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La Gulateca

Recetas, libros, gadgets, vinos, restaurantes... Un blog de gastronomía sin humos

Entradas etiquetadas como ‘veganismo’

Tras las hamburguesas veganas ahora llega el atún vegano

Si eres vegano y te gusta el sushi, la verdad es que tienes un problema bastante menos grave que si, por ejemplo, eres amante de los chuletones. De hecho, sushi significa arroz con vinagre, con lo que sería sólo cuestión de ponerle un relleno vegetal y listo.

Pese a ello, igual que ocurre con las hamburguesas y sus versiones sin carne, parece haber un mercado que quiere el sabor, el aspecto y la textura del atún crudo, pero sin que sea necesario pescar un atún.

Es ahí donde entra Ahimi, un invento que promete exactamente eso: ser prácticamente idéntico al atún pese a estar elaborado básicamente con tomates. Suena extraño por mucho que hayamos probado algún tartar de tomate realmente delicioso y que poco tiene que envidiar al de carne.

Pero aquí no se trata de versionar, sino de sustituir. “La textura y el aspecto es indistinguible del atún crudo”, matizan los creadores de este nuevo producto. Con el sabor parece que no son tan contundentes, pero la verdad es que las fotos oficiales del sushi elaborado con Ahimi tienen un aspecto muy real y apetecible.

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“Esto no es un queso Camembert”. Probamos ‘Mommus’, la versión vegana y española de este popular queso

No lo decimos nosotros, lo dicen los creadores de Mommus, una firma alicantina de quesos veganos. Bien claro y en el envoltorio: “Esto no es un queso Camembert”. Un alarde de sinceridad y una buena estrategia de marketing que, en cualquier caso, deja las cosas claras desde el principio.

¿Es esta versión vegana un auténtico Camembert? Por supuesto que no. De hecho, de acuerdo a la nueva legislación francesa, en ese país posiblemente dentro de poco no se podría llamar ni queso al no estar hecho con leche sino con frutos secos.

Pero que no sea queso no significa que este producto vegano que imita en su forma y su textura -y hasta en el olor en cierto modo- al Camembert no esté bien rico.

Elaborado con anacardos y fermentos -nada de grasas vegetales o saborizantes, aseguran- y curado durante 4 semanas, puede presumir de un sabor intenso y profundo en el que la presencia de los frutos secos es evidente y en el que, a falta de lácteos, sí se nota un toque fermentado que acerca esa idea del queso que quiere conseguirse.

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Más que vegana, aburrida. Google la lía con el renovado emoji de la ensalada

Nuevo capítulo en el siempre divertido y polémico mundo de los emojis y la comida. Tras las campañas, polémicas y demás alrededor de la paella -la lata que se dio y lo poco que se usa, protestan algunos con bastante razón-, ahora es el turno de la ensalada.

Concretamente para la versión de Google del icono de la ensalada porque, por si alguien no lo sabía, resulta que cada compañía tiene sus propias variaciones de emojis. Sí, esa imagen que tú mandas desde tu Samsung, el que tiene un iPhone no la verá igual.

Pero volviendo a la ensalada de la discordia, resulta que en la nueva versión de estos populares iconos, Google ha decidido omitir el huevo cocido presente en el dibujo para apostar ahora por una ensalada únicamente vegetal. Y un poco sosa, la verdad, porque sólo lleva lechuga y tomate.

Sí, nosotros también somos muy de ensalada mixta con su huevo cocido, unas aceitunas y bonito, pero hay un problema: esa ensalada y su correspondiente dibujo deja fuera a los veganos. Y no, no es chiste, porque el tema del veganismo también llega a esta realidad paralela y virtual de los emojis.

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La brutal respuesta de un cocinero harto de las protestas de veganos frente a su restaurante

Cada vez hay más personas que apuestan por seguir una dieta vegetariana o vegana. Y cada vez hay más restaurantes que ofrecen opciones libres de productos de origen animal para dar respuesta a esta creciente demanda.

Una convivencia pacífica que, no obstante, de vez en cuando se sale del guión habitual y acaba creando anécdotas que hacen un flaco favor al movimiento vegano. A veces es la discutible política sobre biberones de un restaurante vegano, otras las lamentables campañas de PETA, y esta vez las protestas de un grupo animalista frente a un restaurante de Toronro (Canadá) que han acabado con un peculiar desenlace.

Todo empezó hace unos meses cuando uno de los trabajadores de Antler -un pequeño restaurante de la ciudad- tuvo la ocurrencia de escribir en la pizarra del local que “el venado es el nuevo kale“.

Una broma que, al parecer, no hizo mucha gracia a los veganos locales, que comenzaron a organizar protestas frente al restaurante e incluso colocaron un cartel de “asesino” en su fachada. Que en carta ofrecieran platos veganos y que su propietario y chef principal, Michael Hunter, sea defensor de una cría ética de los animales parece que no fueron argumentos suficientes para frenar estas protestas.

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‘Baileys’ también se ha hecho vegano

Tras la cerveza Guinness, otro clásico irlandés también se ha pasado al bando de los veganos: la crema Baileys. Aunque ya hace meses que la compañía lanzó una nueva versión libre de lácteos y apta para quienes no consumen productos de origen animal, no se nos ocurre mejor oportunidad que aprovechar el fin de semana de St. Patrick’s Day para recordar este momento histórico en el mundo de las bebidas veganas.

Y es que, aunque muchos lo olvidan, los veganos más estrictos no pueden consumir la mayoría de vinos y cervezas, que incluyen entre sus ingredientes productos animales para clarificar la bebida. En el caso del Baileys, al tratarse de una crema de whisky y leche, evidentemente tampoco es válida para este tipo de dietas.

Al menos hasta ahora porque, desde hace unos meses, a la amplia variedad de versiones disponibles a partir de la receta original, han añadido una con leche de almendra y que muchos ya han bautizado como el Baileys vegano. Además, tampoco tiene gluten -como se encarga de recordar la marca-, con lo que estamos ante la bebida perfecta para quienes quieren estar a la última moda. Sí, y también para los celiacos, claro.

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¿Pueden los veganos comer pan?

Harina, agua, levadura y sal. Si nuestra memoria no nos falla, esos son los ingredientes del pan. Y si no se nos escapa algún detalle, en ninguno de esos tres elementos hay nada de origen animal, salvo que, rizando un poco el rizo, alguien quiera considerar la levadura como algo vivo -en cierto modo lo es- y por tanto incluya las fermentaciones en la lista de alimentos prohibidos para un vegano.

¿Por qué no va a poder un vegano comer pan? Eso mismo es lo que nos preguntamos hace unos días cuando nos topamos con un cartel que identificaba unos panes como veganos en el mostrador de un puesto de un pequeño mercado gastronómico en Mallorca.

Si estos son panes veganos, ¿significa que el resto de los que ofrecían no lo eran? ¿Será que, como en el caso del vino, es algo que todo el mundo considera apto para veganos pero en realidad no siempre lo es? ¿Acaso se habían hecho un lío con el cartel y, por aquello de apuntarse a alguna moda, pusieron vegano y en realidad era “sin gluten?

Ante semejante lista de dudas existenciales, tocaba investigar un poco para aclarar este pequeño lío. Hablamos, evidentemente, de pan normal, no de brioches, bizcochos o panes enriquecidos con leche, mantequilla o huevos que, por supuesto, no son veganos.

Desde PETA -tampoco es que nos fiemos mucho de quienes recomiendan beber cerveza antes que leche, o aseguran que las embarazadas que comen pollo tendrán hijos con el pene pequeño– aseguran que, de entrada y por generalizar, el pan sí puede considerarse vegano, aunque recomiendan mirar con lupa la etiqueta por si se ha colado algún aditivo de origen animal.

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La pizza también se apunta al veganismo en ‘Pizza Hut’ y ‘Domino’s Pizza’

“Que el brocoli no os despiste, yo no soy una pizza vegana…”

Ni las hamburguesas ni las pizzas sin ingredientes animales son ninguna novedad. Pero, aunque hace años que se sirven en establecimientos especializados, la noticia es que hora también las grandes cadenas de comida rápida se han apuntado a esta tendencia, incluyendo en su menú versiones veganas. Algo que, por cierto, encaja a la perfección con lo que algunos han bautizado como Veganuary (enero vegano), con el que proponen que la gente elimine la carne, la leche y otros productos animales de su dieta como propósito de este nuevo 2018.

Así que tras la controvertida decisión de McDonald’s de comenzar a servir hamburguesas veganas, ahora dos de las grandes cadenas de pizzerías del mundo se han apuntado a la fiesta. Así, Domino’s Pizza -por ahora sólo en Australia– y Pizza Hut ya están probando con pizzas veganas, y parece que la acogida está siendo muy buena entre el público, según apuntan ambas compañías.

¿Pero cómo es una pizza vegana? Muy sencillo: una pizza normal y corriente en la que el queso es sustituido por el denominado queso vegano a base, normalmente, de grasas vegetales. Evidentemente, después tampoco vale añadirle jamón y bacon a esta pizza.

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McVegan, las hamburguesas veganas llegan también a McDonald’s

Decir que el veganismo está de moda es posiblemente la típica afirmación que enfurece a partes iguales tanto a veganos -que considerarán que llamar moda a su forma de alimentarse es un insulto- como a carnívoros, que negarán semejante tendencia.

En cualquier caso, quienes duden de que eliminar los productos de origen animal de la dieta es algo que cada vez convence a más gente se sorprenderán al descubrir que ya existe una hamburguesa McVegan. No, ni es un chiste ni una inocentada por adelantado: la mayor cadena de hamburgueserías del mundo ha estado probando durante el pasado mes de octubre en Tempere (Finlandia) la primera hamburguesa vegana de su menú.

La elección no es casual: Finlandia es uno de los países del mundo donde menos carne se come y, de hecho, McDonald’s ya ofrecía allí y en otras zonas como India una hamburguesa vegetariana. No obstante, ahora se ha ido un paso más allá ofreciendo un bocadillo vegano en el que ninguno de los ingredientes empleados es de origen animal: el filete es de soja, no lleva queso, y el panecillo se elabora sin leche ni mantequilla.

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¿Pueden los veganos beber vino?

Posiblemente, a muchos les sorprenderá oír hablar de vinos veganos. ¿Acaso no lo son todos? ¿Han entrado las uvas a formar parte del reino animal sin que nadie se haya dado cuenta? ¿Tienen sentimientos los corchos naturales? Bromas al margen -qué cansinos somos con los chistes sobre veganos, cierto- efectivamente no todos los vinos son veganos, exactamente igual que ocurre con las cervezas.

La clave está en el proceso de clarificación del vino, que permite obtener un líquido más limpio y para el que tradicionalmente se utilizan ingredientes de origen animal, como la clara de huevo o gelatinas provenientes de pescados. Algo que en los últimos años algunas bodegas están cambiando para poder, ahora sí, lanzar al mercado vinos totalmente veganos.

¿Cómo distinguirlos del resto? Hay deferentes sellos y certificaciones que se encargan de ello, aunque también es verdad que hay bodegas que ya elaboran los vinos de esta forma aunque no cuenten con el sello o estén en proceso de incorporarlo a su etiquetado.

Este es el caso -según nos explica Joan Àngel Lliberia, responsable de bodegas Edetària- de esta bodega de la DO Terra Alta, y que ya cuenta con numerosas referencias elaboradas sin ningún tipo de producto animal y, por tanto, aptas para aquellos que siguen una dieta vegana.

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La dura carta de una madre a su hija vegana

 

¿Puede el tipo de alimentación convertirse en una fuente de problemas familiares? Sin duda. Es más, no hace falta preguntar demasiado para dar con casos de personas vegetarianas y veganas que han tenido que pasar por un calvario para ser entendidos o, al menos, respetados en sus propias casas.

Lo que ya no es tan habitual es que el tema salte a los periódicos y que la discusión entre una madre y su hija vegana se convierta en el tema de una dura carta publicada hace unos días en el diario británico The Guardian. “A mi hija, que me odia por no ser vegana”, se titula esta dura misiva.

Según este relato, la madre respetó la decisión de su hija de dejar de comer alimentos de origen animal e incluso se preocupó por adaptar el menú e incluir suplementos para que no faltara de nada en su dieta. “Me dijiste que tus razones eran la protección del medio ambiente y acabar con el sufrimiento animal”, explica mientras recuerda como cocinaba para ella sopas veganas y compraba chocolate vegano.

“Pero no era suficiente”, se lamenta esta madre. Según narra, tras ver todos los documentales sobre veganismo y leer sobre el tema, lo que era una opción se convirtió en un dogma que no tolera ninguna opinión contraria. “Básicamente no puedes respetar a nadie que no sea vegano, y eso me incluye a mí”, escribe.

Aunque nos encantaría conocer también la versión de la hija, nos tenemos que quedar sólo con la versión maternal, que continúa sus críticas. Pese a que reconoce haber hecho algunos cambios en su dieta, explica que a su edad se niega a renunciar a ciertas cosas y convertirse en vegana. “Estoy harta de explicarte mis argumentos, porque siempre acabamos discutiendo”, apunta.

Un auténtico culebrón familiar que, posiblemente, no mejore mucho con la repercusión pública que está teniendo esta carta. Y es que no hace falta echarle mucha imaginación al asunto para suponer que a la hija no le habrá hecho mucha gracia ver que las discusiones con su madre sobre veganismo se han convertido en un tema de conversación para medio país.

“No puedo explicarte lo duro que es vivir sabiendo que le pones enferma a tu propia hija”, concluye esa apesadumbrada madre omnívora. Si en vez de Inglaterra fuera España, seguramente ya tendríamos a las dos en un plató de televisión lanzándose verduras y chuletas a la cabeza.

Bromas al margen, el texto -que no aparece firmado- se publicó en la sección de cartas abiertas dentro del apartado del diario dedicado a la “Familia”. Tal y como se explica allí mismo, se pagan 25 libras por carta publicada. Tampoco es que parezca un gran negocio, pero por si alguien quiere empezar a sospechar de lo que cuenta…

En cualquier caso, ¿una discusión real entre madre e hija o alguien con ganas de polemizar sobre el veganismo? ¿Os habéis encontrado con alguna situación similar en casa?