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La Gulateca

Recetas, libros, gadgets, vinos, restaurantes... Un blog de gastronomía sin humos

Entradas etiquetadas como ‘pasteles’

‘Pantortilla’, el hojaldre que soñó con ser una tortilla

Cada pueblo tiene sus propios dulces. Seguro que ocurre en todos los países, pero en España basta recorrer 20 kilómetros para que los pasteles que se elaboran en una localidad ya reivindiquen su identidad propia respecto a los del vecino.

Así que, cuando se viaje pensando en el plato, hay dos cosas que siempre preguntamos al llegar a un lugar: aquí qué se desayuna y cuáles son los dulces típicos.

En el caso de Reinosa (Cantabria) ni siquiera hay que preguntarlo, porque un paseo por el pueblo hará que nos crucemos con unos cuantos carteles de pastelerías que ofrecen “pantortillas”. Sí, efectivamente, hay vida más allá de los sobaos y las quesadas en Cantabria.

Así que, quienes se pasen por Reinosa -ojo que muy cerca está el nacimiento del Ebro, ya que estamos-, además de leer sobre la lucha obrera de esta localidad a finales de los 80, deberían dejarse caer por alguna de estas pastelerías para probar el dulce más tradicional. Y único -nos recuerdan- porque sólo se hace aquí.

El enorme cartel en la fachada de Casa Vejo nos parece un reclamo suficientemente directo como para entrar y probarlos. Un hojaldre redondo y con azúcar quemado en su parte superior que, echándole un poco de imaginación, dicen que a su creador le recordó a una tortilla. Y de ahí el nombre, claro.

Aunque la teoría oficial asegura que el invento fue obra del panadero Nicanor García, que se olvidó de la levadura y echó mantequilla, hay leyendas bastante más épicas sobre el origen de este hojaldre redondo.

Elaborado con harina, mantequilla y azúcar, a base de vueltas en su amasado se van formando capas -como en el plegado tradicional del hojaldre- y se consigue esa característica textura al cocerlos. Además de la maña del panadero, su calidad dependerá de la harina usada y de la mantequilla, claro. Por suerte, por aquí la hay muy buena si se sabe buscar.

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Receta: bollos de canela y pistacho

Es momento de empezar a asumirlo: la Navidad está a la vuelta de la esquina. Incluso las luces están ya encendidas en algunas ciudades, así que esa es la señal definitiva de que ya podemos empezar a pensar y cocinar cosas ricas y con un toque navideño.

En realidad, los bollos especiados con canela y pistacho que preparamos hoy son casi tan otoñales como invernales y, además, como congelados aguantan muy bien, podemos ir practicando y guardar unos cuantos para las meriendas de Navidad.

Todo un clásico de la temporada que es mucho más sencillo de preparar de lo que igual crees. En este caso, además, hemos adaptado la receta para que sea vegana y apta para todos los públicos.

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Receta vegana: pastelitos de calabaza

La calabaza es una de las mejores cosas del otoño. Un ingrediente económico, sabroso y que da muchísimo juego tanto en recetas saladas como a la hora de preparar postres. Por ejemplo, estos pastelitos de calabaza, perfectos para una merienda otoñal o para darse un capricho cualquier día por la mañana con el café.

En este caso se trata además de una receta vegana y sin gluten, así que es apta para todos los públicos. De ahí que los ingredientes sean un poco más especiales que los habituales en repostería pero, por suerte, cada vez son más fáciles de encontrar. Pero, sobre todo, estos pastelitos son fáciles de hacer y muy ricos.

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10 dulces de Semana Santa más allá de las torrijas

Hay vida más allá de las torrijas. Aunque cada año por estas fechas podríamos recorrer España saltando de torrija en torrija, y somos los primeros en enloquecer con las diferentes recetas y variedades, lo cierto es que hay muchos más dulces típicos de la Semana Santa.

La lista posiblemente sea infinita, puesto que en cada localidad se preparan diferentes dulces tradicionales de esta época para celebrar el fin de la cuaresma, la abstinencia y todas estas cosas. De hecho, muchas veces un mismo pastel recibe diferentes nombres según el lugar del país en el que estemos.

De todos ellos hemos elegido una decena. Seguro que nos dejamos un montón, así que ayudadnos a ampliar la lista y contadnos en los comentarios cuáles son los dulces típicos de vuestra zona estos días.

1. Buñuelos

Compiten frente a frente con las torrijas por ser los protagonistas dulces de la Semana Santa. De hecho, seguro que aquello de las dos Españas se puede reproducir en versión de buñuelos contra torrijas. En cualquier caso, hacerlos en casa es bastante sencillo. Aquí tienes una receta para que te queden (casi) tan buenos como los de tu madre. ¿Algún vegano en la familia? Pues también tenemos una versión especial para ellos.

2. Monas y bollos de Pascua

El bizcocho más típico de Semana Santa tiene muchos nombres según donde estemos: mona de Pascua, bollos de Pascua, bollo ahijado, opillapanquemado… Es muy habitual en toda la zona mediterránea y Aragón pero, en realidad, está presente en pueblos de todo el país con sus pequeñas variaciones en la receta y el nombre. En la mayoría de casos se trata de un bizcocho con un toque de anís, aunque otras recuerdan más a una tarta, con todas sus posibles variaciones.

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Ruta golosa por las mejores confiterías de Gijón

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Sidra, fabada y los famosísimos cachopos son posiblemente las tres primeras cosas que nos vienen a la cabeza al pensar en Asturias desde un punto de vista gastronómico. Y aunque son tres pilares excelentes para acercarse por allí, en Gijón hay un plan menos conocido pero igualmente interesante: recorrer sus confiterías.

Así que de cara al puente de diciembre que está a la vuelta de la esquina, una ruta golosa por Gijón se nos antoja como un plan excelente. Y es que la tradición pastelera de esta ciudad cantábrica se remonta a principios del siglo XX. A día de hoy se mantienen abiertas más de 60 confiterías, siendo la más veterana de todas ellas La Playa, que abrió su primer local junto al mar en 1921.

Por allí empezamos este paseo dulce por la ciudad que puede presumir -según nos explican los responsables de turismo de la ciudad- de que su puerto era en los años 80 el lugar del país en el que más cacao se desembarcaba. ¿Cuál es la especialidad de esta mítica confitería que celebrará sus 100 años volviendo al lugar (en la calle Corrida) donde empezó el negocio familiar?

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10 pasteles del mismísimo centro de Bilbao

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Como todo el mundo sabe, los pasteles son un invento de Bilbao. Es verdad que hay quienes no comparten esta teoría -también dudan de que el iPhone, la rueda o el vino, entre otras genialidades, tengan su origen en esta ciudad, en fin- pero para quien ha nacido allí y tiene una madre que durante muchos años ha trabajado en una pastelería esto es una verdad incuestionable.

Bromas al margen sobre la bilbainidad de todo el Universo conocido, lo cierto es que los pasteles son una parte importante de esa constante pleitesía que por allí se rinde a la comida. De hecho, ir a Bilbao y no comer un bollo de mantequilla -a ser posible con un café en una degustación mientras llueve en la calle- es como no haber ido.

P1140470Pero más allá del conocido bollo de mantequilla o de la popular carolina hay muchos otros pasteles que son tan de Bilbao como el sirimiri. Muchos bilbainos -con diptongo aunque la RAE diga lo controrio- ilustres han escrito sobre ellos, e incluso en el libro De Bilbao de toda la vida se le dedican unos cuantos capítulos al tema pastelero del botxo, pero nunca está de más una recopilación con los 10 pasteles que todo bilbaíno -con o sin tilde- debe conocer, y todo visitante probar.

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1- Bollo de mantequilla. Piedra angular del bilbainismo, el bollo de mantequilla vendría a ser como un bollo suizo relleno de una crema de mantequilla. Algo así pero mucho mejor. Sobre ellos y su historia ha escrito largo y tendido la gran Biscayenne, que incluso arrasó las audiencias televisivas cuando salió en Robin Food preparando la receta. Por cierto, El Cocinero Fiel tiene uno de sus rankings dedicado a buscar los mejores bollos de mantequilla de Bilbao.

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2- Pastel de arroz. Sólo en Bilbao podíamos hacer un pastel que se llamara de arroz y que no llevara arroz, aunque por lo visto en sus inicios el relleno sí era a base de arroz con leche, por mucho que se diga por ahí que el nombre viene de la harina de arroz usada. Primo muy cercano de los pasteles de nata (o de Betlem) portugueses, siempre se ha dicho que es un buen sistema para medir la calidad de una pastelería: si el pastel de arroz no convence, mejor salir corriendo. Hacerlos en casa, por cierto, es muy sencillo: hojaldre, un relleno con harina, huevos y mantequilla, al horno y listo.

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3- Carolina. Otras de las estrellas de cualquier escaparate de una pastelería en Bilbao. La base es un pastel de arroz sobre el que se coloca merengue -darle esa forma requiere su práctica, que lo hemos probado en persona- y se decora con yema de huevo y chocolate. Cuenta la leyenda que su origen se remonta a principios del siglo XX, cuando un pastelero la preparó para el cumpleaños de su hija y gustó tanto que se animó a comercializarla con el nombre de la pequeña. Hay muchas variantes (como el “nacional“) pero cuando el Athletic llega a alguna final, Bilbao se llena de carolinas rojiblancas.

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4- Orejas (de burro). Mucho menos conocido que otros, tras buscar información sobre este pastel, no queda más remedio que preguntarse si estamos ante un auténtico clásico bilbaíno o simplemente uno que se estila en algunas pastelerías. Por casa siempre ha habido de éstas -orejas a secas, sin el “de burro” que comentan por ahí- y nos aseguran en varias pastelerías que sin duda éste también merece estar en cualquier lista de pasteles de Bilbao. Bizcocho enrollado, crema de yema de huevo por dentro, coco rallado por encima y un par de chorretones de mantequilla o nata en los extremos. Clásico o no, está buenísimo.

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Recetas para niños: crema y pastel vitaminado de zanahoria y naranja

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Llega el final del invierno y más que caloret lo que nos viene encima es una montaña rusa de temperaturas que consigue debilitar hasta el sistema inmune más fuerte. Es temporada de resfriados para pequeños y mayores y, ante esta situación, el remedio tradicional por antonomasia -el que siempre han promovido las madres del planeta- es la vitamina C.

Efectivamente. Vitaminas como la A y la C son antioxidantes y ayudan a fortalecer el sistema inmunológico. No son el remedio infalible para superar estos meses sin tener que pasar por la farmacia, pero no hay que menospreciar su poder.

Por eso hoy traemos un binomio vitamínico insuperable que, además, es un matrimonio gastronómico indestructible: la zanaranja o sea zanahoria y naranja. Una hortaliza y una fruta –aquí no hay dudas como en el tomate, ¿verdad?– que comparten color y se complementan perfectamente en la mesa con el dulzor de una y la acidez de la otra.

Y para demostrarlo nos hemos animado con dos recetas, una dulce y una salada. La primera es una crema de zanahorias con un toque de naranja. Muy sencilla y fácil de hacer y con un color y sabor que conquistará a los pequeños de la casa.

La opción dulce es una tarta de zanahoria y naranja.  Es verdad que es algo más laboriosa, pero resulta perfecta para los fines de semana lluviosos y para que los niños colaboren en ella batiendo, mezclando y preparando la cobertura.

Como siempre, en nuestra serie de recetas para y con niños, os explicamos todo el proceso con un sólo gráfico (esta vez 2×1) en el que se pueden seguir al detalle los ingredientes, los pasos de la receta y los tiempos de preparación. Incluso hemos calculado el precio por ración, para aquellos que quieran tener controlada la economía familiar.

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Por si no fuera suficiente con el dulzor y con el hecho que los pequeños vayan a preparar la receta, para rematar la tarta vamos a usar una cobertura a base de uno de sus manjares favoritos: el postre de queso batido, mundialmente conocido como petit suisse. Para ello, mezclaremos nata montada con petit suisse natural en la proporción que más nos guste. Es una variante de la clásica cobertura de queso crema pero mucho más fácil y mucho más atractiva para los renacuajos.

Aparte de la cobertura, la principal característica de esta tarta es que utilizaremos una naranja entera, triturada con piel y todo, que dará un sabor mucho más intenso a la masa. Por lo demás se trata de rallar zanahorias, batir y mezclar, así que no tiene ninguna dificultad y resulta perfecta para tenerles entretenidos en la cocina un buen rato.

Decorar un pastel con fondant en cinco pasos

El fondant es ese recubrimiento que hace que los pasteles parezcan de cuento de hadas. Es una técnica perfecta para niños ya que podemos recrear cualquier figura o héroe de dibujos animados que ellos quieran. Y además es dulce, muy dulce. No en vano es una masa a base de azúcares muy parecida a las chuches conocidas como nubes. No vamos a fabricar fondant casero, de entrada tenemos suficiente con decorar, así que mejor lo compramos en tiendas especializadas. Los hay de todos los colores aunque también podemos comprar blanco y colorearlo con tintes comestibles.

Ahí van los cinco pasos para novatos para decorar un pastel de cuento.

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