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Que comience la temporada de panettone: estos son los dos mejores del país

¿Mediados de octubre y ya estamos hablando de panettones? Efectivamente, la temporada de este dulce italiano que ha conquistado el mercado español cada vez se adelanta más.

Al menos si tomamos como referencia la celebración del concurso anual que busca los mejores panettones del país y que, en cierto modo, nos recuerda que la Navidad no anda demasiado lejos. Sí, aunque sigamos en manga corta y de hasta cosa ver los puestos de castañas y la gente que ya ha sacado el abrigo a pasear.

Pero cuestiones climáticas y de calendario al margen, el caso es que ya conocemos los ganadores de esta sexta edición que, este año, se ha celebrado en el marco del Gastronomic Forum Barcelona. Ganadores en plural porque, por primera vez, se han establecido dos categorías: una para el mejor panettone tradicional (con frutas) y otra para el mejor de chocolate.

Organizado por la Escuela de Pastelería del Gremi de Barcelona, el panettone de la pastelería Dolç Par Yann Duytshche de Sant Cugat del Vallès (Barcelona) ha sido elegido por el jurado como el mejor tradicional del año. Se trata, por cierto, de un nombre de sobra conocido entre los amantes del buen panettone, puesto que Duytsche ya ganó este mismo certamen en 2016.

Quienes prefieran el panettone de chocolate tendrán que ir hasta Tarragona porque allí, en Cal Jan -con locales en la propia ciudad y en Torredambarra- Rafel Aguilera y Magí Rovira preparan el mejor del país en este 2021.

En esta edición se han presentado más de 70 candidatos de todo el país y, como siempre, el jurado ha valorado no solo el sabor, sino también otros aspectos como el olor, la estructura de la miga o el aspecto.

Y, por si a estas alturas alguien se pregunta por la utilidad de estos concursos, ya es un clásico de cada año que el local ganador multiplique sus ventas y, prácticamente, no sea capaz de hacer frente a todos los pedidos. No hay que olvidar que el panettone artesanal tiene una elaboración compleja y que requiere bastante tiempo.

La producción de carne es responsable de un 60% de emisiones de la industria alimentaria, revela un estudio

¿Alguien recuerda el lío cuando el ministro Garzón defendió la reducción del consumo de carne por motivos de salud y sostenibilidad? Evidentemente, el tema era lo de menos, porque el objetivo era la bronca política semanal a la que algunos están abonados.

Pero por si quedaba alguna duda de los argumentos esgrimidos y de la torpe respuesta de Pedro Sánchez al respecto, un nuevo estudio pone números a lo que ya sabíamos: casi el 60% del total de emisiones relacionadas con la producción de comida tiene su origen en la ganadería.

Frente a ello, a la agricultura le corresponde un 29% de responsabilidad. Un ejemplo bastante claro para poner en contexto estos números: según publica The Guardian, para producir un kilo de carne de ternera se emiten unos 75 kilos de emisiones, mientras que para 1 kilo de trigo, las emisiones son de 2,5 kilos.

Unas cifras que merece la pena tener a mano frente al manido argumento de que también los vegetales y, sobre todo, las alternativas de proteína vegetal a la animal, contaminan. Efectivamente lo hacen, como cualquier proceso productivo industrial, pero está claro que su impacto es notablemente inferior.

La carne de ternera es, con diferencia, la más contaminante según los datos de este informe, seguido por -ojo- la industria láctea, el cerdo y los pollos. En el lado vegetal, el arroz es el que más impacto tiene en el medio ambiente, seguido por el trigo y la caña de azúcar.

El aumento en el consumo de carne en países que hasta hace poco llevaban una dieta más vegetariana (China o India, por ejemplo) está elevando la presión ecológica de esta industria. De hecho, los datos revelan un crecimiento respecto a los datos publicados en su día por la ONU y que responsabilizan a la industria ganadera y láctea del 14% de las emisiones totales.

Así que, pese a que una hamburguesa vegetal no debería ser la alternativa a una hamburguesa de carne -y sí unos garbanzos o una berenjena-, parece claro que, al menos, es notablemente menos contaminante.

Las paelleras en forma de corazón y alargadas creadas por una empresa valenciana

Que en la paella hay poco margen de innovación en la lista de ingredientes es algo que cualquier valenciano de pro no duda en recordar al que se atreva a salirse de la receta tradicional.

¿Pero qué pasa con el recipiente? Hace ya unos cuantos años que el cocinero Kiko Moya se animó con los arroces en formato cuadrado en L’Escaleta. Pero una cosa es esto de cuadricular los arroces  y otra tocar la santa paellera -o paella o paelló, que es como realmente se llama por allí-, saliéndose de su característica forma redonda.

Un diseño perfecto para compartir cuando no hay muchos en la mesa, pero que complica un poco la cosa si hay muchos invitados y la idea es compartir todos la misma. Porque, por si hay algún despistado, la forma correcta de comer es directamente de la paellera, situada en el centro de la mesa y con los comensales armados con cucharas de madera.

La solución a este problema es muy sencilla: una paella con forma ovalada, perfecta para colocar en una mesa mucho más grande y de la que pueden comer hasta 14 personas cómodamente. Una ingeniosa propuesta de la que se habló mucho el pasado verano, atribuyendo la invención a los valencianos Lamberto Viadel y José Miguel Marín.

El Paelló -que es como ha sido bautizado este recipiente- sirve tanto para cocinar la paella como para servirla en la mesa. Está pensada para 14 comensales y ojo con el precio porque, según leemos en Levante, su precio supera los 280 euros.

Siguiendo la pista de este paelló –cuya web dedicada, por cierto, no está operativa– hemos llegado a un mundo de fantasía donde, en realidad, no solo ya existían paelleras ovaladas y rectangulares, sino con muchas otras formas.

¿Una paella con forma de corazón para bodas o un San Valentín muy valenciano? Sin problema. ¿Paelló con forma de escudo de diferentes equipos de fútbol? Hecho. ¿Trébol de 4 hojas y dividida la paella en cuatro zonas? También existe.

De hecho, por lo visto, el Grupo Paelló lleva tiempo trabajando en esta idea de darle una vuelta a la paella tradicional y conseguir versiones para más comensales, uniendo varias paelleras o alargándola en lugar de aumentar el diámetro del recipiente.

En cualquier caso, y más allá de lo brillante del invento, una cosa está clara: menos mal que no ha sido alguien de fuera de Valencia el que se ha atrevido a proponerlo.

Thermomix abre su propio restaurante en Madrid

El robot de cocina más conocido del mercado cumple medio siglo. Hace 50 años llegó al mercado el famoso Thermomix, y desde entonces ha sido parte de la cocina de muchas casas, codiciado producto en el mercado de segunda mano, e instrumento imprescindible en muchos restaurantes. Cinco décadas, eso sí, y seguimos sin saber que se dice el Thermomix y no la Thermomix.

Y para celebrar su aniversario, Vorwerk -la empresa detrás de este robot- ha decidido abrir Cincuenta, su propio restaurante en Madrid. “El único del mundo -señala la compañía- en el que se cocinará solo con Thermomix“.

Pero no entra en los planes de Thermomix pasarse a la hostelería, porque Cincuenta es un restaurante efímero que solo estará abierto durante seis días. Concretamente del 21 al 26 de octubre en la calle Montesa 39 de la capital, donde se servirá un menú degustación en el que todos los platos se elaborarán con este aparato.

Un menú que, además, quiere ser un recorrido por la gastronomía de las cinco décadas de historia de Thermomix a través de platos que enlacen con el recetario de aquella época y también diferentes decoraciones acordes con cada una de estas décadas.

“De los platos con nombres cortos a los que no caben en un tuit”, reza uno de los lemas de presentación de este restaurante efímero en el que también prometen tener mucho protagonismo los diferentes modelos del Thermomix que se han ido presentando a lo largo de los años.

En total se han presentado un total de 10 versiones hasta la actual TM6. De todos modos, aunque la primera se presentó en 1961, a España este invento no llegó hasta la década de los 70.

La nocilla realfood o el timo de hacer creer que una crema de cacao puede ser saludable

¿Para cuándo la Comtessa Realfood?, tuiteó algún gracioso -yo- en plena polémica entre Carlos Ríos y los nutricionistas que se atrevieron a puntualizar algunas cosas de su ya famosa crema de cacao.

Sí, el señor realfooding, que hace poco gritaba ultraprocesado a unos cuantos alimentos, ha sacado al mercado una crema de cacao.

¿Una nocilla saludable? ¿Es eso posible? ¿Por qué a nadie se le había ocurrido hasta ahora? ¿Nos está engañando la malvada industria alimentaria y Ríos por fin ha venido a rescatarnos y permitir que los míticos sandwiches de nocilla -en minúsculas, para que quede claro que es un genérico, no una marca- podrán ser detox?

Bromas al margen, da la sensación de que a estas alturas todo el mundo está al tanto de la bronca. Pero pensarlo sería un error. En realidad, el 99% de la población no tiene ni idea de que va la pelea, posiblemente tampoco conocerá a Carlos Ríos y, sobre todo, le importará bien poco el asunto.

Y precisamente ahí radica parte del problema. No en no conocer a Ríos y su negocio, evidentemente, sino en que lo único que sabrán es lo que verán en el supermercado. Y será una crema de cacao que hace alguna que otra trampa en su etiquetado y que presenta como saludable un producto que hasta ahora asociábamos automáticamente con algo poco recomendable desde el punto de vista nutricional.

No vamos a volver sobre el asunto del etiquetado -la gran Beatriz Robles lo ha explicado muy bien- o sobre si es un ultraprocesado o no, porque de eso se ha encargado también otro de nuestros nutricionistas de cabecera: Juan Revenga. En sus respectivas redes sociales lo explican con todo lujo de detalles.

¿La respuesta de Ríos? Echarse al monte y decir que todo es algo así como una conspiración. O comulgas con su discurso y sus productos o es que estás en nómina de Nestlé. Curiosamente, con esta crema es él quien está cayendo de lleno en las prácticas de esa industria a la que se supone que criticaba.

Lo del hummus ya hizo saltar las alarmas. El hummus preparado es, en general, saludable. Podemos discutir calidades, sabores y, sobre todo, reivindicar hacerlo en casa porque es facilísimo. Eso es, seguramente, lo que se esperaba de Carlos Ríos: contra los ultrapreocesados, más ir al mercado y más cocinar. Pero, claro, eso no da mucho dinero y lo de vivir solo de libros es complicado.

Pero vaya, que su hummus era impecable, aunque insinuar que los demás no lo eran ya chirriaba. La cosa se ha complicado con la crema de cacao “sin azúcares añadidos”. A estas alturas ya hemos aprendido que un reclamo de este tipo es justo lo que usan los malos productos para tomarnos el pelo.

El asunto hace días que se fue de madre. No solo por los insultos de Ríos a quienes han cuestionado su producto, sino porque en esa deriva sectaria del asunto no ha dudado en hablar de propiedades cardiosaludables de su producto y en hablar de una ración recomendaba de entre 2 y 4 cucharadas al día.

Repetimos: el gurú de la comida real está recomendando tomar hasta 4 cucharadas de una crema de cacao al día. Si esto no hace saltar todas las alarmas, suponemos que habrá que esperar a esa Comtessa realfooder de la que bromeábamos.

En realidad, el problema es muy sencillo: hacer creer a la gente que un producto como una crema de cacao puede ser saludable es una pésima idea. Suponemos que un buen negocio, pero una estrategia peligrosa.

¡Pero es mejor que la Nutella!, gritan sus fans. Pues mira, igual tampoco. Porque cuando uno se zampa un bocadillo de Nutella o mete el dedazo en el bote de Nocilla es consciente de que no es sano ni lo pretende.

Un capricho puntual sin más aspiraciones y al que cabe exigir un etiquetado legal y todas las advertencias nutricionales y restricciones publicitarias para los niños. Frente a ello, hacer creer que una crema de cacao por mucho sello realfood que lleve puede formar parte de una dieta saludable es sencillamente absurdo.

El 13% de los españoles ya sigue una dieta principalmente vegetal


La revolución verde sigue a todo ritmo. Esa parece ser la conclusión del estudio que, un año más, ha presentado la consultora Lantern y que, de hecho, se titula así: The green revolution.

Una revolución que, eso sí, admite un amplio abanico de interpretaciones a las cifras presentadas. Por ejemplo, que más del 13% de los adultos en España aseguren llevar una dieta principalmente vegetal es un dato que merece un titular. Y eso son más de 5 millones de personas que han cambiado o están cambiando sus hábitos alimenticios.

¿5 millones de veganos? En absoluto. ¿De vegetarianos? Tampoco. Esta cifra corresponde a la suma de esos dos grupos y los flexitarianos (consumo ocasional de carne y pescado), que son los que aportan el grueso de los denominados veggies.

Dejando a un lado el debate sobre si este tipo de alimentación puede considerarse o no vegetal, sí es cierto que desde hace años parece clara la tendencia. Pese a ello, el número de veganos sigue siendo muy pequeño (0,8%) y, curiosamente, en 2021 decrece el número de vegetarianos, que representa solo el 1,4% de la población.

Es decir, pese a ese crecimiento del 34% respecto al año pasado en este grupo general de personas que se alimentan sobre todo de vegetales, no se puede obviar que el 87% de la población sigue siendo omnívora, y que las opciones sin proteína animal (o solo incluyendo el huevo) suman poco más del 2%.

Una revolución verde, por tanto, que parece crecer a un ritmo bastante lento y en la que, en todo caso, las grandes empresas han visto una gran oportunidad de negocio para introducir nuevos productos en segmentos (sustitutos vegetales de carne, leche…) que no paran de crecer.

Seguro que no era así la revolución que muchos veganos o vegetarianos imaginaron. Pero, por aquello de mirar la parte buena, parece demostrado que la reducción del consumo de proteínas animales es una gran noticia no solo para los propios animales, evidentemente, sino también para la salud de los consumidores y del planeta.

Masterchef Celebrity 6 o cómo hacer una película de Almodóvar por capítulos

Vaya por delante que quien escribe estas líneas es una absoluta entregada a las películas de Almodóvar. Y quizá por eso está entre la admiración y la indignación con esta nueva edición de MasterChef Celebrity.

La verdad es que, más allá de que entre los concursantes haya un par de las que una vez fueron musas del cineasta, el plantel en general da para una buena película del manchego. Incluso para una serie, que ahora está muy de moda.

Tenemos de todo y para todos los gustos: una mocatriz (modelo, cantante y actriz) como Samantha Hudson (bueno, a ella ya la hemos perdido por el camino muy a nuestro pesar), diseñadores de moda al más puro estilo almodovariano (véase Navarrete), musculmanes para enloquecer a las féminas y, sobre todo y por encima de todo, mujeres al borde de un ataque de nervios.

Solo así, pensando que se encuentra rodando para Almódovar, se puede explicar el comportamiento de Verónica Forqué. Una mujer que, al menos para nosotros, siempre había pasado por ser una mujer serena, un poco empanada incluso, para que nos vamos a engañar, y que ha demostrado ser todo un monstruo en las cocinas. Y no en el mejor de lo sentidos.

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Restaurantes que no quieren niños: de lo absurdo a lo denunciable

¿Alguien se imagina un restaurante en el que no se permita entrar murcianos porque no se les entiende cuando piden, o catalanes porque es un lío tener que andar separando la cuenta para que cada uno pague lo suyo? Tópicos entre ofensivos, cansinos y graciosos, pero que nadie en su sano juicio usaría para aplicar aquello de reservado el derecho de admisión.

Pues bien, un restaurante de Bilbao ha tenido la genial idea de aplicar un criterio con el mismo fundamento a su sistema de reservas para comidas y cenas: prohibido menores de edad. Una forma de decir, deducimos, que los niños no son bienvenidos.

Cada uno deja entrar a quien quiera en su negocio, pensarán algunos. Pues resulta que no. Al menos no en un restaurante, porque es cierto que lo del adults only sí se estila en algunos hoteles.

Pero, según leemos, Facua ya ha denunciado al restaurante Balicana porque decir que en tu restaurante no entran niños tiene la misma base legal que decir que los de Soria se quedan fuera o que los pelirrojos pagan más por las cañas.

Algo que nos obliga a preguntarnos qué tipo de mecanismo empresarial e intelectual lleva a un hostelero a tomar este tipo de decisiones. Y lo preguntamos de verdad, porque en la web del restaurant & lounge en cuestión solo leemos la norma, pero ninguna explicación al respecto.

Que sí. Que lo de lounge es una de esas alarmas con una tasa de acierto elevadísima para saber dónde no ir. Que tampoco sabemos qué extraña razón puede llevar a alguien en Bilbao a ir a un sitio donde sirven platos más propios de un restaurante con ínfulas de Las Vegas que del botxo. Pero ese no es el tema. Seguro que la comida está estupenda.

Total, que a falta de explicaciones, nos preguntamos si es porque los niños pueden ser molestos. No como los adultos que fuman en las terrazas o que hablan a gritos en el AVE, por ejemplo.

De hecho, se cuentan a centenares los casos de pequeños de 4 años que han acabado borrachos en la sobremesa. O hablado como cretinos a un camarero. O sido unos babosos con la camarera.

¿Tal vez sea que en Balicana hacen una comida no apta para pequeños? Veamos: pad thai, gyozas, ceviche, tacos… Mi hijo de tres años dice que ningún problema con todo eso. Aunque apunta que eso de la cocina viajera y con combinaciones que aparentemente no tienen mucho sentido suele salir regular. Es un gourmet el tío.

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Tu televisor quiere saber lo que comes

Foto: Gtres

Quienes ya pusieron el grito en el cielo con aquel robot de cocina que llevaba un micrófono oculto -y desconectado- seguro que están encantados con esta nueva patente de Sony para sus televisores.

Se trata de una cámara orientada hacia el espectador y que básicamente recogería datos sobre nuestros hábitos. ¿Para vendernos más cosas y controlarnos? Nada de eso, malpensados.

La idea es velar por nuestra salud y saber, por ejemplo, cuantas horas pasamos tirados en el sofá o -atención- lo que comemos mientras vemos la televisión.

De hecho, la patente en cuestión fue registrada el pasado mes de agosto y en su nombre se habla de monitorizar y reportar la salud de quien está frente al televisor.

En los datos publicados no se contempla un sistema de alarma en el que un realfooder te grite “ultraprocesado” si detecta que estás abriendo una bolsa de Risketos, pero la verdad es que sería genial. Por si algún ingeniero de Sony nos lee y está a tiempo de incluirlo en la versión 2.0.

Pese a esas supuestas buenas intenciones, evidentemente la idea asusta un poco. No es que a estas alturas vayamos a escandalizarnos de que nos espíen para vender cosas -hola Facebook y amigos- sino porque cada vez parecen molestarse menos en disimular un poco.

En cualquier caso, y por si alguien ya se ha puesto a desmontar su televisión para comprobar si hay alguna cámara oculta, la buena noticia es que solo un pequeño porcentaje de las patentes tecnológicas acaban convirtiéndose en productos reales, así que las posibilidades de ver una televisión con un dispositivo similar al descrito son, por ahora, bastante remotas.

El mejor croissant del país se elabora en esta panadería de Madrid

¿Cuándo fue la última vez que comiste un buen croissant? Si hay algún francés en la sala seguramente esté pensando que para eso hay que cruzar la frontera, pero lo cierto es que también en España es posible encontrarlo muy ricos. Hay que buscarlos, eso sí, porque las posibilidades de acabar comiendo uno terrible son altísimas, tanto en la cafetería de la esquina para acompañar el café de la mañana, como en el super o en la panadería en la que te prometen tres por un euro.

De ahí que siempre sea interesante repasar la lista de ganadores del concurso al mejor croissant artesano de mantequilla que cada año celebra la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona. Un certamen de ámbito nacional y que acaba de celebrar ya su edición número catorce. Sin duda, un clásico ya para los amantes de este pastel. ¿Se le puede llamar pastel al croissant?

En cualquier caso, el croissant que elaboran en la panadería Panem de Madrid ha sido elegido como el mejor del país. Ubicada en el barrio del Retiro y abierta en 2018, desde entonces es una referencia en la capital para los amantes del buen pan y también, claro, de los croissants. Además,  las palmeras que elaboran los cinco hermanos que regentan Panem también tienen una más que merecida fama.

El jurado ha valorado el gusto, el hojaldrado, el color, el formato y el acabado. Suponiendo que haya también un debate entre los que defienden el croissant con o sin cuernos, un año más se han impuesto los segundos. El año pasado, el de la pastelería Brunells de Barcelona fue elegido como el mejor de 2020.

Más allá del premio de 1.000 euros para el ganador, este tipo de certámenes siempre suelen suponer un buen empujón para las ventas o para dar a conocer el lugar. Suponiendo que no lo conociera ya todo el mundo.