Entradas etiquetadas como ‘Buenos Aires’

Buenos Aires, planes gastronómicos más allá del asado

P1030128

Los domingos, Buenos Aires huele a asado. Puede sonar a exageración cuando -ya en el taxi entre el aeropuerto y la ciudad- empiezas a preguntar por comida y te cuentan algo así. Pero es cierto. Los sábados, los mercados y carnicerías están repletas, y los domingos, de vez en cuando, por la calle llega ese estupendo aroma a brasas y parrilla.

Pero hay vida más allá del asado en Buenos Aires, una ciudad que normalmente es más una escala de viajeros que llegan para recorrer otras zonas de Argentina que destino en sí mismo. Pero hace ya tiempo, nosotros decidimos dedicarle a la capital del país una semana entera para, entre otras cosas, descubrir su gran oferta gastronómica.

Siete días tampoco dan para tanto por mucho que incluso los propios porteños se sorprendan de una estancia tan larga en su amada ciudad a orillas del Río de la Plata. Pero sí fueron suficiente para reunir una pequeña lista de platos, lugares y planes -incluidos algunos asados, claro- que, por sí solos, son motivo suficiente para ir a Buenos Aires.

  • Menús ejecutivos

Aunque como en todas las grandes ciudades hay siempre cebos para turistas incautos, la verdad es que en Buenos Aires se come bien y barato. O muy barato para nosotros, al menos al cambio del peso con el euro del verano pasado, porque el baile de precios es una de las constantes de aquel país. Así que, incluso en pleno centro y entrando al azar en cualquier lugar, tenemos muchas posibilidades de salir contentos.

Al mediodía, por ejemplo, muchos restaurantes ofrecen el menú ejecutivo equivalente a nuestro menú del día y que, por no muchos pesos, ofrece un contundente plato principal, bebida, postre y café. Nuestro primer contacto con la ciudad fue uno de estos menús con una milanesa que se salía del plato, postre casero y un café muy decente, así que mejor comienzo imposible.

P1030141

  • Cafés y parrillas por San Telmo

El mercado de San Telmo es, como Caminito, uno de esos lugares que aunque estén repletos de turistas hay que visitar sí o sí. Entre semana es tranquilo, así que podemos aprovechar para visitar el mercado, a Mafalda sentada en su banco, y los bonitos cafés de la zona, como La Poesía, por ejemplo. Pero es en domingo cuando la cosa se anima con su popular e interminable mercado.

Lee el resto de la entrada »

6 vinos de Argentina por descubrir

P1030453

Hay muchas formas de viajar, pero nosotros nos apuntamos a esa en la que descubrir lo que se come y se bebe en ese sitio al que acabas de llegar ocupa un lugar importante en la agenda y la ruta. Por eso, cuando el verano pasado nos escapamos unos días a Buenos Aires, no sólo nos dedicamos a recorrer algunos de sus mercados, sino que también quisimos aprender algo más sobre vinos argentinos.

Cierto, en Capital Federal no hay viñedos ni bodegas. Y seguramente hablar de vinos y Argentina sin pasar por Mendoza es casi pecado. Pero en Buenos Aires están los amigos de Wine Tour Urbano, que organizan unas originales catas de vino por distintos barrios de la ciudad (San Telmo, Recoletas y Palermo) cada tercer viernes de mes.

Y la Vinoteca Soil (Libertad, 970), con una amplia selección de -como dice Ezequiel Schneer, uno de sus socios- vinos del viejo y del nuevo mundo. Allí nos reunimos con él y con los sumilleres Javier Ugarte y Juan Ignacio Asallini para aprender de vinos argentinos y, claro, descorchar unas cuantas botellas.

P1030473

De izquierda a derecha, Javier Ugarte, Juan Ignacio Asallini y Ezequiel Schneer, nuestros guías por los vinos argentinos en la Vinoteca Soil de Buenos Aires

P1030434

Argentina no sólo es uno de los grandes productores -el quinto, más concretamente- y exportadores vinícolas del mundo, sino que también se sitúa entre los 10 países donde más vino se consume. De hecho, un estudio del año pasado aseguraba que este país junto a los vecinos Chile y Uruguay era uno de esos casos excepcionales en los que se bebe más vino que cerveza. Por cierto, según esos mismos datos, no ocurre lo mismo en España, donde la cerveza triunfa sobre el vino a diferencia de lo que pasa en Francia y Portugal.

Pero volviendo a Buenos Aires, malbec es la uva argentina por excelencia y la más conocida internacionalmente. Pero no es la única. Por eso les pedimos a nuestro guías enológicos porteños que seleccionaran para La Gulateca media docena de botellas con las que hacerse una idea de este inmenso país en clave de vino. Un recorrido por sus uvas y por sus diferentes regiones productoras de norte a sur, que nos llevó por el torrontés salteño, el syrah de San Juan, el malbec de Mendoza, el pinot noir de Patagonia…

P1030408

P1030439

Empezamos con Vicentín, blanc de Malbec 2013. ¿Un blanco con uva Malbec? En realidad, un vino de color rosado y vinificado como si se tratara de uva blanca. Es la primera vez que se hace en Argentina y, en efecto, estamos ante “una rareza” -según nos cuentan- que va por su segunda cosecha. Su precio es de unos 115 pesos, aunque teniendo en cuenta los cambios en su cotización y la del mercado paralelo (Euro Blue) cualquier conversión a euros está condenada a caducar pronto.

Pero Argentina es país de tintos, así que a eso vamos con un Humberto Canale Pinot Noir 2012Un vino de Río Negro, en la provincia de Patagonia, donde el clima de noches frías y días de sol intenso da un carácter propio a los vinos. Es un vino sencillo, en el mejor sentido: fácil de beber, suave, elegante… Cuando lo conocimos (en agosto de 2014) costaba unos 155 pesos. Y estaba muy rico.

P1030429

¿Y un malbec más clásico? Clásico y famoso, el Celador Malbec 2009, de las bodegas Cielo y Tierra del músico Gustavo Santaolalla. Desde Mendoza llega este tinto bautizado así en honor a la canción Celador de Sueños que cantaba con la gran Mercedes Sosa. ¿Hace falta más presentación?

Torrentés -también conocida como albariño francés, por situarnos- es la única uva blanca de Argentina y una desconocida para nosotros hasta entonces. Poco después la probamos mientras descubríamos otro de los secretos gastronómicos de Buenos Aires: los restaurantes a puerta cerrada. Tannat es otra de las grandes variedades de allí, aunque se trata de una uva compleja usada principalmente para la mezcla.

P1030463

P1030471

De ahí que el Colomé Tannat que probamos sea un tanto especial, tanto por la uva usada, como por los 1.700 metros de altitud de la finca La Brava de donde provienen. Un “lote especial” de la provincia de Salta -al norte del país- y que según nos explicaron es uno de los vinos de mayor altura del mundo.

No bajamos mucho (1.500 metros) aunque si volvemos a Mendoza. Ahora no con malbec, sino con Digo Rosso pinot noir 2008, de las bodegas Achaval Ferrer. Tras esa etiqueta sencilla -la moda de las etiquetas chillonas todavía no ha llegado allí, por lo visto- con el nombre del enólogo encargado de su creación, se esconde un reserva premiado, con producciones pequeñas y un precio que, por ejemplo en Estados Unidos, se va a los 30 dólares. Un vino de altura, nunca mejor dicho.

¿Y para terminar? ¿Champán? ¿Cava? ¿En Argentina también hay de eso? No, un espumante Cruzat Gran Cuvée Reserve Extra Brut de la joven bodega Cruzat de Mendoza, que no le tiene ninguna envidia a sus hermanos del viejo mundo. 48 meses de guarda (24 en tanque y 24 en botella) para este espumoso que anda (o andaba) sobre los 150 pesos.

Es verdad, no es fácil encontrar estos vinos por España. Así que, ahora que sabemos algo más sobre sus vinos y nos han entrado unas ganas terribles de probarlos de nuevo, ya tenemos otra excusa para volver -como el tango- a Argentina.

Un paseo por los mercados de Buenos Aires

P1030133

Por Iker Morán

Seguramente no aparecen en las guías turísticas pero ya se sabe que a todos nos gusta ser viajeros, no guiris. Así que cuando nos escapamos a Buenos Aires -sí, nos hemos traído en la maleta varios temas– en el mapa marcamos en rojo un par de mercados de la Capital Federal. Nada mejor que ver lo que se come y se compra para conocer un lugar.

Claro que Buenos Aires es diferente, nos habían avisado. Aquí cocina el teléfono, bromean algunos porteños refiriéndose a la extendida tradición de encargar comida a domicilio o, como dicen allí, delivery. Pero como somos de piñón fijo, buscamos tiempo para escaparnos a ver un par de mercados: el de San Telmo -el más conocido por su nombre, pero un poco venido a menos- y el de El Progreso, en el barrio de Caballito, posiblemente el más animado de la ciudad.

Carne, carne, asado… sería el mejor resumen de este paseo que además nos animamos a grabar en vídeo, para sorpresa de los porteños que andaban por allí y es que -según nos contaban- los turistas gallegos, ni suelen pasar muchos días por Buenos Aires ni se dedican a recorrer sus mercados preguntando dónde demonios están las pescaderías en esta ciudad.

El Mercado de San Telmo (Defensa, 961) -no confundir con la feria que se organiza cada domingo a lo largo de toda la calle Defensa y por la que hay que dejarse caer sí o sí- es uno de los más veteranos. Un precioso edificio de 1897 en el que sobreviven algunos puestos de carne y verduras pero que, sobre todo, está ocupado por anticuarios. La visita, en cualquier caso, merece la pena. Y hay muy buen café, como os contamos en el vídeo.

P1030047

P1030045

El Mercado Del Progreso (Av. Rivadavia, 5430) también tiene unos cuantos años a sus espaldas. Se inauguró en 1889 y a día de hoy pasa por ser uno de los más animados de la ciudad. Al menos en sábado por la mañana, víspera de día de asado, que es cuando nos pasamos por allí. Milanesas por doquier, muchas carnicerías donde aprender los mil y un cortes que manejan allí e incluso una pescadería. Un mercado en condiciones, sí señor.

Es cierto, Buenos Aires no es una gran ciudad de mercados desde el punto de vista gastronómico. Pero basta ver la fachada del antiguo Mercado de Abastos (cerrado en 1984 y reconvertido en un centro comercial de visita totalmente prescindible) para suponer que en su día sí lo fue. Tal vez sea cuestión de esperar unos años para que, como ocurre en otros lugares, la gente se anime a volver a los mercados.

P1030089

Restaurantes “a puerta cerrada”, el mejor secreto de Buenos Aires

Por Iker Morán

DSC06509

¿Dónde comer en Buenos Aires? Con el billete de avión todavía caliente entre las manos, esa fue la primera pregunta que rondaba por nuestra cabeza este pasado agosto. A las pocas horas ya teníamos una lista suficiente para pasar un par de meses en la capital argentina. Y un tema que nos intrigaba especialmente: los restaurantes “a puerta cerrada”.

¿Qué son? “Casi siempre se nos compara con un paladar cubano -nos explica Cintia Miraglia de Almacén Secreto– pero no tiene mucho que ver”. Un paladar, un restaurante pop-up que diríamos por aquí o algo así como un restaurante secreto -en realidad no lo es- instalado en una casa, o al menos en un local que originalmente no está concebido como tal, suelen ser las descripciones más habituales.

La tercera definición es la más acertada, aunque sobre el origen de este tipo de locales hay menos acuerdo. La teoría más afianzada nos sitúa en la crisis de 2001 -el famoso Corralito del que tanto se habló- y que dejó a muchos cocineros sin restaurante. Algunos optaron por llevarse el restaurante a casa y así nacieron los “a puerta cerrada”. Una teoría con cierta lógica pero que otros rechazan señalando que, en todo caso, sólo se justificaría los primeros años. Después, una cuestión de moda o la idea de ofrecer algo diferente. La gente estaba cansada -nos cuenta Cintia- de esos restaurantes “pecera” y querían algo más personal.

Almacén Secreto es uno de los más veteranos y -pese a su nombre- conocidos dentro de este curioso sector. Con una década de historia a sus espaldas y varios traslados, desde hace tres años está instalado en una casa del barrio de Colegiales. Nada desde fuera hace pensar que allí dentro hay un restaurante. Es parte de la gracia, aunque no hay nada secreto: basta entrar en su web para dar con la dirección y hacer una reserva para poder cenar de miércoles a sábado.

Lee el resto de la entrada »