Entradas etiquetadas como ‘trucos’

Cómo asar una calabaza: algunos trucos para que te quede perfecta

La calabaza es una de las grandes reinas del otoño. El ingrediente perfecto para decenas de recetas dulces y saladas. Y asarla es una manera sencilla y rica de prepararla, tanto para comerla así tal cual como para usarla de guarnición o como paso previo para elaborar una crema, un pastel o muchos otros platos.

¿Pero tiene algún misterio asar una calabaza? En realidad no, pero hemos recopilado algunos trucos y consejos para que quede perfecta y no te de pereza prepararla porque, si te animas, verás que lo de tener calabaza asada siempre a mano es una gran idea.

Pelar una calabaza

Aunque a priori es la parte más engorrosa, tenemos buenas noticias: se puede asar directamente con piel y luego sacar la carne. De todos modos, pelarla tampoco es tan complicado. Nosotros siempre usamos un buen pelapatatas, y con un par de pasadas se va quitando la piel y la parte exterior blanca, al menos de las que tienen la corteza más fina, como las calabazas cacahuete.

Otro método es cortar los extremos, envolverla en papel film y darle unos minutos de microondas (5 minutos a máxima potencia). Una vez templada será mucho más fácil de pelar y cortarla para asar o cocinar.

4 formas de asar una calabaza

1. En cubos o gajos para guarnición o ensaladas. Pelamos la calabaza. La cortamos en cubos o gajos como si fuera patata y la ponemos en una fuente de horno con la base ligeramente engrasada. Podemos echar sal y especias si es para una receta salada. Si no echamos nada nos servirá también para recetas dulces. Horneamos unos 20 minutos a 200º con calor arriba y abajo y, si el horno tiene, unos minutos finales de ventilador para dorar.

2. Por la mitad, para purés, cremas y repostería. Partir la calabaza por la mitad y poner en la bandeja del horno de forma que la piel toque la bandeja. Hornear unos 40-45 minutos a 200 grados, dependiendo del tipo de calabaza y tamaño. Quitamos las pipas y vaciamos la carne con una cuchara. Opcionalmente podemos dejarla en un colador grande para que pierda parte del agua. Para postres o para congelar es interesante hacerlo.

3. En rodajas o medias lunas. Se corta y se ponen los trozos sobre papel vegetal en la bandeja del horno, sin que se toquen. Podemos engrasar el papel con un poco de aceite o mantequilla, o si es poca cantidad usar una fuente de horno también engrasada para que no se pegue. Si añadimos miel y canela quedará perfecta para postre. Horneamos unos 20-30 minutos a 200 grados. Pinchamos para comprobar si esta blanda.

4. Entera, para calabaza rellena. Usar la misma calabaza como plato o bol donde comer directamente no solo es cómodo, sino que da mucho juego. Para esto, lo ideal es usar calabazas redondas y de tamaño pequeño para que sean individuales. Cortamos la parte superior de la calabaza, quitamos las semillas con una cuchara y horneamos 50-60 minutos a 200 grados hasta que esté blanda. Perfecto para calabazas rellenas con verduras, sofrito con arroz, carne picada…

¿Se puede congelar?

Sin problema. Tanto cruda (ya pelada y cortada en cubos) como asada, aguanta estupendamente, sobre todo para usarla para cremas, salsas o postres.

Si la vamos a congelar una vez asada, es mejor hacerlo en trozos y triturarla una vez descongelada. Si la hemos asado entera y vamos a congelar la carne de la calabaza, es recomendable escurrirla un poco antes en un colador para dejar que suelte parte del agua que tiene.

El truco para limpiar bien una cuchara de madera

Para muchos es una de nuestras herramientas favoritas a la hora de cocinar: la cuchara de madera. El problema es que envejecen regular y por mucho que no nos guste el look envejecido que va adquiriendo -qué pereza esas cocinas de Instagram en las que salta a la vista que apenas se cocina- lo de la limpieza es otro tema.

La porosidad de la madera hace que algunas manchas o, mejor dicho, alimentos como una salsa de tomate vayan dejando huellas en los cubiertos de madera y, por mucho que raspemos, no siempre salen. Y el lavavajillas ya se sabe que no les sienta nada bien.

Así que nos ha parecido más interesante lo que el otro día contaban en Kitchn a raíz de uno de esos trucos que de vez en cuando aparecen en TikTok. Muchos son auténticas tonterías -¿os acordáis de aquellas fresas con bichitos?- pero a veces sí aparecen cosas interesantes.

Comentaba un usuario de esta red social que tras dejar su cuchara unos minutos en un vaso con agua hirviendo no iba a volver a usarla jamás. Dar un toque dramático ya se sabe que se estila mucho entre los tiktokers gastronómicos. Por suerte, alguien supo ver el lado positivo del descubrimiento: sumergir un rato una cuchara de madera en agua hirviendo conseguía desprender esa grasilla y suciedad que se ha ido acumulando y que no hay manera de sacar.

Lee el resto de la entrada »

La forma más original de freír un huevo

Pocas cosas más ricas y sencillas que un huevo frito. Aunque la técnica es de sobra conocida y, como todas, tiene sus trucos y algo de experiencia ayuda a conseguir el huevo frito perfecto, lo cierto es que incluso en algo así también hay versiones de lo más creativas.

Hasta ahora los llamados huevos nube -que se pusieron de moda hace un tiempo- podían presumir de ser la forma más sofisticada y aparente de preparar un huevo frito. Aunque es verdad que estaban más buenos de lo que a priori imaginábamos, cocinarlos es bastante más engorroso que hacer un simple huevo frito en la sartén.

De ahí que este nuevo método que se ha popularizado desde hace unos días en Tik-Tok parezca una idea bastante más asequible para ese día que apetece ponerse creativos al freír un huevo.

Tal y como puede verse en el vídeo, la idea es separar la yema de la clara, cuajar la clara en una lámina fina, añadir la yema y sin dejar que apenas se haga doblar la clara formando una especie de sobre y acabar de dorar el exterior.

No solo parece sencillo sino que quienes lo han probado confirman que lo es. El resultado nos ha recordado ligeramente al famoso “pintxo de huevo” de Sagartoki (Vitoria) que el chef Senen González también comercializa congelado.

En realidad, este pintxo, con una cobertura de patata, es bastante más sofisticado, pero lo cierto es que ese relleno de yema de huevo guarda cierta similitud.

Así que ya tenemos anotado en la lista de tareas pendientes en la cocina probar esta variedad de huevo frito tik-tokero, pero añadiendo a la yema del interior un poco de chistorra o bacon.

Un sencillo truco para que mejoren tus pizzas caseras

(Foto: Emma García)

Si eres de los que convierte la pizza en todo un ritual, con su prefermento, su masa casera fermentada sin prisas, el horno bien precalentado a todo lo que puede dar de sí o incluso una de esas piedras que ayude con la temperatura, hay un sencillo truco que puede ayudar a subir algunos puntos el resultado final.

Y es que no solo se trata de cuidar la masa y el horneado -dos piezas clave, cierto-, sino también los ingredientes. No entraremos en debates puristas sobre lo que se le puede echar o no a la pizza, si la piña es o no delito, o sobre los mejores tipos de queso.

En muchas casas funciona esa idea de que la pizza puede con todo y casi cualquier cosa que vaya por encima funcionará bien. Vale, jugamos a eso, pero hay un detalle a tener en cuenta que es muy importante: el tomate.

“No uses salsa de tomate, humedecerá la masa y quedará mucho menos rica y crujiente”, nos aleccionaba un amigo de esos que convierte la noche de pizza casera familiar en un ritual con una estupenda masa casera -receta de Ibán Yarza, por supuesto- y su horneado potente y muy rápido.

Lee el resto de la entrada »

El truco para conseguir un gazpacho perfecto

La sopa fría por excelencia, al menos en nuestro país, es sin duda el gazpacho. Solo en versión industrial -el envasado que compramos en el super- se consumen 64 millones de litros al año, y aunque no tenemos datos de la cantidad que se prepara en casa, podemos hacernos una idea de la importancia que tiene este plato en el recetario habitual de muchos hogares.

Aunque en cada sitio tienen sus secretos y variaciones para adaptarlo al gusto de cada uno o de la zona (no vamos a entrar en polémicas sobre cuál es el auténtico), el truco que hemos aprendido -y probado, por supuesto- mejora por mucho (muchísimo) cualquier receta de gazpacho o de su primo hermano el salmorejo.

Los ingredientes y las cantidades

Antes de nada recordemos un par de cosas esenciales para conseguir un buen gazpacho o salmorejo. Es básico pero, si no usamos ingredientes de buena calidad, el resultado no será bueno por muchos trucos o condimentos que usemos.

Buenos tomates y bien maduros, sin que lleguen a estar pasados; calidad también en el resto de vegetales y, por supuesto, aceite de oliva virgen extra, el mejor que podamos permitirnos.

Respecto al tipo de tomates, los de rama suelen funcionar muy bien porque aportan un aroma muy intenso al gazpacho. De hecho, siguiendo los consejos del chef Dani García -del que aprendimos también el truco en cuestión-, combinar tomate en rama normal y tipo cherry. De todas las recetas que hemos probado, este gazpacho nos parece de los mejores.

Aunque podemos adaptar las cantidades al gusto de cada uno y poner y quitar ingredientes -lo del pepino siempre tiene sus fans y sus detractores-, la receta necesita cierto equilibrio para que quede bien. Una buena combinación de ingredientes podría ser esta, aunque tanto el pepino como el pan son opcionales:

  • 1 kg de tomates
  • 1 diente de ajo
  • 1 pimiento verde italiano
  • Media cebolla
  • Pepino (opcional)
  • 1 trozo de pan del día anterior (opcional)
  • 15-30 ml. de vinagre de jerez
  • 100 ml. de AOVE
  • Sal

Lee el resto de la entrada »

¿Cómo conservar perejil y otras hierbas aromáticas? Este es el mejor método

(Foto: Gtres)

Te han regalado un manojo de perejil en la pescadería -todavía ocurre en algunas- o te has venido muy arriba comprando cilantro, menta o albahaca para esa receta que requería “un poco”.

Es entonces cuando llega una de esas preguntas que todo el mundo se ha hecho alguna vez en la cocina: ¿qué hago con el resto? ¿Cómo lo conservo para que al cabo de unos días no acabe en la basura tras haber languidecido en algún rincón de la nevera?

Hay soluciones más o menos complejas, como trocearlo y congelarlo con aceite, pero si la idea es mantener tal cual el ramillete en cuestión, en The Kitchn se han tomado la molestia de comparar diferentes métodos para dar con la mejor opción de todas.

Y la verdad es que repasan algunas de las soluciones más populares y que seguro que alguna vez hemos probado: dejar las hierbas con su tallo sumergidas en un bote con agua; hacer eso mismo pero cubriéndolas con una bolsa; dejarlas tal cual en la nevera en la misma bolsa con la que las hemos traído de la frutería; o conservarlas en una bolsa hermética -de esas de cierre con zip- con un papel de cocina cubriéndolas.

Lee el resto de la entrada »

Un coco con abrefácil (y un truco para que sea más fácil sacar la carne)

Aunque lo parezca, no nos hemos ido al Caribe para probar este curioso coco

¿Te gusta el coco pero te da mucha pereza abrirlo y prepararlo y por eso pasas de largo cada vez que lo ves en la frutería? Dejando a un lado la cuestionable necesidad y sostenibilidad de comer frutas que vienen de la otra punta del mundo, reconocemos que con el coco nos pasa exactamente eso: nos encanta pero no acabamos de pillarle el truco a lo de abrirlo y sacarle la carne.

Pues atentos porque resulta que hay unos cocos con abrefácil. O al menos con un sistema que facilita el trabajo para poder beberse el agua de forma muy cómoda y para abrirlos por la mitad. Tal vez el invento no es nada nuevo, pero era la primera vez que lo veíamos en el supermercado –Lidl más concretamente- y había que probarlo.

El sistema de estos Genuine Coconut es tan sencillo como ingenioso. Incluye un pequeño punzón de madera para hacer una hendidura en algunos de los tres característicos agujeros de esta fruta. El kit -que asegura ser totalmente biodegradable- también cuenta con una pajita para poder beber directamente el agua.

Lee el resto de la entrada »

Cada vez tiramos más comida: consejos básicos para reducir el desperdicio de alimentos en casa

(Foto: EFE)

Cada vez se habla más de cocina pero cocinamos menos. Cada vez el discurso de no desperdiciar alimentos está más presente en todas partes pero, sorpresa, los datos revelan que la práctica queda muy lejos de la teoría: en los hogares españoles cada vez tiramos más comida. Concretamente casi un 9% más en 2018 respecto al año anterior.

¿Más cifras de esas que escandalizan mucho? Cada semana van a la basura 26.000 kilos de comida, lo que son más de 1.300 millones al año en España. Por supuesto, más del 90% asegura que no le gusta tirar comida a la basura, aunque a la hora de la verdad más del 80% reconoce que lo hace. ¿Somos o no geniales?

Otro dato interesante del informe publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación: el desperdicio se incremente en primavera y verano y, aunque los productos frescos -sobre todo fruta y verdura- son mayoría, también crece la cantidad de comida preparada que acaba en la basura.

Efectivamente, es en la producción y distribución donde se sigue tirando más comida, pero eso no significa que los hogares puedan desentenderse de la cuota de responsabilidad que le corresponde. Y 1.300 millones de kilos de comida al año son una cuota considerable.

Las excusas nos las sabemos todos y seguro que las hemos usado. Así que, ante la situación, igual lo suyo sería empezar a tomar medidas para que tirar la comida sea una opción solo excepcional cuando no haya ningún otro remedio posible.

Que los suele haber. ¿Por ejemplo? Cosas tan sencillas y cotidianas como estas:

Comprar menos cantidad y más a menudo

Algo que, además de evitar que los tomates o los melocotones se pongan pochos en casa y acaben en la nevera siendo corcho, tiene otras dos ventajas colaterales: comprar más en tiendas y mercados y menos en supermercados -donde se tiende a cargar más- y, de paso, comprar a granel, con el consiguiente ahorro de basura de envases, bandejas, mallas y demás.

Congela

Si has comprado más de la cuenta (malditas ofertas 3×2), según llegues a casa, un poco de organización y ese pollo o pescado que, evidentemente, no te vas a poder comer, directo al congelador. Y es que, acordarse cuando ya empieza a oler raro no sirve de nada, porque la nevera mantiene pero no hace milagros, y con estas temperaturas tampoco se trata de jugar a las intoxicaciones alimentarias.

Lee el resto de la entrada »

¿Cómo y cuánto tiempo hay que cocer el marisco?

Agua, sal, producto de calidad… Cocer marisco parece una de esas tareas al alcance de cualquier cocinillas, pero si estas Navidades toca prepararlo en casa, merece la pena tener en cuenta algunos consejos para conseguir el resultado perfecto. Y para -reconozcámoslo- poder corregir al cuñado cuando empiece a decir cómo hace él las gambas o el centollo.

Así que, libreta en mano, nos hemos colado en la cocina de Rías de Galicia -posiblemente la mejor marisquería de Barcelona y una de las de referencia del país- para pedirle a su cocinero, Ever Cubilla, que nos explique la mejor forma de cocer marisco en casa, para poder lucirnos estos días.

Cazuela grande, fuego potente

Cocer marisco en casa no tiene ningún misterio, pero hay un par de cosas a tener en cuenta antes de empezar: necesitaremos una olla bastante grande (sobre todo para piezas tipo centollo, bogavante…) y un fuego con mucha potencia. Lo ideal es gas, porque la idea es que una vez añadamos el marisco al agua hirviendo, se recupere rápidamente la temperatura.

Así que, dentro de las posibilidades de cada uno, mejor el fuego más potente que haya y la cacerola más grande para que siempre haya agua muy abundante. Si alguien necesita una referencia: el triple de agua que el peso de la pieza a cocer.

¿Cuánta sal?

Es una de las preguntas del millón, pero la respuesta es sencilla: unos 35 gramos por litro. Con esta cantidad vamos a igualar la salinidad del mar. ¿Mejor agua del mar que se comercializa? La verdad es que da absolutamente igual, porque con esta proporción de sal marina tendremos el mismo resultado, nos explica Cubilla.

Así que ponemos el agua y la sal en una cazuela -opcionalmente podemos poner unas hojas de laurel- y dejamos que empiece a hervir con fuerza. Por cierto, hablando de la sal, un truco que funciona muy bien con gambas, langostinos y camarones es tener preparada una cazuela con agua fría, hielo y la misma proporción de sal.

Después de cocerlos los pasamos aquí para enfríarlos rápidamente. Así conseguiremos que cojan mucho mejor el punto de sal.

Lee el resto de la entrada »

Cómo hacer huevos escalfados. Tres métodos rápidos y muy sencillos

Huevos escalfados, huevos pochados, huevos poché… Hay muchas maneras de llamarlos y también de prepararlos, pero el resultado siempre es exquisito y sano. Y son tan fáciles de hacer, que podemos proclamarnos reyes del brunch y de cualquier almuerzo de cuchillo y tenedor.

Perfectos para comer sobre una tostada, con ensalada, o para preparar deliciosas recetas como huevos benedict o florentine, el único secreto es ajustar bien el punto de cocción -sí, otra opción sería un huevo cocido bien hecho– y que no falte el pan para acompañar.

Hemos probado tres métodos para hacerlos en casa (usando el microondas, al modo tradicional en la cazuela, y con un recipiente especial de Lékué) para que escojáis el que mejor os venga. La buena noticia es que las tres maneras de cocinarlos son muy rápidas y sencillas, y siguiendo algunos trucos y consejos os quedarán perfectos.

Lee el resto de la entrada »