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Receta de pan de plátano (en Thermomix)

El pan de plátano (banana bread) es un bizcocho tradicional del norte de Estados Unidos que popularizó por estas tierras esa gran cadena americana de cafeterías con tazas grandes, precios altos y cookies gigantes. Desde entonces, es fácil encontrarlo en cualquier sitio y abundan las recetas para hacerlo en casa.  

Nosotros lo hemos preparado en el Thermomix porque se hace en un momentito, pero también podríamos prepararlo sin robot de cocina. Hemos usado compota de manzana para reducir la cantidad de mantequilla y en el relleno hemos puesto algunas nueces picadas.

A partir de aquí, se puede versionar al gusto: el plátano podemos triturarlo por completo o cortar una parte en trocitos pequeños para encontrarlo en el bizcocho, usar avellanas o trocitos de chocolate.

Como cualquier bizcocho, aguanta muy bien unos días a temperatura ambiente si lo envolvemos con un trapo limpio para que no se seque. Incluso podemos congelarlo cortando porciones individuales para tener un trozo siempre a mano cuando se nos antoje.

 Ingredientes

  • 4 plátanos maduros
  • 100 gramos de compota de manzana
  • 100 gramos de mantequilla (textura pomada)
  • 225 gramos de harina de trigo
  • 220 gramos de azúcar moreno
  • 4 huevos
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharada de levadura química
  • 1 cucharada de bicarbonato
  • 50-70 gramos de nueces (opcional)
  • 50 gramos de leche entera
  • Una pizca de sal

Preparación

Precalentamos el horno a 180º. Forramos un molde alargado (plum cake) con papel vegetal.

Ponemos las nueces en el vaso del Thermomix y trituramos 2-3 segundos a velocidad 3. Las pasamos a un bol y reservamos.

Echamos en el vaso los plátanos partidos en dos o tres trozos, la leche y el azúcar. Trituramos 5 segundos a velocidad cuatro. Añadimos la compota, la mantequilla y el extracto de vainilla. Programamos 2 minutos a velocidad 4.

Programamos otros dos minutos a velocidad 6 y añadimos los huevos de uno en uno usando el orificio del cubilete de la tapa del vaso. Añadimos la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal. Programamos 15 segundos a velocidad 6.

Echamos las nueces picadas al vaso y mezclamos con la espátula. Pasamos la mezcla al molde y la repartimos para que quede uniforme.

Horneamos 40-45 minutos. Si vemos que la parte superior se está dorando demasiado, la cubrimos con papel de aluminio para evitar que se queme.

Sacamos del horno. Dejamos templar sobre una rejilla y desmoldamos. Dejamos enfriar el bizcocho y listo para comer.

Estas son las recetas más búsquedas en Google en 2021 (y puede que no te suene ninguna)

Puede que no te suene Google Trends pero, en cierto modo, determina muchos de los titulares que lees a diario. Y la inmensa mayoría de las recetas que ves publicada en los medios de gastronomía. No, no es casualidad que todo el mundo publique los mismos platos -o muy similares- a la vez. Es una cuestión de búsquedas, SEO y todas esas cosas que tienen más que ver con audiencias, clicks y números que con lo de cocinar y comer.

Aclarado este punto, al finalizar cada año Google suele publicar los datos sobre las búsquedas más habituales. Incluyendo también una sección dedicada a la comida que suele ser una gran bofetada de realidad.

Y es que las 10 recetas más búsquedas de 2021 no son platos con la firma de grandes chefs, tampoco ninguna paella, arroz con cosas o receta española ni, en realidad, nada que nos suene más o menos familiar o cercano. El mundo es muy grande, cierto, pero es que además muchos de estos platos se han hecho virales en las redes sociales, no en las cocinas y restaurantes.

El primer puesto son los ‘birria tacos’, elaborados con un estofado de carne de ternera y que, según leemos, se fríen o tuestan para que la tortilla quede más crujiente, y se sirven con la propia salsa del guiso al lado para mojarlos. Suena delicioso, la verdad.

¿Sabes qué es el nasi goreng? Pues deberías, porque es la segunda receta más buscada del mundo en 2021. No queremos hacernos los listillos, pero nosotros la hemos probado porque es muy popular en Singapur, donde anduvimos zampando hace ya unos años.

Se trata de un arroz frito -de hecho, eso significa- al que, como todo buen arroz, le podemos añadir lo que queramos. Lo típico es con pollo y huevo.

El tercer lugar de este ranking internacional es para un clásico de las recetas virales: “feta pasta”. De esta receta ya hablamos por aquí hace tiempo, cuando despuntaba como la sensación de Tik Tok. Básicamente se trata de hornear un buen trozo de queso feta junto a tomatitos y añadir luego pasta.

Ojo con el siguiente plato de la lista porque aquí ya nos saltamos lo de cocinar y nos centramos en la estética. Y es que uno de los términos más buscados el pasado año ha sido “tabla de embutidos”. Que dicho charcuterie board suena más sofisticado, pero básicamente es colocar en plan bonito embutidos y quesos y, claro, sacarles una foto.

Estas seis recetas completan el top 10 del año pasado:

  • Shogayaki. Receta japonesa de cerdo con jengibre. Los amigos de Japonismo os cuentan cómo prepararlo.
  • Sopa de patata. Para que no se diga que todo es lujo y cosas raras. Ni idea de por qué se ha hecho tan vital este plato en 2021.
  • Teriyaji amberjack. Esta claro que la cocina japonesa arrasa en Google. En este caso, con un plato de pescado: pez limón con salsa teriyaki.
  • Tonjiru. Y otra receta japonesa más. Tan sencilla como aparentemente rica: sopa de cerdo con miso.
  • Baked oats. Una de esas recetas que, como lleva avena, cuela como saludable. En realidad, algo así como galletas de avena con azúcar, vainilla, chocolate…
  • Overnight oats. Más avena. En este caso, de esa que preparas por la noche, dejas en la nevera y al día siguiente fotografías antes de un desayuno healthy.

Postre fácil para Nochevieja: trufas de chocolate y pistacho

Las trufas de chocolate no pueden faltar en ninguna celebración navideña: son perfectas para compartir; si no nos comemos media fuente, no llenan demasiado; podemos hacerlas con nuestro chocolate, relleno y rebozado favorito; se pueden preparar con antelación e incluso congelar; y, además, son facilísimas de hacer. Poco más se le puede pedir a un postre festivo.

Hoy hemos preparado unas trufas algo diferentes, con el chocolate de siempre pero con corazón de pistacho y un rebozado de este mismo fruto seco triturado. Sin sal, aunque algo nos dice que usando pistachos salados también hubieran quedado riquísimas. Si alguien se anima a probar, que nos cuente que tal quedan.

Como decíamos, para no tener que cocinar el día de fiesta y poder disfrutar de lo que importa, podemos hacerlas el día anterior o al menos dejar el relleno listo para que se endurezca y tenga consistencia. Así después, solo tendremos que formar bolitas, esconder un pistacho en su interior y rebozarlas.

Ingredientes

  • 250 gramos de nuestro chocolate favorito (podemos usar varios por separado)
  • 40 gramos de azúcar moreno
  • 25 gramos de mantequilla
  • 100 gramos de pistachos pelados y tostados sin sal
  • 200 mililitros de nata para montar
  • Una pizca de sal

Elaboración

Separamos la mitad de los pistachos y los trituramos con una batidora o robot de cocina. Derretimos el chocolate en el microondas en tandas de unos 30 segundos y removemos cada vez.

En un cazo calentamos la nata con el azúcar y removemos hasta disolver. Llevamos la nata a ebullición y apagamos el fuego.

Pasamos la nata a un bol grande, dejamos que se temple un poco y añadimos el chocolate. Mezclamos hasta integrar. Una varilla manual nos facilitará el trabajo.

Añadimos la mantequilla y removemos hasta que se derrita y tengamos una crema de chocolate.  Ahora añadimos una pizca de sal que potenciará el sabor del chocolate y mezclamos bien.

Dejamos que la crema temple a temperatura ambiente, cubrimos con papel film y la dejamos toda la noche en el frigorífico o, al menos, 4 horas si tenemos mucha prisa.

Después del reposo sacamos una porción de crema de chocolate del tamaño de una nuez. Metemos un pistacho en el centro y hacemos una bolita de manera que el pistacho quede en el interior.

Repetimos el proceso hasta acabar con la crema de chocolate. Si nos parece demasiada cantidad, podemos congelar una parte para hacer trufas en otra ocasión.

Rebozamos cada bolita de chocolate con el pistacho triturado, y guardamos las trufas en el frigorífico hasta el momento de servir. 

Receta de galletas de Navidad para hacer estos días con los niños

El puente de diciembre marca en muchas casas el comienzo de la Navidad. Sí, eso que en los escaparates empieza un mes antes y en las estanterías de los supermercados casi cuando acaba el verano y los primeros turrones se asoman a las estanterías.

Pero más allá del cansino tema de si cada año comienza o no antes la Navidad, el caso es que estos días festivos y sin cole pueden servir para, además de poner el árbol y demás, cocinar juntos en casa. ¿Las típicas galletas con formas navideñas? Por ejemplo. Son muy fáciles, perfectas para que los más pequeños ayuden con la masas y los cortagalletas y, en definitiva, para pasar una mañana o tarde entretenidos. En el fondo, de eso se trata muchas veces.

De las decenas de recetas y variaciones posibles, nos hemos quedado con la más sencilla y que normalmente hacemos en casa y quedan bastante bien.

Ingredientes

(Para unas 15 galletas)

  • 450 gramos de harina de trigo
  • 100 gramos  de azúcar
  • 200 gramos de mantequilla
  • 1 huevo
  • 100 gramos de miel
  • Una cucharada (15 gramos) de canela
  • Una cucharadita (5 gramos) de jengibre molido

Preparación

La gracia de estas galletas es que no tienen ningún misterio. En realidad son las típicas galletas de mantequilla, solo que aquí le damos el punto de canela y jengibre por aquello del ambiente navideño.

Empezamos batiendo el azúcar y la mantequilla, que deberá estar templada, con textura tipo pomada. Sacarla una hora antes de la nevera será suficiente. También la podemos calentar un poco, pero ojo porque no queremos que esté líquida. Si no tenemos varillas eléctricas, los niños nos pueden ayudar a mano.

Vamos añadiendo el huevo, la miel y la harina. Tamizada siempre queda un poco más fina, y es otra de esas operaciones en la que los pequeños pueden ayudar. Si no tenemos tamizador, un colador puede servir. Al final incorporamos la canela y el jengibre molido.

El objetivo es conseguir una masa bastante compacta, que dividiremos en dos bolas del mismo tamaño y dejaremos reposar unos 20 minutos tapado. Aprovechamos para limpiar la cocina y la harina que, seguramente, ya esté repartida por media casa.

Llega la parte divertida. Aplastamos con la ayuda de un rodillo o, si no tenemos, una botella vacía. Poner papel film encima y debajo de la masa es un buen truco para que no se pegue sin tener que añadir más harina al rodillo o la mesa. También funciona, pero puede acabar dando mucho sabor a harina a las galletas, y no queremos eso.

Toca volver a esperar un poco, Aquí es cuando les explicas a los niños que en la cocina la paciencia es fundamental y la hora que la masa tiene que reposar en la nevera se les hará eterna.

Pasado ese tiempo, con un cortapastas con la forma que queramos -muñequitos en este caso- vamos cortando las galletas. Si no tenemos, un cuchillo y un poco de maña también puede servir. Mientras tanto, el horno ya debería estar calentándose a 180 grados.

Como nos irán sobrando descartes de masa, juntamos todos de nuevo, los volvemos a estirar y seguramente de ahí saldrá alguna galleta más. 15 minutos en el horno serán suficientes para que nuestras galletas estén listas.

Cuando se hayan enfriado, llega la segunda parte más divertida: decorarlas. Podemos usar fondant -fácil, pero no deja de ser azúcar con colorantes- o improvisar una glasa casera. Es muy fácil: 250 gramos de azúcar glas por cada 40 gramos de clara de huevo y unas gotitas de limón.

Batimos como para hacer un merengue normal, incorporando el azúcar en tres o cuatro veces y el limón, hasta conseguir una crema bien integrada y densa que nos permita decorar con una manga pastelera o, si no tenemos, una bolsa de plástico a la que le cortaremos una pequeña punta.

8 recetas con calabaza para cocinar este otoño

Ahora que el frío empieza a aparecer tímidamente y que los mercados vuelven a llenarse de tonos anaranjados y calabazas de todas las formas y tamaños, volvemos a tener ganas de meternos en la cocina para preparar un montón de recetas con el producto estrella de la temporada.

Postres dulces o recetas saladas, las posibilidades son muchas, desde la típica crema que te soluciona una cena, hasta una receta espectacular de calabaza al curry que podemos servir utilizándola de recipiente y quedar como auténticos cocinillas.  

Además de ser de lo más versátiles y fáciles de cocinar, no hace falta decir que las calabazas han ganado protagonismo en los últimos años con la llegada de la fiesta de Halloween, por lo que antes de cocinarlas, nos pueden servir para decorar la casa unos días y divertir a los más pequeños de la familia.

Calabaza asada con miel

Calabaza, miel y canela, tres ingredientes que funcionan de maravilla. Un postre sencillísimo en el que solo tenemos que encender el horno y poco más. Nos puede servir como postre o como merienda. La podemos decorar con las pipas de la calabaza previamente tostadas y peladas.

Espaguetis de calabaza

Pasta parece, calabaza es. Un plato divertido para comer calabaza de una forma diferente. Hemos utilizado una carbonara clásica porque el queso pecorino, con el huevo y el bacon (o guanciale si encontramos) forman la salsa perfecta para este plato tan original de falsa pasta.

Tarta de calabaza con crema de queso y canela

En este vídeo podemos aprender a hacer esta tarta de calabaza con crema de queso y canela, una de nuestras favoritas. Estilo carrot cake pero con calabaza, queda perfecta con el frosting de queso y aromatizada con canela.

Mermelada de calabaza, naranja y jengibre

Todas las mermeladas son buenas, pero esta de calabaza, naranja y jengibre tiene una mezcla de sabores que nos sacan de lo tradicional y ofrece muchas posibilidades. Aunque queda deliciosa untada en una tostada, es perfecta para acompañar una tabla de quesos o para combinar con carne. 

Calabaza asada con curry de verduras

Los amantes del curry deberían apuntar esta calabaza rellena de verduras en su recetario otoñal. Un plato realmente bueno y mucho más fácil de hacer de lo que parece. Si utilizamos calabazas de tamaño pequeño, podemos usarlas como recipiente para que además de rico luzca mucho en la mesa.

Crema ligera de calabaza

La crema de calabaza ya se ha convertido en un clásico de estos meses. La que proponemos es más ligera y mantiene todo su sabor. Si queremos darle un toque diferente podemos añadir una combinación de especias como curry, cúrcuma o comino. Si no tenemos robot de cocina podemos hervir la verdura en una cazuela y triturar con la batidora de mano.

Pumpkin spice latte

El pumpkin spice latte o café de calabaza con especias se hizo popular gracias a una gran cadena de cafeterías que lo incorpora a su carta cada año para inaugurar la temporada otoñal. Ahora podemos tomarlo sin salir de casa y adaptarlo a nuestro gusto siguiendo los pasos de esta receta.

Buñuelos valencianos de calabaza

Los buñuelos son un dulce tradicional que se sigue preparando en muchos sitios. En la Comunidad Valenciana son típicos los buñuelos de calabaza, y por eso los hemos añadido a esta lista. Son muy fáciles de hacer y mucho más sabrosos que los de viento. Otra forma diferente de cocinar la calabaza.

Receta de tarta de queso y moras

Vuelve la temporada de tartas y horno. En realidad nunca se ha ido, pero es verdad que en verano y con el calor da un poco más de pereza. La vuelta a la rutina incluye muchas cosas -unas mejores que otras- entre ellas, pasar más tiempo en la cocina y de vez en cuando hacer una tarta tan estupenda como esta.

En vacaciones, como va siendo tradición en la familia, recogimos una buena cantidad de moras silvestres. Con ellas hicimos unos cuantos tarros de mermelada de moras que nos durarán todo el invierno. Y con las últimas de la temporada, esta tarta  que va a pasar directamente a esa lista de tradiciones y al recetario familiar.

La receta fue un poco improvisada, pero quedó tan buena que nos pareció una gran idea apuntar los ingredientes y cantidades para poder repetirla y compartirla.

Es una tarta que aceptaría perfectamente otro tipo de fruto rojo o frutas como el melocotón, ciruelas o higos, así que se pueden ir probando diferentes combinaciones y aprovechar la fruta de temporada.

Ingredientes

  • 150 g. de mermelada de moras

  • 80-100 g. de moras frescas

  • 2 láminas de masa brisa redondas

  • 280 g. de queso crema

  • 4 huevos

  • 200 g. de azúcar

  • 200 ml. de nata para cocinar

  • 10 ml. de aroma de vainilla

  • Mantequilla (para engrasar el molde)

  • 1 huevo (para pincelar)

Preparación

Precalentamos el horno a 200º con calor arriba y abajo. Forramos el fondo de un molde redondo para tartas o quiche con papel vegetal. Engrasamos las paredes del molde con mantequilla.

Colocamos una de las láminas de masa brisa en el molde. Pinchamos la masa con un tenedor y colocamos las moras frescas repartidas por el molde. Horneamos la masa durante 10 minutos. La retiramos del horno y reservamos.

En un bol grande batimos los 4 huevos con el azúcar y la vainilla usando unas varillas eléctricas (o varilla manual, solo tardaremos un poco más en integrar los ingredientes).

Añadimos el queso crema y la nata. Batimos hasta que todos los ingredientes queden bien integrados.

Vertemos la mezcla sobre el molde con la masa brisa y horneamos 30 minutos vigilando que no se queme (si la masa empieza a dorarse demasiado, podemos cubrirla con papel vegetal o de aluminio).

Sacamos la tarta del horno y dejamos templar. Cubrimos la tarta con la mermelada de moras.

Cortamos tiras de 1 cm aproximadamente de la lámina de masa que nos quedaba. Las colocamos sobre la tarta formando una rejilla. Batimos el último huevo y pincelamos la rejilla hecha con masa.

Horneamos unos minutos más hasta que la rejilla esté dorada, vigilando que no se queme. Dejamos templar y servimos. Se puede comer tibia o fría, y aguanta muy bien un par de días en el frigorífico.

El truco para conseguir el pescado rebozado perfecto está en la harina

Rebozar pescado y freírlo después, ni parece ni es complicado. Que quede crujiente y bonito ya es otro tema. De hecho, muchas veces optamos por hacerlo en el horno para, además de evitar frituras, saltarnos esa parte en la que los filetes de pescado con huevo y harina se nos acaban pegando en la sartén.

Pero hay un truco para conseguir el rebozado perfecto. Nada nuevo, cierto, que no estamos aquí para descubrir la rueda, pero sí para recordar cosas que realmente funcionan en la cocina. Y la clave está en el tipo de harina que usamos, tanto si optamos por prepararlos al horno como en una sartén con aceite.

En vez de usar la tradicional harina de trigo, la vamos a sustituir por harina de garbanzos. En realidad, algo que se hace habitualmente con las famosas frituras de pescado andaluza, así que solo hay que fijarse en cómo lo hacen los que realmente saben.

Cambiando la harina de trigo por la de garbanzos vamos a conseguir unos rebozados mucho más crujientes y sabrosos. Aporta un toque de sabor muy rico, además de un bonito color dorado. Por si fuera poco, aguanta muy bien las altas temperaturas del aceite y aporta proteína vegetal, fibra y hierro.

La harina de garbanzos no tiene gluten, por lo que es apta para celíacos e intolerantes, y mezclándola con agua puede sustituir al huevo, algo que las personas veganas suelen hacer para prescindir de este ingrediente.

Y aunque hablamos de pescado porque el resultado nos gusta especialmente, podemos usar esta harina también para carne o verduras. Aquí una sencilla receta para preparar pescado rebozado.

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Receta de mermelada de moras

Todas las infancias deberían estar llenas de veranos en el pueblo, comida casera, tardes en bicicleta, chapuzones y mermelada de moras silvestres. Como la que hemos preparado después de que los pequeños de la casa volvieran de su paseo matutino con un cubo repleto de moras. Y los brazos llenos de arañazos, claro.

Por supuesto si no tenemos moras silvestres recién recogidas de la zarza, podemos usar moras compradas o hacer una mezcla de diferentes frutos rojos. Solo necesitaremos añadir la mitad de azúcar (o un poco menos si están muy maduras) y zumo de limón.

Con las cantidades que proponemos tendremos para un par de tarros medianos. Si queremos hacer más cantidad para guardar y tener todo el invierno, solo tenemos que multiplicar las cantidades y calcular los ingredientes que necesitamos. Además de para untar en el pan, también podemos usar la mermelada para hacer un poco de repostería.

Ingredientes

  • 500 gramos de moras silvestres
  • 250 gramos de azúcar
  • Zumo de un limón

Preparación

Lavamos las moras con abundante agua, desechamos hojas, ramitas y retiramos también las moras que estén demasiado pasadas. Escurrimos bien.  

En un cazo o cazuela (que sea antiadherente) en frío, ponemos las moras, el azúcar y el zumo de limón. Mezclamos y dejamos macerar entre 1 y 3 horas para que se mezclen los sabores. Este paso es opcional pero potencia los sabores de la mermelada. 

Mientras tanto vamos a esterilizar los tarros de cristal que vayamos a usar para evitar que queden microorganismos en ellos. Para ello solo tenemos que hervir en una cazuela los tarros y las tapas en abundante agua durante 20 minutos.  

Encendemos el fuego a media potencia y dejamos que se vaya cocinando la fruta en el azúcar. Cuando empiece a hervir pasamos a fuego bajo hasta el final del proceso.

Removemos de vez en cuando y si se forma demasiada espuma la retiramos con una cuchara o espumadera. Vamos aplastando las moras con un tenedor o pisapuré a la vez que se va formando la mermelada.

 En unos 45-60 minutos la mermelada estará lista. No hay que dejar que espese demasiado ya que acabará de engordar cuando se enfríe. Si nos despistamos y espesa demasiado, lo podemos solucionar fácilmente añadiendo un poco de agua y removiendo de nuevo.  

Podemos dejar la mermelada con trozos o triturarla con una batidora. Si la queremos sin pepitas tendremos que pasarla por un colador o mucho mejor por un pasapurés.

La mermelada aguantará en buen estado en el frigorífico un par de semanas. Si queremos conservarla por más tiempo, al acabar de hacer la mermelada tendremos que embotarla con la forma tradicional.

Para ello cerramos bien los botes llenos de mermelada y los hervimos de nuevo en una cazuela con agua (el agua tiene que cubrir por completo los tarros de mermelada) durante 20-25 minutos.

‘Smootea’, batidos con té para refrescarse este verano

¿Buscando una bebida diferente para soportar el calor, y lo más sana posible? Si ya te has pasado el episodio de los zumos cold press, la kombucha te da un poco de pereza, los batidos suenan empalagosos y los tés fríos te saben a poco, hemos descubierto algo nuevo: los smooteas.

En realidad, de nuevo tienen poco. Resulta que hace ya cinco años algunos lo planteaban como la nueva bebida a descubrir aquel verano, así que parece que llegamos un poco tarde. Da igual, porque nos sigue pareciendo algo interesante, tanto la idea como el ingenioso juego de palabras entre smoothie (batido) y tea (té).

Otra cosa no, pero la de inglés que aprendemos con esto de las modas y tendencias gastronómicas. Y la verdad es que a veces ayuda, porque hay que reconocer que smootea suena mucho mejor que batido de té.

¿Y cómo se prepara? Según nos explican desde Tea Shop -que comercializa varios tés pensados específicamente para preparar esta bebida- la receta es tan sencilla como batir un té frío con frutas frescas y leche o bebida vegetal, que es lo que aportará la textura y cremosidad típica del batido.

Es decir, lo primero será preparar el té en caliente según las instrucciones de cada variedad, endulzarlo al gusto si es necesario y dejarlo enfriar.

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¿Cuál es la diferencia entre rebozar y empanar?

Muchas veces utilizamos las palabras rebozar o empanar indistintamente, pero ¿realmente significan lo mismo? Pues no exactamente, aunque eso tampoco quiere decir que ahora nos tengamos que poner en plan tiquismiquis y corregir a quien lo use indistintamente. 

Pero siempre está bien saber las diferencias por si sale la pregunta en el Trivial o toca hacerse el listillo. Rebozar se utiliza de forma genérica y se refiere a bañar un alimento en harina, huevo, miel o cualquier otro ingrediente que de alguna forma pueda quedar adherido al producto.

Si queremos ser más precisos y en nuestro rebozado solo hemos utilizado harina -como suele hacerse a veces con el pescado antes de freírlo-, podemos usar el verbo “enharinar”.

Por otro lado, empanar viene -evidentemente- de pan, y es imprescindible que lleve este ingrediente para poder llamarlo así. En España se utiliza el verbo “empanar” para referirse  a la técnica que consiste en rebozar un alimento primero en huevo y posteriormente en pan rallado, o en harina, huevo y pan rallado.

Mención especial para otra palabra que muchas veces se cuela en esta lista: albardar. Por el norte, por ejemplo, se usa mucho (anchoas albardadas, un clásico) para referirse a un rebozado normal y corriente con harina y huevo.

En realidad, albardar es una técnica diferente que consiste en cubrir un alimento con tocino para que no se reseque al cocinarlo. Aparentemente nada que ver con el rebozado, pero resulta que la RAE nos remite al término enalbardar, una de cuyas acepciones sí es rebozar.