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El pan de Grey

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De los creadores del Pan runner llega el pan de 50 sombras de Grey. Podría parecer la típica promoción de una película o simplemente un chiste, pero es verdad. Las panaderías Santa Gloria vuelven a la carga y tras animar el ambiente gastronómico con aquel pan para corredores que desató tantas críticas, ahora han preparado una creación muy especial para San Valentín.

Coincidiendo con el estreno en cines el próximo día 14 de 50 sombras de Grey -si los libros son insoportables, esperad a la película-  estos emprendedores del tema panarra acaban de presentar el bautizado como Pan de Grey.

Se trata de un pan con pepitas de chocolate y -atención que aquí viene el guiño a los fans de esta trilogía- con forma de antifaz. Desde Santa Gloria lo definen como un “pan picante” que combina el citado chocolate con pimiento, miel  y mermelada de naranja.

“La combinación ideal para descubrir el límite entre lo dulce y lo picante”, prometen. Todo muy malote y calenturiento pero sin pasarse, en línea con ese supuesto erotismo del best seller de E. L. James.

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Malo seguro que no está, aunque lo de que sea el pan ideal para regalar a “los amantes más ardientes” -eso sugieren desde Santa Gloria- parece algo reservado sólo para los fans incondicionales de estos libros. Son muchos, cierto, así que la idea igual no es tan mala, aunque nuestra primera reacción sea salir corriendo con un ataque de vergüenza ajena.

Eso sí, esta vez la imagen del pan no es Jordi Cruz, aunque seguro que a más de una le habría parecido una estupenda idea. Lo que todavía no hemos podido confirmar es si las esposas del cartel se incluyen de serie con el pan o es un kit opcional para San Valentín.

‘Pan runner’: sobre marketing, semillas, grasas y pan

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El pan está de moda. Correr -o running como dicen algunos- también. Así que sólo era cuestión de tiempo que alguien se decidiera a unir estas dos tendencias. Santa Gloria -que ya en su día fue de las primeras en acercar a España el cronut, así que sabe de esto de las modas- lo ha hecho con un pan elaborado pensando en los deportistas.

Así es como se presenta el nuevo “pan runner”, estrenado hace unos días por todo lo alto con el televisivo y omnipresente cocinero Jordi Cruz, que presta su imagen para esta nueva modalidad de pan. Si la idea era llamar la atención, la verdad es que se ha conseguido. Más allá de los chistes que ha suscitado su nombre -hay cierta saturación de la moda “runner”, nos tememos- este pan, rico en proteínas y bajo en hidratos de carbono, ha conseguido unos cuantos titulares y miradas un tanto desconfiadas desde el mundo de los aficionados al pan. De hecho, hoy mismo nuestro vecino El Comidista también habla sobre el tema.

¿Pero qué tiene de especial este “pan runner”? ¿Es realmente mejor para un deportista que un pan convencional o estamos simplemente ante una campaña de marketing? Para comprobarlo, nada mejor que probarlo y, sobre todo, consultar a los expertos.

De entrada, la cuidada presentación -con una vitola con la imagen de Cruz- y la campaña de lanzamiento dejan claro que estamos ante un producto especial. El precio también lo es: 2,90 euros el pan de 390 gramos, lo que supone un precio de unos 7,40 euros el kilo. ¿Eso es mucho? Para responder, Ibán Yarza -reconocido experto en la materia y nuestro gurú panarra de cabecera- nos propone que lo comparemos con algunos de los mejores panes integrales con semillas de reputadas panaderías de Madrid y Barcelona y que rondan los 5 euros el kilo. Sí, en efecto, estamos ante un pan caro.

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“Por su alto contenido en proteínas y bajo en hidratos de carbono, este pan está indicado especialmente para las personas que hacen deporte y quieren cuidarse”, explican desde Santa Gloria. Contiene -añaden- un 75% menos de hidratos carbono que un pan integral normal y un 27% más de proteínas que un pan integral convencional.

¿Y cómo se consigue? Desde esta panadería con 26 establecimientos repartidos básicamente entre Catalunya y Madrid, además de invitarnos a probarlo, nos detallan un poco más el proceso: se usan harinas de alto valor proteico, como altramuz y soja, se incorporan semillas de girasol, linaza y sésamo entre otras y se reduce el almidón del trigo.

El resultado es un pan bastante peculiar. Sabor no muy intenso, muchas semillas en el exterior e interior -muchísimas, como puede verse en las fotos- y una miga un poco húmeda y muy elástica. Su buen aguante al paso de los días y su efecto saciante se citan entra sus virtudes y en ambos casos hemos podido comprobar que es cierto. Casi una semana después de llevárnoslo de la panadería, resiste bastante bien.

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Más proteínas, pero también más grasa

Entre sus características también se menciona un índice glucémico muy bajo, lo que lo convierte en un pan apto para diabéticos. No ocurre lo mismo con el gluten, contrariamente a lo que se recoge en algunos medios, citando al cocinero Jordi Cruz. No es un pan bajo en gluten y de hecho, aunque no hay datos al respecto, más bien se tratará de todo lo contrario. Ningún problema con eso porque a estas alturas ya sabemos -o deberíamos saber- que eso de que comer sin gluten es más sano tiene muy poca base científica. De todos modos, no estaría de más aclararlo para evitar confusiones.

Además del uso de harinas especiales, las semillas juegan un papel clave. No sólo aportan sabor, sino también inclinan la balanza hacia el lado de las proteínas. Pero eso también tiene otras consecuencias, como nos alerta Yarza señalando los datos nutricionales.

Así que es cierto lo que promete este “pan runner” en cuanto a su contenido en proteínas, hidratos, fibra y Omega 3. Sin embargo hay un detalle que se olvida mencionar pero que lógicamente sí aparece en los datos nutricionales: sustituir harina por semillas implica que no sólo suben las proteínas, sino también las grasas. Y así es, porque este “pan runner” tiene un 14,5% de grasa.

Y eso es mucho. Para comparar, Yarza nos pone delante algunos datos de otros panes convencionales: “El pan común tiene un 1,6 % de grasa, el integral cerca del doble y el pan de molde (con su leche y su gotita de mantequilla o aceite) tiene el 4 % de grasa”. Trasladamos la pregunta a Santa Gloria.

“Además de aportar mucha fibra alimentaria, las semillas también aportan grasa”, reconocen. “Pero es una grasa muy sana ya que de los 14,5 gramos, más del 85% son grasas insaturadas (entre otras Omega-3) -puntualizan- Como en el aceite de oliva, los aguacates o las nueces estas grasas son muy importantes para el organismo y sirven como fuente de energía”.

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Para deportistas

Así que estamos ante un pan que se presenta como una alternativa sana y pensada para deportistas, pero con 10 veces más grasa que los panes convencionales. Algo que, a simple vista, no parece una idea demasiado buena. “Este  pan no es un producto dietético. Es más un producto muy saludable para personas activas o diabéticos”, explican desde la panadería. Un matiz que, como ocurre tantas veces, cuesta saber hasta que punto queda claro en el discurso publicitario.

Para confirmarlo, consultamos con Juan Revenga, nutricionista y vecino de blog, que también se ha sentido intrigado por las cualidades de este pan para corredores y que -nos cuenta- anda también preparando un artículo sobre él. Tampoco él está muy convencido con que haya algo más que marketing detrás de esta elaboración y se sorprende de los aportes nutricionales del pan en cuestión. De hecho, Revenga incluso pone en duda que desde un punto de vista de composición, algo así puede considerarse pan.

Más allá de la enorme cantidad de fibra y de una composición nutricional que califica de “muy rara”, tampoco convence esta receta como la ideal para deportistas, señalando la “estrepitosa falta de hidratos de absorción lenta”.

El pan ya es sano

Lo cierto es que a estas alturas nadie se sorprenderá de descubrir que detrás de un producto funcional -esos que prometen bajar el colesterol, por citar el ejemplo más conocido- hay más marketing que ciencia o efectos reales. Y parece que este pan tampoco es una excepción.

Y es que referirse a un pan con estos niveles de grasa como un producto “para personas que se cuidan” no parece lo más adecuado, por mucho que se cumplan el resto de promesas mientras se pasa de puntillas por este dato. Tampoco la vertiente deportista queda demasiado clara, puesto que si bien ese plus de proteínas sirve para regenerar los músculos tras las actividad física, son los hidrtos de absorción lenta lo que más necesita un corredor.

Está rico, es diferente a cualquier otro pan y aunque caro, seguro que los curiosos del pan lo encuentran interesante. Pero más allá de eso, no nos parece que haga un gran favor al mundo del pan por mucho que parezca que cualquier cosa a la que se ponga runner de repente se vuelve más vendible. El pan por si sólo ya es un producto sano y eso es precisamente el mensaje que los panaderos -y cocineros que prestan su imagen- deberían encargarse de recordar.

Por cierto, tras comer una segunda rebanada seguimos sin sentir el impulso de calzarnos las deportivas y salir a correr. Pero algo nos dice que eso no es culpa del pan.