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La Gulateca

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Entradas etiquetadas como ‘#clavazoveraniego’

43 euros por dos aguas y dos cafés: así son los clavazos veraniegos en Venecia

No hay verano sin sus clavazos. Esas cuentas abultadas en el chiringuito de turno, esa sangría de tetra brick cobrada a precio de champán, ese bocadillo rancio en el aeropuerto que cuesta más que un menú del día… Sí, en realidad, hay lugares en los que los precios absurdos no entienden de estaciones, y Venecia es uno de ellos.

Aunque seguro que hay lugares en los que se puede comer bien a un precio ajustado -hace años estuvimos por allí y más o menos lo conseguimos-, sentarse en una terraza de la Piazza San Marco es comprar muchos boletos para que la cuenta llegue con sorpresa.

Concretamente una de 43 euros por un par de aguas y un par de cafés. ¿Agua de litro y cafés de esos helados con mucha nata y cosas por encima que son caros en todas partes? Pues no, agua pequeña y un par de expresos.

Según leemos en Twitter, la broma tuvo lugar en el café Lavena, uno de los históricos de la ciudad. Y de donde, por cierto, es la foto que ilustra esta bonita historia aunque los protagonistas no sean ellos. O igual también lo fueron, pero de otro clavazo.

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Llama a la policía cuando le intentan cobrar 4,5 euros por un vermut. ¡Vuelven los #clavazosveraniegos!

La historia ya tiene un tiempo, pero cuando hace unos días la recuperaba el diario La Nueva España no pudimos resistir la tentación de contar la hazaña de uno de esos héroes anónimos que es capaz de liarla si considera que la cuenta es un robo a mano armada.

O heroína, mejor dicho, porque esta es la historia de la clienta de una sidrería de Gijón a la que le pareció que los 4,5 euros por un vermut que le pedían era una broma de mal gusto. En realidad, 9 euros por dos vermuts en una ciudad en la que, para situarnos, una botella de sidra no suele pasar de los 3 euros. Y cuando lo hace, se monta una pequeña revolución.

Tras exigir la lista de precios, los responsables del local se la negaron, aunque a cambio le ofrecieron una tímida rebaja de medio euro por cada vermut. La clienta insistió y, ante la negativa, acabó llamando a la policía local que se pasó por allí para recordar a los dueños de la sidrería que, efectivamente, es obligatorio tener disponible la lista de precios.

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Este año también buscamos el #clavazoveraniego2016

Clavazo2016

El año pasado el detonante fueron unos pintxos en Donostia y una cuenta un tanto desorbitada en Formentera. En realidad no era nada nuevo ni que no ocurra cada verano, pero la noticia saltó a los titulares, y la caza de lo que por aquí bautizamos como el clavazo veraniego se convirtió en uno de los deportes más divertidos del verano. Al menos para quienes no sufrieron esos precios de Noruega con sueldos españoles, claro.

A la espera de que alguien se anime a estrenar la temporada con alguna caña a 6 euros en el chiringuito de turno, o una ración de paella lamentable a 50 euros -tampoco demos ideas-, hay algo de lo que podemos estar seguros: este verano también habrá clavazos.  Y como el recurrente tema de Gibraltar cada verano resulta ya un poco cansino, nos hemos propuesto convertir estos pequeños atracos de terrazas a la caza del guiri despistado en otro clásico estival.

Así que mientras llegan las primeras señales de alarma desde Formentera o desde algún restaurante con vistas espectaculares y precios a millón, por ahora podemos conformarnos con un ticket que merece una categoría propia: con recargo por listillo. El de la carne muy hecha del año pasado o aquel que incluía un Gelocatil en la factura no nos hacían mucha gracia, pero éste nos parece una auténtica genialidad que habría que empezar a importar ya mismo.

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Crónica de un verano de clavazos: los tickets más escandalosos de la temporada

CLAVAZO

Cada verano tiene su tema estrella y éste ha sido el de las cuentas desorbitadas de bares y restaurantes que -nunca mejor dicho- se han propuesto hacer el agosto. En realidad, nada nuevo, salvo que esta vez los afectados por esas cervezas a precio de oro, o esos tickets de chiringuito con demasiados ceros, han decidido compartir su enfado en las redes sociales.

Y ahí empezó todo. La cuenta del restaurante Juan y Andrea de Formentera hizo correr ríos de tinta, hasta convertir a cliente y chiringuito en dos de los involuntarios protagonistas del verano. Con ellos hablamos para tener las dos versiones del suceso y su historia nos inspiró para buscar los clavazos más salvajes del verano. Y no fuimos los únicos.

Así que ahora que el verano enfila su recta final y las paellas en la playa y las cañas en la terraza comienzan a sonar a algo que ocurrió hace siglos, llega el momento de recopilar los tickets más escandalosos de la temporada de entre todos los que nos habéis enviado durante estas semanas. Aunque quienes se animen a revisar la lista completa, basta con seguir el hashtag #clavazoveraniego en Twitter.

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Hay que reconocer que Juan y Andrea pusieron el listón muy alto con ese pescado al horno a más de 150 euros el kilo y esos precios de los vinos multiplicados por cinco, abanderando el argumento de la exclusividad y su privilegiada situación. Algo que a la mayoría no le ha servido, y no ya sólo por los precios, sino porque acusan a éste y otros establecimientos de convertir Formentera en un parque temático para ricos.

Sin ir más lejos, un ticket del restaurante vecino Es Moli de Sal (Nestea a 6 euros y postres a 10 y 12 euros) también merece un lugar en este ranking de clavazos. Y tampoco hay que irse muy lejos para encontrar otro de los hits de la temporada, en el mítico Café del Mar de Ibiza, con sus Coronitas a 8,5 euros la pieza.

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“Los precios son libres”. La cuenta más polémica del verano explicada por sus protagonistas

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“Pagamos sin protestar y twitteamos el abuso”. Lo que seguramente Ignacio Villalgordo no imaginó es que aquel ticket de más de 300 euros por una comida para dos en Formentera iba a convertirse en uno de los temas virales de los últimos días. Posiblemente tampoco en el restaurante Juan y Andrea podían adivinar que la cuenta de aquella mesa iba a situarles en el centro de muchas críticas.

Para entender un poco mejor la que pasa por ser una de las historias del verano –e inspiración para nuestra particular búsqueda del #clavazoveraniego– hemos hablado con sus dos protagonistas.

“Juan y Andrea es un simple restaurante como los miles que hay en España, con una oferta y una clientela determinada”, matizan desde Formentera, dejando claro desde el primer momento que responden a nuestras preguntas pero “sin intención de entrar en ninguna polémica”.

“En Formentera hemos ido a varios de los mejores restaurantes de la isla. Uno de ellos, y por recomendación de unos amigos, fue Juan y Andrea“, nos cuenta Villagordo a través del correo electrónico. No es alguien que se asuste por cuentas elevadas -ha visitado algunos de los mejores restaurantes del país, confiesa- y tampoco ajeno al mundo gastronómico, puesto que desde 2002 ejerce de catador para El Mundo y, junto a Luis Gutierrez (catador de vinos para España, Argentina y Chile de Robert Parker), ganó el segundo concurso de cata por parejas de Vila Viniteca. Queda claro que no estamos ante un turista buscando una paella en alguna de las espectaculares playas de Formentera.

Tampoco en Juan y Andrea son nuevos en esto. “El restaurante lleva abierto desde 1971 y regentado por la misma familia de Formentera”. La situación es privilegiada, en la playa de Illetas, una de las mejores de Europa, Parque Natural y con unas praderas de posidonia declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. “Tenemos las puertas abiertas a todo el mundo que quiera probar nuestra oferta gastronómica, pero nuestra clientela es, de media, de un poder adquisitivo alto”, reconocen desde el restaurante.

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“Es un chiringuito en la playa, con la mitad de mesas en la arena y la otra mitad en una tarima de madera artificial. No tiene manteles, las copas son de Duralex y las servilletas de papel”, matiza el que, a día de hoy, es su cliente más famoso, aunque seguramente las caras famosas también son habituales del local. En la web puede consultarse la carta aunque, como es habitual en muchos restaurantes, no figuran los precios en la versión on-line.

Hechas las presentaciones y situado el contexto, volvamos al polémico ticket. “Los precios de la carta son severos, pero no son muy distintos de los precios de otros locales de la playa, como Es Molí de Sal, dónde estuvimos la noche anterior”, explica Ignacio.

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