Archivo de febrero, 2020

Hay niños de Primaria en TikTok: ¿a qué edad deberían entrar en esa red social y con qué condiciones?

Hay niños de nueve y diez años en TikTok. Incluso de menos edad. Incluso niños que conozco personalmente. Lo sé, he visto sus cuentas repletas de vídeos en los que se divierten bailando, poniendo gestos, imitando también con inocencia poses hipersexualizadas que ven en vídeos de Youtube, Instagram y el mismo TikTok.

Vídeos grabados en casa, pero vídeos tomados también en el centro escolar, durante el largo recreo del comedor y en los que aparecen compañeros suyos.

La lógica diría que deberían al menos ser cuentas privadas, de modo que su contenido sea accesible solo al aceptar una invitación de amistad. Invitaciones que deberían estar supervisadas por un adulto.

Pues no. Muchas están en abierto, visibles para todo el mundo, acumulando miles de reproducciones.

A veces los padres de estos niños no saben que tienen instalada en sus móviles y en sus tablets esta red social de origen chino, la que ahora más gusta a los más jóvenes. Falta de supervisión. Me consta que en demasiados casos lo saben y no les preocupa, tal vez crean que es una inocente aplicación de bailecitos, puede que no entiendan el peligro real que supone.

Sí, implica riesgos. Es un festín para los adultos enfermos que encuentran su placer viendo niños, una puerta abierta para que puedan contactar con ellos.

No creo que haya razón que justifique que un niño tenga esta red social. Ninguna en absoluto.

En Facebook, Twitter, YouTube o Instagram, que tampoco son recomendables para los niños, al menos puedes encontrar contenidos de calidad, artísticos, que enseñan. TikTok es el culto al vídeo breve, mono, sexy o divertido sin más profundidad, de los retos virales. En TikTok es mucho más difícil encontrar contenido que tenga otras virtudes.

Si nuestros hijos ya han entrado hace dos o tres años en la adolescencia y han demostrado ser responsables, dignos de confianza, tal vez sí se les puede permitir, pero con una serie de condiciones.

  • La cuenta será privada. Solo se admitirá como amigos a aquellos que conozcas en la vida real.
  • Jamás se mostrará a otros menores en los vídeos, aunque hayan dado su consentimiento, porque son sus padres o tutores los que deberían darlo.
  • No se grabarán vídeos en las instalaciones escolares o en cualquier otro entorno privado y ajeno.
  • Nada de subir vídeos que rocen lo erótico, con poca ropa o movimientos insinuantes.
  • Nosotros, como responsables últimos de todo lo que nuestro hijo haga hasta que sea mayor de edad, tendremos acceso a su cuenta por si consideramos que hay algo necesario de supervisar.

Si no aceptan ese contrato previo, aplicable también a Instagram, no habrá redes sociales.

Y añado una última recomendación, tal vez la más importante: guiarles por las redes, enseñarles a moverse por ellas igual que cuando eran pequeños les llevábamos de la mano por la calle señalando semáforos o pasos de cebra.

Podemos mostrarles lo malo y sus peligros, pero también el uso positivo que pueden tener. Si les gusta dibujar, hay cuentas en Instagram de ilustradores que son fascinantes; si están aprendiendo a tocar un instrumento y les apasiona la música hay YouTubers para todos los públicos con los que tienen mucho que aprender; si le gusta montar a caballo, hay deportistas que comparten sus entrenamientos.

Claro que para eso tenemos, como padres, que esforzarnos en conocerlas. Transitarlas con los ojos bien abiertos.

Yo tengo cuenta en TikTok. Mi hija de diez años no. Lo que no puede pasar es lo contrario, que nuestros hijos de diez años tengan TikTok y sus padres no sepamos ni lo que es.

@negativ__x

Самые лучшие одногрупницы #хочутоп #топ #тренд #рек #втоп #втренде #рекомендации #любовь #хочуврек #хочуврекомендации #топе #любимка #топчик

♬ Ути путишка – Konfuz


¿Sabrá esta chica que la estaban grabando?

¿Tienes cuentos o libros juveniles en buen estado para donar? En un colegio de las Tres Mil Viviendas en Sevilla los necesitan

Mi compañera Beatriz Rodríguez, en la redacción de 20minutos en Sevilla, publicó este lunes un tema en el que contaba que un colegio de las Tres Mil Viviendas busca libros para ampliar su biblioteca. Profesores jóvenes, ilusionados, que quieren ofrecer a los niños y jóvenes de esta zona tan desfavorecida un futuro vinculado a la lectura, que necesitan donaciones para que la biblioteca del colegio alce el vuelo y los sueños de los chicos que allí estudian.

“Necesitamos libros para poder ofrecer a nuestros alumnos y, en definitiva, a toda la comunidad educativa del centro”, explica a 20minutos Vanessa Zamudio, coordinadora de la biblioteca y maestra del CEIP, en el que estudian actualmente unos 160 niños y niñas de Infantil y Primaria, desde los tres hasta los 12 años.

Lo que el profesorado pretende es “garantizar el acceso a la lectura de estos niños y niñas puesto que, posiblemente, su colegio sea el único medio a su alcance que pueda ofrecerles este maravilloso mundo de los libros”, un mundo “lleno de fantasía, aventuras, magia y, fundamentalmente, un despertar de la emociones, esas que solo los libros son capaces de transmitir”.

El colegio recoge las donaciones que se hagan en sus propias instalaciones, en la calle Esclava de Sevilla número 4, de 9.00 a 14.00 horas.

Pero Bea no solo se limitó a publicar esta necesidad, se quedó barruntando cómo poder ayudar más, porque muy poca gente da el paso de meterse en la Tres Mil para llegar a este colegio con unos cuentos bajo el brazo. Igual que en Madrid no muchos se animarían a adentrarse en el sector 6 de la Cañada Real Galiana. Así que habló con quién tenía que hablar para poder recibir las donaciones en la redacción, en pleno centro de Sevilla, y que así pudieran llegar más ejemplares al colegio que los necesita.

Así que también se pueden depositar libros en buen estado en la Plaza del Duque de la Victoria, número 1, en horario de 9.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00 horas. En nuestra redacción.

Tampoco es tan raro que un periódico ayude a crear lectores, ¿no creéis?

He querido contároslo también aquí, porque creo que es una iniciativa que merece la pena apoyar. Pequeña, pero importante. Con pequeños gestos como estos configuramos un mundo mejor para todos.

Si sois de Sevilla o pasáis por allí y tenéis cuentos o libros en buen estado, por favor depositadlos en nuestra redacción o en el colegio que los necesita.

Si no sois de Sevilla ni pasáis por allí, pero tenéis cuentos o libros en buen estado y podéis hacerlos llegar de alguna manera hasta el colegio o la redacción. No lo dudéis.

Alumnos del CEIP Manuel Altolaguirre en la biblioteca del centro. CEDIDA

#HazEspacio al síndrome de Asperger, la ‘discapacidad social’ que en España aún no está reconocida

Es 18 de febrero. Como cada año, se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger para poner el foco en un trastorno englobado dentro del autismo difícil de comprender, con mucho camino aún por recorrer en distintos aspectos, desde el diagnóstico hasta su aceptación.

Este año las reclamaciones de la Confederación Autismo España van encaminadas a que la sociedad “haga espacio” a las personas con asperger, personas que se esfuerzan en encajar en una sociedad que les cuesta entender.

El asperger se podría considerar una discapacidad social, pero que realmente no tiene una discapacidad intelectual, sensorial o física asociada con todo lo que ello implica en falta de apoyos en los ámbitos educativos y laboral.

El síndrome de Asperger es trastorno del espectro del autismo (TEA) sin discapacidad intelectual asociada ni dificultades en aspectos formales del lenguaje. Comparte las características nucleares del TEA: las personas con síndrome de Asperger tienen dificultades en la comunicación social y en la flexibilidad de pensamiento y comportamiento.

Aunque la categoría diagnóstica específica ha desaparecido de los sistemas de clasificación internacionales de salud y trastornos mentales, se mantiene la denominación social de síndrome de Asperger por una cuestión identitaria y por el sentimiento de pertenencia que pueden presentar las personas que han sido diagnosticadas bajo esta categoría.

Por eso Autismo España insiste este 2020 en la necesidad de “incluirlo en los ámbitos normativo y administrativo como un trastorno con características específicas y necesidades propias, tal y como ya está reconocido por la Comunidad Científica y la Organización Mundial de la Salud“.

Así lo explican:

Autismo España reivindica una mejora en el reconocimiento de las necesidades de las personas con síndrome de Asperger en los sistemas de valoración de la discapacidad y de la situación de dependencia, así como la incorporación del TEA de manera específica en la normativa española, para garantizar la eliminación de los vacíos existentes en la actualidad y acabar con las discriminaciones que sufre el colectivo en ámbitos como la educación o el empleo. Y es que, hasta la fecha, todas las regulaciones que identifican a colectivos especialmente vulnerables relacionados con la discapacidad emplean la fórmula “Personas con parálisis cerebral, personas con enfermedad mental, personas con discapacidad intelectual con un grado de minusvalía reconocido igual o superior al 33%”, quedando el colectivo TEA (incluyendo las personas con síndrome de Asperger) fuera de cualquier reconocimiento de derechos.

Dos de los ámbitos en los que las personas con síndrome de Asperger sufren mayor discriminación son el laboral y el educativo. Por lo que respecta al empleo, muchas de ellas no disponen del certificado de discapacidad (que acredita tener un 33% o más de discapacidad), lo que les dificulta solicitar adaptaciones en el puesto de trabajo y les impide ser contratadas dentro del cupo del 2% de contratos de discapacidad al que están obligadas las empresas de más de 50 trabajadores. Por lo que respecta al empleo público, tampoco pueden optar a las adaptaciones necesarias en los exámenes de las oposiciones. Por ello, desde Autismo España reclamamos que, aunque las personas con síndrome de Asperger no dispongan de certificado de discapacidad, se garantice la adaptación de los procesos de acceso al empleo público y el posterior apoyo en el puesto, y que se reconozca específicamente a las personas con TEA como beneficiarias de los programas de empleo con apoyo.

En el ámbito de la educación, los alumnos con síndrome de Asperger, al no tener discapacidad intelectual asociada, quedan excluidos de las becas y ayudas para el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. Por ello, desde Autismo España reclamamos tanto el reconocimiento específico de las personas con TEA como beneficiarias directas de esas ayudas como la inclusión del diagnóstico de TEA en la convocatoria de las mismas, como documentación acreditativa de la necesidad específica de apoyo educativo (en caso de no disponer de los certificados determinados en la convocatoria).

Estas reivindicaciones, además, se enmarcan en tres de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), propuestos por la ONU en 2015 para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás: ODS 4 (Educación de calidad), ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico) y ODS 10 (Reducción de las desigualdades).

Por situaciones así es por las que hace imperiosa falta un plan nacional estratégico sobre el autismo , promesa electoral del actual gobierno de coalición, iniciativa que ya amagó Rajoy hace unos años, que esperemos llegue finalmente a buen puerto.

Por eso hoy desde redes sociales podemos apoyar a las personas con asperger alimentando y buceando por el hashtag #HazEspacio.

Pollo al soplete, hamburguesas trepadoras, macarrones en aceite… ¿Recordáis los platos infames que os ponían en el comedor del colegio?

Todo comenzó con un compañero que, no recuerdo a cuento de qué, rememoró en alto el plato más asqueroso al que jamás se ha enfrentado: “pollo al soplete, así lo llamábamos, porque por dentro estaba crudo y requemado por fuera”. El segundo lugar en comidas repugnantes era “un pescado en salsa verde que decían era merluza”.

Ambos los sufrió en el comedor escolar. Un lugar que suele asociarse a historias culinarias de terror, igualito que los aviones, los hospitales e Inglaterra. El problema es que, al contrario que aviones y hospitales, los comedores de colegios e institutos alimentan a niños en crecimiento todos los días durante muchos años.

Si tienen tanta mala prensa, da que pensar que por algo será.

Y la tienen, por supuesto. Yo sólo estuve un día en el comedor de mi colegio, tanta era la emoción que no recuerdo lo que me pusieron. Dada mi escasa experiencia pregunté en mis redes sociales y comenzaron a surgir rápidamente otros platos infames que servían a los niños como macarrones en aceite, filetes que eran suelas de zapato surcadas de nervios, san jacobos que eran templadas esponjas blanditas o purés inclasificables.

@jomonge Hamburguesas trepadoras. A la hora y media no fallaba. Subían unos gases por el esófago que eran terribles. Habia que matarlas con toneladas de ketchup. También estaban los filetes espía (fríos, duros y con nervios de acero).

@gadgetbionico. El puré de verduras volador. El día que tocaba había tortas por sentarse cerca de la ventana para tirarlo haciendo palanca con la cuchara. Los segundos se escondían en el vaso del yogurt. Luego te cacheaban a l salida en busca de pan de contrabando escondido en los bolsillos

@madrestresadas. Yo iba con la tartera de casa. Todavía estoy traumatizada porque, a pesar de los cartelitos de mi madre, nos calentaban las ensaladillas.

@ladymajan Dudo entre las “patatas a la importancia” o las salchicas de frankfurt que estaban tan malas que que cubrieron las jardineras del patio.

@Kasiopea575. Mermelada con galletas…tiene buena pinta a que si? Imagínate un vaso a la mitad de mermelada y 3 galletas maría….lo que quedaba de mermelada te lo tenías q comer si o si….ahora no puedo con la mermelada.

@sogomezru. Yo recuerdo cierta paella universitaria que… los bichos la teletransportaban hasta tu mesa, no digo más… fresquíiiiiiisima! 😂

@vidaspixeladas. No solía quedarme en comedor pero en las convivencias y tal pues tocaba, recuerdo un caldo verde. Ni idea de que era, pero verde verde.

@albarroyo. “Lentejas con cigarrillo”. Fantaseábamos con que la cocinera fumaba y echaba las colillas en la olla. Las lentejas estaban quemadas y eso nos recordaba al tabaco, imagino. No era lo peor…

@edcastillo_11. Suela de zapato. Así llamábamos al trozo de nervio empanado que hacia las veces de escalope.

@alex_4563. Un filete de pescado blanco, sin espinas afortunadamente, acompañado de una salsa verde. El pescado no sabía absolutamente a nada y la salsa estaba asquerosa. Ese plato, y que mi madre solo hacía palitos Pescanova por miedo a las espinas, hizo que le cogiera manía al pescado. Tardé años en vencer mis reticencias y acercarme al mar. Recordaba el pescado como una cosa horrible. Lo superé, afortunadamente, pero esto confirma lo importante de que los niños cojan aprecio por todos los alimentos.

Que sí, que sí, que los tiempos van cambiando a mejor y cada vez más centros se preocupan de tener caterings o incluso cocinas que ofrezcan platos apetitosos y saludables; también que habrá niños que coman mejor y más variado en el cole que en casa.

Os recomiendo en ese sentido leer este reportaje de mi compañera Lolita Belenguer sobre los comedores escolares y este otro.

Pero me consta que el comedor del colegio sigue siendo fuente inagotable de terrores culinarios cuando hacemos memoria.

¿También los sufristeis?

EUROPA PRESS

Merece la pena buscar un buen final a la creencia de nuestros hijos en la magia

Os dije tras las fiestas navideñas que pronto lo haríamos, que pronto contaríamos a nuestra hija, que en marzo cumplirá los once años, la verdad tras los regalos de Papá Noel y los Reyes Magos.

Pues bien, sucedió el pasado viernes. Tras cenar un ramen y un helado para contribuir a crear un recuerdo bonito le dimos la carta en la que le decimos que ya es mayor, que ahora tiene que guardar el secreto con los pequeños, que seguirá siento una fiesta estupenda y que la queremos mucho.

Y ha sido un acierto contárselo de esa manera. No voy a negar que nos daba un poco de pena, que teníamos la incógnita de cómo se lo tomaría, pero todo fueron sonrisas y risas. Luego preguntas. “¿Quién más lo sabe de mis amigos?” “¿Entonces vosotros sois los que os coméis el turrón?” “¿Dejáis los regalos por la noche mientras duermo?”.

Fue un momento bonito, tan positivo que nos alegramos enormemente de haberlo hecho así, de tomarnos como nuestra responsabilidad contarle lo que realmente sucede, en lugar de esperar a que algún renuncio, despiste, pillada o compañero en el colegio se lo dijera.

Y no hay miedo de que ella lo cuente a sus primas y amigos más pequeños que aún creen en la magia. Ha aceptado encantada estar al otro lado.

Esta es la carta que le entregamos. Como nunca nada puede salir perfecto, en la imagen veréis que las prisas hicieron que faltara justo el final. ¡Qué se le va a hacer!

Ya has vivido tu décima navidad, por lo que ha llegado el momento de que dejes de ser espectadora de la magia de los Reyes Magos y te conviertas en parte de ella.

Ya eres lo suficientemente mayor para que te contemos lo que hay tras la ilusión más grande, la mejor organizada, la que más felicidad trae. Ha llegado el momento porque seguro que, en el fondo, ya sabes lo que te vamos a contar. Estamos convencidos de que no te va a sorprender saber la verdad.

La verdad es que todos estos años celebrando los reyes magos simbolizan el amor que te tenemos y las ganas de demostrártelo con regalos e ilusión.

La verdad es que durante estos diez años los reyes magos hemos sido nosotros, los mayores que te queremos. Hemos sido papá y mamá, los abuelos, los tíos, Carlos y Sara, Flor y Miguel y Encarni.

Ese amor no cambia en lo más mínimo aunque ahora sepas la verdad. Tampoco la fiesta; seguirá habiendo regalos e ilusión. Lo único que cambia es que ahora estás en el lado de los mayores, en el de los que tenemos que mantener esa magia viva para los más pequeños. Contamos contigo. Tus primas pequeñas, el resto de niños que aún sueñan con los Reyes Magos, necesitan que te conviertas en nuestra aliada.

Y aunque ahora estés en el otro lado, no vas a dejar de disfrutar. Es muy bonito y es también divertido. Ya lo verás.

Cuando acabas de recibir un diagnóstico desfavorable y el camino a recorrer resulta muy duro

Sala de espera de Hospital Gregorio Marañón, área especializada en autismo. “Tienes que cuidarte. Os doy otra cita pronto, para ver cómo puedo ayudaros en la escolarización, para que no estéis tan solos”, le dice la doctora desde la puerta a una madre antes de retirarse. Su hijo, muy pequeño, anda correteando por el pasillo, seguido por su padre.

La mujer entra, llorando, a coger los abrigos. Automáticamente otra madre y yo nos levantamos como un resorte. Le damos nuestros teléfonos. Le ofrecemos nuestra ayuda, una charla ante un café, lo que necesite. Somos las tres de la misma zona, del sur de Madrid. La animamos como podemos, con sonrisas y normalidad. “Es muy duro” nos dice, “la sociedad nos ha abandonado, hay gente que debe creer que el autismo se contagia”. “Bueno, piensa que esto te sirve para distinguir a las personas que merecen la pena”

Sí, el camino puede ser muy duro, sobre todo al principio, al inicio del diagnóstico. Pero hay que reservar fuerzas, esto es una maratón.

Y hay que estar convencido de que se puede ser feliz, porque es verdad.

Es preciso buscar aquello que nos da fuerzas, que nos aporta optimismo, ganas de seguir caminando.

Suelen ser cosas sencillas. Pararse, respirar hondo, mirar a nuestro alrededor y disfrutar de empujar un columpio al sol del invierno; tomar un café con un buen amigo; sentarnos un ratito a leer un buen libro en compañía del ronroneo de un gato; dar un buen paseo por alguno de esos rincones que. Os elevan el ánimo, ya sea un parque, un barrio determinado, el paseo marítimo o el monte; escuchar una canción que anima a cantar, o por lo menos a sonreír…

Pero el secreto es pararse. Ser capaz de detenernos en la vorágine. Aprender a relativizar; a refrenar prioridades; a valorar lo que tenemos de bueno, que es mucho; a pedir y encontrar ayuda.

Esos primeros momentos del diagnóstico, de encontrarte con la bofetada de un futuro incierto e inesperado, son tan delicados que tendría que existir una red de seguridad. En primer lugar unas buenas prácticas para que los profesionales que los facilitas sepan hacerlo con tacto e inteligencia, con sentido y sensibilidad. Y en segundo, pero no menos importante, personas que ya hayan pasado por una situación similar con las que compartir inquietudes y aprendizajes.

Sobre el supuesto reto viral de la zancadilla y la protección de los menores

Me ha llegado por un par de grupos de Whatsapp un vídeo en el que se ve a dos muchachos hacer caer a otro al saltar los tres a la vez pero los de los extremos zancadillearle. Iba acompañado de este texto:

Este muchacho está en cuidado intensivo por fisura de cráneo. Este juego está de moda en algunos colegios, pongamos a nuestros hijos alerta de no jugarlo y sus consecuencias. Así como decirles que deben avisar si ven a algunos niños jugando.

Tras investigar un poco veo que pasó en un colegio en Caracas que ya está tomando medidas. También que no hay constancia de que se haya producido en más colegios. Es decir, que más que un reto viral de lo que se trata es de un vídeo en concreto que se ha hecho viral. Un vídeo con menores.

El centro en el que ha sucedido ha publicado el siguiente comunicado en sus redes sociales:

Recientemente se ha hecho viral en las redes sociales un vídeo en el que se exponen a unos alumnos de bachillerato de nuestra institución realizando un juego donde presuntamente se estaría poniendo en riesgo la salud e integridad física de uno de los jóvenes. En el referido vídeo, claramente se distingue la insignia del Colegio, cuyo símbolo representa a las instituciones de la Orden de los Predicadores, Padres Dominicos.

Ante los hechos expuestos, las autoridades del Colegio queremos expresar a la Comunidad Educativa que, más allá de la alarma que los hechos ocurridos puedan causar, no perdemos el enfoque de dar cumplimiento a nuestro rol en la protección integral de los niños, niñas y adolescentes que forman parte de nuestra institución, razón por la cual, las medidas preventivas y de corrección que deban ser aplicadas se ejecutarán oportunamente y de la forma eficiente, en beneficio de nuestros alumnos como prioridad y también para mantener incólume el prestigio de nuestro Colegio.

Es por ello que el día de hoy fueron citadas a la Dirección del Colegio las partes involucradas (los alumnos con sus respectivos representantes) para iniciar los procedimientos correspondientes ajustados a las disposiciones legales pertinentes.

Es un vídeo que no voy a compartir aquí. No lo voy a hacer en primer lugar para proteger a los menores que aparecen en él. A ver si va calando que no se puede coger cualquier vídeo o foto que veamos en redes sociales porque tiene derechos, si aparecen niños o adolescentes mucho menos.

Y tampoco lo voy a compartir porque es un mensaje alarmista que lo único que puede lograr con su difusión, además de meter miedo, es que se convierta de verdad en un reto viral.

Hay incluso telediarios españoles sacándolo como si se diera en los colegios españoles a diario, afirmando en sus noticias online que así es. Apoyándose para ello en un desafortunado tuit de la policía local de Granada que así lo daba a entender agrandando la bola. Un tuit que ya ha sido eliminado pero al que ya habían contestando con buen criterio muchos usuarios de Twitter.

 

Pero lo que de verdad pido, lo que en realidad quiero con este post es que recapacitemos antes de difundir cosas así.

Si hay imágenes de niños, deberíamos contenernos de reenviar y compartir contenido. Nos movemos en un mundo en el que pequeñas acciones de muchos pueden acabar llevando a unos chavales de Caracas a los telediarios y los whatsapp de todo el planeta en 24 hoas.

Si más que información clara lo que hay es ganas de meter miedo, de crear alarma, también deberíamos refrenarnos.

Deberíamos ser muro de contención sobre todo si somos medios de comunicación, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, empresas, instituciones, o influencers de cualquier pelaje. Resumiendo, cualquiera que pueda dotar al mensaje de relevancia o verosimilitud sin merecerlo.

Que los adolescentes hacen el gilipollas (en ocasiones con maldad) y que se rompen crismas y extremidades de diferentes maneras, algunas muy creativas, es verdad verdadera de toda la vida. Pero crear alarma con un caso concreto y, lo peor, hacer tristemente famosos a esos chavales en todo el mundo es de vergüenza.

Más responsabilidad por parte de todos, por favor.

GTRES

Necesitamos juguetes que muestren la discapacidad y ayuden a normalizarla desde la infancia

Hace cinco años compartía en este mismo blog mi alegría por haber encontrado en un catálogo de juguetes navideños un muñeco con discapacidad. Se trataba de un colega de las Monster High, muñecas cuya popularidad ha ido en declive. No era uno de los personajes protagonistas, pero lo compensaba con el guiño literario de llamaras Finnegan Wake. En ese mismo post también comentaba la existencia en Imaginarium de una muñeca en silla de ruedas más realista

“Se ven tan pocos juguetes que contemplen la discapacidad que algo así se agradece y mucho en aras de la normalización, de la visibilidad bien entendida”, os contaba entonces, lamentando que ni en juguetes, ni en series de dibujos animados o en películas infantiles se veía representada la diversidad de la discapacidad. Poco, muy poco comparado con el porcentaje real de personas que tienen a nuestro alrededor algún tipo de discapacidad intelectual o física.

Es una situación que va mejorando poco a poco. Pasito a pasito. Los niños tienen a su disposición cada vez más opciones para entender que en este mucho todos somos diferentes, que hay personas que lo tienen más difícil pero no por ello tienen menos valor.

Mattel, gigante del juego infantil, lo está intentando con su línea Barbie Fashionistas, que arrancó justo el año que yo hacía esa reivindicación. Empezó mostrando diferentes constituciones y razas (Barbies con poco pecho, sin cintura de avispa, rellenitas, altas o bajitas…) y poco a poco ha ido ampliando su oferta. Este otoño ya aplaudí la idea de lanzar muñecas sin género definido y de una edad inferior a lo que suelen tener sus productos.

También en 2019 arrancó la línea de muñecas con discapacidad, con una Barbie en silla de ruedas que fue la muñeca de la gama Fashionistas más vendida ese año. Y no es poca cosa, porque siete de las de diez muñecas vendidas en todo el mundo en 2019 eran muñecas de la línea Fashionistas.


(Jeremy Lloyd/MATTEL)

Recuerdo alguna charla informal con jugueteros españoles, un sector en el que las muñecas tienen una potencia especial, que me comentaban hace pocos años que  que lanzar productos así era un riesgo porque probablemente no se venderían. En la misma conversación me contaban que crear publicidades con niños jugando con las cocinitas y niñas con camiones también podían tener menos alcance. Prejuicios probablemente.

Pues bien, acaban de aterrizar una muñeca sin pelo, una Barbie con vitíligo y una muñeca con una prótesis de oro; además de un Ken con pelo largo y el primer Ken pelirrojo de la historia


(Paul Jordan/MATTEL)

Con la Barbie sin pelo explican que “si una niña está experimentando pérdida de cabello por cualquier motivo, podrá verse reflejada en su muñeca favorita”. Una mujer puede perder el pelo por enfermedades, pero también existe la calvicie femenina, mucho menos aceptada que la masculina, un problema estético que se traduce en que a esas mujeres las señalen por la calle como enfermas sin estarlo y nazcan en ellas muchos complejos.

En 2019, cuando apareció la Barbie en silla de ruedas, también hubo una Barbie con una prótesis. La nueva versión tiene prótesis dorada y la piel más oscura. Para la Barbie con vitíligo se ha trabajado con un dermatólogo para representarlo con la mayor precisión posible.

Termino con una petición para el futuro próximo para la compañía: salir de las discapacidades físicas y mostrar, para normalizar desde el juego, la discapacidad sensorial y, sobre todo la intelectual. A título particular, ojalá hubiera una Barbie con autismo. Puede que sean menos obvias, más difíciles de plasmar en un juguete, pero igualmente necesarias.