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Segundo Desayuno para Hobbits

Gandalf_Bilbo Decía Gandalf el Gris que los Hobbits son criaturas extrordinarias y, ciertamente, lo son. Pequeños seres afables, alegres, hospitalarios, generosos y ¡gourmets! Hay quien dice que los Hobbits son a la Tierra Media lo que los foodies a la extraña era en la que vivimos. Nosotros no los calificaríamos exactamente así -el concepto foodie es bastante un poco de bofetada- pero creemos firmemente que todos deberíamos incorporar a nuestras vidas un poco de la actitud vital del Hobbit, al menos -aunque no solamente- en lo que al buen comer se refiere.

Por si hay algún despistado que no ha vivido en este planeta en los últimos 15 años, los Hobbits son pequeñas criaturas que viven en La Comarca, una aislada región de la Tierra Media que permanece ajena a las luchas de poder, conspiraciones, guerras y demás follones generalizados en el resto de la Tierra Media.

El Anillo Único o los derechos dinásticos al trono de Gondor son cosas que importan entre poco y nahobbits_feastingda en La Comarca. Allí lo importante es vivir y disfrutar de una vida sencilla junto a amigos y parientes que, aunque a veces son un incordio, no dejan de ser los tuyos. Los Hobbits se trabajan su propio alimento, cultivando cereales, frutas y verduras como se ha hecho toda la vida, criando y cuidando a sus animales y pescando. Los Hobbits respetan las temporadas de los alimentos y han aprendido a sacarles el máximo partido en la cocina.

No es de extrañar, pues, que los Hobbits tengan fama de glotones. Sus celebraciones giran en torno a la comida y también lo hace su día a día. Los medianos tienen seis comidas diarias impepinables, a saber: El Desayuno, el Segundo Desayuno, el “Once” o tentempié, la comida, el té de la tarde y la cena, sin descartar un resopón.

Con el estreno de la tercera y última parte de la trilogía El Hobbit a la vuelta de la esquina, hemos decidido proponeros un par de ideas para daros un homenaje con un Segundo Desayuno típico de La Comarca. Eso sí, adaptado a nuestros tiempos y un tanto menos contundente que el que tomaría un mediano en un día de fiesta.

Nuestro menú estará compuesto de un revuelto de setas -imprescindibles en la dieta Hobbit- huevos y especias, con tocino y salchichas como plato principal, y unos scones de calabaza graseados por si te quedas con hambre. Vamos a ello.

Ingredientes (para 2 personas)

  • 250 gr. de setas
  • 4 huevos
  • 1 cebolleta
  • Perejil picado
  • 2 cucharadas de nata líquida
  • Sal
  • Pimienta
  • 4 lonchas de tocino fresco
  • 4 salchichas

Elaboración

Antes de ponernos a ello, un par de aclaraciones. No especificamos el tipo de setas para que escojáis la que más os gusten o las que tengan mejor cara en la verdulería, pero este tipo de revuelto es ideal para setas de sabor suave. Si usáis hongos más fuertes quizá deberíais probar con otras preparaciones.

El segundo apunte es en relación a las salchichas. Nosotros hemos usado longanizas de la zona de Levante porque eran las que teníamos en casa pero a este Segundo Desayuno le van estupendamente las salchichas inglesas o incluso las alemanas.

Ahora sí, lavamos las setas. Si son grandes las troceamos, picamos la cebolleta y el perejil y reservamos. Ponemos a calentar una sartén honda con un chorro de aceite de oliva, añadimos la cebolleta y dejamos que poche ligeramente durante unos 3-4 minutos a fuego medio removiendo de vez en cuando. Preparamos también la sartén o parrilla para las salchichas y el tocino.

Mientras se hace la cebolleta, batimos los huevos en un bol, añadimos una pizca de sal y pimienta y la nata líquida, removemos bien y reservamos. Cuando la cebolleta haya empezado a volverse transparente, añadimos las setas y salteamos durante un par de minutos. Añadimos la mezcla de huevo y nata y el perejil. Removemos y dejamos que el huevo cuaje al gusto. A nosotros nos gusta más bien meloso pero si os da cosita podéis dejarlo cuajar más. Corregimos de sal y pimienta y listo.

Tened en cuenta que debéis ir cocinando las salchichas y el tocino simultáneamente para comerlo todo caliente.

Para acompañar este plato principal podéis preparar una tabla con pan de verdad y quesos, ahumados y/o encurtidos. Productos también básicos en la alimentación Hobbit.

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De postre, como hemos dicho, tomaremos unos scones de calabaza, en concreto unos deliciosos que preparamos por aquí hace ya algún tiempo. La receta entera, que os recomendamos preparar con tiempo, en este enlace.

Para beber: vino tinto o, en su defecto, cerveza. Eso si quieres ser como un auténtico Hobbit, aunque si te decantas por algo menos alcohólico por la mañana no se lo diremos a nadie.

Por último, el menú de este Segundo Desayuno es personal y transferible -vamos, el que nos gusta a nosotros- pero hay un millón de opciones más que los seguidores de la saga de Tolkien seguro podréis adivinar. Para los profanos, os dejamos el enlace a una web creada por Warner hace un par de años donde se pueden encontrar recetas -sugeridas desde la productora y subidas por los propios fans- para infinidad de comidas Hobbits. Si os animáis a preparar alguna estaremos encantados de ver el resultado.

¡Buen provecho, Hobbits!

Kaiserschmarrn con manzana y granada, un postre austriaco

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Ya sabéis que en La Gulateca nos gusta dárnoslas de internacionales y hoy, siguiendo esa línea, os traemos una receta austriaca con un nombre imposible: Kaiserschmarn. Este postre debe su nombre al emperador Franz Joseph I quien, según se dice, era muy aficionado a los dulces tipo “tortita” hecha con huevo.

Nosotros le hincamos el diente al Kaiserschmarrn hace unos meses al sur de Baviera, donde es un postre muy típico, y ahora nos hemos lanzado a hacer nuestra propia versión en casa. Es un dulce muy contundente así que lo hemos preparado para el desayuno dominical en lugar de reservarlo para el postre. Es fácil y relativamente rápido de hacer así que no hay excusa. Tomad nota.

Ingredientes

  • 150 gr. de harina
  • 100 gr. de azúcar
  • 2 cucharaditas de azúcar vainillada
  • 4 huevos
  • 125 ml. de leche
  • 50 gr. de mantequilla
  • 50 gr. de pasas
  • 2 cucharadas de ron
  • 1 manzana
  • 1 granada
  • Azúcar glas
  • Canela
  • Sal

Elaboración

Lavamos las pasas. En un bol las mezclamos con el ron y las dejamos reposar. Separamos las cuatro yemas de las claras y en un bol mezclamos las yemas y tres cuartas partes del azúcar y el azúcar avainillado hasta que quede una crema espesa. Después añadimos la harina y removemos bien. Quedará una especie de pasta grumosa, será el momento de añadir la leche y batir con una varilla hasta que quede una masa homogénea.

Recuperamos las pasas y las añadimos junto a una manzana pelada y cortada en pequeños cubos. Mezclamos bien y reservamos. Montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y las agregamos -poco a poco, para que no se bajen- a la mezcla anterior.

Una vez tengamos la masa lista, en una sartén ancha y con una cierta profundidad, ponemos la mitad de la mantequilla y calentamos. Vertemos la masa y dejamos que cuaje durante un par de minutos. Pasado ese tiempo añadimos el resto de la mantequilla cortada en trozos y espolvoreamos lo que nos quedaba de azúcar.

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Cuando haya cogido una cierta consistencia, toca destrozarlo. La idea es, con ayuda de una espumadera, partir el Kaiserschmarrn en trozos de unos 3 o 4 centímetros de ancho y después removerlos un poco como si se tratara de unos huevos revueltos. Dejamos que se doren todos los lados del postre y sacamos del fuego.

Ponemos los trozos de Kaiserschmarrn en una fuente y espolvoreamos azúcar glas y canela por encima. Para terminar añadimos la granada, que aportará un toque fresco a este contundente desayuno.

El Kaiserschmarrn debe comerse templado. En Baviera se come con mermelada de fresa, cereza o ciruela, o cualquier otra confitura que nos guste. Sea como sea, será un desayuno -o merienda- de campeones.

10 calendarios de Adviento para todos los gustos (y mascotas)

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Este domingo será el primer día del Adviento, un período que marca la cuenta atrás para las adoradas y odiadas Navidades -quedan poco más de tres semanas, que cunda el pánico- y que suele acompañarse de los cada vez más populares calendarios de Adviento. Sin embargo, es verdad que por aquí la oferta es bastante reducida: básicamente chocolatinas de Hello Kitty, Monster High o de algún otro personaje de dibujos animados de moda.

No obstante, en otros países -sobre todo en Alemania, donde surge esta tradición en el siglo XIX-  existen calendarios de Adviento para todos los gustos. Aquí va una recopilación de los más curiosos y molones que hemos encontrado para que este año el camino hacia la Navidad sea más entretenido que nunca.

1.- Una cerveza para cada día

¿Quién quiere una chocolatina al final del día cuando puede beberse una cerveza? Esto es lo que han debido pensar los creadores de este singular calendario de Adviento: 24 cervezas especiales y diferentes, con un vaso para degustarlas de regalo. Tentador ¿eh? Lo tenéis disponible en Amazon.

2.- Snacks salados para el Adviento

He aquí el complemento perfecto para el anterior calendario, porque la cerveza sabe mejor con algo de picar, ¿o no? Quizá por eso, estos alemanes, que piensan en todo, han creado este calendario de Adviento que tiene escondidas patatas fritas y otros snacks salados. Uno para cada día hasta Nochebuena. Si lo quieres, puedes conseguirlo aquí.

3.- ¡Viva el vino!

Si no eres especialmente fans de la cerveza, si lo tuyo no son las cañas y las tapas, si eres más de copa de vino y pianista con chaqué… ¡También tenemos un calendario de Adviento para ti! Éste con 24 mini-botellas de vino sorpresa te papanoelsnowencantará. Una forma estupenda de disfrutar de dos docenas de vinos distintos en menos de un mes. Por supuesto, puede combinarse con los dos anteriores pero no nos hacemos responsables de tu estado el día de Nochebuena. Puedes encargarlo aquí.

4.- El bebercio sorpresa

Si eres incapaz de escoger entre vino o cerveza, si para ti no hay bebercio malo, si a ti lo que te mola es el pipirivipipi sin importar su forma, no tenemos un calendario para ti… ¡Tenemos dos! Éste, con un diseño sobrio y con una sorpresa etílica en cada ventanita, incluyendo cava, cerveza y vino. o éste, con un indescriptible Papa Noel snowboarder como portada y que esconde 24 licores con mucho azúcar y mucho alcohol. Nosotros lo tenemos claro…

5.- Una taza de chocolate caliente para cada tarde

Continuamos con bebercios, esta vez sin alcohol. Y lo hacemos con esta selección de sobres para preparar 24 grandes y deliciosas tazas de chocolate caliente. Sin duda, un calendario perfecto para los amantes de las merendolas y contraindicado para aquellos que se reservan para las comilonas navideñas. Encuéntralo aquí.

6.- Confituras y mermeladas para los desayunos pre-navideños

¿Harto de ese bote de mermelada de fresa que compraste y que parece que no se acaba nunca? ¿Necesitado de un poco de variedad mermeladil? Este es tu calendario de Adviento. Un surtido deespecias 24 confituras y mermeladas diferentes para alegrar tus tostadas mañaneras. Lo tienes disponible también en Amazon.

8.- Especias para cocinillas inquietos

Este es uno de los calendarios de Adviento que más nos han gustado, con permiso, claro, del calendario de licores con el Papa Noel trasnochado. Se trata de un regalo perfecto para cocinillas con ganas de cocinar algo nuevo. Un calendario que te propone cada día una especia o hierba para cocinar o aderezar tus platos. Cada tarro viene con un folleto explicativo con un par de ideas de uso en la cocina. Lo tienes aquí. Eso sí, en alemán.

9.- Un producto Bio para cada día

Si sois de los que sólo consumís productos Bio, este calendario de Adviento os encantará. Se trata de un surtido de productos de lo más variopinto -desde té, hasta frutos secos- todos con denominación Bio. Lo tenéis disponible aquí.

calendariogatos10.- Para mascotas gourmet

Los animales de compañía también tienen derecho a su propio calendario de Adviento… Al menos en Alemania, donde hay un surtido enorme para toda clase de animales. Tenemos éste para gatos, éste otro para perros, uno para pequeños roedores y hasta uno para caballos.

Los menús de Acción de Gracias más extraños de las series de televisión

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Hoy es Acción de Gracias, una de las muchas tradiciones yankis que, aunque por estos lares no se celebren, nos resultan extrañamente familiares, sobre todo desde hace unos años. El cine y en especial las series han contribuido a expandir esta tradición tan “local”.

Si eres -aunque sea solo un poco- seriéfilo, sabrás que los capítulos de Thansksgiving son mini-eventos dentro de las temporadas de algunas series. Uno de esas cuatro o cinco fechas en el calendario de emisión marcadas en rojo con un circulito alrededor. Seguro que incluso habrás fantaseado -¡seguro!- con compartir esa cena de Acción de Gracias con aquellos personajes que tanto te hacen -o te han hecho- disfrutar.

Gastronómicamente hablando, la cena de Acción de Gracias tiene un rey absoluto: el pavo. No obstante, las series de televisión nos han dejado una ristra de platos y momentos memorables que merece la pena recopilar.

Por eso hemos reunido los platos televisivos más peculiares para la cena de Acción de Gracias. La idea es que, entre todos, escojamos el plato o cena de Acción de Gracias que merece ocupar un lugar privilegiado en nuestros corazones. Votad o proponed el vuestro en los comentarios. ¿Preparados? Fight!

· How I Met Your Mother – Tur-TurKey-Key (copyright pending)

Kids, en Acción de Gracias de 2010, un Ted Mosby en horas bajas inventaba un nuevo y, en teoría, sublime plato para la cena: el Tur-Turkey-Key. Corría la sexta temporada, en un episodio amado y odiado a partes iguales: Blitzgiving. De él, muchos recordarán la aparición de Jorge García, es decir Hugo ‘Hurley’ Reyes en Lost, con gags y referencias a la recién desaparecida serie incluidos. Otros lo recordarán por el descubrimiento de una figura que en todo grupo de amigos existe: el Blitz. Ese colega que se marcha a casa justo antes de que empiece la diversión… Aw Men! Nosotros, como buenos cocinillas, lo recordamos por el invento de Mosby, el Tur-Turkey-Key (horriblemente traducido por Pavo Pavito): un pavo relleno de otro ligeramente más pequeño. Una idea brillante en 2010 pero que, según el Ted de 2030, sabía a rayos.

· Friends – Trifle Inglés con ternera y guisantes

En el Acción de Gracias de 1999 (¡Qué mayores somos!) asistimos en Friends a uno de los desastres culinarios más sonados de la pequeña pantalla, de la mano de Rachel Green. En aquel capítulo, recordado por ser en el que los padres de Mónica y Ross dejan de odiar a Chandler para agradecer su paciencia con sus dos hijos, Rachel se ofrece a preparar el postre para la cena: un trifle inglés con su crema custard, su bizcocho y sus fresas. Por avatares del destino, las páginas del recetario que está utilizando se mueven y acaba incluyendo un par de ingredientes que maridan a la perfección con un trifle: ternera estofada y guisantes. La pobre Rach sabe tan poquito de fogones que no cuestiona esta particular muestra de cocina fusión. Lo hemos visto mil veces, pero aún nos reímos viendo cómo los seis amigos y los Geller prueban la creación de Green.

· Charlie Brown – Sandwiches y palomitas

Esta es una cena de Acción de Gracias que hemos descubierto hace relativamente poco pero que, al parecer, en Estados Unidos es toda una institución. It’s Thanksgiving, Charlie Brown! es una expresión que a día de hoy se sigue utilizando. En Acción de Gracias de 1973, Charlie Brown y sus amigos cenan alrededor de una mesa de ping-pong. El menú: sandwiches, palomitas, palitos de pan salados y gominolas. Todo preparado por el mismísimo Snoopy que, como de costumbre, se guarda un as en la manga: el pavo lo reserva para él. Bueno, para él y Woodstock.

· Alf – El Gato de Acción de Gracias

Tengo que decirlo: era una absoluta adicta a Alf cuando era pequeña y por eso no podía faltar en esta recopilación, aunque sea con un plato que, realmente, nunca llega a materializarse. Y es que durante el día de Acción de Gracias de 1988, cuando Kate Tanner ultima los detalles para ponerse a preparar el pavo, Alf recuerda con nostalgia como en Melmac, su planeta de origen, lo típico en Acción de Gracias es un gato relleno, jugoso y con toda su salsa. La obsesión del extraterreste con la comida en general -y el gato de los Tanner en particular- siempre me pareció desternillante, por eso no podía faltar en esta contienda.

· Cheers – Batalla de comida

El grupo de amigos de ese bar donde todos saben tu nombre se reunió el día de Acción de Gracias de 1988 en casa de Carla Tortelli, en una cena de esas de “que cada uno traiga una cosa”. Nunca he sido una seguidora devota de Cheers pero si tengo recuerdos de capítulos sueltos o, mejor dicho, de fragmentos sueltos. Entre ellos, casualidades de la vida, este. Lo recuerdo porque, seamos sinceros, cuando uno es pequeño nada -repito NADA- te parece más divertido que una batalla de comida. Visto con la perspectiva de los años, esta cena, en la que todos critican el plato del otro, en la que se pelean -comida mediante- para acabar brindando felices al final, es tan real como atemporal. Porque sí, todos odiamos y amamos cosas del resto, y a veces ambas cosas coinciden en una sola noche.

Churros de Oreo, la penúltima guarrada

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No nos cansamos de descubrir guarradas venidas del otro lado del charco, extraños inventos pseudoculinarios que observamos desde la distancia con una mezcla de asco y curiosidad que, en ocasiones, resulta preocupante. Fue, en su día, el descubrimiento de este licor de Donut, de los lubricantes con sabor a bacon, estos polos con sabor a pepinillo o este curioso refresco con sabor a –wait fot it– Buffalo Wings.

Quizá por eso, cuando escuchamos las palabras Churros+Oreo, nuestro  lado sensato se dijo: “¡¿Qué?! ¡Qué cosa más repulsiva! No lo probaría ni por todo el oro del mundo”, mientras que nuestra parte de tragaldabas curiosa se moría por darle un bocado, no sin cierto sentimiento de culpa.

El caso es que los Churros de Oreo pronto serán una realidad en supermercados, boleras, restaurantes de comida rápida y demás lugares de nivel de Estados Unidos. Parece ser que por allí, los churros -al menos lo que ellos entienden por churros- son toda una sensación, y una conocida marca de snacks ha decidido ampliar su ya de por si inquietante surtido churrero, con esta versión que fusiona la galleta americana por excelencia con un dulce tan hispano -y supuestamente casero- como el churro.

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Los Oreo Churros se unen así a sus hermanos Tio Pepe’s Churros -es en serio- y California Churros y prometen ser la penúltima guarrada de moda entre los adolescentes estadounidenses. Estarán disponibles en
su versión tradicional -los churros con forma estrellada de toda la vida-; en una versión más pro, con doble trenzado y doble grasaza; y en versión mini para los que sólo quieran tomar un bocado.

Desde la marca recomiendan servirlos con crema de Oreo y azúcar… ¡Toma! Nos gustaría pensar que por estos lares no nos atreveríamos a ultrajar así un dulce tan sublime como el churro casero de toda la vida, pero viendo lo que se encuentra últimamente por ahí, quizá estamos hablando demasiado.

Como no tenemos previsto cruzar el charco en un futuro cercano, invitamos a nuestros cientos -¡Qué digo cientos, miles!- de lectores estadounidenses a hacer una prueba y contarnos cómo sabe el invento.

Patatas a lo “clase media”

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Si os habéis dado un paseo por este humilde blog, sabréis que nos volvemos locos ante un plato contundente de esos de toda la vida. Es el caso de las patatas a lo pobre. Al menos así era hasta que probamos esta renovada y mejorada versión de ese plato tan de madre.

Patatas a lo “clase media”Pero, ¿qué invento es esto? Se trata, ni más ni menos, de una receta que asciende a las patatas a lo pobre a la categoría de plato único y aún más delicioso. ¿Por qué le habéis puesto ese nombre con tanta chispa y originalidad (ehem)? Pues porque estas patatas de pobre tienen poco. La panceta, la longaniza y el huevo (si es ecológico) las convierten en un señor plato, como mínimo, de mileurista.

La receta no es nuestra, no, es de un familiar a cuya casa deberían peregrinar todos los amantes de la cocina a probar este manjar que, si bien es muy fácil de preparar, requiere de años de práctica para alcanzar la perfección gastronómica de las del susodicho pariente. Tomen nota.

Ingredientes

  • 750 gr. de patatas
  • Una cebolla hermosa
  • Un pimiento verde
  • 5 dientes de ajo
  • 200 gr. de longaniza fresca
  • 200 gr. de panceta fresca
  • 4 huevos de corral
  • Aceite de oliva
  • Laurel
  • Una rama de tomillo
  • Sal
  • Pimienta

Elaboración

Lo primero que debemos hacer es pelar las patatas y cortarlas en láminas de un centímetro de espesor. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana. Lo mismo con el pimiento.

En un perol o sartén honda, echamos bien de aceite, aproximadamente unos tres dedos. En este caso es mejor quedarse corto que pasarse. Si no estáis seguros de la cantidad de aceite, lo mejor es quedaros cortos y añadir si fuera necesario.

Ponemos la sartén al fuego y, cuando el aceite empiece a calentarse, añadimos las patatas y los cuatro dientes de ajo sin pelar, removemos para que se impregne todo bien y dejamos “cocer” -el concepto es que se cuecen en aceite, sí- durante unos 3-4 minutos, removiendo de vez en cuando.

Pasado ese tiempo, añadimos la cebolla, el pimiento, el laurel y la rama de tomillo. Añadimos la sal -de momento poca, ya habrá tiempo de rectificar- y una pizca de pimienta. Dejamos que se cocine durante unos 6-7 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Mientras, aprovechamos para cortar la panceta y la longaniza en trozos.

Cuando hayan pasado esos 6-7 minutos, las patatas deberían haber absorbido buena parte del aceite. Si no es así, es el momento de rectificar: si están muy secas añadimos un poco más y si todavía hay mucho podemos quitar un poco.

patatasclasemedia3Añadimos la longaniza y la panceta -si os gustan churruscaditas, freidlas antes en una sartén a parte- removemos bien y dejamos que se cocinen. Con unos 3-4 minutos bastará. Podéis subir un poco el fuego para que se doren. Pasado ese tiempo, probamos y rectificamos de sal si es necesario. Cascamos los huevos y los añadimos, de forma que queden sobre la mezcla. Tapamos el perol y esperamos a que se cuajen. Cuando estén cuajados, la comida está lista.

Recomendamos encarecidamente que sirváis a la mesa el perol. Nosotros, que somos así, comemos directamente de él. No sabemos porqué pero nos sabe mejor. Si sois más finolis que nosotros, servios en el plato. La idea es que haya un huevo por persona, así que si sois más de cuatro adecuad las cantidades. ¡Buen provecho!

Recipes postcards, recetas de siempre con estética vintage

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Por Ninna Jorro

¿Cuántas veces hemos oído aquello de que el pasado siempre vuelve? Desde hace unos años lo vintage se ha apoderado de nuestra existencia. También en lo que a gastronomía se refiere: el auge del vermut, de los encurtidos, de las bodegas de toda la vida, de los bares con taburetes altos y barriles como mesa…

Otra buena muestra de ello es Recipes postcards, una colección de postales inspiradas en los carteles de la posguerra, que recrean platos de nuestra cocina más tradicional en una cara, e incluyen la receta correspondiente en la otra.

02-Recipes-postcards-recetas-tradicionalesLa idea es del estudio de diseño barcelonés Yema.info, y la verdad es que les han quedado de lo más resultonas. Las ilustraciones evocan a una época y una estética que a todos nos resulta familiar. El uso de tipografías contundentes acaba de formar estas postales que bien podrían haberse sacado de un cajón de casa de tus abuelos o -si eres ya de los 90 ¡maldito!- de tus bisabuelos.

Sí amigos, el pasado culinario de este país hace tiempo que está aquí. Y aunque por el momento parece que la frontera entre lo vintage y lo viejuno sigue siendo aún visible, al menos en el mundo gastro, por aquí tenemos la teoría de que, en un futuro no muy lejano, el melón con jamón y los cocktails de gambas saldrán de los mesones olvidados de pueblo y empezarán a servirse en los locales más cool de las ciudades. Eso sí, a precio de oro.

05-Recipes-postcards-recetas-tradicionalesPero no adelantemos acontecimientos. Si quieres hacerte con una de estas postales, pueden adquirirse ya en algunas tiendas del centro de Barcelona. Por lo que vemos en la página de Facebook de Yema.info, parecen posicionarse como un souvenir alternativo para aquellos visitantes que, con buen criterio, buscan un recuerdo distinto al típico sombrero mexicano de Las Ramblas, la camiseta del Barça o -¡oh sí!- las camisetas con flecos infinitos con un Party Barcelona impreso en el pecho. Solo por eso, se merecen un sonoro aplauso.

¿Qué quiere decir tu madre con ‘eso tú ya lo ves’? Lección 8: Buñuelos de viento

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Por Ninna Jorro

Finales de octubre y tú con el cambio de armario todavía por hacer. Hay que ver cómo pasa el tiempo, parece que fue ayer cuándo estabas en un chiringuito playero, con tus bermudas, tus chanchas y tus Wayfarer tomándote un gin tonic a la puesta de sol, mientras de fondo sonaba Forever Young. 

Sí, amigo, esos días quedan ya muy lejos y, aunque tú sigues con tus bermudas y tus chanclas -con calcetines, eso sí- porque no has sido capaz de ponerte a sacar la ropa de entretiempo, lo cierto es que noviembre y toda su nostalgia otoñal están a la vuelta de la esquina. Te entra el bajón… ¡Si cómo mínimo tuvieras puente por Todos los Santos! ¡Maldita sea! ¡Si el 1 de noviembre no cayera en sábado! Quizá entonces podrías encontrar un poco de sosiego en forma de escapada al pueblo.

Unos días con tu madre, que probablemente tenga aún ropa de entretiempo tuya para sacarte del apuro hasta que te pongas con el cambio de armario allá por diciembre y que, además, seguro que habrá preparado deliciosos dulces típicos de estas fechas: Huesos de santo y -¡oh sí!- Buñuelos de viento.

Esos pequeños bocados celestiales en forma de bolitas de masa frita que te retrotraen a tiempos mejores. Esos en los que los niños no se disfrazaban el día 31 por la noche y tocaban a los timbres diciendo Truco o trato con las pupilas increíblemente dilatadas por una sobredosis de azúcar en sangre.

Lo tienes claro, si la montaña no va a Mahoma… Estás decidido a llamar a tu progenitora para pedirle que te envíe por mensajero la tan necesaria ropa de entretiempo y que te dé su infalible receta de Buñuelos de viento. El terror invade tu mente, tu cuerpo se estremece, el vello se te eriza y el sudor frío corre por tu frente… Sabes que esa llamada va a ser muy difícil y que es muy probable que no entiendas ni una sola palabra de lo que tu madre te diga. Tranquilo, compañero, nosotros te cubrimos. Un tono, dos tonos…

– ¿Diga?
– Hola, mamá.
– Hola, hijo, ahora mismo estaba pensando en ti. ¿A qué no sabes quién está en el pueblo?
– ¿Quién, mamá?
– ¡Lourdes, la hija de Puri!
– ¿Quién?
– ¡Sí, hombre! Aquella niña que te gustaba tanto cuando eras pequeño.
– No caigo, mamá.
– ¿Cómo no te vas a acordar? ¡Si te pasabas el día levantándole la falda para verle las bragas!

¡Ay, truhán!

– Bueno, mamá, no sé. Yo te llamaba porque se acerca el día de Todos los Santos y…
– ¿No me digas que vas a venir?
– Mamá…
– ¡No sabes qué alegría me das! Así me acompañas al cementerio que si es por tus tías la tumba de tus abuelos estaría tan descuidada… Que yo ya he ido a arreglarla esta semana pero lo suyo es ir el día 1, ¡si no qué va a decir la gente!
– Pero si ya has ido esta semana…
– ¡Toma! No me iba a esperar a ir el día 1 y que la Toñi y la Mari vieran las flores secas y se pensaran que sólo nos preocupamos ese día, ¡menudas son! Les gusta mucho largar, ¿sabes?
– Bueno mamá, no será para tanto.
– Para ti nunca es para tanto… Entonces, ¿cuándo vienes?
– Pues este año no puedo, no hay puente… pero quería hacer tus Buñuelos de viento.
– Vaya hijo… pues nada entonces, no vaya a ser que le des un gusto a tu madre… ¿Los Buñuelos de viento? Eso no tiene ningún secreto, es muy fácil.

ACLARACIÓN: No

– Necesitas agua, leche, mantequilla, harina, levadura, huevos y sal. Yo le pongo un poco de piel de naranja y un chorrito de anís. Tu abuela los hacía con calabaza también pero como tú veas.
– Como tú los hagas, mamá.
– Pues nada. Pones el agua, la leche, la mantequilla, la piel de naranja, el chorrito de anís y una pizca de sal en un cazo y lo pones a calentar.
– ¿Cuánto necesito de cada cosa?
– Pues mitad de agua y mitad de leche, una cucharadita de mantequilla y una pizca de sal.
– Ahá, ¿cuánto es esa mitad de agua y de leche?
– ¡Vaya preguntas, hijo! Pues lo mismo que pongas de agua lo pones de leche.

Problema #1: Es que tu también… ¿No sabes qué quiere decir mitad y mitad? ¡Y eso que tienes estudios! Tantos años de carrera para descubrir que las intrigas del lenguaje gastro-materno sólo se aprenden en un sitio: la universidad de la vida. Tu madre no entiende de gramos, ni mililitros, ella se guía por algo que pocos tienen y a lo que muchos aspiran, algo que no te da ningún título, que no podría enseñarte ni Alberto Chicote: el instinto cocinillas.

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‘Ni Un Pez Por La Borda’, contra la destrucción de los fondos marinos

Niunpez-03Por Ninna Jorro

Hace algo más de dos años oímos hablar por primera vez de Niunpezporlaborda.org, una campaña que luchaba por acabar con los descartes y las capturas no deseadas de peces que se arrojan al mar una vez atrapados, ya muertos. Esta práctica se llevaba a cabo bajo el amparo de las políticas vigentes en aquel momento en la Unión Europea.

La campaña, hermana de la internacional Fish Fight, abanderada por cocineros como Jamie Oliver o Gordon Ramsay entre otras personalidades, consiguió reunir más de 800.000 firmas en contra de estas prácticas y a favor de la reforma de la Política Pesquera Común europea.

En aquella ocasión, el cuento terminó felizmente, con una reforma de la Política Pesquera Común que eliminará de forma progresiva los descartes a partir del año que viene. Con un objetivo cumplido, la gente de Niunpezporlaborda.org se ha marcado uno nuevo: acabar con la pesca de arrastre que destruye las profundidades marinas.

Y es que a varios cientos de metros de profundidad se encuentran ecosistemas y especies singulares y prácticamente desconocidos. Los fondos marinos son ecosistemas extremos, donde la falta de luz y alimento hacen que la vida lleve otro ritmo, más lento. Allí se encuentran corales milenarios o especies de peces que tardan décadas en alcanzar la madurez sexual.

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Es por ello que, cuando un ecosistema de este tipo se destruye, su recuperación es larga y costosa. La pesca de profundidad supone una seria amenaza para estos hábitats. Según cuentan en Niunpezporlaborda.org, las redes de arrastre arrasan corales, esponjas y otras especies que no llegan al consumidor pero que son vitales para que estos ecosistemas sobrevivan y, por tanto, para que lo hagan especies como el pez espada, que sí consumimos.

Personalidades como Eva Hache o Carmen Ruíz, el cocinero David Muñoz de DiverXo o el periodista Mikel López Iturriaga, autor de “El Comidista“, se han sumado a esta iniciativa que pretende recabar firmas a favor de la reforma del vigente reglamento de pesca de profundidad para el Atlántico Nordeste.

Según cuentan en su web, se están llevando a cabo, en el Consejo de Agricultura y Pesca de la Unión Europea, las negociaciones para reformar este reglamento. Es por ello que se ha abierto una petición en Avaaz.org para pedir a la Ministra Isabel García Tejerina que España apoye y proponga medidas de gestión relacionadas con la minimización de los impactos sobre los ecosistemas marinos vulnerables y la explotación sostenible de los recursos pesqueros.

Desde La Gulateca nos sumamos a esta iniciativa y os invitamos a que le echéis un vistazo y, si os interesa, a que agreguéis vuestra firma a la petición que encontraréis en este enlace.

Rosbif (exprés) con patatas y castañas salteadas

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Por Ninna Jorro

Aunque los 30 grados a los que hemos llegado este fin de semana indiquen lo contrario, estamos ya en pleno otoño. Con esta estación, nos entran ganas de preparar platos más contundentes con productos típicos de esta época del año.

La receta que os traemos hoy es una de esas que podríamos denominar “comidas de domingo” ya que, por norma general, preparar un buen rosbif lleva su tiempo. Es cierto que su elaboración es muy sencilla pero las horas de preparación no te las quita nadie… bueno sí, Jamie Oliver.

Hemos cogido la receta de rosbif exprés de Jamie, le hemos añadido nuestro toque autóctono y la hemos combinado con un salteado de patatillas, zanahoria y castañas que le va como anillo al dedo. El resultado es una comida la mar de resultona que tendrás lista en 40 minutejos de nada. Tomen nota.

Ingredientes

  • 400 gr de ternera
  • 200 gr de patatas nuevas pequeñas
  • 1 zanahoria grande
  • 100 gr de castañas cocidas o asadas y peladas
  • 1 diente de ajo
  • Romero
  • Tomillo
  • Pebrella
  • Salvia
  • Pimienta negra
  • Aceite de oliva
  • Mostaza antigua

Elaboración

Lo primero que debéis hacer es haceros con una buena pieza de ternera, dejaros aconsejar por vuestro carnicero de confianza. Una buena carne os asegura en un 60% el éxito de este plato.

Con la ternera ya en casa, lo primero que hay que hacer es cocer o asar las castañas. Nosotros teníamos unas cuantas ya asadas de la tarde anterior y las hemos aprovechado. Si optáis por asarlas, os damos un truquillo que nos chivaron en Portugal para que sea más sencillo pelarlas: antes de meterlas al horno, les hacemos un corte en la cáscara y las dejamos 15 minutos en un bol con agua. Pasado ese tiempo las escurrimos, las colocamos en la bandeja, salamos ligeramente y adentro.

Mientras se asan o cuecen las castañas, lavamos las patatas -si son pequeñitas mejor que mejor- las cortamos en cuartos y reservamos. Pelamos las zanahorias y las cortamos en juliana. Cuando las castañas estén listas, las pelamos y las reservamos también.

En una tabla de cortar, picamos el tomillo, el romero, la salvia y la pebrella, una hierba muy común en Valencia y Alicante que es ideal para adobar carnes rojas. Mezclamos las hierbas picadas en la tabla y añadimos un poco de pimienta negra molida.

Cogemos la pieza de carne, la salamos ligeramente y, a continuación, la “rebozamos” en las hierbas aromáticas. La carne debe quedar completamente cubierta por ellas.

Llega el momento de encender los fogones. En una sartén bien caliente, con 2 cucharadas de aceite de oliva, sellamos la pieza de ternera por todos los lados. Con 30 segundos por cada lado bastará. Una vez esté sellada, bajamos el fuego y cocinamos durante 3-4 minutos (5-6 si os gusta más hecha) por cada uno de sus lados, añadiendo al dar la vuelta un chorrito de aceite de oliva a la carne si fuera necesario.

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Cuando hayamos cocinado todos los lados, retiramos la carne del fuego, la colocamos en un plato y la tapamos con papel de aluminio. Debe reposar durante unos 5-7 minutos aproximadamente.

Vamos con la guarnición. En una sartén a fuego medio con 3 o 4 cucharadas de aceite de oliva, echamos las patatas cortadas en cuartos y un diente de ajo y removemos bien. Tapamos y dejamos que vayan cocinándose. Cuando las patatas empiecen a ablandarse añadimos la zanahoria, removemos bien y dejamos que se cocinen durante un par de minutos.

Cuando la zanahoria y las patatas empiecen a dorarse añadimos las castañas. Salpimentamos, salteamos y dejamos que se cocinen durante otros 2 o 3 minutos. Cuando todos los ingredientes hayan cogido un tono dorado, sabremos que nuestra guarnición está lista.

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Sólo nos queda cortar el rosbif en filetes finos. Es importante hacerlo con un buen cuchillo bien afilado para no desgraciar la pieza de carne. Si tenéis dudas de en qué sentido cortar la carne, preguntadle sin miedo al carnicero. Un buen corte es tan importante como un buen cocinado.

Servimos los filetes con las patatas y castañas salteadas y una cucharadita de mostaza antigua para quien quiera. ¡Buen provecho!