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Siete roscones y alguna alternativa para recibir este año a los Reyes Magos

Las Navidades enfilan su recta final, pero queda una última parada: los Reyes y, por supuesto, el roscón. Es verdad que llegamos derrapando y con el apetito justo después de tantas cenas, comidas, turrones y panettones. Pero como somos precavidos, hemos dejado un pequeño hueco para poder probar algunos de los más apetecibles de esta temporada.

Los hay clásicos, con rellenos para todos los gustos -incluso salados- y también alternativas para los menos rosconeros de casa. Y, por supuesto, muchos de ellos se pueden encargar desde cualquier parte del país. Eso sí, habrá que darse un poco de prisa, que los Reyes Magos están a la vuelta de la esquina.

Un clásico, ahora también a domicilio

Todo apunta a una futura guerra entre los que defienden el roscón clásico sin nada y los que apuestan por el relleno. Por suerte, en la Pastelería Mallorca tienen opciones para los dos. O los tres, porque su excelente roscón se presenta con rellenos de nata o de trufa.

Una masa esponjosa, pero con un sabor muy profundo, y rellenos de calidad son el único secreto de estos roscones que se han ganado un nombre en Madrid pero que ahora se pueden encargar desde cualquier lugar de España para que lleguen perfectos a casa.

Pepones en vez de roscones

¿El roscón te parece un poco seco? Ningún problema. En Pepina Pastel tienen unas estupendas tartas con forma de roscón -también llevan haba y sorpresa, ojo- que son una excelente alternativa para el postre, desayuno o merienda de estos días.

Bautizados como Pepones y dispuestos a convertirse en alternativa al roscón, Pepa y Lara -madre e hija- preparan en Valencia estas tartas que luego envían a cualquier punto del país. Llegan a casa envasadas y con el frosting en una manga pastelera para añadir antes de servir y que queden perfectas. Hay cuatro variedades: carrot cake, red velvet, chocolate con leche y cerveza negra.

Galette de Rois

Más que una alternativa, el Galette de Rois es algo así como el padre francés de nuestros roscones y cuya historia se remonta -cuentan- al siglo XVIII y la corte de Luis XV. Elaborado con hojaldre, en realidad tiene poco que ver en ingredientes, forma o sabor con el roscón tal y como lo conocemos, pero merece la pena probarlo.

En Barcelona lo elaboran en L’Atelier como parte de su oferta navideña, así que es una oportunidad estupenda para descubrirlo. Los que prefieran el de siempre, por cierto, atentos porque este año en uno de ellos se esconde una joya (un  anillo de oro amarillo de 18 quilates con cuarzo ahumado de J. Roca Joyero) valorada en casi 700 euros. Encontrarlo sí que sería una buena forma de empezar el año.

El mejor de Madrid (dicen los expertos)

En su cuarta edición, el Campeonato de Roscones Artesanos de la Comunidad de Madrid organizado por Gastroactitud ha elegido el elaborado en la panadería Panem como el mejor del año. Algo que seguro que no pilla por sorpresa a nadie, porque esta casa es de sobra conocida por la calidad de sus panes y, además, hace unos meses reconocida como la autora del mejor croissant artesano de mantequilla del país.

Y uno de los mejores de Cataluña

Y si lo que nos interesa es saber cuáles son los mejores roscones de Cataluña, un concurso también se ha encargado de elegirlos y facilitarnos el trabajo. Según el jurado del Millor tortell clàssic de Reis de Catalunya, los mejores roscones de este 2022 se elaboran en la panadería La Tarraconense (Tarragona), el Forn Gil (Barcelona) y la pastelería Carrió (Barcelona).

Este último lo tenemos fichado y, según nos cuenta su autor, además de buenos ingredientes, una doble y larga fermentación (más de 30 horas), su roscón clásico incluye un par de ingredientes que ya no son secretos: naranja confitada artesanal que elaboran en la propia casa, y un toque de ratafia que también ellos mismos preparan.

Desde Murcia llegan los Rosco Willys

Ya conocíamos sus versiones del popular pastel murciano, pero ahora Willy Factory se atreve también con el roscón de reyes. La propuesta es una masa tradicional con cuatro versiones diferentes: el original con toque de limón, de crema con topping de red velvet y perlas blancas, el relleno de nata cubierto de almendras y azúcar, y uno de trufa con virutas de chocolate, perlas blancas y avellanas.

Disponible en sus tiendas de Murcia y Madrid, se puede elegir entre el tamaño maxi para compartir, y en formato individual mini que, la verdad, nos parece una buena idea para probar varios o para quienes quieran uno para ellos solos.

Helado (solidario) de roscón

Desde hace tiempo, Daniel Jordà (Panes Creativos) elabora un roscón de reyes cuyos beneficios se dedican a una labor social. Este año, el panadero y Massimo Pignata (Delacrem) han unido fuerzas para crear uno de los postres más navideños y originales de la temporada: helado de roscón de reyes. Que, por cierto, también incluye haba.

Una versión más fresca y ligera del roscón -que tampoco es mala idea después de tantas comilona- que recauda fondos para el proyecto Brain del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, destinado a mejorar el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades neurológicas. A la venta en Barcelona en las heladerías Delacrem y en Panes Creativos.

Cesta de la compra para triunfar en Navidades sin cocinar demasiado

Cocinar para la familia y amigos es una maravilla. Dicho esto, también es verdad que pasarse varios días preparando los platos de los menús de Navidad y luego, el día en cuestión, la mayoría del tiempo en la cocina vigilando cazuelas, el horno y esos dichosos entremeses ya tiene menos gracia.

Así que cada vez somos más defensores de eso de la cocina de producto, que tan de moda está ahora. Pero en versión casera. Es decir, basta con hacer una buena lista de la compra con unas cuantas cosas ricas que no requieran muchos malabarismos para tener casi resuelta la comida o cena de turno.

Hemos hecho una selección de algunos de esos productos que te apañan con poca cosa más unos entrantes, el plato principal o incluso el postre. Por aquello de la Navidad con algún caprichito gourmet, pero cosas tan humildes y ricas como un buen cardo o unas anchoas en condiciones.

El asado que llega casi listo

Durante el confinamiento, estos cuartos de lechazo palentino que llegan ya casi listos a casa fueron la salvación de muchos pastores de la zona. Una propuesta que rescatamos estas Navidades porque, para los amantes del asado, es el mejor atajo posible para poder disfrutar en casa de uno que poco tiene que envidiar al de los mejores asadores del país.

El cuarto de lechazo llega envasado -aguanta en frío 5 meses-, y en unos 25 minutos al horno y siguiendo las instrucciones, queda perfecto. La pieza sale por 35 euros y da para dos como plato principal muy potente o para más si hay más platos o algo de acompañamiento.

¿Una fondue en Navidad? Por supuesto

De un clásico navideño como el cordero pasamos a una idea bastante más extraña en estas fiestas pero que nos parece una gran opción: una fondue. La idea nos la lanzaron los amigos de Quesos de Suiza y, pensándolo bien, lo tiene todo para resolvernos alguno de los menús: diferente, no sale cara, se prepara casi al momento en la mesa y seguro que anima la velada.

Hay muchas formas de prepararla, pero la monte-moite con Le Gruyère AOPVacherin Fribourgeois AOP siempre sale bien. Por cierto, hablando de quesos suizos, una misión para estas fechas: busca y pon en la mesa un poco de L’Etivaz. Tus invitados te lo agradecerán.

El mejor aperitivo

En vez de seguir un orden de menú lógico (hemos empezado por el cordero), vamos soltando las ideas y luego que cada uno ordene y reparta como quiera. Además, hay muchas comidas y cenas por delante, así que opciones no faltarán para, por ejemplo, improvisar un aperitivo o colar entre los entrantes unas buenas anchoas.

Más fácil imposible: una lata, un poco de pan y que cada cual se monte su pintxo. Importante, eso sí, que sean buenas, y de las que hemos probado últimamente, las que Codesa elabora en Laredo con anchoa del Cantábrico nos han parecido excepcionales. Ojo también a sus gildas ya preparadas, otra gran idea para picar.

¿Conoces el lomo doblado? Deberías

Queso, anchoas y un poco de lomo doblado en la mesa y ya tienes casi media comida resuelta. Esta especialidad extremeña no es demasiado conocida, pero Señorío de Montanera se ha empeñado en reivindicarla de la mejor manera posible: incluyéndola en su gama de productos ibéricos.

Un lomo sin pimentón y una curación más larga de lo habitual que para muchos recuerda a un buen jamón. Este año, además, este lomo doblado se presenta en versión ecológica, elaborado a partir de cerdos 100 % ibéricos de bellota, criados en dehesas certificadas como explotaciones ecológicas.

Un capricho: caviar ahumado

Lo de poner una palada de caviar a cualquier cosa para justificar que el plato cueste un dinero es una horterada. Poco hay que discutir sobre eso que tantas veces se estila en restaurantes de supuesto postín. El caso es que, quien pueda o quiera darse un capricho estas fiestas, debería probar este caviar ahumado fruto de la colaboración de Real Caviar con Rooftop Smoke House.

Un producto único elaborado de forma artesanal por estos ahumados barceloneses y que sale por 54 euros la lata pequeña. Claro que, ahora que has descubierto el catálogo de Rooftop Smoke House, no deberías salir de allí sin, por lo menos, una mantequilla ahumada y el pastrami. Tus Navidades acaban de mejorar mucho.

Cardo de Navarra

Y lo mismo hablamos de caviar que de cardo. De hecho, este producto es un clásico en los platos navideños de Navarra, Aragón y otras zonas. Es verdad que limpiarlos no es sencillo y requiere algo de tiempo, justo lo que ahora mismo no tenemos.

La solución llega de la mano de Gvtarra que, entre su amplia gama de conservas vegetales, siempre guarda un lugar destacado para el cardo, una de sus estrellas en esta época. Además, este año se han animado con un lote de cardo rojo acompañado de AOVE navarro con el que montar una deliciosa ensalada en un momento.

Un menú a base de productos de pato

El pato es otro de los productos clásicos de la Navidad. Martiko, además de su foie y jamón, ofrece también la opción de diseñar un menú completo a base de los productos de este animal (magret, muslos, solomillo…), así como algunos ahumados de trucha o bacalao que también ofrece en su catálogo gourmet.

Los platos llegan listos para rematar y emplatar con salsas, y los entrantes incluyen sugerencias para preparar alguna receta fácil con ellos. Perfecto para quienes quieran lucirse estos días pero sin complicarse en la cocina.

Que no falte el jamón bien cortado

¿Hay sitio en la mesa para un plato de jamón? Siempre. Pocas cosas más sencillas y agradecidas para que se note que el  menú es de un día especial. Eso sí, además de un buen jamón, es importante cuidar el corte.

Para quienes nos somos expertos en el manejo de cuchillo jamonero, los sobres con el jamón ya loncheado son un invento maravilloso. Por ejemplo los de Iberic Box, que vienen ya listos en diferentes packs que solo tendremos que abrir -un rato antes de consumir- y a la mesa.

De postre, turrón helado

Desde que descubrimos Esneu y sus helados artesanales, se han convertido en el postre perfecto de muchas comidas. También en Navidad, donde su helado de turrón -para algo son de Alicante- nos parece el cierre perfecto de un menú. Ojo, que si alguien quiere poner al lado de este helado una tarta, panettone, roscón o lo que se tercie, nosotros también nos apuntamos a eso.

Además del de turrón, merece la pena echarle un vistazo a otros sabores como el de café, el de mango o, si se trata de refrescar un poco tras tanta comida, el de yuzu.

Ideas gourmet para regalar estas Navidades

Con este 2021 tan intenso que ha tocado vivir y la traca final que, por lo visto, nos está preparando, darse algún que otro capricho con los regalos está más que justificado. Y, como siempre defendemos por aquí, si son de esos que se comen, mucho mejor.

Así que, como cada año, pensando en quienes anden buscando ideas de última hora para Navidad o ya anden con la carta a los Reyes, aquí van unas cuantas propuestas gourmets para todos los presupuestos. Desde los siempre recurrentes vinos o ibéricos, a frutos secos, pan, aceite o cursos de cocina.

Pistachos gourmet

Igual pistachos no es lo primero en lo que uno piensa al escribir la lista de regalos. Pues mal hecho, porque es una idea de lo más original, sana, rica y, en este caso, bonita. Y es que la firma Mavis le ha dado una vuelta a este fruto seco y lo presenta en unas cajas preciosas y con variedades tan sugerentes como al azafrán, al limón y sal marina o dulces. Una caja con 3 variedades sale por unos 28 euros.

Pan con Estrellas Michelin

Regalar pan  igual a alguno le suena a posguerra, pero la verdad es que encontrarnos la mañana de Navidad con una caja repleta de panes y bizcochos de El Cenador de Amós nos parece difícil de superar. Desde hace ya tiempo, este restaurante cántabro con 3 Estrellas Michelin tiene panadería propia y envío a todo el país. Quienes quieran el lote especial de Navidad tendrán que darse muchísima prisa, pero tienen diferentes packs como el Con mucha miga que, por 50 euros, incluye 5 panazos.

Buen vino

En un alarde de originalidad, en esta lista no podía faltar algo de vino. Las opciones son infinitas -estamos preparando también nuestra particular lista para maridar las Navidades-, pero este kit de Cepa21 nos ha parecido que tiene todo lo necesario para ser un gran regalo: dos botellas del siempre estupendo Malabrigo, un decantador, un sacacorchos y todo ello en una bonita caja, perfecta para que aparezca bajo el árbol. Cuesta menos de 80 euros.

Aceite magnum

Otro clásico en nuestras ideas para regalar: aceite bueno. El AOVE es uno de esos lujos a los que estamos muy acostumbrados y posiblemente no le damos el valor que merece. Así que la idea de Palacio de los Olivos nos parece muy buena: presentarlo en una botella magnum que nos recuerda que estamos ante un producto gourmet. Uno de los mejores aceites picual del mundo en gran formato y por menos de 40 euros.

Descubre la dukkah

Otro de esos regalos perfectos para quienes busquen algo original: estos bonitos botes de dukkah. ¿Y eso qué es? Básicamente una mezcla de especias y frutos secos capaces de convertir casi cualquier plato (ensaladas, cremas, bizcochos…) en algo mucho más rico. El pack de tres variedades sale por menos de 13 euros, así que estamos ante uno de esos regalos buenos, bonitos y baratos que tanto nos gustan.

Ibéricos, claro

Tenemos el pan, el aceite, el vino… ¿qué nos falta? Efectivamente, algunos ibéricos. Desde Guijuelo, Salamanca, las propuestas de Julián Martín se adaptan a todos los bolsillos. Vaya, que si no llega para un jamón o una paleta 100% ibérica, sus sobres con jamón ya cortado son una excelente opción, así como los packs con su excelente lomo ibérico. A partir de 35 euros podemos hacer un gran regalo.

La esencia de Rioja

Vila Albina es una de esas bodegas que no necesitan presentación. Referente en Rioja y con una relación calidad-precio magnífica, esta vez hemos apuntado alto para quedarnos con su Essencia, su vino más exclusivo, que llega en un bonito cofre que invita a realizar en casa una cata para descubrir los aromas que también podremos encontrar en la botella de su reserva 2011.  En su tienda oficial, ahora mismo se puede encontrar por unos 180 euros. Sí, un regalo para los que se hayan portado muy bien.

Sal y trufa

La marca de especias Carmencita cumple 100 años. Una excusa perfecta para acordarnos de su amplísima gama de productos que en estas fechas también incluye packs especiales pensados para regalar a los cocinillas de la casa. Sí, a muchos un molinillo o un lote de especias nos parece un gran regalo. Y a muy buen precio, como este pack de sal con trufa y azafrán que sale por menos de 8 euros. También hay versiones de molinillos gigantes que lucen mucho.

Té navideño

Té de turrón o de marron glace. Solo falta añadir una taza con motivos invernales y una manta para tener una escena de los más navideña. Tal vez por eso estas ediciones especiales Christmas Delights de Tea Shop (a partir de 16 euros los packs de 3 variedades) son de esas ideas que nunca fallan para regalar.

Un curso de cocina diferente

Lo de regalar libros de cocina y recetas siempre nos parece una buena idea. Pero si queremos algo más práctico que teórico, en OhleChef ofrecen cursos de cocina online muy interesantes. Por los temas y, sobre todo, porque envían los ingredientes previamente para que, el día del curso, se pueda ir preparando la comida a la vez que el chef que lo imparte. Por ejemplo, para estas fechas han programado uno de roscones de reyes que puede ser un gran regalo por partida doble: para quien lo recibe y para quienes anden cerca que, claro, tendrán que catar los roscones que preparará en el taller. Casi cuenta como auto-regalo, sí.

Manchado de Jabugo: probamos uno de los jamones más exclusivos del mundo

Ibérico, Jabugo, pata negra… Se acerca la Navidad y con ella la temporada en la que más jamones se compran. Y en la que más dudas surgen respecto a una terminología que, más allá del sistema de etiquetas de colores, sigue siendo un tanto confusa para la mayoría de clientes.

Hace tiempo explicamos de forma muy sencilla cómo no perderse con tanto nombre. Sobre todo teniendo en cuenta que no son pocos los fabricantes que a veces juegan al despiste para vender lo que no es. Básicamente, en lo que hay que fijarse es en que sea ibérico -si el presupuesto lo permite y es lo que queremos-, y el color de la etiqueta nos dirá el tipo de animal y su crianza. Es verdad que hay vida más allá del ibérico y, por ejemplo, en Teruel abanderan su propia denominación de origen de cerdo blanco, con piezas muy interesantes y a precios más ajustados.

¿Todos los 100% ibéricos son pata negra? Suele ser uno de los rasgos que distingue a estos animales, aunque hay una excepción: el Manchado de Jabugo, una raza ibérica que no solo tiene la pata blanca, sino que pasa por ser uno de los jamones más cotizados del mundo.

Hay muy pocos, así que son muy caros, nos explica Manuel López, responsable de Reserva Ibérica. De hecho, solo hay dos criadores que trabajen con este tipo de animales, fruto de un antiguo cruce de cerdo ibérico con una raza inglesa.

Se trata en realidad de una estirpe dentro del cerdo 100% ibérico y su exclusividad hace que los precios de cada jamón -quienes consiguen hacerse con uno- se disparen.

Así que es todo un lujo poder ver cómo se empieza uno y, claro, probarlo. Estamos en una cata con cinco piezas de diferentes añadas y orígenes, descubriendo que hablar de un jamón ibérico de forma genérica tiene tan poco sentido como hablar de un vino español en general o incluso de un Ribera sin tener en cuenta las uvas, la bodega, el año…

Pero, volviendo al Manchado de Jabugo, el precio de una pieza como la abierta para la cata puede rondar los 4.500 euros. Un ibérico 100% de Guijuelo y de un peso similar costaría unos 600 euros.

¿Está justificada esa enorme diferencia de precio? ¿Somos capaces de distinguir un jamón ibérico muy bueno de uno excepcional por su raza?

Evidentemente, estamos ante un jamón excepcional, de sabor intenso, complejo y, lo que es más interesante, diferente a cualquiera de los otros ibéricos que hemos estado catando. Como ocurre otras veces, saber el precio condiciona el paladar y predispone a buscar esa excepcionalidad que explique el ticket.

Pero en realidad no se paga por eso, sino por la rareza y la exclusividad. Pocos animales, un tipo desconocido y difícil de encontrar. La comparación con el Kobe japonés -nunca nos ha parecido, ni de lejos, la mejor carne del mundo, más allá de su precio e historia- puede ayudar a entender de lo que estamos hablando.

De hecho, en una cata a ciegas nos costaría mucho quedarnos con este Manchado frente a un buen 100% ibérico convencional. O tal vez sí, llevados por esa búsqueda de lo diferente o de lo que no somos capaces de identificar, pero seguramente no si al abrir los ojos nos explican la diferencia de precio.

En cualquier caso, quienes tengan curiosidad por probarlo, en Reserva Ibérica nos cuentan que han conseguido algunas piezas, con lo que en sus tiendas de Barcelona es posible que ofrezcan alguno de ellos al corte, junto a la más de media docena de jamones que suelen tener abiertos.

Caviar de beluga hecho en España

Todos lo hemos oído alguna vez y sabemos que es uno de los productos más caros del mundo. Pero lo que seguramente menos sepan es que el esturión beluga con el que se elabora el caviar más codiciado está prácticamente extinguido. Y que hay un exitoso proyecto para recuperarlo y criarlo en cautividad que no es ruso o iraní -lo primero que se piensa al hablar de caviar caro- sino granadino.

Sí, caviar de beluga made in Spain de la mano de Caviar Riofrío, que recientemente anunciaba el nacimiento en cautividad en sus instalaciones en Loja (Granada) de los primeros esturiones beluga en cautividad.

Una veterana empresa creada en los años 50 y dedicada inicialmente a la cría de truchas, pero que en la década de los 80 apostó por el esturión. Puede sonar exótico, pero se trata de una especie que en su momento había sido habitual en el Guadalquivir, que fluye muy cerca de las instalaciones de esta compañía que, por cierto, acaba de ser adquirida por el Grupo Osborne.

Posiblemente esa es la noticia empresarial del momento en el sector de la gastronomía de lujo. No así para los biólogos de Caviar de Riofrío, más centrados en seguir el crecimiento de los primeros ejemplares de beluga (husa-husa, la especie más grande de los esturiones) que han conseguido reproducir en cautividad.

Con un precio de casi 8.000 euros el kilo de caviar de esta variedad, evidentemente se trata de una gran apuesta económica que va mas allá de la subsistencia de esta especie, en peligro de extinción y cuya pesca está prohibida desde hace décadas. De hecho, la inmensa mayoría del caviar que se consume en el mundo proviene de criaderos de esturiones y, en el caso del beluga, el salvaje es ilegal desde hace tiempo.

¿Pensando en ahorrar de aquí a Navidad para darse el capricho de una cucharada de caviar beluga granadino? Es posible, aunque no será de estos esturiones que ahora se han reproducido en cautividad, porque habrá que esperar entre 15 y 20 años para poder extraer sus huevas.

De todos modos, que no cunda el pánico porque el capricho en cuestión sigue siendo posible. La producción de beluga es mínima, pero también se ofrece y, además, éste puede presumir de ser el primero del mundo con certificado ecológico. ¿Precio? 780 euros la lata de 100 gramos. Para paladares menos exquisitos o que lo mismo les de un beluga que un Acipenser naccarii (la especie de esturión más habitual), por menos de 50 euros es posible conseguir una lata de 15 gramos.

Cinco estupendos aceites de oliva para aliñar tus ensaladas de tomate


Es verdad que no todos los tomates son de verano. Y que hay variedades estupendas a lo largo de todo el año. Pese a ello, son estas semanas de verano cuando es mucho más fácil encontrar tomates ricos y a buen precio. Tomates de esos que casi dan ganas de comerse a mordiscos y que cortados y aliñados no necesitan mucho más para convertirse en la mejor ensalada.

Así que hemos querido aprovechar el momento más tomatero del año para recopilar unos cuantos AOVE (aceite de oliva virgen extra) que hemos podido probar últimamente y que nos parecen la compañía ideal para esos tomates feos -viva la fruta y la verdura fea- y bien maduros que nos animan el verano.

Como siempre, recordamos que no es esta ni pretende ser una selección de los mejores sino simplemente una lista de algunos que hemos probado últimamente, nos han gustado mucho y nos parece que pueden caerle estupendamente a una buena ensalada de tomate.

Lacrima Olea

La Cooperativa de Godall (Tarragona), en marcha desde 1949, ha hecho un excelente trabajo con su aceite Lacrima Olea. Con una presentación muy cuidada, trabajan con variedades de aceituna relativamente desconocidas, como por ejemplo la morruda, la farga o la sevillenca.

Además, su reivindicación de los olivos milenarios y del aceite que producen es realmente interesante, aunque en este caso nos vamos a un producto realmente exclusivo que ronda los 30 euros el medio litro. Las variedades más normales se pueden comprar en su propia tienda online por entre 8 y 9 euros el medio litro.

L’Amo

Hace tiempo que le seguimos la pista a Aubocassa. Concretamente desde que pudimos visitar sus olivos en Manacor (Mallorca) y descubrir el fabuloso aceite de oliva virgen extra que elaboran allí. L’Amo es una de las referencias de esta casa que asegura usar 8,5 kilos de aceituna para elaborar un litro de su AOVE.

Elaborado con arbequina y un toque de picual -ambas recolectadas entre octubre y noviembre del pasado año-, estamos ante un aceite con mucha personalidad y cierta potencia pero sin resultar agresivo ni tapar el sabor de, por ejemplo, la ensalada de tomate de la que estamos hablando. La botella de medio litro ronda los 16 euros.

Finca La Torre

Una de las marcas más conocidas cuando se habla de los mejores aceites del país no podía faltar en esta improvisada y casera cata de AOVE ante los tomates que hemos distraído de la huerta familiar aprovechando las vacaciones.

Cerca de Antequera (Málaga) elabora sus aceites Finca La Torre, principalmente con variedades hojiblanca y arbequina. Se presentan tanto en formato monovarietal como en un coupage que incluye también un toque de cornicabra.

En versión botella o lata -un formato que luce menos, pero muy interesante para su conservación-, todos ellos lucen el sello de producción ecológica. El medio litro ronda los 30 euros.

Bargalló Ecológico

Para quienes se estén asustando un poco con los precios -hablamos de aceites premium-, tenemos una opción algo más económica pero también muy interesante: el nuevo AOVE ecológico de Bargalló.

Se trata de la primera referencia con certificación ecológica de esta veterana empresa catalana (dedicada al aceite desde 1850), que se suma así a la que, sin duda, es una de las grandes tendencias del momento.

Aunque en su catálogo también ofrece algunos monovarietales, en este caso se trata de un coupage. Echamos de menos, eso sí, algo más de información en la botella sobre las variedades usadas. La botella de 750 ml se puede encontrar por menos de 9 euros.

Palacio de los Olivos

Reconocido varias veces entre los mejores aceites de oliva del mundo, Palacio de los Olivos tiene sus olivares y almazara en Campo de Calatrava (Ciudad Real).

Aunque la picual es su especialidad y el monovarietal que elaboran con esta aceituna es realmente excelente, este 2021 se han estrenado también con una variedad a base de arbequina que resulta perfecta para quienes prefieren aceites más suaves, ligeros y frescos. A nosotros nos encanta su picual, la verdad, pero lo cierto es que los tomates se llevan muy bien también con esta arbequina.

La botella de medio litro se puede encontrar por menos de 10 euros.

‘Kit hummus’, o cómo vender garbanzos cocidos tres veces más caros

Somos de los que creemos que existe un infierno gastronómico especial para los que repiten incesantemente que el hummus Hacendado es una maravilla. De los que defienden que un buen hummus casero es fácil de hacer y difícilmente superable por uno de bote. Así que, de entrada, estamos totalmente a favor de comprar unos garbanzos cocidos, añadir el resto de ingredientes y darle a la batidora.

Hechas las aclaraciones pertinentes, no sabemos si la idea de Luengo es una tomadura de pelo o merece el premio al mejor marketing del siglo. Y es que esta marca ofrece un producto denominado “kit hummus” que, básicamente, es un bote de 300 gramos de garbanzos cocidos en conserva y un pequeño sobre con especias para sazonar.

“Auténtico hummus en solo 2 minutos”, reza el maravilloso pack que se vende por 1,65 euros. Un kit para hacer hummus por ese precio, nada mal, ¿verdad? ¡Eso es lo que ellos quieren que pienses, incauto!

Porque resulta que en este formato los garbanzos en cuestión salen a 5,5 euros el kilo, mientras que un bote normal y corriente de la misma marca, el mismo kilo de garbanzos anda por los 1,6 euros.

¿Es o no una jugada maestra de la gente de marketing? ¿Verdad que merece una medalla de oro a esa interminable batalla de todas las marcas por tratarnos como auténticos idiotas mientras hacemos la compra?

A ver, seguro que es algo más que garbanzos, nos dijimos al descubrir recientemente el invento en la redes sociales. Además, para hacer un hummus hace falta un poco de tajini -o mucho, si queremos que quede más rico, de nada por el truco- y esta pasta de sésamo sí que es algo más cara.

Nuestras esperanzas de dar con el truco que explicara el precio del kit se desvanecieron al ver el vídeo de la marca en el que explican cómo prepararlo. Lo más parecido a tajini es el sésamo que por lo visto incluye el sobre sazonador del kit. De hecho, el aceite de oliva que hay que añadirle corre por tu cuenta, no viene incluido en el maravilloso pack de Luengo.

Dicho todo esto, y asumiendo que se trata de una magistral tomadura de pelo, si este kit es la excusa que algunos necesitan para comer más legumbres y hacer su propio hummus, bienvenido sea. Aunque para ello haya que pagar los garbanzos más caros.

Una salsa con 3 Estrellas Michelin para las patatas fritas

¿Se puede pensar en alta cocina también a la hora del aperitivo? Sin duda. Pero no ya a base de delicados productos gourmet o como inicio de uno de esos largos menús degustación, sino también con algo tan sencillo como unas patatas fritas.

Así lo defiende la chef Elena Arzak, que ha colaborado con la marca Lays Gourmet para crear una salsa que eleve el momento del aperitivo a otra categoría. Que sí, que unas buenas patatas fritas no necesitan mucho invento para animar ese picoteo antes de la hora de comer. Y muy cierto también que las colaboraciones de grandes cocineros o cocineras con marcas a veces salen regular.

Pero el caso es que esta salsa de Elena Arzak -responsable del restaurante Arzak, con 3 Estrellas Michelin- está realmente buena. Bastante densa y con un sabor potente que, si nos pusiéramos finolis, definiríamos como umami, aquí manda el sabor marino.

Así lo explica la chef, que ha usado para esta singular salsa aperitivo mejillones escabechados -que aportan densidad y ese toque avinagrado que tan bien sienta a las patatas-, guindillas y un toque de alga nori.

Y la combinación de sabores tiene mucha lógica, como bien sabrán los que ya han probado a poner sobre unas buenas patatas fritas de bolsa -con cierta consistencia, para que aguanten bien- unos mejillones de lata bien escurridos y unas piparras cortadas.

Esta salsa aperitivo gourmet es una edición limitada aunque, según podemos comprobar, todavía es posible comprarla. El kit de la salsa con un par de bolsas de patatas fritas Lays Gourmet sale por unos 10 euros.

Chocorrezno, el chocolate con torreznos de Soria existe (y tenemos muchas ganas de probarlo)

Nuestro radar de mezclas raras acaba de volverse loco al descubrir que desde hace unos días existe el chocolate con torreznos. Un invento de la firma El Beato que llega, claro, desde Soria, y que quiere llevar eso del dulce-salado a una nueva dimensión.

¿Pero cómo es posible que esto no existiera antes? Porque, por mucho que la mezcla pueda parecer una aberración a alguno, pensándolo bien tiene toda la lógica.

No solo por aquello de que si combinas dos cosas ricas sale una tercera buenísima -a veces funciona regular, cierto- sino porque lo de mezclar chocolate con sal y aceite es muy viejo. Y un postre delicioso que se mantiene en muchos lugares.

Pero esto es grasa de cerdo, cierto. Como la manteca que se ha usado de toda la vida en repostería o los chicharrones que, por ejemplo, se estilan tanto en la coca catalana.

Además, ya hemos visto cosas similares: el turrón con patatas fritas que las Navidades pasadas escandalizaba a quienes no lo habían probado -estaba bueno, la verdad- o incluso el chocolate con morcilla que hace años pensaron en Burgos y que tampoco está nada mal.

Según leemos, este nuevo chocolate de torreznos es fruto de un largo trabajo de investigación para poder integrar ambos ingredientes. Y las primeras pruebas -explican sus responsables- han sido un éxito en Soria, así que ahora el plan es llegar a todo el mercado nacional.

Los fans de los torreznos y el chocolate seguro que están dispuestos a darle una oportunidad. Por ahora, ya se puede comprar online en versión de chocolate negro o con leche y con un precio de unos 4 euros la tableta.

¿Inventazo o guarrindongada? Nosotros lo tenemos claro.

Vuelve el mítico Frigurón (más o menos)

Que por aquí somos muy fans de los helados vintage no es ningún secreto. La Comtessa nos parece la obra cumbre de la heladería industrial, y que haya recuperado su nombre, una de las noticias de la década. Así, sin exagerar.

Pero si hablamos de helados míticos de los 80 -al menos para los que fuimos niños en aquella época- el Frigurón ocupa un lugar destacado. Su genial nombre, su forma de tiburón, su color azul y sabor indefinido lo han convertido en una pieza indiscutible de la historia de la heladería española.

Además, hablamos de un helado de hielo. Nada de cremosidades son sabor a yogur -ejem- como el Frigopie. Esto era hielo puro que, como las madres de la época nos advertían, era capaz de provocarnos una gripe instantánea solo con acercarnos a él.

Pues tenemos una buena noticia y otra regular. La buena es que el Frigurón ha vuelto al catálogo de la marca. La regular es que no en forma de helado, sino como un flash (o polo-flash, o polo-flan… hasta la RAE dudaba), haciendo equipo con otros sabores históricos de Frigo como el citado Frigopie, el Drácula, o los Popeye de naranja o limón.

Reconocemos que es un poco decepcionante, aunque si se trata de un estudio de mercado para ver la aceptación y luego recuperarlo de verdad, aceptamos el juego. El caso es que había que probarlo y, por suerte, en el supermercado los tenían a menos de 2 euros el pack de 10 flashes, 2 de cada uno de los sabores. Se venden, claro, sin congelar.

Empezamos la cata con el Frigurón, en realidad, el único que se ha recuperado porque tanto el Drácula como el Frigopie siguen a la venta. Primer detalle a tener en cuenta: son muy pequeños. En realidad, bien, porque evidentemente no estamos ante lo que sería un producto sano, así que mejor poco.

El color azul intenso cumple con las expectativas. ¿El sabor? Pues reconocemos que tenemos un vago recuerdo de aquel helado lanzado en el 83, pero sus intenciones tropicales sí que parecen ser similares a las de la época. Después de todo, aquel también era un hielo con sabor.

La cosa se complica con el Frigopie porque reproducir en forma de hielo el punto cremoso es complicado. Con el Drácula, el sabor está bastante bien conseguido -cola, fresa y vainilla-, pero pierde la gracia de la parte de helado de vainilla y la textura de la fresa. Pero vaya, que a menos de 20 céntimos el polo tampoco podemos pedir un helado de los Roca.

En cualquier caso, los heladeros más nostálgicos ya tenemos con qué refrescar las tardes de verano.