12,5 millones de niños trabajan en plantaciones de café en todo el mundo, denuncia una campaña

Variedad de café, origen, tostado, precio… Las preguntas habituales que uno puede hacerse al tomar una taza de café. Una lista en la que faltan las que, seguramente, son las más importantes: ¿en qué condiciones se ha recolectado ese café?, ¿cuánto se paga en origen?, ¿llega algo de ese carísimo flat white de especialidad a quienes están trabajando en las plantaciones?

Pese a que en los últimos años se habla más del tema y seguramente algo habrá mejorado, un reciente informe nos recuerda que queda mucho por hacer todavía en un sector en el que -como tantos otros del sector agroalimentario- las condiciones de trabajo parecen un detalle menor de la cadena. Incluido el trabajo infantil, que sigue presente en muchas producciones de café.

Y es que, según el estudio publicado por GoodNews Coffe como parte de su campaña Good Coffe Agreement, todavía 2,5 millones de niños en todo el mundo trabajan en cafetales. Eso significa -siempre según estos datos- que de cada 10 trabajadores, uno es un niño.

No es la única denuncia que ha puesto sobre la mesa esta start up cafetera creada en Barcelona en 2020 y que se ha hecho popular por reconvertir kioscos de prensa en puestos de revistas y café. Más de 40 millones de productores de café cobran menos de 100 dólares al año y la mayoría viven en situación de pobreza, denuncian, mientras recuerdan que el 80% del mercado está controlado por tres grandes empresas.

Para la presentación de la campaña han optado por una acción muy vistosa, en línea con ese marketing de guerrilla que tanto gusta a las start up: instalar una mesa delante de diferentes locales de Starbucks, McCafé y Costa Café, instándoles a sentarse a hablar sobre el tema, mientras recogían firmas de este manifiesto.

No parece tratarse de una acusación directa a estas marcas, sino más bien de un llamamiento para que otras empresas se sumen a esta campaña. Más allá de que se trate -insistimos- de una acción de marketing y que seguramente todas esas compañías citadas ya tienen sus propias campañas sobre el origen y sostenibilidad del café que sirven, nos parece una gran noticia que se aborde este tema desde la propia distribución. Y que se anime al cliente a exigir un café lo más justo posible para los productores.

«Hemos eliminado las especialidades de café en las que detectamos que existía o podía existir trabajo infantil», prometen desde GoodNews Coffe. Que cunda el ejemplo.

Pink Lady Food Photographer of the Year 2022: un repaso a las mejores fotos gastronómicas del año

Solo hay una cosa que por aquí nos apasiona casi tanto como la comida: la fotografía. Así que cada año esperamos impacientes la lista de los ganadores de los premios Pink Lady Food Photographer of the Year, convertidos hace ya tiempo en el premio de referencia en esta especialidad.

Porque sí, la foto gastronómica tiene entidad propia y, como nos recuerda este certamen desde hace ya once años, tiene poco que ver con lo que la mayoría asocia con foto de comidas. Más allá de bodegones bonitos o de influencers haciendo como que cocinan en Instagram, aquí la cosa tiene más que ver con el documentalismo y con la vida alrededor de la comida.

Y en esta edición, la foto de Debdatta Chakraborty ha sido elegida como la mejor del año. Elegida también como mejor foto dentro del apartado de street food, en la imagen, un vendedor en la ciudad india de Srinagar prepara kebabs wazwan. Sí, la comida callejera en otros países tampoco tiene mucho que ver con los food trucks que se estilan por aquí.

Más allá de esta fotografía elegida como la mejor del año, hay casi 40 imágenes ganadoras en sus respectivas categorías. La temática es realmente amplia, desde la sala del restaurante, el vino, la producción en el campo, el medioambiente…

Esta es una pequeña selección de algunas de las fotos ganadoras, pero merece la pena pasarse por la web oficial del concurso y repasar la galería completa de ganadores y también de finalistas en cada una de las fotografías. Las imágenes y, por supuesto, las historia que hay detrás.

En teoría, ahí están las mejores fotografías del mundo realizadas en el último año y relacionados de uno u otro modo con la comida. Y ya se sabe que ver buenas fotos es la mejor manera de convertirnos en mejores fotógrafos y fotógrafas.

A tu madre también le gusta el vino (y no solo el rosado)

Hay dos fechas en el año en el que bodegas, agencias y demás recuerdan que las mujeres también beben: el 8 de marzo y el Día de la Madre. Normalmente, eso sí, rosado o algún blanquito fresco porque, por lo visto, los tintos son más cosa de ellos.

Por muy absurdo que suene, en 2022 estos tópicos siguen muy presentes. Si entre las ideas que comercios y marcas lanzan para el Día del Padre no faltan nunca licores de esos de machotes, para las mamás es todo más fino y delicado.

Así que, ahora que sabemos que el Gobierno no va a prohibir la cerveza ni el vino en los menús del día y que, por tanto, deducimos que tampoco en las listas de ideas de regalo, se nos ha ocurrido elaborar una para el día de la madre con algunos vinos y bebidas que hemos probado últimamente y que seguro que a tu madre también le gustan.

Tío Pepe Fino en Rama 2022

Además de celebrar el Día de la Madre, la nueva saca de Tío Pepe Fino en Rama es nuestro particular recordatorio de que ya es primavera. Un fino sin filtrar ni clarificar, directamente de la bota a la botella. Su característica salinidad, el sutil toque de levadura que aporta el velo de flor, y la mineralidad, lo convierten en el maridaje perfecto para casi todo. Recuerda: si no sabes qué vino pega bien con una comida, posiblemente sea un fino. Cuesta 16 euros.

Ibéricos y vino

Si lo del fino suena un poco raro -con los vinos generosos todo es ponerse, de verdad- siempre podemos apostar sobre seguro. Y este pack de bodegas Montecillo es uno de los que no fallan: ibéricos de Sánchez Romero de Carvajal (jamón, paleta y salchichón de bellota 100% ibéricos) y tres vinos de esta casa: un blanco fermentado en barrica, el rosé 2021 -aquí siempre a tope con los rosados-, y el Moncetillo 150 aniversario (añada 2018) que está realmente rico. El cofre, incluyendo la bonita maleta de madera, cuesta 95 euros.

Marco Real Syrah

Seguimos con los tintos, esta vez de Navarra, con este Marco Real Syrah Pequeñas Producciones 2020 que ha sido elegido como uno de los mejores del año en este territorio. Un monovarietal que apuesta por la singularidad de la syrah de una parcela de la zona de la Sonsierra navarra. Y además sin gastar mucho: solo 10 euros.

Albariño Veiga Naúm

Bromas al margen, siempre a favor de los blancos fresquitos. Pero solo si están ricos. Y este albariño de la bodega Veiga Naúm lo está. Aromático (albaricoque, manzana…), fresco y muy vivo, es perfecto para el aperitivo, los días de primavera y, en realidad, para cualquier momento en el que apetezca tomar una copa de blanco de esas que se disfrutan sin tener que darle muchas vueltas. Y, de nuevo, un gran precio: menos de 11 euros.

Dos diamantes

Bien jugado esto de Bodegas Bordón para el día de la madre con su caja de diamantes. De los que se beben. Concretamente su popular Blanco Diamante semi-dulce que, ojo con él, presume de ser el primer blanco de Rioja en 1892 y, a día de hoy, sigue siendo el blanco más vendido. También incluye una botella de Diamante Tinto Crianza. El pack sale por unos 15 euros.

Cerveza y bizcochos

Tenemos también alternativas al vino. Como esta que llega nada menos que desde El Cenador de Amós, el restaurante con tres estrellas Michelin de Jesús Sánchez en Cantabria. El chef, de la mano de cervezas Alhambra y sus numeradas, propone una caja que combina su estupendo Bizcochamos con una botella de Alhambra cacao y piel de naranja, y otra de cacao y chile chipotle. Aunque se presentó como una edición limitada a Semana Santa, vemos que todavía queda alguna (30 euros) y nos parece un regalo estupendo.

Mejor que chocolate, bombones y brandy

Volvemos a Jerez. Esta vez para hablar de este Carlos I Amontillado, un brandy solera Gran Reserva elaborado con los amontillados La Honda de Osborne y envejecido en botas centenarias. Con este ingrediente, Cacao Sampaka ha creado una serie limitada de bombones artesanales que componen este pack que tiene un precio de unos 50 euros.

Un whisky marcado por el fuego (y un cerdo)

¿Quién ha dicho que no se puede regalar whisky a las madres? Si es aficionada al tema, seguro que no conoce este irlandés que acaba de llegar al mercado español. Ahumado -muy ahumado, pasa medio año en barricas de bourbon carbonizadas a un nivel máximo-, el fuego es una de sus señas de identidad. La otra es el cerdo de la etiqueta que, cuentan sus creadores, es un homenaje al cochino que en 1875 avisó a gritos del incendio en un almacén de whisky en Dublín allá por 1875. Cuesta unos 35 euros.

Horchata en versión Licor 43

¿Podemos dar por estrenada ya la temporada de horchata? En este caso, eso sí, hablamos de una un tanto especial. Con una chispita. O con un par, porque se trata de la particular interpretación que Licor 43 ha hecho de esta bebida tan veraniega. Perfecta para amantes de licores dulces y bien cremosos, no contiene lactosa ni gluten y es apto también para veganos. Cuesta unos 14 euros la botella.

 

No, el Gobierno tampoco va a prohibir el vino y la cerveza en los menús del día

Si con aquello de los niños y los dulces ya coló, ¿por qué no repetir la misma mentira? Así de sofisticada imaginamos la estrategia de quienes, una vez más, han querido convertir una propuesta del Gobierno vinculada a la salud cardiovascular en una especie de prohibición para el consumidor.

Así que si a estas alturas has leído por ahí que el Ministerio de Sanidad quiere prohibir el vino y la cerveza en los menús del día, es mentira. Así de sencillo. La misma mentira que se usó para decir que el Ministerio de Consumo iba a prohibir el dulce para los niños.

Fake news de esas alimentadas por medios en busca del click fácil y políticos con poco sentido de la responsabilidad y de la vergüenza. No merece la pena -porque suponemos que es parte de la estrategia- reproducir ese tuit en el que una persona con sueldo público junto a una copa de vino aseguraba que el Gobierno quería prohibirlo.

La penúltima polémica relacionada con alimentación y salud surge de la aprobación ayer en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de la Estrategia de Salud Cardiovascular. Una serie de medidas entre las que se incluye la recomendación de eliminar las bebidas alcohólicas del popular menú del día que tanto se estila en España.

Frente a las informaciones que han ido apareciendo en diferentes medios, el Ministerio ha emitido un comunicado en el que aclara que se trata de «recomendaciones de hábitos saludables y no contempla prohibiciones de ningún tipo».

«Desde el Ministerio de Sanidad reiteramos que es una información falsa que se vaya a obligar a bares y restaurantes a no dar vino o cervezas en sus menús», insisten. Por supuesto, las correcciones y disculpas por haber mentido -si es que las hay, que igual pecamos de optimistas- pasarán desapercibidas.

Aunque es evidente que se trata de una estrategia de desgaste perfectamente engrasada, llama la atención que algunos parezcan ofendidos -de verdad, no los que hacen el papel- porque un Gobierno promueve hábitos saludables entre su población.

¿De verdad hay que seguir recordando que el alcohol -en cualquiera de sus formas- no es saludable y que lo de una copita de vino al día es mentira?

Posiblemente sí, entre otras cosas porque muchos de esos medios que hoy jugaban al clickbait y las mentirijillas en el titular son los mismo que semana sí, semana también cuelan un estudio que asegura que la cerveza es genial para deportistas o que, ojo, el vino iba muy bien para el Covid. Aunque suenen a chiste, son dos ejemplos reales.

Que ya, que a ti nadie te tiene que decir cuantas copas de vino tienes que beber y todo aquello del nuevo liberalismo gastronómico en su versión más casposa. En realidad, nadie te lo está diciendo, pero velar por la salud de los ciudadanos -incluyendo, entre muchas otras cosas, recomendaciones sobre lo que comen y beben- es uno de los mínimos que cabe esperar de un país decente.

El café de filtro llevado a otro nivel: probamos la Melitta Epos y su ‘pour over’ automático

Tras haber probado una cafetera superautomática y una expreso manual, seguimos en nuestro viaje por el apasionante y e inabarcable mundo del café de especialidad. Aunque en realidad eso va a depender de los granos que usemos y no del método, si hay un sistema que suele vincularse a esta idea de café de calidad es el denominado pour over.

También conocido como sistema de vertido o de extracción manual, la idea es similar al café de goteo de toda la vida -sí, ese que hace cualquier cafetera de 30 euros- pero cuidando cada detalle del proceso: molido del café, temperatura del agua, calidad del filtro y la forma en la que se vierte el agua sobre el café.

La Chemex o la V60 son algunas de las cafeteras más conocidas para este sistema que se asocia con una preparación manual. Por eso teníamos mucha curiosidad por estrenar la nueva Melitta Epos, que se atreve a automatizar este proceso.

Algo bastante único en el mercado por el sistema, por el diseño -muy bonito, de esos que lucen en cualquier parte- y con un precio de 320 euros que puede sonar alto si pensamos en una cafetera de goteo convencional, pero que a los apasionados del café -este es un hobby caro- seguro que no asusta.

Bastante voluminosa, hablamos de un modelo pensado para quienes prefieran el de filtro al expreso y, como siempre, dispuestos a invertir en buen café en grano. Si vamos a comprar el que sea del super, tostado hace siglos y a saber cómo, este tipo de cafetera no tiene ningún sentido.

Hechas las aclaraciones sobre usuarios y precio, lo confesamos: tras probarla durante unas semanas, es ahora mismo nuestra cafetera favorita para esos cafés largos de la mañana donde lo que queremos es un café que se parezca más a una infusión en la que apreciar todos los matices del café que un chute de cafeína concentrada.

 

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Aquí se puede ver la cafetera en acción, la mejor forma de hacerse una idea aproximada de cómo funciona. La clave está en el molinillo integrado -hay una versión sin molinillo, la Melitta Epour, que cuesta 100 euros menos- y en el sistema de goteo del café, con un mecanismo móvil que reparte el agua por toda la superficie del café, imitando el movimiento que haríamos al verter el agua de forma manual.

Se pueden preparar hasta 10 tazas de café. El agua que vertemos en el depósito es lo que determina el resto de variables, puesto que se usará toda. Así que una vez elegida esa cantidad, hay que marcar en el molinillo el mismo número para que la cantidad de café sea la que toca.

Podemos elegir tres grados de molido, y otro menú permite seleccionar entre tres grados de intensidad de café. Además de estas variables, siempre podemos jugar con la cantidad engañando a la cafetera, indicándole molido para más o menos tazas de las que realmente hemos puesto de agua.

Además de usar un café en grano de calidad y fresco -tostado lo más recientemente posible- por supuesto la calidad del agua es básica. El depósito no incluye ningún sistema de filtro, así que mejor filtrarla, sobre todo si vivimos en una ciudad en la que la del grifo no tiene un sabor bueno.

Además del café, el único consumible son los típicos filtros de papel que usan muchas cafeteras de filtro. La marca recomienda usar unos específicos para esta gama pour over, con un precio de algo más de 3 euros por 40 filtros. Más allá de detalles técnicos -seguro que eso daría para otro máster, como casi todo en el mundo del café-, sí hemos notado que no tienen el clásico olor a papel que se aprecia en muchos filtros y que podría afectar al café.

¿Y el resultado? La verdad es que muy bien. Permite obtener lo mejor de unos buenos granos de café combinando tres claves: recién molido, control de la temperatura de agua de extracción -el punto flojo de las cafeteras de goteo más sencillas- y el original sistema de reparto del agua.

Y todo, además, de forma muy sencilla y asumible en el día a día. Que una cosa es el postureo cafetero y otra ponerte con la balanza, el termómetro y demás cada mañana para poder tomar una taza de café. La cafetera, por cierto, incluye una placa que mantiene el café caliente aunque, claro, el paso del tiempo va a afectando a su calidad y aroma.

La única pega es que, pese al bonito y aparente diseño, hay demasiado plástico en todos los componentes, lo que obliga a preguntarse qué tal envejecerá. La capacidad del molinillo también es limitada, pero en cierto modo eso es bueno para no dejar ahí medio kilo de café en grano y casi obligarnos a reponerlo cada mañana tras haberlo guardado en condiciones.

Si nuestra cocina no es muy grande, la inversión de espacio de encimera es considerable. ¿Se podría hacer esto mismo con un diseño vertical con molinillo integrado como vemos en otras cafeteras de goteo de Melitta? Ahí dejamos la idea.

Y respecto al precio, aunque esos más de 300 euros asustarán a quien busque una cafetera de goteo sin más, la suma de un molinillo casero de gama media y una buena cafetera de goteo ya supera esa cifra. De hecho, la famosa Moccamaster ronda los 250 euros sin molinillo y sin este sistema de extracción avanzado.

«Nos ponemos a disposición de los vecinos para dialogar y ayudar». Críticas a Aleix Puig, ganador de MasterChef, por la cocina fantasma de ‘Vicio’ en Madrid

Tras triunfar en Barcelona, Vicio ya ha llegado a Madrid. Hablamos de las famosas hamburguesas de Aleix Puig, ganador de MasterChef 7, y que desde principios de este año también se sirven en la capital. Aunque en Barcelona cuentan con local propio, por ahora en Madrid apuestan por el modelo de restaurante virtual que tanto se estila últimamente: desde una de esas denominadas cocinas fantasma se sirven las hamburguesas a domicilio.

Un estreno que no ha estado exento de polémica. Y es que la cocina elegida para este desembarco está situada junto a un colegio, lo que desde hace meses ha provocado críticas y denuncias por parte de padres y vecinos.

Según nos confirma Puig, hace solo dos semanas que trabajan en este espacio, aunque insiste en dos puntos: todo está en regla y no es la cocina de Vicio, sino un espacio en el que operan diferentes restaurantes a domicilio.

«Entendemos y es lógico que se aproveche el boom de ciertos nombres o marcas más conocidas para dar mayor visibilidad, pero la realidad es que no es nuestra cocina ni la hemos construido nosotros», explica.

La Asociación de Familiares de Alumnos del colegio público Miguel de Unamuno ya reclamó al Ayuntamiento de Madrid una regulación que impidiera que este tipo de instalaciones estuvieran en una zona vecinal y con las chimeneas industriales pegadas a un colegio. Por ahora, sus protestas -que desde aquí apoyamos en su momento- no han conseguido cambios legislativos.

La llegada de Puig y la nueva temporada de MasterChef han servido para relanzar el caso a los titulares y recordar el rechazo vecinal a la presencia de Cocukin -así se llama esta cocina fantasma- en el barrio. Numerosos medios se han hecho eco de la información publicada por Servimedia hace unos días, así que hemos querido conocer también la opinión del televisivo chef.

«Cuando se presentó la oportunidad de crecer en Madrid y hacerlo a través de Glovo evidentemente vimos que era una cocina que funcionaba perfectamente desde hace más de un año y que estaba todo en regla. Desconocíamos que ciertos vecinos habían mostrado su rechazo a la cocina», señala el responsable de Vicio.

Frente a la reciente regulación en Barcelona que ha prohibido la apertura de más instalaciones de este tipo en el centro de la ciudad, Madrid ha concedido recientemente nuevas licencias para cocinas fantasma. El pasado mes de abrir se dio luz verde a instalar 10 cocinas de este tipo en el mismo barrio de Arganzuela.

De ahí que Puig insista en que las instalaciones elegidas son totalmente legales. «Si en algún momento, el organismo correspondiente decide que el espacio no se ajusta a cualquier normativa, seremos los primeros en reubicarnos», promete.

Aunque asegura que Vicio no es por tanto un interlocutor en el conflicto («creemos que las conversaciones tienen que ser entre otros actores», defiende), deja la puerta abierta para mediar. «Nos ponemos a disposición de los vecinos para dialogar y ver de qué forma podemos ayudar», concluye.

Libros de cocina para regalar(se) este día de Sant Jordi

Tenemos todavía muy reciente la lista de recomendaciones de libros que hicimos para las pasadas Navidades así que, en realidad, esa misma podría servir. De todos modos, hemos dado un repaso al escaparte y nuestra librería para ver algunas de las últimas incorporaciones y hemos recopilado media docena de libros más o menos recientes que apetece tener en cuenta de cara a esta próximo 23 de abril.

Así que si celebras Sant Jordi, el Día del Libro o simplemente necesitas una buena excusa para regalar o regalarte un libro de cocina interesante, toma nota de estas propuestas.

Wine Folly, la guía maestra del vino

Aunque de entrada una guía del vino no suene como lo más apasionante del vino, que llegue a España de la mano de Col&Col Ediciones ya es una buena noticia. Y es que, como ya hemos comentado unas cuantas veces, todo lo que edita esta casa suele merece mucho la pena. Y Wine Folly no es una excepción.

Un libro -en edición magnum- que llega de la mano de los creadores de la que seguramente es una de las webs sobre vinos más completa e interesante del momento. Una guía esencial para empezar, profundizar y aprender más sobre el inabarcable mundo del vino, sin caer en soporíferas definiciones técnicas ni tampoco tratando de simplificar en exceso lo que, en realidad, es complejo. Para tener siempre a mano junto a alguna buena botella de vino. Cuesta unos 30 euros.

Comerse un melocotón

Dicen algunos que es el Kitchen Confidential del siglo XXI. Es pronto para decir si tendrá la repercusión que aquel Confesiones de un chef de Bourdain tuvo en su momento, pero la verdad es que estas memorias del cocinero David Chang prometen.

No hablamos, por supuesto, de un recetario, sino de un repaso en primera persona a su carrera en la cocina y también como empresario que ha creado un pequeño imperio a partir de su exitoso Momofoku. Si te gustó su serie Ugly Delicious en Netflix (merece la pena, la verdad), este libro seguro que te parece muy interesante.  Editado en España por Planeta Gastro, se puede encontrar por unos 20 euros.

Eso no estaba en mi libro de historia de la cocina española

Simpático título para el último libro de Miguel Ángel Almodóvar, divulgador polifacético que no es la primera vez que combina historia y cocina y que hace años, por ejemplo, escribió sobre la Última Cena en clave gastronómica.

¿Sabías que la gastronomía española es el resultado de una fusión entre las cocinas púnica, romana, visigoda, judía, musulmana, americana y europea? ¿Y que el gusto por el bacalao tiene mucho que ver con la Contrarreforma Religiosa? Entre anécdotas, datos históricos y algunos temas más conocidos -como la siempre polémica historia de la tortilla de patata que aquí aparece bien documentada-, una lectura amena para conocer la historia de la cocina española hasta nuestros días. Lo edita Almazara y cuesta unos 19 euros.

Cocina con microondas. Sana, segura y sostenible

Vamos con un libro algo más práctico para quienes, más allá de ensayos, guías y repasos históricos, quieran cocinar un poco. Y lo hacemos de la mano de Fundación Alicia, que recientemente ha publicado este libro dedicado a la cocina con microondas. Sí, ese aparato que tenemos en la cocina y que sirve para mucho más que calentar algún que otro plato.

Más de 80 recetastablas de referencia para precisar los tiempos de cocción de cada ingrediente en función de las cantidades, trucos y consejos para la descongelación y regeneración de alimentos son algunos de sus contenidos. Además de, claro, explicarnos por qué hay que desterrar esa mala fama que algunos insisten en ponerle al microondas. Lo edita Larousse y cuesta menos de 18 euros.

La alegría del exceso

Una propuesta diferente para añadir a la biblioteca gastronómica: este La alegría del exceso que recoge las singulares crónicas culinarias de Samuel Pepys en la Inglaterra del siglo XVII, durante el periodo de la restauración. ¿Suena aburrido? Nada de eso, porque Pepys pasa por ser el cronista más célebre de todos los tiempos, un gran bebedor, comilón y conocedor de todos los placeres que el Londres de su época podía ofrecer.

Vaya, que el título del libro es una buena pista de lo que podremos encontrar en él. Lo edita Nórdica Libros y su precio es de unos 17 euros.

¡Dumplings!

Si los recetarios al uso te aburren y lo que te gusta es el formato cómic –aquí puedes repasar algunos gastronómicos bien interesantes– tenemos buenas noticias: llega ¡Dumpings! El chef Hugh Amano y la ilustradora Sarah Becan, los autores de ¡Ramen!, nos invitan ahora a sumergirnos en el mundo de los dumplings asiáticos.

Perfecto para conocer las diferencias entre esos nombres que igual te suenan de la carta de algún restaurante (wontonguotie, buuzgyoza…), aprender a hacerlos en casa y darles forma. Es de Libros Cúpula y cuesta unos 22 euros.

Agua embotellada o comunismo: la polémica que viene (o no) por la obligatoriedad de ofrecer agua del grifo gratis en bares y restaurantes

Lo confesamos: estamos contando los minutos para ver si algún partido político se anima, a la vuelta de vacaciones de Semana Santa, a ponerse con el tema del agua del grifo en bares y restaurantes. La entrada en vigor de la ley que obliga a la hostelería a ofrecerla es una nueva oportunidad para revivir lo ocurrido con el tema de la publicidad de alimentos para niños o macrocranjas.

¿Se animará alguien a poner una foto rodeado de toneladas de botellas de plástico de agua? ¿Quién se vendrá más arriba y gritará algo tipo “agua embotellada o comunismo”? Es verdad que al no tratarse de una medida del ministro Garzón, hay que moderar las expectativas, pero confiamos mucho en la capacidad de algunos para hacer el ridículo.

De momento, es verdad, las reacciones y titulares están siendo bastante aburridos. Un repaso al kiosko permite intuir ciertas ganas de liarla por parte de algunas asociaciones de hosteleros a los que detalles como que sea una norma anunciada desde hace años, aplicada en muchos otros países o incluso en diversas zonas del país, les importa poco. 

En La Rioja, por ejemplo, parece que van con la artillería pesada: apelando a lo mal que lo ha pasado la hostelería en los últimos años y cómo esto puede suponerles un gasto más. Hay que comprar jarras y vajilla, explican algunas asociaciones de hosteleros de la región.

Lo de las jarras, vale, ¿pero la vajilla? ¿Acaso hasta ahora el agua mineral se bebía de la botella y la Pepsi en copas Zalto? Porque, claro, a ver qué bar o restaurante conocéis en donde haya algo tan loco como vasos que puedan usarse para servir agua del grifo. Por surrealista que pueda parecer, es uno de los argumentos más repetidos por quienes se animan a criticar la medida.

En Aragón, leemos en El Heraldo, lo tienen claro: siempre se ha dado agua del grifo a quien lo pide. Igual el problema –como comentábamos hace tiempo– es tener que hacer una ley para recordar algo obvio y que en muchos países es un simple gesto de cortesía a quien se sienta a comer. 

En el otro extremo, en Bilbao alguien ha descubierto que el agua era su principal fuente de ingresos con lo que, ahora que tienen que servir del grifo si alguien se la pide, ya no saben qué negocio van a hacer. No es una broma, es un titular de El Correo. 

Igual es que este hostelero no ha entendido que hablamos de agua normal, no agua de Bilbao, nombre coloquial para el champán en la capital del mundo. Esa la puedes seguir cobrando, tranquilo. O a lo mejor es que regenta un bar muy extraño en el que espera que la gente llegue, se aposente en la barra y pida una jarra de agua del grifo para compartir y el periódico. Lo típico.

En Castilla y León hay división de opiniones entre quienes creen que estamos a la puerta de otra gran crisis hostelera por esta medida y los que no le dan mayor importancia. Eso sí, aquí los miedos y críticas puntúan doble porque, atención, desde 2016 ya existe una ley en este territorio que garantiza que el cliente puede tomar agua del grifo sin coste. 

Un momento, ¿hay gente criticando algo que lleva más o menos operativo desde hace más de cinco años? Eso parece. ¿Algún bar o restaurante de Castilla y León o de Navarra o de cualquier otra zona donde ya existen desde hace tiempo normas parecidas ha tenido que cerrar o ha sufrido en sus cuentas por tener que ofrecer agua del grifo gratis?

Evidentemente no, pero estamos convencidos de que eso no serán argumentos suficiente para escuchar muchas tonterías en las próximas semanas.

Cuando el que cancela es el restaurante: un local de Barcelona anula una reserva porque sólo tenía una mesa ocupada y prefiere cerrar

Comedor vacío en un restaurante  que ni es el de la historia ni está en Barcelona

La escena es de sobra conocida: hora punta, una mesa lista en el comedor del restaurante y no se presenta nadie pese a que había reserva. Cuando la historia se comparte en redes, suele desatar numerosas muestras de apoyo y una idea insistente: la única manera de acabar con los llamados «no show» es pedir una tarjeta de crédito como garantía de la reserva, exactamente igual que ocurre en los hoteles.

De hecho, desde hace ya tiempo, algunos restaurantes de cierto nivel acostumbran a cobrar por adelantado una cantidad a modo de confirmación de la reservar. Una cifra que, claro, luego se descuenta de la cuenta final. Es conocido el caso de DiverXO que, por ejemplo, cobra por adelantado el precio íntegro (365 euros por persona y menú degustación) al hacer la reserva. Sólo si se cancela con dos semanas de antelación, se devuelve el importe.

¿Pero qué ocurre cuando es el restaurante el que cancela una reserva ya confirmada? Eso es lo que se preguntaba hace unos días en Twitter una cuenta muy conocida en el mundo gastronómico, señalando la reciente experiencia de un amigo en un restaurante de Barcelona.

«Un buen restaurante le cancela la mesa porque era la única que tenía para ese servicio», narra. Así que el local en cuestión optó por anular la reserva y cerrar. El pasado viernes de Semana Santa, para más detalles.

Vaya, un «no show invertido», como describe el propio @Growtxo. ¿De qué restaurante hablamos? Sí, ese en el que muchos hemos pensado, nos confirma por mensaje el usuario tras esta cuenta de Twitter que también ha compartido más detalles de la historia para confirmar su veracidad.

Que el restaurante en cuestión sea de un chef que ha hablado más de una vez de la necesidad de exigir algún tipo de garantía a una reserva hace que el caso resulte especialmente gracioso. Pero vamos a dejarlo así.

En realidad, el local en concreto es lo de menos, porque lo sucedido no es del todo inusual, solo que normalmente no se le dedican titulares ni debates como ocurre cuando el agravio es por parte del cliente al restaurante.

Así que hemos querido aprovechar este incidente para poner el caso sobre la mesa. Acostumbrados a historias donde las quejas de los hosteleros -en muchas ocasiones con moticos- son las protagonistas, ¿qué pasa cuando es el restaurante el que decide anular de forma unilateral una reserva y sin que la razón esgrimida convenza al cliente?

No es difícil ponerse al otro lado de la barra y los fogones y entender que las cuentas hay días que no salen y es mejor cerrar. Pero tampoco es complicado entender la cara de sorpresa del cliente en cuestión ante lo que no parece muy profesional por parte de un restaurante bastante conocido de la ciudad.

También es fácil suponer la pregunta que algunos se estarán haciendo: ¿Era esta la hostelería que exigía ayudas y que pedía solidaridad a sus clientes? ¿La misma que se queja de que no hay personal de cocina o sala para trabajar?

Frente a la frustración del hostelero cuando una reserva falla y se encuentra con una mesa sin ocupar que podría haber asignado a otros clientes, la indecisión del cliente al que se le anula una reserva y poco puede hacer. Más allá de irse a otro sitio, jurar no volver o liarla un poco en redes, claro.

Para lo primero parece que la solución es conocida: esa garantía de pago de la que hablamos. ¿Cabría exigirle también al restaurante algún tipo de compensación si cancela? Suena raro y complicado, pero el debate está servido, por si a alguien se le ocurre alguna solución.

Esta pastelería de Miami lleva años triunfando con sus tartas de croquetas

(Foto: BreadMan Miami)

¿Te gustan las tartas? ¿Te gustan las croquetas? Pues vamos a juntarlas a ver qué tal. Como todo el mundo sabe, esta compleja fórmula gastronómica que consiste en combinar dos cosas que por separado están ricas no siempre sale bien o gusta a todo el mundo. Lo del chorizo y el chocolate de toda la vida, vaya.

Pero hace ya años que una conocida pastelería de Miami decidió jugar fuerte y crear la que posiblemente fue la primera tarta de croquetas de la galaxia. La historia se remonta a 2018, nada nuevo en realidad. Pero como es la típica cosa rara que de vez en cuando toca rescatar, hoy teníamos antojo de pastel decorado con una generosa ración de croquetas.

Vaya por delante que en España somos bastante conservadores con el tema croquetil. Empeñados en buscar la perfección en la fluidez o, como mucho, hacer cosas raras con los ingredientes -hubo unas croquetas de gin-tonic, ojo- por ahí fuera van más a lo loco.

En Amsterdam, por ejemplo, los bocadillos de croquetas son una opción y hasta se venden en máquinas de vending. Eso sí, ligeras y fluidas no son.

También en versión romántica (Foto: BreadMan Miami)

El caso es que en BreadMan Miami tuvieron la ocurrencia de cubrir una de sus tartas con decenas de croquetas. ¿Una versión dulce? Nada de eso, croquetas normales. Concretamente -leemos por ahí- como las típicas que se elaboran en Cuba.

De hecho, Andy Herrera es de origen cubano y, según explicaba en su momento, la idea surgió cuando en una fiesta una croqueta acabó mezclándose en el plato con un poco de frosting de vainilla.

El resultado estaba bueno, contaba en su momento, así que se animó a convertirlo en una tarta que, desde entonces, es uno de los clásicos de esta cadenas de pastelerías.

En su momento, la tarta con 100 croquetas costaba 56 dólares.