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Thermomix abre su propio restaurante en Madrid

El robot de cocina más conocido del mercado cumple medio siglo. Hace 50 años llegó al mercado el famoso Thermomix, y desde entonces ha sido parte de la cocina de muchas casas, codiciado producto en el mercado de segunda mano, e instrumento imprescindible en muchos restaurantes. Cinco décadas, eso sí, y seguimos sin saber que se dice el Thermomix y no la Thermomix.

Y para celebrar su aniversario, Vorwerk -la empresa detrás de este robot- ha decidido abrir Cincuenta, su propio restaurante en Madrid. “El único del mundo -señala la compañía- en el que se cocinará solo con Thermomix“.

Pero no entra en los planes de Thermomix pasarse a la hostelería, porque Cincuenta es un restaurante efímero que solo estará abierto durante seis días. Concretamente del 21 al 26 de octubre en la calle Montesa 39 de la capital, donde se servirá un menú degustación en el que todos los platos se elaborarán con este aparato.

Un menú que, además, quiere ser un recorrido por la gastronomía de las cinco décadas de historia de Thermomix a través de platos que enlacen con el recetario de aquella época y también diferentes decoraciones acordes con cada una de estas décadas.

“De los platos con nombres cortos a los que no caben en un tuit”, reza uno de los lemas de presentación de este restaurante efímero en el que también prometen tener mucho protagonismo los diferentes modelos del Thermomix que se han ido presentando a lo largo de los años.

En total se han presentado un total de 10 versiones hasta la actual TM6. De todos modos, aunque la primera se presentó en 1961, a España este invento no llegó hasta la década de los 70.

Estas son las bodegas más bonitas de España (según ‘The World’s Best Vineyards’)

Bodega Herederos de Marqués de Riscal

Para muchad bodegas el enoturismo se ha convertido en una parte importante de su negocio y, sobre todo, de su imagen de marca. Hay algunas que, de hecho, al nombrarlas, no solo pensamos en los vinos que elaboran, sino en el lugar donde se hacen, convertido por sí solo en un destino turístico de primer orden.

Que sí, que lo importante es el viñedo y el terruño, no el arquitecto famoso que te diseñe la bodega, las experiencias enológicas que ofrezcas o la historia de tu sala de barricas.

Pero el potencial económico de este tipo de turismo para países productores como España es innegable. Y para cualquier aficionado al mundo del vino, visitar una bodega es siempre -o casi siempre- una experiencia interesante.

De hecho, hasta existen unos premios que valoran las bodegas desde esta vertiente: lo bonitas, espectaculares y atractivas que resulten a la hora de visitarlas. Y en la última edición de los The World’s Best Vineyards hay unas cuantas españolas en esta lista que escoge las 100 más bonitas del mundo a partir de la opinión de más de medio millar de expertos en la materia.

Según este ranking, la bodega Zuccardi Valle de Uno (Mendoza, Argentina) encabeza la lista, pero ojo porque en el puesto número dos ya hay una bodega española: Herederos de Marques de Riscal, en La Rioja. Sí, esa diseñada por Frank Ghery y que algunos cariñosamente llaman el Guggenheim del vino.

Bodega Tío Pepe en Jerez

También Tío Pepe (Jerez) se cuela en el top 10 de esta lista, ocupando el puesto número 9. La centenaria bodega de González Byass, además de ofrecer visitas que recorren la historia de sus vinos generosos, cuenta con un nuevo hotel dentro de sus instalaciones que puede presumir de ser el primer sherry hotel del mundo.

Además de estas dos, otras cinco bodegas del país figuran en esta lista y, si hacemos caso al criterio de selección, serían por tanto las más bonitas de España y de las mejores del mundo desde el punto de vista del enoturismo.

La de Familia Torres (Penedés, Barcelona) se sitúa en el puesto 26, seguida de cerca por la Bodega Abadía Retuerta (puesto 32), en Ribera del Duero. De nuevo, una bodega con hotel (Abadía Retuerta Le Domaine), con fama además de ser uno de los más exclusivos del país.

Pinacoteca en Bodegas Tradición.

Muy cerca, también en Ribera del Duero, Pago de Carrovejas figura en el puesto 82, y de nuevo vuelta a Jerez para visitar Bodegas Tradición, que aparece en el puesto 85. Cierra la lista otro clásico riojano: Marqués de Murrieta, en el puesto número 100.

Los mejores pintxos veganos de Bilbao

Aunque para algunos combinar vegano y Bilbao en la misma frase pueda sonar a chiste y siempre piensen en grandes chuletones o en cazuelas de bacalao al hablar de la capital de Bizkaia (y del mundo), las barras de pintxos y cocinas de la ciudad dan para mucho más que esos ricos tópicos.

De hecho, uno piensa en pintxos de Bilbao y entre los primeros de la lista seguro que figuran el histórico grillo (patata, lechuga y cebolla) o los champis del Motrikes. Cero proteína animal por ahí.

En cualquier caso, hace unas semanas Bilbao celebró la primera edición del concurso de pintxos veganos del Casco Viejo y ya se conocen los ganadores. La Olla de la Plaza Nueva, el Ondori Botxo y el Restaurante Víctor Montes han conseguido el premio Zazpikaleak, el premio a la creatividad y el premio del público.

El primero de ellos -en la imagen superior- es un falafel con esfera de yogur de pepino confitado, emulsión de tahini de sésamo y ajo negro.

El más creativo ha sido el elaborado por el Ondorio Botxo: un nigiri gunkan de tapenade de oliva negra, tratar de hongos y espuma de coco y cilantro con nabo daiko. Los de Bilbao ya se sabe que nacen donde quieren y también pueden hacer pintxos que parecen japoneses.

Por su parte, el de Víctor Montes -uno de los clásicos de la Plaza Nueva de Bilbao- ha sido elegido como el mejor pintxo vegano por el público.

Se trata de uno a base setas shimeji blancas y marrones, setas de cardo, setas shitake, zanahorias baby, reducción de salsa teriyaki con soja, tamarindo, limón, tofunesa de mostaza, rabanito, brotes de brócoli y yuca. Nada menos.

Efectivamente, no hace falta ser vegano para que suenen estupendamente y den ganas de pasarse por allí a probarlos.

Esto cuesta alquilar la cocina de Julia Child en la Provenza

Decir que es uno de los sueños recurrentes de cualquier aficionado a la cocina tal vez sea pasarse. Pero lo cierto es que poder cocinar en la misma cocina que utilizó durante años la mismísima Julia Child en la Provenza nos parece algo maravilloso.

¿Fetichismo gastronómico? Tal vez, pero es que, con o sin Child, lo cierto es que es una cocina preciosa. Y localizada en una casa, La Pitchouneque ella y su marido construyeron y usaron como residencia de verano durante tres años, y a la que también nos iríamos unas semanas mañana mismo.

Se trata de una pequeña propiedad (tres dormitorios) que parece sacada de una postal de la Provence y cuyo principal atractivo es, sin duda, la cocina que ocupa una pequeña casa independiente junto a la principal. Está tal cual la dejo Julia Child, prometen sus actuales propietarios. En las fotos vemos una cafetera Nespresso, así que suponemos que algún nuevo electrodoméstico sí se ha incorporado al menaje.

Pero el espacio, la decoración, las cazuelas y sartenes de cobre colgadas siguen tal cual. De hecho, la cocina de Le Peetch -así se conoce esta casa, que incluso tiene entrada propia en la Wikipedia– fue diseñada como una réplica de la que Child tenía en su casa en Cambridge (Massachusetts). En 2015 salió a la venta y, según leemos, se pedían 860.000 dólares por ella.

¿Pensando en pasar unos días cocinando y releyendo las recetas de Julia Child en este paraíso gastronómico? Pues, sorpresa, no es sencillo ni mucho menos barato. La mayoría del año funciona como una exclusiva escuela de cocina a la que, básicamente, estadounidenses con dinero van a pasar unos días para aprender cocina francesa.

No las recetas de Child, matizan quienes gestionan esta exclusiva escuela, aunque es evidente que el espíritu de esta gran cocinera y divulgadora lo impregna todo en esta casa.

También las tarifas, porque en Courageous Cooking School los cursos con estancias de 6 días (5 noches) cuestan a partir de 6.000 dólares. En habitación compartida, más concretamente. Con barra libre de vinos franceses, eso sí.

Otra posibilidad es alquilar directamente toda la casa. Encontrarla disponible no es nada fácil, porque solo se ofrece durante unos pocos meses al año en las temporadas de verano e invierno. De hecho, la propiedad también está disponible en Airbnb, y aunque se habla de un precio a partir de 650 dólares por noche, la realidad parece un poco diferente.

Según se puede ver en la propia web, ya están cerrando reservas para 2023 y apuntando propuestas de fechas para 2024, y el precio de un pack de 6 noches con servicio de cocina, vinos y demás sale por, ejem, 18.000 euros.

Una aplicación de citas abre su propia cafetería

¿Cuál es el mejor lugar para una primera cita? ¿Café a media tarde, barra de bar, directamente una cena? La popularización de las aplicaciones de citas ha añadido un plus de complejidad a la clásica primera cita que, en estos casos, será entre personas que nunca antes se habían visto.

Así que Bumble -una aplicación de citas que se define como pensada para que las mujeres den el primer paso- ha tenido una idea: abrir su propia cafetería para facilitar este primer encuentro.

No se trata solo de crear un espacio agradable para un primer café y charla, sino que Bumble Brew -así se llamará este local que abrirá este verano en Nueva York- también será un lugar seguro para esa primera cita con alguien que, en realidad, es por el momento un desconocido.

Aunque originalmente su apertura estaba prevista para 2019, primero los retrasos con los permisos de las obras y después la pandemia han pospuesto la inauguración hasta ahora. También el enfoque del negocio que, aunque sigue estando firmado por la citada aplicación de citas, también se plantea como una cafetería y bar de vinos para tomar algo o incluso una reunión.

Si de estar bien acompañados se ocupa, en teoría, Bumble, la oferta gastronómica es cosa de Pasquale Jones, un grupo de restaurantes especializados en comida italiana. No hay pistas por ahora sobre la carta, pero en su momento se aseguraba que se evitarían platos de esos que te pueden complicar una primera cita.

¿Por ejemplo? Hamburguesas y espaguetis, explicaban hace más de un año los responsables del proyecto. Cabe suponer que por la posibilidad de acabar con media hamburguesa y su salsa encima al comerla con las manos -o descubrir que has quedado con alguien que pretende comerla con cuchillo y tenedor, que sería peor- y espaguetis, por aquello de sorberlos.

¿El televisivo restaurante de First Dates trasladado a la vida real? Algo así. Pero sin cámaras, claro. Veremos si alguno de esos entrepeneurs que siempre andan buscando nuevas ideas para un restaurante se animan con algo parecido.

‘Vicio’, así es el “Starbucks de las hamburguesas” creado por un ganador de MasterChef

Hace meses que la marca funciona sirviendo hamburguesas a domicilio por todo Barcelona y, según nos cuentan, con un éxito más que notable y una media de 400 pedidos diarios. Tanto que ahora Vicio ha decidido dejar de ser uno de esos restaurantes virtuales para estrenar local en Barcelona.

Es el primero de esta casa creada por Aleix Puig, ganador de MasterChef 7 y que da la vuelta a la estrategia tradicional: montar un restaurante y luego pensar en el servicio a domicilio. “Ahora podemos ver si la marca funciona, hacer números y a partir de ahí pensar si tiene sentido un local y la inversión necesaria”, nos explica Puig mientras, alrededor, se ultiman los detalles del local, pocas horas antes de abrir.

Tiene las ideas muy claras, con un discurso más cercano al emprendedor que al de un chef convencional. Tal vez por eso, tras ganar el popular talent show gastronómico, no pensó en alta cocina o en Estrellas Michelin, sino que creó esta marca.

Porque Vicio, más que un restaurante es eso, una marca. Una start-up, que lo mismo sirve para unas hamburguesas que -tampoco lo descarta- una línea de ropa. Un marketing cuidado, imagen desenfadada y provocadora (“te damos lo tuyo” es uno de los lemas de la casa) y la búsqueda de un público joven son algunos de los pilares.

Comer una hamburguesa rica se da por hecho, pero tampoco es lo más importante. O lo único importante, porque asumen que, por mucha experiencia, marca y demás, la gente solo vuelve si le gusta.

Aunque empezaron también sirviendo pizzas, luego las retiraron del menú para especializarse en hamburguesas. Al estilo americano, nos explica, con pocos ingredientes, que se puedan comer en poco bocados -unos 7, dicen los cánones- con buen pan, carne, queso, alguna salsa y poco más. Una trufada es lo más exótico que ofrecen online y en el nuevo local donde, por cierto, estrenarán carta de batidos.

Unas hamburguesas que no quieren jugar a ser las más grandes, auténticas o gourmets. La batalla de Vicio va por otro lado. Una experiencia diferente alrededor de pedir y comer una hamburguesa, explica. “Starbucks tampoco inventó el café, pero sí cambió la forma de consumirlo y pedirlo”, señala.

¿El Starbucks de las hamburguesas? Puig sonríe al escuchar la pregunta, dejando claro que firma encantado esa comparación. Si desde casa y de la mano de Glovo ya llevan tiempo queriendo darle su toque especial a algo aparentemente tan poco atractivo como pedir y recibir una hamburguesa, la idea se refuerza en el local recién abierto en la calle Vía Augusta de Barcelona.

Pantallas gigantes para hacer el pedido casi igual que en la aplicación -será la única forma de pedir en el local, de hecho-, una barra corrida para quienes se animen a comer allí, cocina a la vista -quieren convertir la dark kitchen en bright kitchen– una inversión de un millón de euros, y un equipo de 30 personas involucrado en el proyecto.

Junto a este local en Barcelona y otro de verano en la Costa Brava, el plan de expansión es ambicioso, incluyendo también apertura en Madrid en septiembre y, después, más locales y más ciudades.

35 cm de diámetro y 60 segundos en el horno: así es la verdadera pizza napolitana

Dicen que cuando has comido una pizza en Nápoles nada vuelve a ser igual. Puede sonar un poco exagerado, pero teniendo en cuenta que la pizza es una de las comidas más versionadas y destrozadas del mundo, es fácil imaginar lo que pensarán muchos italianos en general, y napolitanos en particular, cuando se encuentran una de esas pizzas infames por ahí.

Para proteger el honor de la auténtica pizza napolitana, desde 1984 la Associazione Verace Pizza Napoletana cuenta con una serie de normas que deben cumplir quienes quieran presumir de pizza napolitana.

Además, se encarga de conceder el sello a las pizzerías que cumplen con estos estándares para certificar que en ellas -875 en todo el mundo- se puede disfrutar de una auténtica pizza napolitana. Algo que acaban de conseguir las pizzerías NAP, así que nos hemos acercado hasta uno de sus últimos locales en Barcelona (NAP Molino) para descubrir cómo funciona esto de la pizza napolitana.

En concreto son dos de las pizzas que elaboran en este y en otros locales de Barcelona, Madrid y San Sebastián las que han obtenido el certificado: la Margherita y la Marinara.

¿Y qué tienen de especial? Más allá de que están realmente buenas, cumplen las 8 normas marcadas por esta asociación napolitana y que afectan tanto a los ingredientes como a la elaboración e incluso la medida. Sí, la verdadera pizza napolitana no puede ser de cualquier tamaño: su diámetro debe ser de 35 centímetros  (entre 22 y 35 en realidad, según leemos en el extenso pliego de normas) y los bordes aireados y con una altura de entre 1 y 2 centímetros.

Otro dato que igual sorprende: la pizza pasa en el horno de leña y siempre encendido -esa es otra norma- solo entre 60 y 90 segundos. Suficientes para que la fina masa esté hecha, aunque aquí la destreza del pizzaiolo para conseguir que quede homogénea con unos giros y movimientos dentro del horno es clave.

Más normas: la masa madre tiene que ser de elaboración propia, esperar 24 horas para el levado de la masa y trabajarla de forma manual.

Y otra muy importante: se recomienda consumir la pizza nada más salir del horno. Pero si no es el caso, y aunque no esté aprobado por esta asociación napolitana, te dejamos por aquí el truco definitivo para recalentar la pizza sin estropearla.

Pero, pensándolo bien, mejor no comentar con un napolitano esto de recalentar la pizza. Y tampoco preguntar por el tema de la piña, claro.

El helado que une a Franco Battiato con Logroño

“Cuando murió Franco Battiato nos reunimos varios amigos y en mitad de la calle compartimos un helado que habíamos elaborado en su honor”, explica Fernando Sáenz, uno de los heladeros más conocidos de España y que ha convertido DellaSera (Logroño) en lugar de peregrinaje obligado para los amantes del helado.

Y lo que fue una simple reunión de unos pocos amigos acabó convertido en un sabor más de los que sirven en esta heladería. Los que vinieron lo compartieron en redes sociales y al día siguiente la gente venía a la heladería preguntando por el “helado Battiato”, recuerda Sáenz. El primer día se vendieron 200 helados de este nuevo sabor a base de un tipo de mandarina muy especial.

En homenaje a Silicia -la isla donde nació y vivió Battiato- y sus cítrico, Sáenz apostó por una mandarina sikuasa, que se considera como una especie ancestral, origen del resto de mandarinas. Una variedad japonesa que por aquí solo cultiva en su huerto valenciano Vicente Todolí.

El que fuera director de la Tate Modern de Londres ahora atesora la que posiblemente es la mayor colección de cítricos del mundo. Así que de allí, de Palmera (Valencia), viene esta mandarina de color verde y de producción muy limitada, lo que en cierto modo pone fecha de caducidad al helado Battiato.

Cuando se acabe el lote de mandarinas, se acabó el helado hasta la cosecha próxima. Queda para unas dos semanas más, calcula el que es posiblemente el heladero más conocido de Logroño -del país, en realidad- y fan del recientemente fallecido cantante italiano.

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Así es el nuevo espacio de Sevilla dedicado a la cerveza y la labor social

El centro de Sevilla vuelve a oler a cerveza. Así se presenta la Factoría Cruzcampo, que ocupa el histórico edificio donde la marca comenzó a producir cerveza en 1904 y que ahora abre sus puertas reconvertida en una espectacular microcervecería urbana.

Los maestros cerveceros Irene Pascual y Juan Jiménez son los encargados de las primeras creaciones de la casa, con guiños sevillanos en nombres e ingredientes, como La Descará, una cerveza de trigo con un toque de naranja y miel de azahar de Lora del Río.

Muy interesante también la Mijita, con muy poco alcohol (una mijita) pero sabor e intensidad. Son, aseguran, “cervezas con acento”, un guiño a la reciente y comentada campaña de la marca con Lola Flores.

Además de elaborar y servir estas cervezas frescas y sin pasteurizar, la oferta incluye catas a ciegas así como maridajes con tapas o con un menú degustación completo. Por ahora, solo entre semana y hasta las 6 de la tarde, que no se trata de hacer la competencia a la hostelería ni esto es un restaurante o un brew pub al uso.

De hecho, la vertiente cervecera es solo una parte secundaria de la filosofía de este espacio, que acoge la Fundación Cruzcampo y, sobre todo, sirve de escuela a los alumnos becados por la compañía. Son ellos los que crean y elaboran el menú en cocina, aprenden sobre el servicio en sala o el noble arte de tirar bien una caña.

También sobre marketing, proyectos y, en definitiva, todo lo necesario para poder dedicarse a la hostelería. Tras 10 meses de aprendizaje, los estudiantes -de 8 nacionalidades diferentes- realizarán prácticas este verano en establecimientos de todo el país.

Una interesante labor de apoyo a la inserción laboral de los más jóvenes y a la necesaria profesionalización en el mundo de la hostelería que, además, también se financiará gracias a este nuevo espacio: todo lo recaudado irá destinado a la Fundación Cruzcampo y, de hecho, durante 2021, por cada euro aportado por los clientes la compañía pondrá otros 10 más.

Tacos de oreja y calamar, la original propuesta de una de las mejores taquerías de Madrid

Los amantes de los tacos mexicanos en Madrid lo conocen desde hace tiempo, y es un clásico de esas listas que enumeran los mejores de la capital. De hecho, nos lo habían recomendando muchas veces pero hasta ahora no habíamos tenido ocasión de pasar por Mawey. 

Vaya, que a estas alturas no venimos aquí a descubrir nada, sino más bien a recordar o confirmar que, en esta casa, el tema taquero es una cosa muy seria. Buenas tortillas y rellenos que se salen de los clásicos recursos tex-mex para reivindicar la auténtica filosofía del asunto que uno aprende en México: todo es taqueable.

Y eso es lo que hacen Fernando Carrasco y Julián Barros en los dos locales de Mawey Taco Bar en Madrid (San Bernardo 5 y  Blasco de Garay 10), combinando ingredientes y salsas mexicanas, españolas y de otros países.

El resultado es sabroso y original a partes iguales. No es fácil quedarse solo con una de las propuestas de la carta. Los del gobernador tienen fama de ser la estrella de la casa y, a base de gambas, chile ancho, polvo de kilos y sobre una tortita de maíz morado, son muy recomendables. 

Pero quienes, como nosotros, sean de apuntarse siempre a lo más singular de la carta, no deberían perderse los tacos de oreja de cerdo y calamar con chipotle de Mawey. ¿Tacos con oreja de cerdo? Sí, un original mar y montaña a base de casquería, con la textura del calamar y el punto picante del chipotle que funciona muy bien.

A nosotros nos parece razón más que de sobra para pasarse por allí pero, por si hace falta alguna otra excusa, resulta que este domingo (6 de junio), en horario de noche, han organizado una “pelea de gallos” en versión gastronómica con los chefs del restaurante Morgana.

Además de algunos de los platos más conocidos de Mawey, el menú (38 euros por persona) incluirá también las originales propuestas de Augusto Álvarez y Miguel Fernández y su cocina viajera con alma gallega.