No todo aquello sobre niños con discapacidad que asoma a redes sociales debería ser noticia en los medios

Es una noticia recogida en medios estadounidenses que se ha reproducido en medios de todo el mundo. Muchos de los titulares son así: “Un niño de cinco años con autismo, declarado delincuente sexual por besar en la cara a un compañero”. Llamativo, que invita tanto al clic como a la indignación.

El problema es que cuando indagas a ver qué hay detrás encuentras a una madre muy enfadada porque la profesora le dijo: “tienes que hablar con él sobre los límites”. Según la madre, la profesora acusó a su hijo de actividades sexuales cuando lo único que había hecho era dar un abrazo a un niño y un beso en la mejilla a otro.

Lo contaba la abuela del niño, ni siquiera la madre, en un post privado de Facebook, en el que sacaba un tanto los pies del tiesto diciendo que iba a quedar en el registro del niño de por vida que era un delincuente sexual.

Por solo por un abrazo y un beso en la mejilla entre niños de cinco años, parece obvio que ningún colegio dice ni mú. Ni mucho menos un niño en edad preescolar queda registrado como delincuente sexual. Sería de locos.

Que no digo yo que la familia no tenga parte, incluso una gran parte de razón, en que el obrar de la escuela ha sido poco apropiado, que no entienden cómo es y lo que necesita un niño con autismo. Es, por desgracia, demasiado frecuente que así sea.

El niño está ahora en un centro de educación especial y tanto el colegio como el departamento al que correspondería gestionar estos conflictos (Department of Child Services, DCS) no han hecho declaraciones.

La colleja aquí viene para los medios de comunicación
, que somos los que realmente no conocemos los límites, o los hemos olvidado. Nosotros sí que necesitaríamos que algún profe que nos llamará al orden y nos recordara las líneas infranqueables que hay que trazar.

En un modo tradicional de hacer las cosas, si esa abuela hubiera hecho una llamada o escrito a un periódico contando lo mismo que en su muro de facebook; antes de publicar nada el periodista habría querido hablar con la madre para contrastarlo y con el colegio. Si solo tuviera un testimonio que parece poco verosímil sin pruebas que lo apuntalasen, lo descartaría como noticia.

Y recuerdo que la abuela en este caso no contactó con ningún medio buscando que les sirviera de altavoz, lo publicó en su muro privado.

Padres, abuelos y tíos tenemos derecho a tener berrinches, a desahogarnos en nuestras redes sociales, sin que eso se acabe convirtiendo en una noticia internacional.

Los medios que estamos en Internet necesitamos tráfico, necesitamos que mucha gente los lea, tener muchas visitas para sobrevivir. Hay formas legítimas de buscarlo y otras que no.

Como las noticias de niños con autismo o con otro tipo de discapacidad que ven sus derechos pisoteados generan con frecuencia ese tráfico, acabamos elevando a noticia lo que en realidad no lo es, lo que no pasa de un conflicto privado, tal vez una justa reivindicación, pero que no tiene entidad suficiente para asomar a nuestras portadas salvo que primemos las visitas por encima del periodismo.

Y no puede ser así.

Un ruido excesivo, una marea constante, puede hacer la gente se acostumbre
y pierda la justa indignación que sí debería tener ante las injusticias. Puede hacer que aquello que sí merecería aparecer en portada de los medios y remover conciencias para hacer avanzar a la sociedad ya no tenga fuerza suficiente.

La misma reflexión es aplicable también a ese tipo de contenido positivos, emocionantes, que implican a niños o personas con discapacidad.

Pueden tener una celebridad inesperada e indeseada. Aunque alguien comparta algo en redes, puede ser que lo haga sin valorar el alcance que eso puede llegar a tener.

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Clyde Shelton

    Sobre la responsabilidad penal de un menor:

    http://www.jjgps.org/jurisdictional-boundaries

    Sobre victimizaciones/perpetraciones en el TEA:

    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5980973/

    Todo lo demás cuñadismo incluyendo el que tiene estudios estudios superiores y algún conflicto crónico pulso-trago pulso-trago y un buen día estalló en las redes (es difícil ser padre de una persona con discapacidad y somos humanos pese a todo) . Quien sale perdiendo es este niño, totalmente de acuerdo.

    29 septiembre 2019 | 14:52

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