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“Los parques infantiles han sido el primer espacio donde hemos sufrido una verdadera discriminación con nuestro hijo“

Los parques infantiles están siendo protagonistas de muchas noticias estos meses por si se abren o se cierran, por si se permite que los niños jueguen en ellos o si se clausuran para intentar frenar la Covid, frente a muchos hacen la justa reflexión de si tiene sentido que los niños se queden sin estos espacios de ocio mientras siguen abiertas las terrazas para disfrute de los adultos.

Los parques infantiles son importantes. Lo son, sobre todo, en las grandes urbes. Los niños necesitan salir, hacer ejercicio, explorar el entorno, jugar y socializar al aire libre con una libertad vigilada, con seguridad. Y en nuestras ciudades no abundan los espacios así.

Son importantes para todos los niños, también los niños con discapacidad, motórica, sensorial o intelectual, para los que con demasiada frecuencia estos entornos no son accesibles.

(EUROPA PRESS)

El pasado viernes Cermi publicó en su boletín semanal un estudio  que precisamente aborda esta problemática, la accesibilidad de los parques para los niños pero también para los adultos con discapacidad que los acompañan. Hablamos de un total de 3,8 millones de personas en España, un 8,5% de la población, que deben ser tenidos en cuenta también en estos espacios, que como bien dice el presidente de CERMI Comunidad de Madrid, Óscar Moral “son un espacio muy interesante de socialización de todos, en ese primer momento de la vida en el que los niños mantienen su mente libre de prejuicios”.

Sandra Pereira, arquitecta que colabora con distintos colectivos relacionados con la discapacidad y autora del estudio, hace en su presentación una afirmación demoledora: “Los parques infantiles han sido el primer espacio donde hemos sufrido una verdadera discriminación con nuestro hijo. Ver cómo juegan los demás niños y no poder participar porque no se ha tenido en cuenta sus necesidades, puede implicar unos efectos psicológicos y emocionales muy negativos“.

Una adaptación que, según el estudio, no tiene que traducirse en un gato mayor, basca con “diseñar desde el principio con inteligencia” para asegurar los  puntos que se deben asegurar, destacando por ejemplo la necesidad de que esté delimitado para que los niños no se puedan escapar o desorientar; que facilite juegos con esperiencias sensoriales; también cooperativas y que animen al juego simbólico. El estudio incluye además un test con casi 30 preguntas al final para poder dilucidar la accesibilidad de un parque.

Ojalá siempre que se encarase la construcción o reforma de un parque infantil se tuviera en cuenta todo lo que Sandra Pereira apunta.  El juego es un derecho de todos.

¿Eres la misma persona tras convertirte en madre o en padre?

Lo sé, es una de esas preguntas que no tienen respuesta. Pero también es una de esas preguntas que, al hacértela, te invita a reflexionar, a intentar conocerte. Suele pasar que la persona sobre la que menos pensamos es precisamente la nuestra. Las cuestiones sin contestación clara no son estériles.

Lo planteé en redes hace un par de semanas. ¿Eres la misma persona tras convertirte en madre o en padre? Lo hice tras charlar con una amiga embarazada de su primer hijo, tras hacerlo con un amigo padre reciente. Somos los mismos, por supuesto, pero al mismo tiempo ya en el embarazo vas descubriendo que tener un niño es como si te reprogramaran. Evolucionas de una manera imposible de comprender hasta que no lo vives. De una manera que además es diferente para cada uno, que para eso somos individuos únicos.

Desde mi punto de vista el mayor cambio, una vez ha pasado el nacimiento y algo de tiempo para asimilarlo, creo que es darte cuenta de que no eres dueña de tu tiempo, que lo que haces y cuándo lo haces depende de cómo y dónde está tu hijo, es casi como tener conciencia de dos cuerpos. Si tu hijo no está contigo, sabes con quién está y donde, haciendo qué, en cada momento. En la mayoría de los casos esa sensación termina con la adolescencia de tus hijos, en el mío probablemente será así toda la vida, dado que Jaime es y será siempre altamente dependiente.

Yo sería una persona completamente diferente si hubiera escogido la senda de no ser madre. Sé que todo en la vida nos transforma, lo que estudiemos, qué parejas tengamos, en qué trabajemos, los golpes que te dé la vida… pero de verdad creo que nada tanto como la maternidad.

Si estáis a punto de descubrirlo, bienvenidos al viaje más sorprendente. Con todos sus vaivenes, dudas, limitaciones y malos ratos, si se afronta de la manera correcta aporta tanto que lo compensa todo, en todas sus etapas. Relajaos, si podéis, y disfrutad de todas ellas.

(GTRES)

@Psic_Jazz
No. Soy más fuerte, más creativa y descubrí miedos que ni creí que existían pero sin duda soy más feliz 😉

@Criando247
La maternidad me revolucionó y sigue haciéndolo. Sumado a ello, tener un niño atípico me ha convertido en activista, luchadora y ha impulsado mi creatividad. Me fuerza a revisarme continuamente, a cambiar la mirada, a ser más empática y solidaria; a aprender sin descanso.

@mercheborja
Yo creo que la misma persona sí. Mi vida es totalmente diferente y mis prioridades son muy distintas, pero en esencia -mis valores, creencias, las cosas que me gustan…- no han ambiado. A lo mejor tengo un poco de mala leche que antes no tenía, pero por lo demás….

@_Alazne_
Yo siempre digo que a todxs se nos va un pco la pinza sobre todo al principio. Cambias muchísimo y muy rápido.

@haddhar
No. Soy más más sensible, sobre todo a los dramas familiares. He desarrollado mucha paciencia, constancia y me he vuelto más pragmático y aprovecho mejor el tiempo. También soy menos divertido y creativo, más predecible y conservador, y más gruñón.

@TweetAna2
Si que cambias. Incluso antes de dar a luz. Yo intento ser mejor cada día para poder enseñar con el ejemplo, mis prioridades han cambiado y das mucha menos importancia a cosas que igual antes te preocupaban. Una parte de ti sigue siendo igual claro. En mi caso creo que soy mejor.

@GrettelGreene
Básicamente soy la misma de siempre, pero veo la vida de una manera completamente distinta y eso me ha hecho descubrir aspectos de mí, que desconocía

@PatriciaVeraG
Soy 90 por ciento distinta. Algo queda. El cambio ha ido a mejor, en mi opinión.

@VidasPixeladas
Toda experiencia te cambia un poco, un trabajo, una amistad, tener hijos, enfermar, etc. Nunca he sido la misma persona que ayer y no voy a ser la misma persona mañana, lo contrario me preocuparía, significa que no avanzo, no aprendo, no pienso. Soy la misma persona evolucionada.

@Metamorflosis
Yo creo que todo lo significativo te cambia (lo positivo y lo negativo también)… la esencia está pero uno va mutando…

@alfonsin
Eres la misma persona, lo que te cambia es la vida y el orden de las prioridades Cara sonriente con boca abierta y sudor frío

@josrame
Yo no me acuerdo, solo sé que desde los 20 años pienso en todo lo que hago, porque no estoy sola y mis actos y sus consecuencias las pueden pagar mis hijos, incluidos mis malísimas épocas de depresión y ganas de desaparecer, eran ellos los que me hacían no dar un último paso Rostro ofreciendo un abrazo

@madre_de_2
No, pero tampoco era la misma persona con 25 que con 20. Las experiencias vitales nos cambian. Si no me hubiera cambiado la maternidad me habrían cambiado otras vivencias. Quién sabe si para mejor o para peor Mujer encogiendo los hombros Yo creo que la maternidad me ha cambiado a mejor.

@justiammyself
Creo que si. Tener hijos me ha reafirmado en mis valores, en lo que le pido a la vida. No he cambiado mi forma de ser, quizas tengo mas paciencia. Eso do estoy mas cansada y a nivel mental mas lenta y mis hobbies estan en penultimo lugar. Asik modo de vida si forma de ser no

@mamaymas
Ni de coña. A veces me da una mezcla de ansiedad y lástima el haberme perdido tanto a mí misma, pero he ganado mucho a cambio. Según el día lo llevo mejor o menos mejor Cara guiñando un ojo

@elisabethmssz
No, no eres la misma persona, porque tus prioridades cambian radicalmente y tu mundo ya no gira entorno a ti o tu pareja, sino en q gira entorno a esa personita que depende de ti enteramente…

@mami_meeple
Sí. Salvo cosas. O sea que no. Se puede ser la misma persona a los 44 años que a los 29? Madurar te hace una persona distinta? O eres la misma pero más madura? Ains… qué bonitos interrogantes.

@TreceBicis
No no lo soy. Ahora me dan respeto cosas que antes no y me fijo en cosas que antes no, no todo yo ha cambido pero si parte de mis intereses y eso me hace distinto. Además ahora duermo mucho menos con los cual soy más irascible

@ulisesolg
·Eres diferente, es como una versión nueva. Que definitivamente te hace ver TODO diferente

@neferlp
La esencia está ahí, pero intento mejorar aspectos día tras día para ser un buen ejemplo. He cambiado cosas que nunca pensé que podría cambiar. Los hijos tienen el poder de demostrarte que nada es imposible, si le echas un par, especialmente si lo haces por ellos! Bíceps flexionado

“¿Mamá, quién es Mafalda?”

Estaba con mi hija en el coche, esperando que fueran las 17 en punto para que pudiera entrar en el polideportivo para jugar al voleibol con distancia, gel y mascarilla, al aire libre, cuando en la radio nos dieron la noticia: Quino ha muerto, el padre de Mafalda, el lúcido argentino universal que abrazó sabiamente el escepticismo y entendió que los niños no son menos que nadie

“Ha muerto Quino”, repetí para mí. “¿Quién es Quino mamá?“. “Un viñetista genial, el autor de Mafalda”. “¿Y quién es Mafalda?”.

Tras ver sonreír a mi hija de once años al mostrarle alguna de sus tiras, acabo de comprar el libro que las contiene todas para que ambas las disfrutemos. Mañana llegará a casa y no soy capaz de entender cómo no lo tenía ya en lo biblioteca.

Sinceramente, era mi obligación que mi hija supiera quiénes eran Quino y Mafalda.

Quino y Mafalda son cultura, sentido común, filosofía y risas.

No puede ser que nuestros niños crezcan sin conocerlos. No se me ocurre mejor homenaje al genial creador y mejor regalo para ellos.

Quino posa en su estudio de Madrid en 2018.
Firma: JORGE PARÍS

De niño a tiarrón (con autismo)

Jaime tiene autismo, que en su caso es severo, por lo que apenas pronuncia unas pocas palabras a su manera y necesita ayuda para casi todo: ducharse, lavarse los dientes, vestirse (si queremos que vaya con la ropa al derecho)…

Jaime tiene 14 años y ya pesa y mide más que yo. De hecho, además de superarme en tamaño también tiene más fuerza y lo sabe. A veces se para frente a mí, muy cerca, con nuestros rostros casi tocándose, y se ríe. No hace falta que diga nada, bien sé lo que está pensando: “¡Qué pequeña se me ha quedado mi madre!”.

No tenía ninguna prisa porque pasara de niño a tiarrón. Intuía que íbamos a encontrarnos con nuevas dificultades y así ha sido.
Tiene buen carácter y suele ser obediente, pero cuando se rebela es más complicado controlarlo y esta primavera hemos tenido que recurrir por vez primera a la medicación. Los abuelos hace tiempo que no pueden echarnos una mano en su cuidado, es preciso ser joven, fuerte y con recursos, para evitar que un simple paseo por la calle suponga un riesgo si decide pisar la carretera. Su afán por hacer nudismo en casa ya no resulta gracioso sin más a las visitas. Trabajar la intimidad es una prioridad que tal vez hubiéramos tenido que iniciar antes.

Siempre hay retos, siempre estamos aprendiendo siendo sus padres. Tenemos asumido que, al contrario que su hermana que es cada vez más autónoma, Jaime va a requerir toda su vida que estemos volcados en él, cuidándole y procurando su bienestar.

Pero ser madre de un Jaime adolescente también tiene sus ventajas. Por ejemplo, no voy a tener que preocuparme porque una noche no haya vuelto a casa a la hora del toque de queda; jamás pisará la cárcel o será cruel y hará sufrir a otras personas; es feliz y tiene mucho más fácil que muchos el seguir siéndolo. Y volando a ras de suelo, lleva las camisetas que a mí me gustan sin rechistar y va de mi mano encantado de la vida.

Cuando Jaime tenía dos años y me dieron el diagnóstico de autismo, rompiendo nuestra imaginaria foto de familia y pintando nuestro futuro de incertidumbre, me ayudó escribir todos los días una pequeña buena noticia, un pasito adelante, un avance mínimo, momentos del día que habían merecido la pena.

Ya no necesito hacerlo. Nuestra vida no es ningún drama como parecen creer muchos cuando saben del alto grado de dependencia de Jaime. Simplemente es nuestra y única, como la de cualquier otro. Hay que aprender a apreciarla. Nada más. Nada menos.

Catorce veranos cosidos con sueños reconstruidos, cantares y cosquillas

Oro hilado y carne de niño. Catorce agostos tejidos a unos ojos de carbón pulido, a un millón de sonrisas radiantes, al amor descubierto, al olor de la leche dulce y el pan crujiente.

Piel como pan crujiente. Oro hilado y carne de niño. Catorce veranos cosidos con sueños reconstruidos, cantares y cosquillas.

Cosquillas que suben por una piel como pan crujiente. Oro hilado y carne de niño. Catorce años tramados para unir otoños y primaveras, océanos y bosques, incógnitas y risas.

Risas nacidas de cosquillas que suben por una piel como pan crujiente. Oro hilado y carne de niño. Catorce vidas si es preciso, atadas por ojos de carbón pulido, sonrisas radiantes, sueños, aromas, canciones y deseos.

Un niño escondido en un niño feliz de oro hilado y carne.

Y luego yo.

Entretejidos. Entrecosidos. Entramados. Atados.

Siempre.

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Feliz cumpleaños mi amor.

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Luces en el camino

Mirad atardeceres solos o acompañados; cantad por dentro o a voz en grito, pero cantad; mojaos los pies aunque hayáis bajado a la playa en vaqueros pitillo; pelead y reconciliaos (o no); tened tantas noches de sexo apasionado como podáis; haced planes aunque no se cumplan; aferraos a los que aportan y apartad a los que restan; no seáis mezquinos y olvidad las envidias; no os tengáis lástima, reíros de vosotros mismos; no hagáis más triste, malvado y pequeño un mundo que con frecuencia ya es triste, malvado y pequeño sin nuestra ayuda.

Gozad en paz y buena compañía sin sembrar piedras en el camino de nadie, que la vida puede ser muy larga o muy corta, puede escaparse a destiempo e incluso sin previo aviso, y no hay nada menos inteligente que no valorarlo cada día y poner de nuestra parte para que las huellas que dejemos el tiempo que pisemos esta tierra, dure mucho o poco, proyecten más luces que sombras.

Descansa Juanjo, ojalá me hubiera acercado a alguna de esas fiestas que organizabais en el pueblo para conocerte. Siempre creí que habría más años por delante para hacerlo.

Toda la fuerza del mundo Amaya. Tienes un clan a tu lado y dos hijos con la suerte enorme de poder aprender de tu sensibilidad y tu sabiduría.

Yo no puedo vivir sin conciliar, ni tú, ni él, ni ella, por eso ‘Crianza y conciliación’ es una nueva categoría en los Premios 20Blogs

Conciliación, divino tesoro, enorme entelequia y reto rampante a lomos del virus. No es conciliación todo lo que parece. La conciliación no existe, son los padres. Pero la conciliación no es solo cosa de padres, es un desafío conjunto en el que unos y otros, con nuestras diferentes circunstancias, tenemos que apoyarnos. Andar a la caza de agravios comparativos, no tener disposición a entendernos, es un sinsentido que retrasará cualquier avance que se pueda obtener en este sentido.

La conciliación es causa para Laura Baena, para su poblado Club de las malas madres, que al grito razonado de “yo no renuncio” ya antes, pero sobre todo tras el estado de alarma decretado en marzo, están reuniendo firmas y trabajando duro para lograr que el Gobierno apruebe medidas que favorezcan la conciliación. Creen, al igual que yo, que es necesario que se entre a regular esta necesidad vital.

¿Cómo están trabajando en favor de toda la sociedad? Así lo cuentan:

A partir de diferentes líneas de trabajo:

  • Ser el altavoz de las personas que tienen dificultades para conciliar, pero también de aquellas que concilian y son referentes positivos para avanzar.
  • Fomentar la concienciación social y el cambio de valores heredados del patriarcado que suponen una amenaza actual para el camino hacia la igualdad.
  • Impulsar medidas que promuevan el cambio social en pro de una conciliación real a través del Estado, las Empresas y las Familias.

Para conseguir estos objetivos a partir de diferentes líneas de trabajo:

  • Estudios sociológicos: investigaciones sociales para analizar la realidad social en cuanto a temas de conciliación y maternidad.
  • Campañas: campañas de concienciación con gran alcance en redes sociales que se hacen virales y que invitan a la reflexión y concienciación sobre el problema social, visibilizando que lo personal también es social y político.
  • Activismo político: actuando como agente responsable de transmitir a las Instituciones Públicas la problemática social y las necesidades de la población por las fuentes de conocimiento que se recogen la Asociación.
  • Servicios a empresas: trabajando en las empresas para concienciar de forma transversal a todos los cargos sobre la necesidad de equilibrar los tiempos, visibilizar las necesidades personales y familiares ajenas a la esfera productiva o concienciar en corresponsabilidad.
  • Servicios a Malasmadres: asesoramiento legal, formación o red de empresas comprometidas con la conciliación.

La crianza y la conciliación, que no solo es una reivindicación necesaria para las familias con hijos menores, es este año una de las nuevas categorías de los Premios 20Blogs, que ya están en su XIV edición y cuya inscripción se acaba de abrir con la opción de ganar 5.000 euros y convertirse en bloguero de este periódico como premio principal. Categoría de la Laura Baena (y por extensión el Club de las malas madres) es embajadora. 

Desde 20minutos hemos querido establecer esta categoría para ayudar a visibilizar la necesaria reivindicación de reflexionar, promover y legislar sobre la conciliación, porque yo no puedo vivir sin conciliar, ni tú, ni él, ni ella. 

Lo que dice la última guía del Ministerio sobre la próxima vuelta al colegio en Educación Especial

Esta vez sí, la guía de 26 páginas del Ministerio de Educación y FP con las medidas para mantener a raya la COVID-19 el próximo curso, una contempla a los alumnos de Educación Especial. En las páginas 17 y 18, y equiparándolos con Educación Infantil de 0 a 3 años, explica el reto al que se enfrentarán centros, profesionales, familias y alumnos en septiembre.

Una guía que, por cierto, desdice algunos puntos de prevención adelantados por el ministerio hace quince días. Teniendo en cuenta lo que queda hasta septiembre, ya veremos lo que nos espera en la vuelta al cole más atípica y llena de incertidumbres que se recuerda.

Pero lo que tenemos a día de hoy es esta guía, ¿qué es lo que dice respecto a la Educación Especial? Os dejo al final el texto íntegro, pero os resumo que están exentos de mascarilla, como era de esperar; que en las interacciones con los educadores ellos también podrán llevarla y que hay que ventilar y  limpiar mucho a todo y a todos.

No han descubierto la pólvora precisamente. La pelota queda en el tejado de cada centro, que tendrá que sacar el máximo partido a sus instalaciones (un aseo por cada uno o dos grupos, cuando son grupos de cuatro a seis niños, es imposible en la mayoría) y en los profesionales que trabajan con estos niños y jóvenes. Profesionales cuya carga de trabajo, voluntad, implicación y flexibilidad suelen ser sobresalientes y que espero que hagan acopio de energía este verano para afrontar la incertidumbre y los retos que nos esperan a todos.

También a las familias y a los alumnos, que suelen estar apegados a unas rutinas que en muchos casos serán difíciles de mantener y verán alteradas, que afrontarán un retorno al colegio tras muchos meses en casa, con sus terapias y actividades extraescolares también interrumpidas. Una vuelta al colegio que puede ser especialmente complicada de gestionar, sobre todo teniendo en cuenta la limitada capacidad de comprensión de una mayoría.

Mi hijo con autismo, sin ir más lejos, siempre comienza en septiembre alterado, con más conductas disruptivas nacidas de la poca motivación por volver al trabajo. Este año no me extrañaría que este comportamiento arreciase.

El inicio del próximo curso puede que sea muy higiénico, pero además va a ser muy movidito en muchos sentidos.

(JORGE PARÍS)

Limitación de contactos

– Se organizará la entrada y salida de manera que un miembro del personal acompañará a cada alumno/a su aula de referencia, si no es autónomo para ir solo.
– Se asignará un aseo por cada 1-2 grupos, si es posible. Si no, se intensificará la limpieza y desinfección.
– Cuando se vayan a producir desplazamientos por el centro educativo, se contará con un horario y organización que posibiliten que los grupos no coincidan a la vez en los desplazamientos.

Medidas de prevención personal
– Se recomienda intensificar la higiene de manos (con agua y jabón) asegurando los siguientes momentos: al llegar al centro educativo, tras estornudar o sonarse, al cambiar de espacio o de actividad, antes y después de comer, después de ir al baño y siempre que haya suciedad visible.
– Se recomienda evitar la utilización de gel hidroalcohólico en niños/as que se meten las manos frecuentemente en la boca. Tener precaución de no dejarlo accesible sin supervisión.
– Es importante consolar a los niños y niñas y puede ser frecuente la necesidad de tenerlos en brazos o tener una interacción cercana con ellos para su adecuada atención. Cuando se les coge en brazos o es necesaria una interacción estrecha la persona cuidadora podrá llevar mascarilla higiénica.
– No se recomienda el uso de mascarilla en el centro educativo ni para menores de tres años (contraindicado en menores de 2 años por riesgo de asfixia) ni en personas con discapacidad o con situación de dependencia que les impida ser autónomas para quitarse la mascarilla o personas que presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su uso adecuado.
– En el caso de los trabajadores, se recomienda llevar el pelo recogido y evitar el uso de anillos, pulseras y colgantes.
– En la medida de lo posible utilizar ropa de trabajo que se lave a diario a alta temperatura.
– El Servicio de Prevención de Riesgos Laborales evaluará el riesgo de exposición de determinadas actividades más allá de las presentes en este documento.

Limpieza y ventilación del centro
– Se utilizarán objetos y juguetes que se puedan limpiar o desinfectar de manera sencilla.
– Si se utilizan peluches o juguetes de tela, se deben poder lavar a alta temperatura.
– Dado que la ventilación es una de las medidas más eficaces para minimizar la transmisión, y que se recomienda ventilar frecuentemente, se tendrá una especial precaución en estos grupos de alumnos para evitar accidentes.

Bragas menstruales: una buena opción para cualquier mujer, sobre todo para aquellas con discapacidad y niñas que empiezan con la regla

Hoy, 28 de mayo, es el Día de la Higiene Menstrual, cuyo objetivo es concienciar y educar sobre la importancia de seguir hábitos saludables, un día para erradicar mitos e informarnos con naturalidad y rigor. Un buen día para que os hable de algo que tengo pendiente hace demasiado: las bragas menstruales.

Pero antes, tengo que remontarme un par de años en el tiempo, a una conversación con una amiga que tiene una hija adolescente con discapacidad intelectual. Un feliz torbellino rebosante de sonrisas que acababa de empezar con la regla. Recuerdo perfectamente a esta amiga contándome, con muy buen humor, todo hay que decirlo, la odisea que suponía gestionar la menstruación. “Ponerle un tampón es imposible, pero las compresas se le mueven, le molestan, se las quita, y las lía muy gordas. Su hermano mayor, que es un santo, está curado de espanto y me ayuda a ponerle y quitarle las compresas sin el menor problema”.

Aquello que me contó entonces, lo he visto repetido más tarde. Adolescentes con discapacidad intelectual para las que ni compresas, ni tampones, ni copas son la mejor opción, con las sus familias y educadores tienen que trabajar para que puedan gestionar su menstruación de la manera más autónoma y correcta posible. Con ellas en mente, me topé con la existencia de las bragas menstruales y me planteé que, de ser cómodas y seguras, podían ser una buena respuesta. Además de para mujeres con discapacidad, también para niñas como mi hija, que con once años está a punto de tener su menarquia y que ya me ha dejado claro tras leer el altamente recomendable manual ilustrado ¡Hola menstruación! que tampones y copas tampoco le atraen nada en un primer momento.

Pero no solo podían ser buenas compañeras para mujeres con diversidad funcional o que empiezan a menstruar. Yo soy la primera que nunca me he sentido cómoda con tampones; me resultan especialmente incómodos al principio y final del ciclo y solo los he usado en situaciones de fuerza mayor: piscina y playa ineludibles, pero imaginar ese algodón empapándose en mi interior de agua de piscina o mar nunca ha sido santo de mi devoción. Intenté la copa menstrual, porque a mi alrededor hay mujeres felicísimas con ella, pero no acababa de sentirme segura y me parecía una solución engorrosa fuera de casa. Así que mi universo ha estado casi exclusivamente limitado a las compresas durante tres décadas.

Para comprobar si eran una buena alternativa, nada mejor que probar su eficacia y comodidad en primera persona. Estuve indagando y pronto me quedó claro que las bragas menstruales más baratas, de calidad más cuestionable, no iban a ser una buena solución. Otra amiga me confirmó que unas de ese tipo que compró por internet pueden ser un buen complemento a la compresa, copa o tampón, pero no valen por sí solas. Son más semejantes a las típicas bragas que tenemos asimiladas a los días de regla por su comodidad con un punto extra de seguridad, que un sustituto a otros sistemas.

Una de las braguitas de Cocoro.

Durante varios meses he podido probar bragas de dos marcas de calidad para flujo abundante, Saforelle y Cocoro, y la verdad es que este producto se ha convertido en algo sin lo que ahora me costaría mucho vivir. Ya no he vuelto a usar compresas, con lo que eso supone de ahorro y sostenibilidad.

Tenía muchas dudas cuando me lancé a este testeo, dudas que imagino compartirán muchas personas. La primera, y probablemente la más importante, es si eran capaces de aguantar el flujo sin escapes. Es difícil afirmar con toda seguridad que serán del todo fiables para todas las mujeres, pero en mi caso no ha habido ningún accidente y las he puesto a prueba a conciencia, saliendo a correr e incluso montando a caballo (eso con las Saforelle, que son algo más recias). Ninguna noche hubo la menor fuga, y yo soy de las que de noche necesita una compresa especialmente grande y concebida para ese momento del día, y aún así a veces me fallaban. A día de hoy voy con ellas con la absoluta seguridad de que no va a pasar nada.

La segunda es si son cómodas. De nuevo solo puedo hablar por mí, y sí que lo son. Importantísmo, porque me consta que para las mujeres con discapacidad puede ser algo especialmente relevante. Es cierto que son más robustas (las Cocoro algo menos) que las bragas que acostumbro a llevar, pero en ningún momento molestan. Bien es verdad, que son bragas que no conviene que nos aprieten y que no van a permitir el uso de esa ropa que requiere lencería que no marque, en color o en ajuste a la carne. Son negras y grandes, los pantalones blancos ajustados y los vaporosos vestidos semitransparentes tendrán que esperar en el armario días mejores.

La tercera gran duda. ¿Son prácticas? ¿No es un engorro andar limpiándolas? No me lo han parecido en absoluto. De hecho me sorprendió lo fácil que quedan perfectas a poco que se las frote bajo un grifo con agua templada y un jabón adecuado. Lo más importante es no meterlas en la lavadora (al menos con programas fuertes, las Cocoro aguantan un máximo de 30 grados sin suavizante) y no esperar, lavarlas cuanto antes. Si se las puede poner a secar al aire y al sol, mucho mejor.  Yo he estado lavando la de la noche a primera hora de la mañana bajo la ducha. Durante el día un par de ellas me han bastado. Es decir, que me he apañado perfectamente con tres unidades. Y pese a llevarlas ocho o diez horas, no experimenté ninguna sensación desagradable, como humedad por ejemplo.

Vamos a la cuarta y última pregunta. El precio. ¿De verdad compensan? Es cierto que no son bragas baratas. El culotte ultra absorbente de Saforelle se puede encontrar por un precio que oscila erte 22 y 29 euros. El equivalente de Cocoro son algo menos de 30 euros. Es decir, que tres bragas suponen una inversión de entre 80 y 90 euros. Un paquete de compresas de 32 unidades pueden costar unos cinco euros, pero en un par de ciclos se ha terminado. Un paquete de 20 tampones ronde los 3 o 4 euros. Pero a la larga es más económico, sin entrar en su sostenibilidad, exactamente igual que sucede con las copas menstruales, que también son más caras.

No digo que sean la mejor solución para todo el mundo, ni mucho menos, pero no os las estaría recomendando si no me hubieran convencido. Es una alternativa menos conocida, pero igual de válida que merece la pena sopesar. Tal vez especialmente en casos como el de mi amiga y su hija.

Es obligatorio llevar mascarilla y también recordar que hay discapacidades invisibles

Mi hijo no puede llevar mascarilla. Tiene autismo y discapacidad que le hace ser muy dependiente y no tolerarla. No es posible tampoco explicarle y que entienda la necesidad de llevarla.

Es una situación en la que se encuentran muchas personas con discapacidad de todas las edades.

Al elaborar la ley que obliga desde hoy a llevar mascarillas lo han tenido en cuenta y, en casos como el suyo, no es obligatorio.

Pero si le veis caminando a mi lado no notaréis que algo le pasa, os parecerá una adolescente sano y desmascarillado paseando junto a su madre y saltándose las normas.

De nuevo toca recordar que hay discapacidades invisibles.

Y enfermedades que también lo son. No nos precipitemos al juzgar a los demás.

Espero que no se repita, a cuenta de las mascarillas, las miradas que culpabilizan y los improperios a personas con discapacidad que trajeron los paseos al comienzo del estado de alarma.

Y para los que tenemos personas como mi hijo a nuestro cargo. Mucha prudencia por favor. Evitemos en lo posible entrar en lugares cerrados o caminar por calles muy transitadas. No salgamos si tenemos sospechas, por mínimas que sean, de que están enfermos. Extrememos el cuidado. Si enferman el aislamiento en casa sería imposible y un ingreso extremadamente complicado de gestionar.

Jaime no llevará mascarilla, pero el gel hidroalcohólico va siempre en su mochila y la conciencia de responsabilidad social en todos los que le cuidamos.