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Las anotaciones de Mario Benedetti: cuando el poeta buscaba acabar con la tiranía del tiempo

Por María J. Mateomariajesus_mateo
Hay pequeños gestos que nos descubren. Detalles que parecen triviales y en los que, sin embargo, podríamos adivinar una suerte de ADN.
Las anotaciones que Mario Benedetti realizaba en sus libros, sobre las que estos días nos hablan los depositarios de la que fue su biblioteca en España, son algo así. Similares a ese gesto inconsciente y aparentemente vacuo en el que, sin saberlo, copiamos a un antepasado. Como ese tic en el que nos rascamos la cabeza o nos apartamos un mechón de pelo y en el que, no obstante, podemos comprender, en un abrir y cerrar de ojos, quiénes realmente somos.

mario_benedettiLo han revelado estos días los responsables del Centro de Estudios Iberoamericanos de Mario Benedetti (CeMaB), ubicado en la Universidad de Alicante (UA): el poeta realizaba anotaciones en sus libros y recurría incluso en algunos momentos a subrayados en colores chillones. Eran intentos de apresar, pienso yo, esos retazos de clarividencia que encontraba en sus lecturas. O al menos es lo que me pasa a mí cuando leo distraída y, de pronto, ¡zas!… encuentro esa frase lúcida que viene a hablarme a mí y sólo a mí, y que me deja congelada sobre el escritorio: la subrayo afanosa y anoto a su lado palabras que me ayuden a no olvidarla nunca. Porque en ese momento quiero —y prometo sin saberlo— llevarme para siempre ese trocito de luz. Sea como sea y pase lo que pase, ahuyentando al tiempo y su tiranía.

La directora del CeMaB, Eva Valero, a la que tengo la inmensa suerte de conocer, dice que esos subrayados y anotaciones “dan la medida y la dimensión de su preocupación social, histórica y política”. Y, desde luego —y de nuevo, como en las clases que impartía en el Máster de Estudios Literarios de la UA—, parece estar en lo cierto. Porque qué fácil resulta reconocer al poeta apasionado y comprometido que fue Benedetti con anotaciones como ésta: “La derrota es una acción. El exilio es una acción. Sueños de acción (…) la literatura es un producto social”.

Rápidamente comprende uno que Benedetti, el poeta de la acción y de los sueños, que clama para que no nos rindamos ni claudiquemos, está detrás de esas líneas. 

Leo todo esto y pienso en las ganas inmensas que tengo de pisar ya ese tesoro que deben ser las nuevas instalaciones del CeMaB. De consultar algunos ejemplares de entre los más de 6.000 que el poeta donó a la Universidad de Alicante en 2006, en donde se encuentran también los dos poemas inéditos que salieron a la luz hace un año gracias al trabajo de Valero y del querido catedrático de Literatura Hispanoamericana José Carlos Rovira, entre otras personas.

Gracias a todos ellos porque, debido a su admirable empeño, podremos recordar que aunque “todo se hunde en la niebla del olvido”, éste está lleno de memoria una vez que “la niebla se despeja” y el recuerdo del poeta sigue vivo.

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