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Letras para olvidar que estamos salvando trampas: gracias Doncel, gracias Marilyn

Por Paula Arenas Martín-Abrilpaula_arenas

Le he preguntado qué libro se ha llevado. “Dos que me diste tú”, me ha respondido: “el de Diego Doncel, Amantes en el tiempo de la infamia, y otro de Kirme Uribe…”. Culpa mía, que nerviosa por no saber qué decir o porque no podía decir todo lo que ansiaba, no he podido retener ni una sola letra del título de Uribe.

¿Qué libro me llevaría si pudiera acompañarlo? No soy capaz de elegirlo. O sí: lo leería a él, le pediría todos los poemas que pudiera dejarme.

Él, poeta antes que cualquier otra cosa, que es quien está ingresado en un  hospital pendiente de una operación por un motivo que no diré (al enemigo no se le nombra) pero que anda merodeando nuestros cuerpos con más furia que una guerra, él sí ha sabido.

Amantes en el tiempo“Ayer”, me ha contado, “me quedé dormido leyéndolo”.

Diego Doncel, no imaginas el regalo que me has hecho. Me gustó leerte, pero ahora volveré a hacerlo y serás parte importante de mi vida. Esta noche regreso a tu Amantes en el tiempo de la infamia (Siruela), esa historia veloz y cautivadora, bella:

«Era bello pensar que, cuando el mundo se encaminaba al desastre, dos seres, de dos países enemigos, se reunían para empezar de nuevo una historia de amor…»

Creo que a mí también me vas a salvar las horas de la espera, y te vas a quedar conmigo, en ese lugar donde sólo la literatura puede salvar estas trampas.

Eres tú quien está ahora mismo con una persona muy importante en mi vida. Tan importante que no se me ocurre un calificativo más… ,sin caer en ese sitio sensiblero en el que me niego a caer. Aunque sólo sea porque él es el maestro de no traspasar la línea.

Cuando era niña y tenía miedo, iba a su habitación y le pedía que me contara historias. Tenía un espejo con el retrato de Marilyn Monroe en una pared, enfrende de su cama. “Es mi novia” me contaba, porque pese a haberlo despertado a mitad de la noche, siempre tenía una buena palabra.

Crecí creyendo que Marilyn Monroe era la novia de… él, una de las personas más (venga, un calificativo que no traspase fronteras… Nada, el mismo) importantes de mi vida. Hace tiempo que tengo un espejo igual en mi dormitorio. Es Marilyn, la novia de quien ahora lee a Doncel sin temor o con todo el temor del mundo. Qué más da. Ser valiente nunca ha sido no temer.

Gracias, Diego Doncel, gracias por hacernos compañía.

 

1 comentario

  1. Dice ser manuel

    Las chicas de Fuencarral
    se asoman a los balcones,
    se dicen unas a otras
    mi novio es de trasmisiones.
    Si el tuyo es de trasmisiones
    el mio es de artillería,
    vale más un artillero
    que toda la infantería.
    La que nunca consiguió
    dormir con un artillero
    no sabe lo que son bombas
    ni cañones, ni morteros;
    y una que lo consiguió
    a su madre le decía
    aunque tu me lo reproches
    yo lo repito otro día.

    Me gusta la transgresión
    más que aun tonto un lápiz.
    Feliz día a todos.

    03 Noviembre 2013 | 23:56

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