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En busca de la mejor cerveza sin alcohol

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Hacer una cerveza sin alcohol que tenga algún parecido con sus hermanas alcohólicas no es fácil. De ahí que cualquiera que sea consumidor -por necesidad o porque sí- de esta variedad, seguro que alguna vez ha formulado en alto la pregunta del millón: ¿Existe alguna cerveza sin alcohol realmente buena? 

Eso mismo es lo que nos preguntó una buena amiga -aficionada a la cerveza y lectora de este blog, para más señas- cuando hace tiempo descubrió que iba a estar por lo menos 9 meses -unos cuantos más en realidad- alejada de la cerveza. Tras poner cara de póker ante semejante reto, hemos preguntado a auténticos expertos en materia cervecera para dar con las mejores cervezas sin alcohol del mercado.

Aunque en otros países la regulación es diferente, en España se considera “sin alcohol” a todas aquellas que tienen una graduación de hasta 0,5%. Dentro de las grandes marcas cerveceras también encontramos las llamadas 0,0 con nada de alcohol. La oferta es muy amplia y, de hecho, España es el mayor productor y consumidor mundial de este tipo de bebida sin alcohol.

Pero que sea amplia no significa que sea buena porque -ahora que no nos oye nadie- el nivel general de las llamadas grandes cervezas industriales en sus variantes no alcohólicas no suele convencer a casi nadie. Al menos no de manera general, más allá de que a unos les guste la free tal o la “cero cero manzana” cual. Ni el debate es nuevo ni se trata de tener respuestas cerradas.

De hecho, cuando el alcohol no es una opción, algunos proponen como alternativa a la cerveza la malta: una bebida con similar origen pero sin fermentar, y a la que se le añade azúcar. Muy consumida en Sudamérica, por ejemplo, aquí es casi una desconocida. Pero ni es cerveza ni en realidad se parece mucho, así que no nos sirve.

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Una visita a 2D2spuma de Barcelona -una de las tiendas de cerveza mejor surtidas del país- es suficiente para darse cuenta de que la misión no es sencilla. Entre centenares de referencias y botellas en sus estanterías, la sección libre de alcohol es realmente pequeña.

Allí nos encontramos con algunas de las que figuran en la lista que muchos de los exigentes paladares cerveceros consultados nos enumeran. Empezando por la Nanny State de BrewDog, uno de los nombres más conocidos en el mundo de la cerveza artesana. “Es la única sin alcohol que recuerdo haber bebido a gusto”, reconoce Daniel Ruiz, de CerveTV. Muy lupulada, aunque por la falta de alcohol pueda parecer que es un poco hueca, es de las pocas que aguantan el tipo.

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Según nos explican en 2d2dspuma, la historia de esta BrewDog -que acaba de abrir cervecería en Barcelona, por cierto- es de lo más curiosa: autores también de una de las cervezas más alcohólicas del mercado a base de un proceso de congelación para eliminar agua y subir graduación, se aprovechó ese hielo para, una vez descongelado, crear la Nanny State.

“Es realmente difícil elaborar una cerveza sin alcohol sabrosa y con cuerpo. Por eso la mayor parte de cervezas sin alcohol del mercado son bastante insípidas y poco interesantes para un público especializado”, nos explican desde BierCab, otra cervecería y tienda de visita obligada.

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Brewie, la máquina para hacer cerveza en casa de forma automática

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Hacer tu propia cerveza en casa está muy bien, pero ya comprobamos que no es demasiado fácil. Hace falta material, experiencia, un poco de maña y sobre todo tiempo. Sí, es parte de la gracia de este proceso artesano que cada vez enamora a más aficionados pero, si no es el caso, y tampoco queremos renunciar al placer de presumir de cerveza propia, aquí está la solución para los que estén dispuestos a gastarse una considerable cantidad de dinero: Brewie

Se trata de una máquina que prácticamente automatiza todo el trabajo y que elimina todas las engorrosas tareas propias del proceso. Y no solo eso, Brewie también cuenta con opciones para poder elaborar más de 200 tipos de cervezas de forma automática sin margen de error, sin conocimientos previos y sin complicaciones. Es tan completa que incluso se limpia sola.

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Según nos cuentan nuestras fuentes expertas en la materia, ya hay en el mercado máquinas dedicadas a esto mismo (Brew-magic es una de las más populares en Estados Unidos), aunque la idea de Brewie se acerca más a una especie de electrodoméstico para tener en la cocina que a otros aparatos más diseñados para esconderse en el garaje. Además, presume de ser la primera máquina de este tipo totalmente automática. En este caso sólo necesitaremos un grifo cerca, aunque hay que tener en cuenta que es bastante enorme (71.5 x 32.5 x 45 cm) y que estamos hablando de un trasto de metal que pesa 25 kilos.

Su funcionamiento promete ser tan sencillo como una Thermomix. Basta con echar los ingredientes, programar el tipo de proceso de elaboración (mediante la tarjeta RDIF incluida con cada paquete de ingredientes) y vigilar de vez en cuando. Si ya eres un experto, siempre puedes personalizar hasta 23 parámetros del proceso para modificar las propiedades del brebaje final a través de su pantalla táctil. Esto incluye modificar tiempos y temperaturas, o añadir ingredientes.

 

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Después de 5 o 6 horas de cocinado quedan de 5 a 15 días de fermentación que podremos monitorizar desde la correspondiente aplicación del móvil o tableta (Android, iOS o Windows) y por supuesto compartir recetas en la red social cervecera creada para los usuarios de este artilugio.

El tanque permite fabricar hasta 20 litros y han calculado que el coste de una cerveza normal (330 ml.) sale por unos 0,18 euros. Y hablando de precios, Brewie ha sido financiada mediante crowfunding, y los primeros mecenas han pagado unos 1.000 dólares por ella. Eso sí, la versión final será incluso más cara.

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Pequeña guía para no perderse en el mundo de la cerveza artesana

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¿Qué es una cerveza artesana? Una pregunta aparentemente sencilla pero que en los ambientes cerveceros seguramente daría para una larga y apasionante tertulia. ¿Artesana es producida sin métodos industriales y en cantidades pequeñas? ¿Artesana es simplemente fresca (sin pasteurizar) independientemente de cómo se haya elaborado? ¿Una cerveza artesana deja de serlo si se pasteuriza para distribuirla?

Aunque dejemos esta cuestión abierta a debate, de lo que no hay duda es de que la cerveza artesana está de moda y tiene por delante un largo recorrido hasta alcanzar unos niveles de producción y mercado similares a los vistos en otros países que nos llevan unos años de delantera. Pero tras el boom y la histeria de nuevas marcas y locales que suscita siempre una moda, y más allá de los talibanismos de turno para defenderla o criticarla, hay un mundo casi tan complejo como interesante al que hemos querido asomarnos un poco.

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Nuestros maestros en Brew Home: Daniel Ruiz, a la izquierda, junto a Roger Cisa

 

Por eso, hace unos días nos colamos en un curso de Brew Home en Barcelona y tras siete horas de máster cervecero con Roger Cisa de OhMyBeer y Daniel Ruiz de CerveTV, de los apuntes hemos podido rescatar un pequeño mapa para no perderse demasiado en este terreno, bien como consumidores novatos -en nuestro caso- o como aspirantes a elaborar en casa su propia cerveza.

Lo básico. Podemos clasificar las cervezas en dos grandes grupos: las de baja fermentación o Lager, que fermentan a temperatura baja (entre 5 y 15 grados), con aromas y sabores sutiles; y las de alta fermentación o Ale, que fermentan a una temperatura entre 15 y 25 grafos, con aromas y sabores más marcados. En nuestro caso elaboramos una Indian Pale Ale (IPA), una de las variedades más populares de las Ale. Es una variedad de tipo inglés que se caracteriza por un nivel del alcohol medio-alto (6,5 grados en este caso) y por un alto contenido en lúpulo. El color puede oscilar entre el dorado y el tostado.

Además de esos dos grandes grupos, existe una tercera categoría: las cervezas de fermentación espontánea, también conocidas como Lambic. Son, por así decirlo, las cervezas originales, y la fermentación se produce por levaduras salvajes en lugar de las artificiales que se añaden en las otras variedades. Son casi otro mundo en lo que respecta a su elaboración y sabor.

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Los ingredientes. Agua (el discurso sobre su pureza y origen es más marketing que otra cosa, nos advierten nuestros maestros cerveceros) malta, lúpulo y levadura. La malta es el resultado del malteado de cereal (trigo, cebada, centeno, avena, etc…). El malteado es un proceso en que se aplica humedad a los granos de cereal durante varios días para provocar el inicio de su germinación y posteriormente secarlos o tostarlos, dependiendo del tipo de malta que necesitemos. Ésta es la base de la cerveza que normalmente se compra ya malteada y habrá que moler antes de empezar con la elaboración. También se añaden maltas especiales, que aportarán aromas, cuerpo y color a la cerveza.

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Cervezas de calabaza

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Si hay un ingrediente que es protagonista del otoño en general y de estos días en particular -algo bueno tenía que tener el dichoso Halloween, ¿no?- es la calabaza. Y no sólo para cocinar, porque la calabaza también se bebe. Y si es en forma de cerveza, mucho mejor.

Pero que nadie se escandalice, porque la cerveza de calabaza (pumpkin ale) no es algo nuevo consecuencia de la moda de las cervezas artesanas o el último invento de algún genio del marketing para rentabilizar aun más Halloween. Su historia se remonta a nada menos que el siglo XVII. De todos modos, hablando ya de la versión moderna de esta cerveza, es a partir de 1980 cuando vuelve a despuntar aunque, según explican los expertos en la materia, con una versión diferente más especiada y dulce que la vista hasta entonces.

Aunque en estados Unidos son muy populares sobre todo por estas fechas, es verdad que a este lado del Atlántico siguen sin ser las más comunes del mercado. De todos modos  tampoco es muy difícil localizar alguna en un escaparate bien surtido de cervezas artesanas. De todas las que se producen por aquí, nosotros nos hemos fijado en dos: “La Negra”, de Birras & Blues -Playa de la Patacona, Valencia- y la “Pumpkin Ale Jean Lafitte” de Etxeandia Garardauak (Urduliz, Bizkaia).

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Imagen de Etxeandia Garardauak

Lo malo es que, según nos cuentan, a la segunda llegamos tarde. En 2013 produjeron 550 litros de esta variedad pero fue “un rotundo éxito, por lo que no queda nada de esa producción”, nos cuentan. La buena noticia es que para finales de noviembre prometen tener lista una nueva hornada de 1.000 litros. Así que atentos a su tienda on-line.

La que sí hemos podido probar es “La Negra”, una brown ale valenciana a la que se le añade calabaza. “Calabaza horneada a leña, un proceso diferente al resto de cervezas de calabaza y que aporta unos azúcares y aromas muy peculiares que la levadura no puede comerse”, aclara Casto Giagnorio, maestro cervecero de la casa. Nuestras dotes de catadores no dan para mucho, pero es fácil detectar ese carácter aromático y un tanto dulce en esta cerveza de color marrón oscuro y con el punto de amargor muy bien controlado.

Pumpkin Ale

Los primeros pasos de esta casa de origen italiano asentada a orillas del Mediterráneo, en Valencia, se remontan a 2011. “Hemos seguido un camino de vida distinto al de otros cerveceros. Muchos han comenzado fabricando en sus casas, creando para amigos y creciendo después. Pero en Birra&Blues ya estábamos metidos de lleno en el mundo de la hostelería”. De ahí que su apuesta fuera crear una pequeña cervecería en el restaurante italiano que regentaban, Espaguetti&Blues.

Pero volviendo a la calabaza, ¿podemos hablar de una cerveza temática para Halloween sin que nadie se enfade? Sí y no. “La Negra” nació en 2012 coincidiendo con esta fiesta, pero la acogida ha sido tan buena que decidimos que esta cerveza, a priori estacional, pasase a formar parte de nuestra carta fija”.

Y parece que fue una buena idea a tenor de la larga lista de reconocimientos obtenidos desde entonces: 3 estrellas en la iTQi de Bruselas en 2013, con una puntuación por encima del 90%; y Medalla de Oro a la mejor Brown Ale del mundo en 2014 por la Global Craft Beer Asociation en Berlín, hace tres meses. Así que nada de tomarse a broma esta cerveza, porque estamos -aseguran- ante una de las más premiadas del país.

De momento, eso sí, la producción es pequeña, de unos 140.000 litros al año. De ahí que no sea muy fácil encontrarla fuera de su territorio, aunque puede comprarse en tiendas on-line o, por ejemplo, en Barcelona, donde Sergi Arola la ofrece en su restaurante del Hotel Arts. A finales de año abrirán tienda propia en Valencia y, entre los planes de futuro, también figura una fábrica que permita ampliar la producción pero sin renunciar a los métodos artesanales.

Puestos a importar fiestas, importemos también sus tradiciones cerveceras. Con ese planteamiento seguro que más de uno se reconcilia con Halloween.

Ilda’s, la cerveza de Sant Cugat

Por Iker Morán

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Por si queda alguien ahí fuera que no se haya enterado, la cerveza artesana está de moda. Más allá de las dosis de tontería que cualquier moda acarrea, la parte buena de esta histeria cervecera -que promete quedarse por aquí unos cuantos años- es el aumento de la cultura y respeto hacia esta bebida y, por supuesto, la aparición de muchos pequeños productores que se toman la calidad muy en serio.

Una lista en la que, desde hace unos meses, se ha colado Ilda’s Town Beer, la primera cerveza artesanal de Sant Cugat, localidad cercana a Barcelona. ¿Y qué tiene de especial esta cerveza respecto a las decenas que ahora mismo se elaboran por todo el país? Que se trata de una microcervecería –microbreweyy, que dicen los expertos- en el centro del restaurante Xarlot. Cuatro variedades de cerveza artesana (Clot, Mar, Ros y Torr) elaboradas allí mismo para llevarnos a casa, acompañar la comida o, simplemente, probarlas en la barra.

Una idea que en Barcelona ya funciona a gran escala -y salvando las distancias,claro- en la Fábrica Moritz o, desde hace más años, en “La Cervecera Artesana”, y que Àlex Ros ha decidido trasladar a Sant Cugat. Con él y con Sergi Sanjuan charlamos entre botellas de Ilda’s, sacos de malta de cebada y con los depósitos de cerveza como testigos de este rápido máster cervecero.

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