Entradas etiquetadas como ‘Nice Tales’

Cuéntame (y grábame) un cuento

Por María J. Mateomariajesus_mateo
¿Y si pudieras grabarle el cuento de ‘Adrián, el niño azul’ o el de ‘El repartidor de estrellas’? Ya sé que no sería lo mismo que cuando estás junto a él y logras arañarle un minuto más —sí, uno más, aunque parezca mentira— a ese día que comienza a extinguirse… pero creo que sería divertido.

Nice TalesQuién sabe. Quizá alguno de esos nuevos relatos le llegara a gustar tanto como el de los tiburones o como el de los dinosaurios y quisiera darle una y otra vez al ‘play’ después de que tú hubieras puesto tu voz para grabarlos. O quizá mejor. Quizá quisiera escucharlos de tu boca antes de que le alcanzara el primer sueño. Un privilegio este que, más allá del asedio al que nos someten las nuevas tecnologías, nunca nos podrán quitar.

El caso, Paula, es que ayer, a la misma hora en la que seguramente estabais en la fiesta de su cuarto cumpleaños, con todos sus amigos del cole e imagino que rodeados de ganchitos y patatas de bolsa y sugus y piruletas (por cierto que no sé cuáles son mejores)…, leí sobre una nueva iniciativa que se llama Nice Tales. Y pensé que a lo mejor os podía gustar.

Se trata de una especie de libro —con aspecto de libro de papel aunque en forma de aplicación para iPad— que ofrece decenas de nuevos cuentos disponibles para ser grabados una vez que han sido descargados.

Lo bueno del asunto, creo yo, es que esta gente trabaja como si fueran una auténtica editorial y buscan nuevos autores e ilustradores para hacer crecer una biblioteca que, por cierto, es variadita, con cuentos clasificados por edades y categorías, y escritos, además de en castellano, en inglés, francés, portugués, alemán y catalán.

Aun así, ahora que lo pienso, no sé si tienes iPad. Porque los que tienen Android tendrán que esperar una nueva versión. Y a los demás —esos privilegiados sin “teléfono inteligente”… menudo eufemismo, por cierto— siempre les quedará, como ya haces tú, Paula, que alguien les cuente un cuento mientras andan recostados sobre el regazo de esa persona que les quiere y les protege. Porque siempre podrán (qué placer) dejarse mimar y mecer por un arrullo de palabras de fábula, y sentirse, al fin, qué suerte… a salvo.