Días de andar fabricando disfraces

Durante estos días previos a carnaval es frecuente oír quejarse a padres y madres recientes (sobre todo las segundas) y también a alguna abuela, tanto en persona como en redes sociales, de tener que estar dedicando horas a los disfraces del colegio.También los hay que disfrutan como enanos, que conste. Y los que, sea un quebradero de cabeza o algo que les gusta, muestran orgullosos fotos de sus creaciones.
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Entre los que se quejan, los hay que lo hacen con más o menos sentido del humor, con más o menos intensidad. Y es completamente comprensible. Si yo me viera en la situación en la que he visto a algunos, teniendo que inventarse de la nada un disfraz de estrella de mar o de cupcake (magdalena con ínfulas, vamos), sin tener apenas tiempo para nada también lo haría.

No sólo por una cuestión de tiempo, es que además no tengo ninguna habilidad cosiendo (os cocino lo que queráis, pero apartad de mí ese cáliz con forma de costurero). Les pasa a muchos padres y madres de mi generación, que dependemos para todo lo que tiene que ver con aguja e hilo de las abuelas y de La Tijera Veloz.

Tengo suerte en ese sentido. En el colegio de Jaime el jueves celebran carnaval, pero cada niño puede ir disfrazado como quiera. A Jaime le han traído este año los reyes un disfraz de Harry Potter, en años anteriores ha ido de pirata y Peter Pan.

En el colegio de Julia todos los niños van disfrazados iguales, con un disfraz relacionado con el proyecto del trimestre que es barato y fácil de hacer. Lo elaboran los padres voluntarios en el mismo colegio, tienen las puertas abiertas mañana y tarde para que puedan hacerlos.
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Y desde aquí mi agradecimiento a todos los padres que están fabricando esos cincuenta disfraces de parte de los niños cuyos padres trabajamos y no podemos pisar el colegio a esas horas.

Jaime fue sus tres primeros años a ese mismo cole al que ahora va Julia y ahí sí que pude estar haciendo disfraces. Uno de ellos es el de las imágenes, que consiste únicamente una tela pintada con la que luego envolvíamos a los niños. El primer año de Julia también pude escaparme a hacerlos.

Pero más allá de lo que nos pueda complicar la existencia hacer disfraces, de lo caros que a veces resulten, lo cierto es que es son unos facilitadores maravillosos del juego simbólico. Con los disfraces los niños pueden imaginar y jugar a ser otras personas, a vivir aventuras. Sin ellos también, es cierto. Pero ayudan y divierten. Nosotros tenemos un cajón lleno de ellos y es un entretenimiento estupendo.

Aunque también es cierto que hay niños a los que no les gusta disfrazarse y tampoco habría que forzarles, eso da para otro post. Cada niño juega a su manera. Y todo juego es bueno.

Por último, a la hora de comprar disfraces ya hechos (carnaval supone alrededor del 40% de las ventas anuales de disfraces seún la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes) , algunas recomendaciones de la web niñoseguro.es, en la que hay más información.

Los saquitos que mantienen calientes, prioridad con los disfraces de bebé (AEFJ)

Los saquitos que mantienen calientes, prioridad con los disfraces de bebé (AEFJ)

  • Es muy importante que el disfraz lleve el marcado CE, con el que el fabricante declara la conformidad con la legislación aplicable, como la no inflamabilidad de los tejidos o la composición química de los cosméticos.
  • Se debe comprobar que no hay cordones que puedan hacer lazo cerca del cuello o cabeza, y que las máscaras que cubran completamente la cabeza tengan un área de ventilación suficientemente grande para evitar cualquier riesgo de asfixia.
  • El etiquetado de los cosméticos debe incluir la descripción de los componentes, fecha de caducidad y datos de contacto del responsable del producto.
  • Aquellos disfraces que simulan equipos de protección (cascos, gafas…) deben advertir de que el producto no ofrece protección real.
  • A pesar de que los disfraces para adultos, es decir, para mayores de 14 años, no tienen la consideración de juguetes, en España deben cumplir con las especificaciones en materia de requisitos físicos, mecánicos, de inflamabilidad y de elementos químicos descritos por las normas EN 71-1, EN 71-2 y EN 71-3.

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Mama de parrulin

    Yo soy de las cosedoras, y la verdad es que disfruto mucho con ello. Empecé haciendo disfraces y ahora hago de todo, muñecos, vestidos para la niña, lo que me pidan!

    También tenemos un baúl de disfraces, les encanta jugar con ellos, y quién no jugó de pequeña con aquel baúl de la abuela que no tenía disfraces de superman pero tenía chales, telas, sombreros, adornos y mil cosas curiosas con las que soñar e inventar historias.

    Eso de que te lo hagan en el colegio es un detallazo, la verdad!

    11 febrero 2015 | 09:36

  2. Dice ser marian

    Yo nunca he sido de carnavales ni disfraces, y hasta empiezo a pensar que sea hereditario porque a mi hijo de ahora 11 años y desde bien pequeño no le gustan, ni siquiera que le pinten; en el colegio cuando les han disfrazado y pintado no le ha quedado más remedio, pero no le gusta nada, es más creo que lo encuentra ridículo.
    Personalmente creo que los auténticos carnavales son los de Venecia, máscaras exquisitas, lo de aquí son como pachangas, pero bueno si la gente se divierte pues estupendo, tal y como están las cosas no viene mal, aunque pienso que no deberían obligar a los peques a disfrazarse sí o sí en el cole.

    11 febrero 2015 | 10:48

  3. Dice ser Daniel L.

    lo increible y preocupante es que todo esto sea obligatorio, como jálogüin y otras tontás.
    son “fiestas” con orígenes oscuros, que fomentan el consumismo absurdo y que les están metiendo a los niños en el subconsciente.

    11 febrero 2015 | 10:58

  4. Dice ser andarín

    Debe ser complicado andar y hacer disfraces a la vez. Habilidosa.

    Saludos.

    11 febrero 2015 | 11:05

  5. Dice ser candelario

    Es cierto que es un consumimso absurdo, pero al menos da trabajo.
    Yo tampoco aguanto estas memeces, es como la gala de los Goya, una imitación burda de los Oscar (y eso que los norteamericanos no están muy bien vistos por según qué gente)
    En breve nos terminan vendiendo hasta nuestra propia tortilla de patata.

    11 febrero 2015 | 11:11

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