa hemos leído muchos cuentos y ninguno con licencia se encuentra entre los mejores.

Las bibliotecas públicas son un gran invento infrautilizado con frecuencia. Todas tienen sección infantil y acudir allí nos permite trabajar con nuestros hijos la responsabilidad y el cuidado de los bienes ajenos.

Y para terminar, por mucho que muchos cuentos tengan un importante componente educativo, lo más importante es que nuestros niños se diviertan, que disfruten entre sus páginas. El amor a la lectura no nace de la imposición y no a todos nos gusta lo mismo. Tal vez un libro que a nosotros nos parezca maravilloso, a nuestros hijos no les llame la atención. En esos casos no merece la pena insistir.

‘Lila, la pequeña libélula’, un cuento para entender el autismo

Lila es azul y hermosa, porque es única. Tiene un ala más pequeña, pero vuela acrobática sin cesar, inquieta y nerviosa. Le gusta jugar, sentirse querida y cuidada. No es tan diferente del resto de libélulas que pueblan la charca. Pero Lila es muy preguntona, le gusta tener bien controlado lo que va a pasar, qué viene a continuación, lo que durará la diversión. Y no le gustan nada los imprevistos. En un mundo que a veces resulta difícilmente comprensible, tanto pregunta, tanto pregunta, que su madre necesita inmensas dosis de paciencia para responder constantemente lo mismo. Por eso se les ocurre emplear un cuaderno en el que todo esté plasmado.

Lila, la pequeña libélula (Editorial Pábilo – 16 euros), es un cuento bellamente ilustrado por Carolina Luzón y escrito con una poesía y sencillez acorde con las ilustraciones por David Gómez, que sabe bien lo que se trae entre manos. David es vicepresidente de la Asociación Mírame de Granada, una entidad integrada en Autismo España y tiene un hijo de 10 años con autismo. La inspiración de la inquieta Lila.

David y Carolina han logrado crear un cuento que aporta, dotado de la misma delicadeza en los textos y los dibujos como el vuelo de una libélula; un cuento que ayuda a que se comprenda mejor a muchas de las personas que tienen autismo. Conozco niños y adultos como Lila y Sergio, que bullen de vida y necesitan un mundo estructurado. No todos son así. Mi hijo, por ejemplo, se parece poco a Lila. Si Jaime fuera una criatura en el bosque en el que se encuentra la charca de Lila y su familia, sería más bien un zorrillo indolente, que disfruta escuchando el trinar de los pájaros mientras saborea uvas dulces cómodamente enroscado en su cálida madriguera y al que no le preocupa mucho que su mundo se estructure mientras se sienta querido y cuidado.

No me cansaré nunca de explicar la enorme variedad de manifestaciones existente dentro del trastorno del espectro autista. Igual que no me cansaré tampoco de insistir en que la etiqueta diagnóstica no debe eclipsar ni tratar de explicar por completo a la persona. Lila es un cuento que sumado a otros maravillosos como El cazo de lorenzo, Lucas tiene súperpoderes o Por cuatro esquinitas de nada contribuyen a entender y aceptar la diversidad.

En absoluto a modo de crítica, sino como sugerencia de mejora, creo que es un cuento que pide a gritos al final unas pocas páginas explicando qué es el autismo a modo de guía didáctica, incluso con propuestas de actividades para los niños y las familias. Sobre todo pensando en si cae en manos de personas ajenas al autismo. Pero incluso sin esa guía, su valor es innegable. Cualquier niño comprenderá que se trata de una preciosa historia que pone en valor al diferente.

Tenía pensado recomendar este cuento con una entrevista a su autor, pero no es necesario. Si queréis saber más del trasfondo tras el vuelo de la libélula azul, el color del autismo, podéis ver el vídeo de la presentación que se llevó a cabo el pasado mes de septiembre. A partir del minuto 25 podéis escuchar a David, un “enamorado de la literatura infantil”. Y luego a Carolina, impulsora de la idea, que insiste en la importancia de fijarse en los detalles del cuento.

Cuarenta años de Barco de Vapor, ¿cuál fue tu libro favorito?

Barco de Vapor fue el primer sello de literatura infantil que se lanzó en España, y eso fue hace cuarenta años. Resulta que tenemos más o menos la misma edad, yo tengo cuarenta y dos. Lo de que he crecido junto a sus libros, es literal.

No sé qué equipo de gente, dentro de SM, decidió más o menos cuando yo nacía arremangarse y crear esta colección, pero lo menos que puedo hacer es agradecérselo. Tuvieron buen tino en la selección de títulos que editaban, tanto que sus decisiones editoriales conforman la infancia de varias generaciones desde 1978.

La flota supera los cuatrocientos títulos y sigue mirando al futuro, trayendo por ejemplo algo tan importante como versiones de sus libros en lectura fácil, de lo que tengo que hablaros en profundidad en un futuro.

Confío en que sigan navegando con los niños como norte, más que el negocio puro y duro y la búsqueda de nombres de relumbrón pero que no tienen demasiada tinta en las venas. Me da la impresión de que mantener el buen rumbo y primar la buena literatura es más sencillo cuando los lectores son niños, aunque la competencia sea ahora mucho mayor que cuando El barco de vapor comenzó a navegar. Y espero que sus libros cada vez muestren más la diversidad de afectos existente, porque nuestros hijos lo necesitan.

Pero no quiero mirar al futuro, sino a nuestro pasado, porque estoy segura de que en la niñez de todos hay al menos un barco de vapor que nos marcó.

Ayer mismo dejé en mis redes sociales la misma pregunta que hoy os traigo, y recorrer las muchas respuestas recibidas es un paseo delicioso por las historias que nos acompañaron de niños: Medianoche en la luna, Los hijos del vidriero, Bibiana y su mundo, El fantasma de palacio, La cazadora de Indiana Jones, Un duende a rayas, Las aventuras de Vania el forzudo, Querida Susy, querido Paul, En el círculo del tiempo, Terror en Winnipeg, Asesinato en el Canadian Exprés, El rey de Katoren, Kiatoski y el robo de chicles, etc.

Es innegable la magia de esas primeras lecturas, que perduran en nosotros y seguro que nos marcaron. Yo me recuerdo riendo sola en el sofá con las ocurrencias de Juan Muñoz Martín en El pirata Garrapata o Fray Perico y su borrico en el sofá, un autor al se tuve la suerte d conocer y con el que tuve una charla entrañable hace tres años. También me acuerdo devorando en una terraza Gran lobo salvaje, de René Escudié. Mientras mis padres charlaban con sus amigos, yo estaba inmersa en la búsqueda del cachorro Tritus, cuyo nombre acabaría teniendo uno de mis perros.

Seguro que vosotros también tenéis recuerdos semejantes y felices. Por eso transmitir a nuestros hijos el amor por la lectura es uno de los mejores regalos que podemos hacerles. Por eso conservamos nuestros viejos cuentos y se los ofrecemos, dos infancias a bordo del mismo barco. O lamentamos haberlos perdido y buscamos las reediciones.

Por eso los editores, autores e ilustradores de Barco de Vapor, los de antaño y los actuales, se merecen que les deseemos un feliz cumpleaños. Y que cumplan muchos más.

‘Chiquitina’, un cuento con el que sembrar la felicidad en los niños

Conozco a María José Rodríguez desde hace varios años y gracias a Jugando por ellos, una iniciativa solidaria que tira de los juegos de mesa para ayudar a los animales abandonados. Algo que supone tiempo y esfuerzo a sus organizadores, entre los que ella se encuentra, sin más retorno que la satisfacción de ayudar.

María José es una persona apasionada, que aúna artes y ciencias en su persona. Es científica, trabaja por Apadrina la ciencia porque no hay causa justa que la conmueva a la que no se sume. Y también dibuja maravillosamente y escribe. Tiene ya varios cuentos publicados y os recomiendo todos ellos: Galgui, Elefante y Miguel, Un amigo diferente y Chiquitina, ilustrado por Clara Luna, que fue el primero y ahora se ha convertido también en el último. Un cuento para enseñar a los niños a quererse tal y como son.

Sus cuentos no vienen de la mano de grandes editoriales, sino por iniciativa propia y mediante crowdfunding. Os voy a confesar que precisamente por esta vía es como estoy encontrando obras más interesantes, aunque ese es un tema del que hablar otro día.

Hoy la protagonista es María José y Chiquitina, cuyo Verkami está ahora en marcha para poder llegar a tiempo en las alforjas de los Reyes Magos. Y además llegar acompañado de distintas recompensas, como estas pegatinas que resumen perfectamente el espíritu de este cuento.

Y nadie mejor para hablar de Chiquitina que su autora. Con ella os dejo:

A raíz del crowdfunding de mi cuento Chiquitina- el primer cuento que edité con dinero de mi bolsillo y del que ahora queremos sacar una segunda edición a través de micromecenazgo – Melisa me ha pedido que escriba sobre él o sobre mi decisión de autopublicar mis cuentos.

Como a Chiquitina podéis conocerla en la página de la campaña, y os invito a hacerlo, he decidido escribir sobre lo segundo.

Todo lo que queremos los padres es que nuestros hijos sean felices y hagan realidad sus sueños. Y yo escribo cuentos para aportar mi granito de arena a esos objetivos.

Suelo ser una persona eminentemente práctica, qué le vamos a hacer. Me gusta hablar de cosas importantes en mis cuentos, pero sin que estos pierdan su consistencia de cuento. Me gusta pensar que son como pequeñas varitas mágicas. Con ellas – con ellos – siembro algo pequeño y espero que crezca. Confío en que crezca. Y confío en que mis cuentos ayuden a los padres a hacer crecer aquello intangible que intentamos sembrar.

No sé exactamente cómo funcionan los cuentos, cómo dejan su huella en los niños, pero sé que funcionan porque funcionaron conmigo. Y no solo siembran sentimientos o impresiones. También siembran conexiones.

A la pregunta de por qué publico yo misma mis cuentos, la respuesta es porque me mantienen conectada con mis lectores. Y creo que esta conexión no sería tan fuerte ni tendría tantas sorpresas si hubiera una editorial de por medio: me emociona descubrir que hay gente que, sin conocerme, se implican y participan en el Verkami incluso desde el primer día, y repiten con mis otros cuentos, encontrar la campaña de Chiquitina anunciada en un periódico de mindfulness en inglés (probablemente lo más curioso que me ha pasado), recibir una foto de Indy (alter ego de Galgui) como respuesta a un sencillo tweet mío, recibir correos de padres explicándome cuánto les gustan mis cuentos a sus hijos, que alguien me cuente que Chiquitina es la imagen del perfil de un amigo suyo, que una lectora me mande un Galgui de fieltro con su escayola y todo…

Tenéis que entender que yo no soy J.K.Rowling ni vendo millonadas de libros. Y sin embargo, y a pesar de los pocos que he publicado, encuentro lazos que me unen a otras personas que ni conozco y cuyas opiniones probablemente difieran de las mías en muchos aspectos, pero eso no importa porque estamos unidos por los cuentos. Y por los niños, aquellos que deberían estar por encima de cualquier otra cuestión. Así que nos dejamos llevar por aquello que nos une y no prestamos atención a aquello que podría separarnos.

Llamadme ingenua, pero eso es lo que me gusta. Prefiero ser realmente idiota como Cortázar y maravillarme ante estas cosas tan sencillas y tan hermosas… y tan reales. En esos momentos me siento como una niña descubriendo algo nuevo. Y tengo la intención de no despertar de ser niña, tal como aconsejó Miguel Hernández, porque con mis ojos de niña y mi ingenuidad de niña consigo hacer caso omiso de aquello que lastra y desespera, y consigo seguir pensando que puedo poner una piedra sobre otra y construir así un mundo mejor.

Algo muy ingenuo, lo sé. Pero fijaos: ahí están los cuentos. Y los mensajes. Y las conexiones. Desafiando con su existencia a aquellos que dicen que esas cosas sólo pasan en las películas. Por eso sigo escribiendo cuentos, porque veo su maravilloso poder de sembrar algo importante en el corazón de los niños. Y en el mío.

Doce consejos para hablar y escribir correctamente sobre el autismo y las personas con TEA

Confederación Autismo España ha hecho un esfuerzo que es de agradecer, elaborando un manual de estilo titulado Cómo abordar el Trastorno del Espectro del Autismo desde los medios de comunicación pensado para facilitar la vida a los profesionales de la comunicación y que afrontemos con propiedad y sensibilidad la elaboración de contenidos (noticias, reportajes, entrevistas, opiniones…) que impliquen el autismo.

Es un manual recomendable también para toda la sociedad, no solo los periodistas, porque explica muy clarito y resumido lo que es el autismo y lo que hay que tener en cuenta respecto a las personas con TEA. Interesante también porque mucho de lo que cuentan sobre el autismo es extrapolable a personas con otros trastornos, enfermedades o con discapacidad.

Pese a su buena factura e interés, me temo que no llegue a muchos colegas. Son demasiadas páginas tal vez, los periodistas recibimos demasiados textos a diario para leer: notas de empresa, resúmenes de estudios, informes sesudos, sugerencias de temas venidos de lectores, otros medios, lo publicado en el nuestro, teletipos, previsiones…

Nuestro oficio implica leer muchísimo. Tanto que es imposible leerlo todo, aunque nos interese. Lo sé de primera mano.

La situación actual en los medios, que arrastra de la crisis económica y de los cambios en el modelo de negocio vinculados a la llegada de Internet no ayuda precisamente a que dispongamos de los veinte minutos que requiere la lectura de este manual.

Por eso he querido traerlo hoy a mi blog. Ojalá así alcance y sensibilice a más gente.

Desde Autismo España recuerdan que “está de plena actualidad, ya que la Comisión de Políticas Integrales para la Discapacidad del Congreso acaba de aprobar por unanimidad una proposición no de ley por la que se insta al Gobierno a fomentar una mayor formación de los medios de comunicación a la hora de informar sobre discapacidad”.

Aquí lo podéis descargar, aunque os dejo una infografía que resume sus principales conceptos.

‘El mago del balón’, un chico de doce años que es un gran goleador y al que le gusta ponerse vestidos

Este verano estoy aprovechando para ponerme al día con unos cuantos libros infantiles y juveniles a los que tenía echado el ojo por uno u otro motivo, con la idea de traer aquí aquellos que me parecieran especialmente recomendables.

Al menos en mi caso es cierto que el verano invita a sumar tiempo de lectura.

Hace poco os hablaba de El  secreto del arca, novela histórica juvenil de Espido Freire. Hoy es el turno de un libro que va ya por su octava edición y al que llegué gracias a un reportaje que hice hace varios meses sobre mangas con protagonistas LGTBI titulado “Es increíble que en pleno 2017 un niño tema llevar un cómic con protagonistas gays a su casa”. Os dejo un fragmento:

A cualquiera que se le pida que haga memoria y ofrezca alguna sugerencia de libro, película o serie de televisión pensados o aptos para una audiencia juvenil en los que haya protagonistas LGTBi y el relato sea positivo e integrador, se verá en serias dificultades para recordar algún nombre.

“Son modelos necesarios”, asegura Gemma Almena, psicóloga, sexóloga y orientadora en distintos centros escolares. “Es preciso normalizar la situación, que vean que hay más gente como ellos y que no pasa nada para sentirse bien. Pero el referente que hay es siempre de chico y chica, así que cuando les pasa algo distinto a esas edades lo ocultan, porque no es lo común”.

Yo también creo necesarios más modelos así en cine, series y literatura. Uno de cada diez de nuestros niños será LGTBI, al arroparlos con relatos y referentes heterosexuales somos todos los que les estamos metiendo en un armario del que luego les va a costar (más o menos, en función de cada caso) salir, los que estamos poniendo piedras en el camino de su autoaceptación.

Por eso fue tan buena noticia esta primavera la película Con amor, Simon. Recomendable para cualquier chaval a partir de doce años. Necesitamos historias amables, positivas, que puedan ver nuestros hijos y muestren la diversidad existente y defiendan el derecho a ser como cada cual se sienta, a amar más allá de caminos trillados y estereotipos.

El mago del balón, que vio la luz en el Reino Unido hace una década y que ha llegado a la televisión y a ser un musical, es un buen aporte en ese sentido. Y su éxito fulgurante en distintos países es una muestra de que existe una demanda por parte de muchas familias de títulos así.

Por cierto  resulta curioso que en español el título sea El mago del balón y no una traducción del original, The boy in the dress. Me interesaría saber el motivo. En cualquier caso es de agradecer la cuidada edición que trajeron hace unos pocos años, con las acertadas ilustraciones de Quentin Blake.

Cómo os contaba, fue hablando con las editoriales para preparar el artículo que os comentaba antes fue cuando di con este librito del humorista, actor, presentador y autor británico David Walliams, recomendado para niños de entre 9 y 14 años.

Me vais a permitir que os desmonte un poco El mago del balón, pero quiero que sepáis de qué trata. Su protagonista es Dennis, un niño de doce años con una vida que siente un tanto gris desde que su madre se fue, dejándole junto a un hermano mayor y un padre que le quieren pero a los que les cuesta demostrar su afecto, para los que resulta más fácil hablar de fútbol que de sentimientos.

Dennis es un chico normal, como cualquier otro, algo tímido y con los amigos justos, que no destaca en nada salvo en el terreno de juego. Es el máximo goleador del equipo de su colegio, un mago del balón.

Dennis esconde una revista bajo su cama, una llena de chicas guapísimas. Pero no es lo que estáis pensando. Es un Vogue. Y lo que deslumbra a Dennis son esos vestidos maravillosos, esos brillos y colores que tanto echa en falta en su mundo gris. Su diseñador favorito es John Galialgo y esa revista que acabará en la basura cuando su padre la descubra, porque es solo para “mujeres y mariquitas”.

Dennis se hará amigo de una chica de catorce años que sueña con ser estilista o diseñadora, que comparte su amor por el Vogue y la ropa que deslumbra. Una amiga que le invitará a probarse sus tacones, sus vestidos de lentejuelas y sus pintalabios.

Dennis se negará asustado, pero al final accederá y lo pasará en grande, se sentirá feliz y libre, viéndose convertido en la joven y guapa estudiante de intercambio Denise.

Dennis no es gay. Al menos muestra cierto interés romántico soterrado por esa chica que le dice que puede ser lo que quiera, que vuele tan alto como sueñe. No sabemos que será en un futuro. No importa.

Dennis acabará liándola muy gorda por presentarse en su colegio convertido en Denise. Pero Dennis logrará, gracias a su valentía y al apoyo de los suyos, teñir de colores vibrantes la vida de todos los que le quieren.

Fútbol y lentejuelas. Es algo con casi antagónico. A veces pienso en los niños que gusten del balompié y también de sus compañeros de vestuario. No lo deben tener nada fácil. Al deporte rey sí que le faltan modelos en los que se vea la diversidad, no hay peores armarios que los que también guardan equitaciones deportivas y zapatillas de tacos. Pero ese es otro tema en el que este libro tampoco entra.

Volvamos a la obra de Walliams. La historia, las casualidades y carámbolas no son creíbles para un lector adulto, ni siquiera para un adolescente medianamente leído, pero es algo que importa poco si hablamos de niños de entre nueve y doce años, que creo que son los que más provecho y disfrute pueden extraer de este libro.

Un libro que no es perfecto, al que tal vez le falta algo de encanto (a David Walliams hay quien lo compara con Roald Dahl, yo creo que sus argumentos y estilo están muy lejos del autor de Charlie y la fábrica d chocolate) y una solución final menos fácil para acallar al malvado director del colegio, pero que tiene muchos méritos y merece al menos una lectura.

‘Intrépidas’, veinticinco aventureras con las que aprender junto a nuestros hijos que no hay sueño imposible

Hay libros que, incluso antes de tenerlos en las manos, sabes que, muy probablemente, acabarán cautivándote. Hay libros que, una vez los tienes en las manos, acaricias sus lomos y te adentras entre sus paginas, son ya una historia de amor de las que duran muchos años.

Libros con los que acabas casándote. Y eso con un libro significa que los tendrás en un honor en tu estantería; que mirarás muy mucho a quién se lo prestas, reclamándolo sin haberlo olvidado cuando haya pasado el debido tiempo; que volverás a él en un futuro; que te acompañarán en tus mudanzas y guardarás para tus hijos.

Y os recomiendo adentraros en la poligamia literaria, si es que no lo habéis hecho ya. Son muchos los volúmenes que pueden ser merecedores de nuestro amor. Y aquellos que lo sean del mío no tienen porque serlo del vuestro. El amor es siempre así, eso tiene de bueno. Hay que ser intrépido y explorar qué nos hace soñar.

Hay libros que nos enamoran por las historias que encierran, por el empeño de un autor dando sentido a un mundo, a su mundo, que se convierte en el tuyo. No siempre es así. El libro que os recomiendo hoy es una obra de divulgación idea de Patricia Márquez, ilustrada por Rena Ortega y escrito por Cristina Pujol. Tres mujeres mostrándonos a 25 mujeres que debería ser obligado conocer.

Y no es uno para guardar y esperar a que tus hijos crezcan, sino uno que podemos disfrutar junto a ellos. Así lo he hecho yo junto a mi hija de nueve años. Primero viendo el índice, en el que puedes conocer rápidamente a todas las protagonistas. Luego recorriendo el libro pagina a página o acudiendo a aquellos perfiles que más nos hayan llamado la atención.

Cuando alguien se encontraba con Junko Tabei por primera vez, no podía evitar mirarla varias veces de arriba a abajo… Medía metro y medio, y no pesaba más de cincuenta kilos. ¿Cómo podía ser la primera mujer en haber coronado el monte Everest? Ella se reía de la confusión. Junko explicaba que el físico o la técnica no la llevaron al techo del mundo, sino que fue su determinación lo que la impulsó a la cima, y esa fuerza imparable nace del corazón.

Intrépidas recupera los viajes de 25 mujeres exploradoras, muchas de ellas olvidadas con el transcurso de los años. Siguiendo sus pasos aprenderemos cómo superaron sus miedos, cómo consiguieron subir las montañas más altas, recorrer el mundo a pie, en bicicleta, viajar al espacio, volar cruzando océanos y continentes, sobrevivir en el desierto o bajar a lo más profundo del mar? Algunas llegaron a su meta y otras no, pero lo importante es el camino que recorrieron y cómo su viaje las cambió para siempre.

Aunque está recomendado a partir de seis años, los textos pueden ser un poco arduos para que los lean a solas niños menores de diez años, pero sí estamos a su lado es algo fácil de solventar. Además, la riqueza de las ilustraciones, acompañadas de pequeños resúmenes y curiosidades, hablan por sí solas y son ya material suficiente para los pequeños lectores.

No son las de siempre, las que aparecen con frecuencia en estos libros recopilatorios de mujeres destacadas que últimamente se acumulan procedentes de distintas editoriales. Y se agradece. Aunque alguna hay, bien es cierto. Era imposible no hablar de Amelia Earhart.

Lo que tienen en común es su valentía, el ponerse el mundo por montera, literalmente. Exploradoras y pioneras todas ellas, la mayoría pertenecientes a los últimos doscientos años de nuestra historia, algunas aún vivas. Mi hija quiso conocerlas, y buscamos las fotos que de ellas hay mientras veíamos el libro; descubriendo aquellas que han inspirado las ilustraciones, viendo que sus historias no son un cuento, que son de verdad.

Presentadas por orden cronológico, al conocerlas nos queda claro aquello con lo que concluye el libro, que no hay sueño imposible, que nadie nos debe hacer de menos, que hay que querer volar sin miedo, que debemos crecer mirando al cielo mientras caminamos.

Si tenéis pequeños artistas o lectores en construcción en casa, si a vosotros también os gustan estos volúmenes paridos con mimos, echad un ojo al catálogo de su editorial, Pastel de luna, lleno de autores orientales y premios relevantes. Encontrareis  laberintos,  razones por las que amar a los árboles, que hay muchas respuestas válidas a lo que hay más allá, que es estupendo ser hija única, que una humilde ranita puede ser una gran filósofa o que el hombre es uno con la naturaleza, por mucho que a veces se empeñe en olvidarlo. Libros a cuál más bellamente ilustrados.

La serie de ‘Cómo entrenar a tu dragón’, con uno de los mejores héroes infantiles modernos, está en Netflix para disfrutarla en familia

Hipo es un flacucho y al mismo tiempo es un valiente; el tipo de valiente de verdad, que se sobrepone al miedo. Va a contracorriente si la corriente choca con lo que siente, pero siempre desde la bondad. Y le falta una pierna, porque proteger a los tuyos entraña riesgos y sacrificios, pero eso no le impide hacer cualquier cosa.

Hipo tiene una novia, Astrid, que es fuerte e independiente y con la que tiene una relación bastante sana y normal, la que cualquiera querría para sus hijos adolescentes. Tienen sus peleíllas superables, se respira cotidianidad viéndoles y se respetan además de quererse.

Tiene una pandilla de amigos muy peculiares, un padre que tiene que aprender a gestionar sus expectativas respecto a su hijo (algo que deberíamos hacer todos los padres, la asignatura pendiente de muchos) y vive en una imaginaria aldea vikinga insular que cualquier niño querría visitar. ¡Qué importante es construir un mundo de fondo con personalidad en este tipo de historias!

Tal vez lo más importante. El mejor amigo de Hipo es un dragón, un furia nocturna que igual puede ser achuchable que terrible. Su novia y sus amigos también tienen dragones variopintos. Cabalgan sobre ellos riendo contra el viento y comparten con ellos vida y aventuras.

Probablemente los conocéis por las dos películas que ya hay sobre ellos, Cómo entrenar a tu dragón se llaman ambas. Antes ya había un buen puñado de libros de Cressida Cowell, una serie de once entregas que están editados en España por SM y cuyo primer volumen procuraré poner pronto al alcance de mi hija, que a sus nueve años le encantan las aventuras de Hipo y sus amigos.

Las películas las ha visto varias veces. Desde hace no mucho también hemos disfrutado de la serie de televisión, que descubrimos hace más de un año en un viaje al extranjero en el Netflix de ese país,  y que desde hace poco ya está disponible en esta plataforma en España.

La producción propia de esta empresa es impresionante y abundan los títulos de calidad, pero también trae mucho ajeno que merece la pena. De corazón os digo que es la plataforma de televisión bajo demanda que más y mejor oferta tiene para niños. 

También la que dispone del mejor control parental. Solo faltaría un temporizador que bloquease la aplicación pasado el tiempo de visionario que los padres hayamos establecido, ahí lo dejo como sugerencia.  Tal vez incluso viniera bien para muchos adultos.

Hay dos temporadas, ubicadas temporalmente entre la primera y la segunda películas, de 20 episodios cada una. Producidas por Dreamworks, se llaman precisamente Dreamworks Dragons y cuentan cómo deben defender su isla con ayuda de los dragones.

Lo que tenemos disponible son otras dos temporadas posteriores, ya coproducidas por Netflix, con el nombre en España Dragones: Hacia nuevos confines (Dragons, Race to the edge). En ellas los jóvenes jinetes de dragón exploran las pequeñas islas que rodean la suya, isla Mema, alejándose cada vez más y estableciendo una base desde la que llegar a confines más lejanos, para descubrir nuevos dragones. Pero no son episodios independientes, hay una historia que se desarrolla con nuevos villanos y nuevos héroes.

La calidad es semejante a la de las películas. Si las visteis y os parecieron entretenidas, probablemente la serie también os guste para compartir un ratito de televisión al día en compañía de vuestros hijos


En Netflix también tienen para los fans de los Desdentao y compañía la primera película y Leyendas, apenas tres episodios independientes y con mucho humor y Amanecer de los corredores de dragón, un único episodio de menos de media hora en el que compiten buscando ovejas perdidas e inventando de paso un nuevo deporte.

‘De mayor quiero ser… Feliz’, la mejor respuesta posible a la pregunta “¿qué quieres ser de mayor?” #ConoceEducaProtege

Hoy empiezo con un vídeo.

¿Lo habéis visto? Por si acaso no es así, os cuento: preguntan a los niños qué quieren ser de mayores, una cuestión a la que no hay infante que se escape antes o después. Muchas respuestas podrían interpretarse como influidas por roles de género. Algo que se confirma cuando les preguntan a continuación “¿y si fueras chico/a (lo contrario a lo que son) qué te gustaría ser?”. Y a la mayoría no se les ocurre que la respuesta no habría que cambiarla, así que la que quería ser estilista pasa a contestar con dudas que futbolista.

La pregunta clave del vídeo está inspirada en un estudio de 2012 publicado por la Federación de Mujeres Progresistas y la Asociación para la Defensa de la Mujer ‘La Rueda’, titulado Goleando sin balón, virtualmente muñecas, en el cual, tras entrevistar a 150 niños y niñas de diversas edades, descubrieron que el 50% de ellos cambiaba de profesión si se imaginaba cambiando de sexo.

Los niños y las niñas muestran estereotipos de género desde pequeños a la hora de elegir profesiones para su futuro. Estos estereotipos tienden a consolidarse en la adolescencia. Educarlos en igualdad es el primer paso para combatir la violencia de género entre adolescentes y jóvenes.

El vídeo pertenece a la campaña Conoce, Educa, Protege, de sensibilización en Derechos de la Infancia de la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular, producida con TekilaMovies y financiada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Y lo más importante no es la campaña, sino el dosier pedagógico para ayudar al profesorado a educar en igualdad que lo acompaña, con recomendaciones y recursos para incorporar la perspectiva de género en el aula.

Un dosier que tenéis aquí disponible en PDF y que no está de más que también conozcamos padres y tutores.

“La herramienta clave para combatir la violencia machista es la prevención, y en ese ámbito la educación juega un papel esencial”, afirma Victorino Mayoral, presidente de la Liga de la Educación y la Cultura Popular. Esta educación, insiste, “no puede incluirse solo puntualmente, en ciertas actividades u horarios en la escuela, sino que debe impregnar todas las áreas de la acción educativa.”

“En la escuela, esta prevención pasa necesariamente por educar en la corresponsabilidad, facilitar una visión igualitaria y global de la historia, y transmitir una visión de mujeres y hombres libre de estereotipos” puntualiza Ana Rodríguez Penín, secretaria de Igualdad de la Liga de la Educación.

Para la secretaria de Infancia y Familia de la Liga de la Educación, Rosa Martínez: “El profesorado no puede olvidar la importancia del llamado currículo oculto. Este puede manifestarse en la propia ambientación de las aulas, las ilustraciones de libros de texto, las actividades de aprendizaje, las referencias o personajes relevantes que se estudian en clase, o la misma configuración de juego en los patios, muchas veces, por ejemplo, ocupados por partidos de fútbol que relegan a los márgenes otras actividades”.

 

 

 

Recordaba esta campaña, esas preguntas, “¿qué quieres ser de mayor?” “¿Y si fueras chico?” “¿Y si fueras chica?”, porque casi simultáneamente ha llegado a las librerías un cuento que responde de la mejor manera posible en su título: De mayor quiero ser… Feliz.

 Se trata de un compendio de seis cuentos que tiene como objetivo enseñar a los niños a ser más felices, a reconocer lo que es realmente importante. Un libro que autoeditó su autora, Anna Morató, y cuyo éxito ha llamado ahora la atención de una gran editorial.

Aquí un inciso. Echad un vistazo sin prejuicios a los libros autoeditados, a aquellos nacidos del crowdfunding, porque cada es más pasa que los títulos más interesantes, originales y con más calidad y cariño puestos en su elaboración llegan por esas vías y no por las de la edición convencional.

Volvamos al libro, apto a partir de cuatro años. Cada una de las historias trabaja sobre una emoción concreta. Son los siguientes:

La mochila invisible es un cuento sobre el lenguaje positivo que ayuda a valorar el poder mágico que tienen las palabras.
Zapatitos mágicos hace hincapié en la empatía para lograr que los niños entiendan que hay que tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti.
Rayos de sol nos invita a confiar en nosotros mismos, una actitud vital para ser felices.
El hada de la suerte es una historia sobre el agradecimiento y la importancia de aprender a valorar lo que tenemos.
Como la trucha al trucho se centra en la autoestima positiva, para quererse más a uno mismo.
La bola roja trata el tema de la frustración y cómo gestionarla en nuestro camino hacia la felicidad.

Ojalá esa fuera la respuesta que escuchásemos en nuestros niños, aunque fuera de forma soterrada mientras se enumeran profesiones.

Y ojalá esas profesiones que se les ocurren decir no estén jamás influenciadas por lo que se supone que hombres y mujeres pueden o no pueden hacer.

Unos ojalás que están en nuestra mano facilitar, hablando con nuestros niños con claridad, animando proyectos como el de Conoce, Educa, Protege que quieren aulas más igualitarias.

“Una regla muy importante: los adultos no pueden jugar con tus partes íntimas, sólo si te tienen que curar o no sabes limpiarte”

No sé si conocéis a Aspasi, la Asociación para la Sanación y Prevención de los Abusos Sexuales en la Infancia, los medios de comunicación acudimos a ella con frecuencia buscando opinión experta. Entre otras muchas cosas, elaboran talleres de prevención para niños de entre 3 y 9 años y de entre 10 y 17, y justo este mes salen a la venta sus primeros dos cuentos, dos libros que emplean la experiencia de su impulsora, la psicóloga clínica Margarita García Marqués, para facilitar a los padres y tutores herramientas con las que abordar este tema con los niños.

Necesitamos instrumentos porque no siempre es fácil plantear a niños pequeños que existe algo como el abuso infantil, porque tememos empañar su maravillosa inocencia, pero como guardianes que somos de su bienestar estamos obligados a intentar dotarlos de conocimiento y estrategias.

Los cuentos son ¿De qué color son tus secretos? y Tu cuerpo es tu tesoro, el título de mi post está extraído de uno de los consejos que ofrecen en el segundo de los cuentos. Así explican desde Aspasi el motivo por el que los han creado:

Pretenden dar a los niños los conceptos básicos que deben conocer para identificar una situación de abuso, poner límites, contar cualquier cosa que les suceda y pedir ayuda”.

Ambos están hechos desde la experiencia, la sensibilidad y el respeto a la infancia y su libertad, conociendo en profundidad las necesidades y carencias de este problema. Sabemos que los menores pueden vivir libres de miedos y sintiéndose capaces de reaccionar y buscar soluciones, siempre que les informemos con un lenguaje cuidado, adaptado a su edad y que les de fuerza.

Como apoyo familiar, los dos contienen una guía para madres y padres con consejos para la familia y dar respuesta a las preguntas y dudas que se puedan generar en los peques.

¿De qué color son tus secretos?, publicado por la editorial Sentir, estará a la venta en librerías este mismo sábado. Hay una presentación en Madrid, en la Casa del Libro de Fuencarral, el día 25 de mayo a las 12.

¿Tienes secretos? ¿Sabes de qué color son? Aprende con Alma cómo te hace sentir cada secreto, qué puedes hacer con ellos y con quién has de compartirlos.

El secreto y el silencio son los mayores aliados de los abusadores y la mayoría los utilizan para conseguir que los niños guarden silencio. Este cuento está creado para que los niños compartan los secretos que les hacen sentir mal y ofrecerles un espacio de confianza donde poder expresarlos.

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