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Recetas para niños: galletas y compota de manzana

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La manzana es la reina de las frutas. La primera que se nos pasa por la cabeza, la primera que aparece en la Biblia y el primer contacto que tienen los bebés con la comida adulta más allá de la teta y el biberón. Seguramente por eso es también la fruta preferida de muchos niños y adultos.

Hay multitud de variedades, se encuentra en cualquier época del año y tiene mil posibilidades en la cocina. Por eso hoy rendimos un pequeño homenaje a la manzana con un par de recetas aptas para cocinar y comer con niños.

Para empezar, una básica, la compota. Ideal para aquellas manzanas que andan  muertas de asco en la despensa o en la nevera. Aunque no hay nada como la fruta fresca, una compota es mucho más digestiva, viene de perlas para ciertos trastornos intestinales y puede sacarnos de la monotonía de la manzana a secas. Además, es un buen fondo de nevera para complementar desde carnes asadas a un yogur, y se mantiene durante semanas en buen estado.

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La compota se puede preparar con niños y es un buen modo de que aprendan cómo se transforman los alimentos. En este caso, para ver como un componente de la manzana, la pectina, es capaz de gelatinizar y provocar un cambio de textura espectacular.

Para la segunda receta aprovechamos esta compota para hacer unas galletas sencillas. En caso de que no tengamos, un buen sustituto de la compota es un puré de fruta con plátano, pera o incluso piña en almívar.

Son unas galletas tan simples que no requieren ni de cortapastas. A los niños les encantan las galletas con formas pero puede que no tengamos el equipo completo de repostería infantil. Además, es una receta rápida y fácil -con ingredientes muy comunes- con la que improvisar una merienda.

En verdad se trata de una adaptación de las galletas de caramelo del libro de repostería sueca de Ikea.

Ingredientes

100 gr. mantequilla (mejor a temperatura ambiente)

100 gr. azúcar glas (o normal si no tenemos)

250 gr. harina

1 cucharada de miel

1 cucharadita de levadura química

2 cucharadas de compota

4 gotas de extracto de caramelo (totalmente opcional)

Preparación

Precalentamos el horno a 175º.

Mezclamos e integramos bien todos los ingredientes hasta que tengamos una masa suave. Esta parte es ideal para que los pequeños metan las manos (bien lavadas) en el bol, se manchen, pringuen toda la cocina y dejen un escenario digno de una guerra nuclear.

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Dividimos la masa en dos. Hacemos (o hacen ellos) dos churros de la largada de la bandeja de horno. Los aplastamos un poco y metemos al horno entre 17-20 minutos.

No van a quedar duras, la señal de que están listas es cuando empiezan a tener un tono tostado.

Sacamos las galletas del horno y con un cuchillo cortamos en diagonal con el grosor de un dedo. Dejamos enfriar y ya podemos separar las galletas. Van a volar seguro, pero en caso de que sobren se conservan perfectamente en un bote de cristal bien cerrado.

Trasteando: Philips “Más que sopas”

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Parece pintura, pero es una estupenda crema de remolacha con un toque de comino.

Aunque al pensar en robots de cocina lo primero es imaginar un trasto enorme y muy caro, también hay opciones más especializadas, compactas y asequibles. Este es el caso del “Más que sopas” de Philips que -a qué no lo adivináis- sirve para elaborar sopas y cremas.

Durante un tiempo le hemos hecho un hueco en nuestra cocina para probarlo. Fruto de nuestros experimentos hace ya unas semanas se pasó por aquí una señora crema de zanahoria al curry que quedó estupenda. Además, durante la larga convivencia con esta especie de termo-baditora han salido unas cuantas sopas, alguna compota -sí, también permite hacer compotas- y bastantes cremas.

Empezando por la que aparece en las fotos: una crema de remolacha con un toque de comino que se prepara en apenas 20 minutos. Este es posiblemente el mejor argumento del aparato: es fácil de usar y muy cómodo. Basta con dejar los ingredientes, elegir uno de los cuatro programas del panel superior y listo. Pasados unos minutos, unos pitidos nos avisarán de que todo está preparado. Además, como es termo, también puede aguantar la comida caliente unos 40 minutos.

¿Más ventajas? No abulta mucho, lo cual se agradece en cocinas pequeñas. Además, su precio -unos 100 euros- es bastante moderado en comparación con otros robots de cocina. Por otro lado la cocción rápida y hermética que se hace de los alimentos también contribuye a mantener la intensidad de los sabores.

No nos ha convencido tanto el sistema de limpieza. Aunque la parte de la tapa y la cuchilla no son un problema, el recipiente principal incorpora también la conexión eléctrica con lo que nada de sumergirlo ni mucho menos acercarlo al lavavajillas.

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