¿El monstruo come miedos o el monstruo crea miedos?

“Mamá, dibújame dos tontis (su manera de decir zombies), dos vampiros y un esqueleto”, me espetó ayer tan contenta Julia nada más llegar del trabajo enarbolando un folio en el que había escrito un cinco y dibujado ya un primer vampiro con algo de ayuda.

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“¿Por qué tantos?”

“Es que tienen que ser cinco. Mira, como ya hay un vampiro sólo tienes que hacer uno, y los dos tontis y el esqueleto”, me insistió. Anda que no puede ser insistente una niña de cinco años. Así que hice lo mejor que pude inspirándome en los zombies que luchan contra las plantas.

Luego lo estuvo coloreando tan contenta y escribiendo lo que era cada bicho, que con los dibujos de mamá podía no quedar muy claro. No es que mi hija apunte maneras góticas de repente, ni siquiera le gustan (demos gracias) las Monster High. El objetivo final era doblar el papel y meterlo en su monstruo come miedos, el primero de los proyectos del curso.

Dicho monstruo es un cartón de rollo de papel de cocina decorado con ojos y melena de lana pegado sobre una pequeña cartulina a modo de peana. La idea es escribir y dibujar tu miedo y meterlo para extraer el papelito a la mañana siguiente y romperlo. Existe la versión ya fabricada en peluche. Y molan, aunque me quedo con la manualidad.

Sí, es una especie de conjuro infantil contra los miedos. Magia blanca de colegio. Todo puede que lo siguiente sea ponerlos a bailar en el solsticio de invierno en torno a un roble, aunque cosas mucho menos divertidas se me ocurren.

Lo cierto es que Julia no es una niña miedosa. Jamás se despierta por la noche con pesadillas o asustada por la oscuridad o cualquier producto de su explosiva imaginación. Para ella el monstruo come miedos no tiene más utilidad que el juego, la escritura y el dibujo. El primer día le hizo comer oscuridad y arañas. Este segundo ha sido esa pandilla de Halloween. Va a tener que esforzarse en encontrar algo más.

Probablemente habrá niños para los que sea un buen instrumento para combatir miedos que ya tienen. Mi duda, y no soy la única, es si es algo realmente beneficioso para esos otros niños sin miedos, o con pocos, pero más fácilmente impresionables. Espero que en ellos el monstruo come miedos no acabe generando terrores que no existían.

En ocasiones lo que es bueno para un niño puede no serlo para otro. ¿Qué os parece?

De todas formas también se pueden usar para sentimientos como los celos, la ira… Para hablar de esos sentimientos y hacer que nuestro monstruo los ingiera y les ayude a digerirlos. Tal vez dependiendo del niño sea un mejor uso.

De momento creo que vamos a crear el monstruo guardián de las cosas buenas con otro rollo que tengo por casa. Para meter ahí todo lo que tenemos la suerte de disfrutar, ya sean, personas, cosas o características propias.

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Marina

    Los niños no saben lo que es el miedo, se lo transmitimos nosotros http://goo.gl/gMYhVE

    08 octubre 2014 | 10:06

  2. Dice ser marian

    Tal vez sería mejor como algo orientativo que pueda realizarse en casa para aquellos niños que lo necesiten y así no “contagiar” a los demás.
    De pequeña me daba muchísimo miedo un Mendo (armadura de caballero metálica y de tamaño real), que tenían mis tíos en el salón y que mi prima mayor acrecentó encerrándome a oscuras en él; mi tía decidió taparlo con un sábana cuando yo iba a su casa (que era muy a menudo) para que pudiera estar en reuniones familiares en esa dependencia a la que no entraba ni loca; el remedio fue peor, con la sábana blanca y enseñando las botas metálicas por debajo, todavía daba más miedo…. finalmente se la ocurrió dejar todos los días a sus pies unos tres caramelitos como regalo del propio Mendo… esto sí funcionó, aún así, hoy es el día que le miro y me sigue dando un especial repelús (tengo 47 años).
    Cada uno en su casa acertará mejor con la forma de achicar miedos infantiles.

    08 octubre 2014 | 10:33

  3. Dice ser Marisa

    Estoy de acuerdo con Marian, me parece mejor opción que sea una recomendación para hacer en casa de manera que se evite ese contagio de miedos, o que se transforme como indica Madre reciente en un “limpiador general” de miedos, fobias, malos sentimientos…..cada uno según lo que considere.

    08 octubre 2014 | 11:43

  4. Dice ser Diana

    Es que en los colegios ahora se hace mucha chorrada inútil, para empezar lo proyectos y más si son como éste que se cuenta. Si un niño no tiene miedo ¿a qué la cosa retorcida esa del monstruo come miedos?, es una manera e hacerle pensar en ello y de crearle miedos y fobias que no tiene. Vaya idiotez absurda.

    08 octubre 2014 | 12:47

  5. Dice ser Anuka

    Algunas cosas es que no tienen mucho comentario que hacerles… Pero que conste que a los vampiros, zombies y esqueletos les tenemos miedos todos, yo, la primera. Cosas como el monstruo quitamiedos son un socorrido recurso de psicólogos; trata de servir para autodominar emociones. Soy adicta a esta clase de cosas, y tengo muñecos quitamolestias para todo. Un abrazo.

    08 octubre 2014 | 14:44

  6. Dice ser konver | toner

    De pequeño con el coco y de mayor con la coca, cuando cojones voy a dormir yo.

    toner
    http://www.konver.com

    08 octubre 2014 | 20:45

  7. Dice ser Lectorareciente

    ¿Y por qué tiene que ser un monstruo come monstruos? No le resta monstruosidad, no?
    Es decir, la profe pensará que dando sus monstruos o miedos al monstruo comedor, estos desaparecerán.

    Por lo pronto, a mi se me ocurren ideas más beneficiosas como un tronco de árbol donde duerma un gnomo que convierta esos monstruos en adorables animalitos o arco iris, etc (aunque los padres tengan que cambiar el dibujo para la mañana) o incluso hacerle una bolsita a una hada y que el hada conjure esos miedos en algo bello. Si mis hijos (si los tengo) sufrieran eso, podría probar estos trucos.
    Aunque los terrores nocturnos sólo se pasan con comprensión de los padres, paciencia y esperar que la edad se pase (el psicólogo también debe entrar en juego).

    Un saludo

    03 noviembre 2014 | 02:26

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