Bajar la ratio en colegios e institutos sería una medida eficaz para mejorar la educación, ¿por qué no se hace?

Ayer mismo estuve viendo un vídeo de Jaime Altozano sobre educación. Por si no sabéis quién es Altozano, pese a lo famoso que es, os diré que se trata de un YouTuber que es un divulgador maravilloso. Os lo recomiendo encarecidamente, a vosotros y a vuestros hijos, a poco que os interese la música. Ya os conté en el pasado, a cuenta de Luzu, que en YouTube hay mucho bueno si sabe encontrarte, que demonizar en pleno a los youtubers sin conocerlos es una actitud equivocada.

En fin, volvamos al vídeo del que os hablaba. No es ninguna novedad y es muy popular, así que tal vez lo conozcáis. En él, Altozano dejó de lado su tema habitual, la música, para hablar de su experiencia educativa, muy frustrante con demasiada frecuencia, y de cómo se le ocurriría mejorar el panorama educativo actual enseñando a entender de verdad y no a creer que se entiende o grabando las clases en vídeo para que los chicos puedan verlas las veces que sea, parando si es preciso. Propuestas interesantes, todas ellas.

Reconocía en el vídeo no saber cuál es la solución para mejorar la calidad de la educación existente en este país, que probablemente las mejoras tengan que venir poco a poco. Escuchándole recordaba que en cuestión de muy pocos días conoceremos los detalles de la nueva ley educativa que prepara Isabel Celaá, la que será la octava desde 1970 (si es que llega a ser y no se queda en el papel) y también las líneas generales de esa ley que conocimos antes de las navidades y que básicamente descarta la LOMCE de Wert y retoma una LOE a la que remoza y moderniza.

He leído todas las páginas de esas líneas generales y escuchado en numerosas ocasiones a Celaá (la última vez en la comisión de educación del Congreso esta misma semana) y, salvo sorpresa mayúscula, entre todas las modificaciones que trae no se encuentra la petición más frecuente de los profesores: bajar las ratios, reducir el número de alumnos en clase.

Podemos bailar por el salón educativo dando giros y vueltas en todas las direcciones posibles. Que si menos religión o más itinerarios, que si menos repeticiones o poder pasar con una asignatura, que si evaluación del profesorado así y de los alumnos asá. Pueden ser más o menos acertadas, más o menos realistas. Pero bajar la ratio en las clases sería una solución efectiva para mejorar la calidad de la educación y no se contempla.‪

“Un mayor tamaño de las clases parece estar asociado a un porcentaje más elevado de estudiantes con problemas de comportamientos y con la necesidad de dedicar más tiempo a mantener el orden, en vez de a la enseñanza y al aprendizaje”, dice la OCDE.

Se sabe a ciencia cierta que reducir las ratios redunda positivamente en la calidad de la enseñanza. Tener menos alumnos permite una atención más personalizada, reduce el fracaso escolar (gran problemática en España) y se traduce en ciudadanos mejor formados.

Cómo os decía, los maestros no dejan de reclamar esa reducción de ratios. No solo en Infantil o Primaria, en cuyas clases no es infrecuente que haya cerca de treinta alumnos. También en Secundaria y Bachillerato, que poco se ha mejorado desde los tiempos del boom demográfico al que yo pertenezco en el que la saturación en las aulas era de vergüenza.

Recuerdo ser toda mi vida el número 42/43 de clase por apellidarme con la T. Así no puede ser. La mejor clase que recuerdo en mi etapa de instituto fue la de latín en COU, que éramos solo seis. Pudimos traducir La eneida enterita ese curso. Latín y en verso y disfrutándolo oigan. Ser tan pocos era una maravilla y nuestra maestra no se cansaba de repetirlo.

No hablo de reducir tanto las ratios. Es inviable. Pero entre 26 alumnos en primaria o 36 en Bachillerato y seis, hay mucho margen de mejora.

Y me diréis que la media que se maneja es otra, que España está en una media de 22 alumnos por clase en Primaria y 25 en Secundaria. Pero las medias incluyen escuelas rurales por ejemplo. Ya sabéis aquello de que, según la media, si yo me como un pollo entero y tú no comes nada, ambos nos hemos comido medio pollo.  ‬

Que sí, que solo bajar las ratios y pasar de todo lo demás tampoco es solución. Pero al menos hay que procurar bajarlas, leñe.

¿Por qué no se hace? ¿Por qué no se atiende a la histórica petición de los profesionales de la enseñanza? Pues está meridianamente claro. Nadie es tan ingenuo como para no saberlo. Por pasta. Reducir ratios es una solución eficaz que además es fácil de implantar, pero cuesta dinero. No apostar por una reducción de ratios, sabiendo que funcionaría, sabiendo que para hacerlo simplemente hay que abrir el grifo del presupuesto destinado a la educación, evidencia una falta de voluntad política. Mejor dicho, la voluntad de preferir dedicar ese dinero a otros menesteres.

España está siempre entre los países que menos dinero destina a Educación. En torno a un 4% del PIB. En 2017 era el 4,1%. Para los presupuestos de 2019 está previsto dedicar un 4,3%. Parco ascenso. En nuestro entorno nos codeamos con países como Rumanía, Bulgaria, Irlanda o Italia. Incluso Grecia o Eslovaquia están por delante.  Son datos de Eurostat.

En cambio Dinamarca dedica un 7%, Suecia, Bélgica o Finlandia más del 6% y Letonia y Portugal un 6%. Sí, nuestro vecino supuestamente pobre, al que se está aplaudiendo por cómo está tratando recientemente a los alumnos con necesidades especiales, está casi dos puntos por encima de nosotros en inversión.

Porque es inversión, no es gasto.

No es casual que los países con mejor puntuación según la OCDE sean los que tienen ratios más livianas y también presupuestos educativos  más altos.

¿Y ahora qué hacemos? ¿Invertimos en lo que importa?

(GTRES)

 

 

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser PETU

    Que pesados con lo de tirar por la borda la estadística con el ejemplo del pollo. A ver si te enteras (o te quieres enterar) de que estadística también afirma que cuanto más amplia es la muestra, más se acerca la media a la realidad. Cazurra.

    07 febrero 2019 | 10:44

  2. Dice ser Rbk

    Madre reciente, que opinas de las escuelas waldorf de las que hay cada vez mas?

    07 febrero 2019 | 10:54

  3. Dice ser Morgana

    Compararnos con paises con un número de habitantes inferior al de la Comunidad de Madrid (Finlandia por ejemplo) es absurdo. Y mas cuando no estamos dispuestos a pagar mas impuestos. Los datos tienen que aportarse en el contexto correcto.
    Todo es una cuestión de dinero.
    Tampoco ayuda el cambio de leyes cada vez que hay un cambio de gobierno ni la falta de preparacion de aquellos que cambian los planea educativos.
    Una ratio inferior, deseable por un lado, hoy por hoy no es sostenible y no podemos creernos de verdad que todo puede ser gratis en un pais cada vez mas viejo.

    07 febrero 2019 | 10:58

  4. Dice ser Lola

    Ignoro cuántos alumnos hay por norma en las clases. Cuando yo era una niña en mi clase había un promedio de unos 35 alumnos. Y casi todos aprobábamos y pasábamos el curso, donde yo estudié para aprobar había que tener un mínimo de 70 sobre 100. Y eran muchas asignaturas. Creo que lo que falla es otra cosa.

    07 febrero 2019 | 11:42

  5. Dice ser marian

    No hay pasta.

    07 febrero 2019 | 12:43

  6. El problema es gestionar esos desdobles, porque me parece que hay poco espacio y pocos profes en algunos lugares para tanto niño.

    La educación es obligatoria para tod@s, pero los que quieran no seguir o se dediquen a molestar sería mejor revisar si deben seguir con el resto del grupo, no es discriminar, pero si mirar el bien del grupo.

    Besos!

    Anabel

    07 febrero 2019 | 17:33

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