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Cómo hacer espuma de leche en casa (también con bebidas vegetales)

Seas de cápsulas, de cafetera italiana o de una cafetera expreso de las buenas, lo cierto es que espumar la leche antes de preparar un cortado, uno con leche o un capuccino, es siempre una gran idea.

No hace falta que vayamos a hacer viguerías latte art dibujando florecitas sobre el café: algo más de cremosidad y un poco de espuma hace que cualquier café gane en categoría y textura.

Hay infinidad de métodos y otros tantos aparatos para conseguirlo. Algunos, por cierto, bastante aparatosos y caros como para que resulten una opción interesante para casa. Vaya, que si tu espumador de leche cuesta casi tanto como tu cafetera, algo está fallando en el sistema.

Dejando a un lado la clásica batidora en miniatura con la que se puede conseguir algo de espuma con un poco de paciencia, o el sistema más manual de todos -bote bien cerrado y 30 segundos de meneo con garbo- nos vamos a quedar con dos que también se pueden usar con bebidas vegetales.

Y es que, guste o no, la denominada leche de avena -en realidad no es leche ni se puede llamar así– cada vez es más popular. Incluso en algunos lugares cuando se pide un café con leche ya se pregunta con qué tipo de leche. Lo que hasta ahora era la única opción posible -de vaca, claro- ahora es solo una más de la lista.

Si no tenemos en casa cafetera con vaporizador, la mejor opción es recurrir a una cafetera francesa. Es un viejo truco del que ya hablamos por aquí hace años pero que nos sigue pareciendo de lo más eficaz. Sí, ese artilugio que hay en casi todas las casas y que rara vez se usa para preparar té y nunca para café, resulta que es un espumador maravilloso.

Hacer espuma con bebidas vegetales es más complicado. La falta de grasa complica el proceso y solo la de soja -por la cantidad de proteína que contiene- consigue una textura similar a la leche vaporizada. Su sabor, eso sí, no convence demasiado a los cafeteros.

La de avena suele ser la alternativa más usada. Problema: cuesta mucho conseguir espumarla y, en todo caso, que la textura aguante mínimamente una vez servido el café. Por eso algunas marcas han lanzado al mercado alternativas de leche de avena pensando en los baristas. Queríamos probarlo, así que hemos usado la nueva Yosoy Avena Barista para ver qué tal.

¿Funciona? La verdad es que sí. El resultado no tiene nada que ver con la leche de avena convencional si se trata de conseguir espumar esta “leche” vegetal y darle más cremosidad.

Eso sí, hay que tener en cuenta que, más allá de la diferencia en el proceso de elaboración, la lista de ingredientes crece. Ya no es solo avena (15%) y agua como en la versión convencional, sino que esta incluye aceite de nabina, carbonato cálcico, fosfato tricálcico y sal marina. Ocurre exactamente lo mismo con otras marcas que también tienen versión “barista”, como Oatly, que fue la primera en lanzarla.

Con vaporizador

El clásico vaporizador que suelen tener las cafeteras expreso -y cuyo sonido es parte de la banda sonora de los bares- es una alternativa estupenda. Pero es verdad que hace falta algo de práctica para conseguir resultados pasables.

Tres claves muy sencillas: usar mejor leche entera que desnatada, trabajar con leche fría y controlar la temperatura para que la leche no llegue a hervir. Por eso es importante partir de una temperatura fría, para tener algo más de margen al conseguir la espuma sin calentar en exceso la leche.

Lo ideal sería no pasar de 40 grados, aunque lógicamente es complicado controlar esto a ojo y tampoco es plan de añadir a la lista de trastos un termómetro. Tocar la jarra y comprobar que está caliente pero que no nos llega a quemar puede ser un buen truco.

¿Pero necesitamos una jarrita metálica o es simple postureo? No es indispensable, pero la verdad es que es más fácil trabajar con ella y conseguir resultados aparentes de forma más rápida que con otro recipiente. Cuestan unos 10 euros, así que tampoco supone un gran gasto.

Con bebida de avena ocurre exactamente lo mismo: mejor fría de la nevera, y ojo con pasarse con la temperatura. Desde Yosoy nos recomiendan no pasar de los 65 grados mientras intentamos espumar la leche.

Leche o bebida vegetal, en ambos casos, la clave es conseguir pequeñas burbujas de aire que aporten esa textura cremosa. Para ello, hay que inclinar un poco la jarra y colocar la salida de vapor cerca del borde de la leche. Lo justo para que se cree una pequeña corriente que vaya generando espuma, pero no tanto como para que haya burbujas grandes. Son muy aparentes a primera vista, pero duran solo unos segundos y no aportan cremosidad.

Con algo de práctica podremos conseguir resultados bastante buenos. Lo de dibujar la florecita de turno mientras vertemos la leche, por ahora nos queda lejos, pero los cafés en casa han ganado bastante últimamente.

Espuma de leche con una cafetera

Es posible que en algún rincón del armario tengamos escondida una de esas bonitas cafeteras de émbolo (también llamadas de presión o “frech press”) que fabrica originalmente Bodum pero de las que existen decenas de copias a precios absurdos.

Admitámoslo: casi nunca la usamos para el café y ha acabado por convertirse en un trasto olvidado o, en el mejor de los casos, en una tetera bastante aparente. Pues bien, ha llegado el momento de rescatarla y, a falta de café, darle una misión relacionada en cierto modo con su idea original.

Y es que este tipo de cafeteras resultan muy útiles para hacer espuma de leche en unos segundos. Basta con añadir un poco de leche fría y subir y bajar el émbolo con cierta insistencia y energia.Teniendo en cuenta lo que aumenta el volumén, mejor no pasarse con la cantidad y llenar una tercera parte del recipiente. Lo justo para que el filtro del émbolo golpee contra la superficie.

En un momento tendremos una buena capa de espuma, mucho más consistente, densa y duradera que la que se consigue con esas pequeñas batidoras de juguete. Perfecta para añadir a alguna receta de postres o preparar un café.