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La Gulateca

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Entradas etiquetadas como ‘sandwich’

¿Cuál es la forma correcta de cortar un sandwich?

Lo confesamos: nos encantan los debates absurdos sobre cuestiones aparentemente intrascendentes pero que, por lo visto, algunos consideran vitales para el devenir gastronómico de la humanidad. Y si a ese tema se le suma una dosis del clásico “llevas toda la vida haciendo mal tal cosa”, ya nos tienen ganados.

Así que cuando descubrimos que existe cierta polémica sobre la forma correcta de cortar un sandwich nos quedamos totalmente enganchados al debate. Porque, un momento, ¿hay más de una manera de cortar un sandwich?

Por supuesto, básicamente dos y por lo visto antagónicas y enemistadas hasta el fin de los tiempos. Uno puede pertenecer a la liga de los que cortan el sandwich en diagonal creando dos triángulos, o a la de los que prefieren el corte por la mitad, consiguiendo así dos rectángulos rellenos.

Luego están, claro, los que rizando el rizo apuestan por un corte en cruz creando 4 triángulos, los que prefieren comérselo sin cortar, y la gente normal a la que, básicamente, le importa un carajo cómo se corte el sandwich siempre que el pan sea bueno y el relleno rico.

¿Pero en realidad tiene alguna importancia? Por supuesto que no y cuesta creer que haya una forma correcta y el resto errónea, pero por lo visto existen firmes defensores de una u otro filosofía y, lo que es más fascinante, tienen hasta sus argumentos.

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10 trucos para mejorar tus bocadillos y sandwiches

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Fríos o calientes, los bocadillos y sandwiches son uno de esos platos muchas veces menospreciados o relegados a una segunda división, pero que en realidad pueden ser una auténtica maravilla. No sólo para solventar una comida de forma rápida, sino también para reclamar su espacio entre los titulares gastronómicos.

Por suerte, en los últimos años parecen haber recuperado la categoría que se merecen a base de buenos ingredientes y un poco de creatividad a la hora de crear combinaciones entre pan y pan. También a la hora de prepararlos en casa, unos cuantos sencillos trucos pueden ayudarnos a elevar nuestros bocadillos y sandwiches a otra categoría. Ahí van unos cuantos.

1. Todo es bocadilleableLey básica para el amante de los bocadillos: todo puede ir entre pan y pan. Nada de quedase en embutidos, quesos, hamburguesas… Si los calamares pueden ir en bocadillo, por qué no unas croquetas -en Holanda son un clásico y están bien buenas-, la morcilla, unos restos de pollo asado que tengamos en la nevera, unas anchoas -de lata o frescas rebozadas-, albóndigas o unos pimientos del piquillo, por ejemplo. La lista es infinita, esa es la gracia. Y no, no es obligatorio poner siempre queso.

2. Elegir bien el pan. Puede parecer una obviedad, pero el pan tiene una gran importancia y muchas veces se olvida. No sólo usar un pan de calidad, sino recurrir a diferentes tipos de pan según el relleno. “No es lo mismo un pepito de carne que requiere un pan crujiente, que uno con un relleno más cremoso y con salsa al que le sentará mejor uno de tipo brioche”, recomienda Carlos Gremone del Bar Centro de Barcelona, donde los bocadillos son protagonistas de la carta.

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Todo puede ir entre pan y pan. Y en la bodega Montferry de Barcelona son expertos en demostrarlo

3. A la plancha, bien aplastado. Un sandwich o bocadillo caliente puede ser una auténtica delicia para cenar, ahora que el frío está a punto de llegar. Lo mejor es usar una sandwichera o una plancha que permita aplastar bien el bocadillo. Si no tenemos una de esas buenas que usan en los bares y que permiten presionar bien el sandwich -esa es la clave-, un truco es ponerle peso encima en la sartén o ir aplastándolo con una espátula. Todo los ingredientes se integrarán mejor y conseguiremos fundir el queso.

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4. Para fundir bien el queso. Es verdad que, como decíamos, no hacer falta poner siempre queso. Pero si lleva y queremos que nos quede como esos de las películas en las que se funde a la perfección y se escurre por fuera del pan, hay un truco muy sencillo: rallar el queso antes de ponerlo. Por supuesto, si usamos un queso en condiciones en lugar de una loncha insípida, la cosa mejorará notablemente.

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5. Haz caso a los catalanes: pan con tomate. No vamos a entrar a discutir si lo de echar tomate al pan es invento catalán o de Murcia, el caso es que se trata de un gran invento y un atajo para conseguir un bocadillo mucho más sabroso. El pan malo no debería entrar en casa, pero si se nos ha colado, un poco de tomate y un toque de aceite harán que sea más comestible.

6. El tostado perfecto. Además de aplicar peso cuando el sandwich está al fuego, hay otro truco que hemos descubierto hace nada y que nos permitirá conseguir un tostado de esos de película en la parte exterior. Con un poco de mantequilla no queda mal, pero si pruebas a untar mayonesa en el pan de molde antes de ponerlo en la plancha verás como el resultado mejora y el sandwich luce mejor en tus fotos de Instagram.

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No se han pasado con el tostado, es mollete negro para el bocadillo de calamar y alioli. En Cañota

7. Más hierbas y verduras. En esa interminable lista de posibles ingredientes para los bocadillos, muchas veces se nos olvidan las hierbas y las verduras. El calabacín y la berenjena a la plancha quedan perfectos en un sandwich, y el cilantro le da un toque exótico que convierte el más aburrido de los bocadillos en algo especial. Sin miedo también a los encurtidos.

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8. El toque vasco: pimiento verde. No es que sea una exclusiva del País Vasco, claro, pero por algún extraño motivo, unas tiras de pimiento verde frito hacen que cualquier bocadillo se convierta en un plato digno de tres estrellas Michelin en el centro de Donosti. Y quien dice pimiento verde dice piparras, esas pequeñas guindillas (no tienen que picar) que también elevan la categoría de cualquier cosa entre pan y pan.

9. Salsas. No es ningún secreto de alta cocina, pero muchas veces nos olvidamos de este punto cuando prepararnos nuestros sandwiches: la mayoría se llevan muy bien con un poco de salsa. Tampoco hace falta que chorree, pero ayuda a ligar los ingredientes y darle ese punto más masticable al conjunto. ¿Qué salsa? Para huir de la simple mayonesa, es tan sencillo como hacer variaciones usándola como base y añadiendo desde un poco de mostaza, a wasabi, salsa Sriracha, aceite de sésamo o miso. La idea también se la hemos robado a los amigos del Bar Centro, por cierto.

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10. Italianízalo con rúcula. Otro ingrediente que nuca falta en la sección de “cosas que meterle al sandwich”: la rúcula. No sólo funciona igual que otras hierbas y verduras para refrescar cuando el relleno es de carne o contundente, sino que su particular sabor hace que ese humilde sandwich se convierta en una delicia italiana.

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Y vosotros ¿cómo preparáis vuestros bocadillos o sandwiches? ¿Algún truco que deberíamos añadir? Como siempre, contádnoslo en los comentarios.

Receta exprés: sandwich de manzana

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Seguimos empeñados en darle la vuelta a platos muy sencillos. Tortilla sin huevos, albóndigas sin carne y con legumbres, el otro día hablábamos de la hamburguesa sin pan y ahora os proponemos un sandwich en el que también nos cargamos el pan para sustituirlo por fruta.

Una idea de lo más sencilla y que, aunque pueda sorprender a primera vista, tiene su lógica. Después de todo, estamos hablando de una ensalada de manzana con queso, nueces y salmón, pero en formato de comer a bocados. Se prepara literalmente en 5 minutos, y no sólo nos deja abierto un interminable abanico de posibilidades con el relleno, sino que luce mucho y está bien rico.

¿Necesitas una idea para un bocadillo diferente? Pues aquí está. ¿Un pintxo original? Córtalo en trozos pequeños y a triunfar en la próxima fiesta.

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El hombre que tardó 6 meses y gastó 1.500 dólares en hacerse un sándwich

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A veces hacer las cosas en casa sale más caro que comprarlas ya listas. Es algo que muchas veces se olvida pero que, por ejemplo, quienes preparan pan en casa o cultivan su propia verdura en el balcón lo sabrán de sobra. Si se hace –igual que la sal casera de la que hablamos el otro día y que sorprendió a alguno por ser más cara que la del supermercado– no es por ahorrar, sino por la calidad o por el simple placer de elaborar lo que te vas a comer.

Al menos si el tema no se te va de las manos, como al protagonista de esta curiosa historia de un sándwich hecho totalmente en casa, y que tuvo a su autor ocupado durante 6 meses y le costó nada menos que 1.500 dólares.

¿Cómo es posible que un bocadillo cueste tanto? Muy sencillo: tomándose al pie de la letra lo de ‘hecho en casa’ y llevándolo hasta sus últimas consecuencias, desde moler el grano de la harina para hacer el pan, hasta elaborar su propia sal, ordeñar la vaca para hacer el queso y la mantequilla, cultivar los vegetales o matar un pollo para que el dichoso sándwich tuviera un poco de pechuga.

“No está mal”, dice el protagonista al probarlo mientras pone cara de decepción. No es para menos teniendo en cuenta que le ha dedicado medio año a la tontería aunque, eso sí, el vídeo donde cuenta todo el proceso anda ya cerca de los 2 millones de visitas.

Un ejercicio entre lo curioso y lo absurdo pero que, es verdad, puede servir para recordarnos el origen de todos esos ingredientes que pueblan nuestra despensa y que no llegan hasta allí por arte de magia. Y para reírnos un poco -desde el cariño, siempre- de los obsesionados con eso que los modernos llaman Do It Yourself. Por cierto, al bueno de Andy Georde se le olvidó elaborar también su propia cerveza artesana para acompañar el ya famoso sándwich.

10 recetas para reivindicar que sigue siendo verano

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Ni vuelta al cole ni nada. Es 31 de agosto así que tener que volver a trabajar hoy no significa nada: sigue siendo agosto, sigue siendo verano y sigue haciendo calor. Así que, por aquello de llevar la contraria a todos esos que hoy andarán recetando como locos dietas desintoxicantes para compensar los excesos, hemos decidido que en nuestra cocina sigue siendo verano.

¿Verdad que sigue sin apetecer un platazo de algo caliente? ¿De verdad quieres llenar tu primer tupper para el trabajo de esas verduras con una pinta de detox que echan para atrás? Claro que no. Así que nada mejor que esta decena de recetas para reivindicar que, de momento y hasta nuevo aviso, sigue siendo verano.

1. Vichyssoise con pera

Pocas cosas hay más de verano que una buena sopa o crema fría. Y pocas recetas más clásicas, sencillas y resultonas que la vichyssoise. Además, en nuestra versión de esta crema de puerros le damos un toque especial añadiéndole pera. Y para que veas lo fácil que es prepararla, te lo explicamos en vídeo.

2. Ensaladas, pero de las buenas

Alejad esa lechuga iceberg insípida, dejad a un lado los dichosos mezclum, porque esto va de ensaladas ricas. El libro Salad Love de Davide Bez se ha convertido en uno de los imprescindibles en nuestra cocina, así que echar mano de algunas de las recetas que propone es siempre una buena opción para solucionar una comida. Más aún si completamos la ensalada con alguna de estas cuatro vinagretas que os proponemos.

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3. Patatas a lo clase media

Nuestra declaración de guerra definitiva al rollo detox de la vuelta al cole son estas “patatas a lo clase media”, versión libre de las clásicas “patatas a lo pobre”. Nada mejor para recordarnos que sigue siendo verano que permitirnos este tipo de placeres gastronómicos a base de una sencillas patatas y unos huevos. Y un poco de panceta. Bueno, y longaniza también.

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Mamut. Porque Barcelona, tú antes molabas

Por Iker Morán

El Zoo -no confundir con el de los animales o uno que se llama igual en el barrio de Gracia- estaba en la calle Escudellers, muy cerca de la Plaza Real. Aunque desde hace tiempo la zona es uno de esos infiernos turísticos a los que no apetece demasiado acercarse, hace una década por allí no paseaban todavía guiris italianos en pelotas.

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Corría el año 2001 cuando aterrizamos en Barcelona. Tampoco es que sean muchos años, pero suficientes para ser testigos de los cambios sufridos por una ciudad que, en cierto modo, se ha convertido en un escaparate y una marca más pensada para los que se bajan del crucero de turno que para los que vivimos por aquí.

Era el año 2001 -decíamos- y el Zoo, con su cartel de neón y su interior con extrañas figuras de animalicos se convirtió en ese bar-restaurante al que acudir en caso de duda. La cocina cerraba tarde, nos sabíamos su escueta carta de memoria, el vino de la casa era decente y asequible e incluso hacían unos estupendos fideos japoneses que por aquel entonces eran de lo más exótico. Pero, sin duda, lo más característico de la casa eran sus sandwiches enrollados. Y de entre todos ellos, el Mamut (a base de lomo, paté y queso gratinado) era nuestro preferido.

El Zoo cerró hace ya unos cuantos años y, en su lugar, ahora hay otro de esos locales con paella y sangría al que no entraríamos aunque fuera el último garito abierto en 200 kilómetros a la redonda. Una estupenda metáfora de la ciudad, en realidad. Así que sirva esta sencilla receta para reivindicar el Mamut, el Zoo, aquellos maravillosos años y esa Barcelona que, en algún momento, alguien puso en venta.

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Hay verano más allá de la ensalada

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¿Un poco hartos de tanta ensalada y de que el recetario estival se reduzca a platos fríos y muy ligeros? Si sois de los que creeis que tampoco es tan grave liarse un poco en los fogones para cocinar algo, aunque sea verano; si el calor no ha acabado del todo con tus neuronas de cocinillas; si te apetece comer bien también en verano… ahí van unas cuantas recetas que hemos rescatado de nuestro archivo.

La semana pasada ofrecimos un recopilatorio de ensaladas y pseudoensaladas, así que esta semana completamos el recopilatorio estival con platos algo más elaborados. Aunque requieran meterse en la cocina, el resultado en todos ellos es fresco, saludable y sobre todo apetecible. Todo sea por salir un poco de la socorrida ensalada.

 

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