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8 recetas con calabaza para cocinar este otoño

Ahora que el frío empieza a aparecer tímidamente y que los mercados vuelven a llenarse de tonos anaranjados y calabazas de todas las formas y tamaños, volvemos a tener ganas de meternos en la cocina para preparar un montón de recetas con el producto estrella de la temporada.

Postres dulces o recetas saladas, las posibilidades son muchas, desde la típica crema que te soluciona una cena, hasta una receta espectacular de calabaza al curry que podemos servir utilizándola de recipiente y quedar como auténticos cocinillas.  

Además de ser de lo más versátiles y fáciles de cocinar, no hace falta decir que las calabazas han ganado protagonismo en los últimos años con la llegada de la fiesta de Halloween, por lo que antes de cocinarlas, nos pueden servir para decorar la casa unos días y divertir a los más pequeños de la familia.

Calabaza asada con miel

Calabaza, miel y canela, tres ingredientes que funcionan de maravilla. Un postre sencillísimo en el que solo tenemos que encender el horno y poco más. Nos puede servir como postre o como merienda. La podemos decorar con las pipas de la calabaza previamente tostadas y peladas.

Espaguetis de calabaza

Pasta parece, calabaza es. Un plato divertido para comer calabaza de una forma diferente. Hemos utilizado una carbonara clásica porque el queso pecorino, con el huevo y el bacon (o guanciale si encontramos) forman la salsa perfecta para este plato tan original de falsa pasta.

Tarta de calabaza con crema de queso y canela

En este vídeo podemos aprender a hacer esta tarta de calabaza con crema de queso y canela, una de nuestras favoritas. Estilo carrot cake pero con calabaza, queda perfecta con el frosting de queso y aromatizada con canela.

Mermelada de calabaza, naranja y jengibre

Todas las mermeladas son buenas, pero esta de calabaza, naranja y jengibre tiene una mezcla de sabores que nos sacan de lo tradicional y ofrece muchas posibilidades. Aunque queda deliciosa untada en una tostada, es perfecta para acompañar una tabla de quesos o para combinar con carne. 

Calabaza asada con curry de verduras

Los amantes del curry deberían apuntar esta calabaza rellena de verduras en su recetario otoñal. Un plato realmente bueno y mucho más fácil de hacer de lo que parece. Si utilizamos calabazas de tamaño pequeño, podemos usarlas como recipiente para que además de rico luzca mucho en la mesa.

Crema ligera de calabaza

La crema de calabaza ya se ha convertido en un clásico de estos meses. La que proponemos es más ligera y mantiene todo su sabor. Si queremos darle un toque diferente podemos añadir una combinación de especias como curry, cúrcuma o comino. Si no tenemos robot de cocina podemos hervir la verdura en una cazuela y triturar con la batidora de mano.

Pumpkin spice latte

El pumpkin spice latte o café de calabaza con especias se hizo popular gracias a una gran cadena de cafeterías que lo incorpora a su carta cada año para inaugurar la temporada otoñal. Ahora podemos tomarlo sin salir de casa y adaptarlo a nuestro gusto siguiendo los pasos de esta receta.

Buñuelos valencianos de calabaza

Los buñuelos son un dulce tradicional que se sigue preparando en muchos sitios. En la Comunidad Valenciana son típicos los buñuelos de calabaza, y por eso los hemos añadido a esta lista. Son muy fáciles de hacer y mucho más sabrosos que los de viento. Otra forma diferente de cocinar la calabaza.

Receta de tarta de queso y moras

Vuelve la temporada de tartas y horno. En realidad nunca se ha ido, pero es verdad que en verano y con el calor da un poco más de pereza. La vuelta a la rutina incluye muchas cosas -unas mejores que otras- entre ellas, pasar más tiempo en la cocina y de vez en cuando hacer una tarta tan estupenda como esta.

En vacaciones, como va siendo tradición en la familia, recogimos una buena cantidad de moras silvestres. Con ellas hicimos unos cuantos tarros de mermelada de moras que nos durarán todo el invierno. Y con las últimas de la temporada, esta tarta  que va a pasar directamente a esa lista de tradiciones y al recetario familiar.

La receta fue un poco improvisada, pero quedó tan buena que nos pareció una gran idea apuntar los ingredientes y cantidades para poder repetirla y compartirla.

Es una tarta que aceptaría perfectamente otro tipo de fruto rojo o frutas como el melocotón, ciruelas o higos, así que se pueden ir probando diferentes combinaciones y aprovechar la fruta de temporada.

Ingredientes

  • 150 g. de mermelada de moras

  • 80-100 g. de moras frescas

  • 2 láminas de masa brisa redondas

  • 280 g. de queso crema

  • 4 huevos

  • 200 g. de azúcar

  • 200 ml. de nata para cocinar

  • 10 ml. de aroma de vainilla

  • Mantequilla (para engrasar el molde)

  • 1 huevo (para pincelar)

Preparación

Precalentamos el horno a 200º con calor arriba y abajo. Forramos el fondo de un molde redondo para tartas o quiche con papel vegetal. Engrasamos las paredes del molde con mantequilla.

Colocamos una de las láminas de masa brisa en el molde. Pinchamos la masa con un tenedor y colocamos las moras frescas repartidas por el molde. Horneamos la masa durante 10 minutos. La retiramos del horno y reservamos.

En un bol grande batimos los 4 huevos con el azúcar y la vainilla usando unas varillas eléctricas (o varilla manual, solo tardaremos un poco más en integrar los ingredientes).

Añadimos el queso crema y la nata. Batimos hasta que todos los ingredientes queden bien integrados.

Vertemos la mezcla sobre el molde con la masa brisa y horneamos 30 minutos vigilando que no se queme (si la masa empieza a dorarse demasiado, podemos cubrirla con papel vegetal o de aluminio).

Sacamos la tarta del horno y dejamos templar. Cubrimos la tarta con la mermelada de moras.

Cortamos tiras de 1 cm aproximadamente de la lámina de masa que nos quedaba. Las colocamos sobre la tarta formando una rejilla. Batimos el último huevo y pincelamos la rejilla hecha con masa.

Horneamos unos minutos más hasta que la rejilla esté dorada, vigilando que no se queme. Dejamos templar y servimos. Se puede comer tibia o fría, y aguanta muy bien un par de días en el frigorífico.

El truco para conseguir el pescado rebozado perfecto está en la harina

Rebozar pescado y freírlo después, ni parece ni es complicado. Que quede crujiente y bonito ya es otro tema. De hecho, muchas veces optamos por hacerlo en el horno para, además de evitar frituras, saltarnos esa parte en la que los filetes de pescado con huevo y harina se nos acaban pegando en la sartén.

Pero hay un truco para conseguir el rebozado perfecto. Nada nuevo, cierto, que no estamos aquí para descubrir la rueda, pero sí para recordar cosas que realmente funcionan en la cocina. Y la clave está en el tipo de harina que usamos, tanto si optamos por prepararlos al horno como en una sartén con aceite.

En vez de usar la tradicional harina de trigo, la vamos a sustituir por harina de garbanzos. En realidad, algo que se hace habitualmente con las famosas frituras de pescado andaluza, así que solo hay que fijarse en cómo lo hacen los que realmente saben.

Cambiando la harina de trigo por la de garbanzos vamos a conseguir unos rebozados mucho más crujientes y sabrosos. Aporta un toque de sabor muy rico, además de un bonito color dorado. Por si fuera poco, aguanta muy bien las altas temperaturas del aceite y aporta proteína vegetal, fibra y hierro.

La harina de garbanzos no tiene gluten, por lo que es apta para celíacos e intolerantes, y mezclándola con agua puede sustituir al huevo, algo que las personas veganas suelen hacer para prescindir de este ingrediente.

Y aunque hablamos de pescado porque el resultado nos gusta especialmente, podemos usar esta harina también para carne o verduras. Aquí una sencilla receta para preparar pescado rebozado.

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Receta de mermelada de moras

Todas las infancias deberían estar llenas de veranos en el pueblo, comida casera, tardes en bicicleta, chapuzones y mermelada de moras silvestres. Como la que hemos preparado después de que los pequeños de la casa volvieran de su paseo matutino con un cubo repleto de moras. Y los brazos llenos de arañazos, claro.

Por supuesto si no tenemos moras silvestres recién recogidas de la zarza, podemos usar moras compradas o hacer una mezcla de diferentes frutos rojos. Solo necesitaremos añadir la mitad de azúcar (o un poco menos si están muy maduras) y zumo de limón.

Con las cantidades que proponemos tendremos para un par de tarros medianos. Si queremos hacer más cantidad para guardar y tener todo el invierno, solo tenemos que multiplicar las cantidades y calcular los ingredientes que necesitamos. Además de para untar en el pan, también podemos usar la mermelada para hacer un poco de repostería.

Ingredientes

  • 500 gramos de moras silvestres
  • 250 gramos de azúcar
  • Zumo de un limón

Preparación

Lavamos las moras con abundante agua, desechamos hojas, ramitas y retiramos también las moras que estén demasiado pasadas. Escurrimos bien.  

En un cazo o cazuela (que sea antiadherente) en frío, ponemos las moras, el azúcar y el zumo de limón. Mezclamos y dejamos macerar entre 1 y 3 horas para que se mezclen los sabores. Este paso es opcional pero potencia los sabores de la mermelada. 

Mientras tanto vamos a esterilizar los tarros de cristal que vayamos a usar para evitar que queden microorganismos en ellos. Para ello solo tenemos que hervir en una cazuela los tarros y las tapas en abundante agua durante 20 minutos.  

Encendemos el fuego a media potencia y dejamos que se vaya cocinando la fruta en el azúcar. Cuando empiece a hervir pasamos a fuego bajo hasta el final del proceso.

Removemos de vez en cuando y si se forma demasiada espuma la retiramos con una cuchara o espumadera. Vamos aplastando las moras con un tenedor o pisapuré a la vez que se va formando la mermelada.

 En unos 45-60 minutos la mermelada estará lista. No hay que dejar que espese demasiado ya que acabará de engordar cuando se enfríe. Si nos despistamos y espesa demasiado, lo podemos solucionar fácilmente añadiendo un poco de agua y removiendo de nuevo.  

Podemos dejar la mermelada con trozos o triturarla con una batidora. Si la queremos sin pepitas tendremos que pasarla por un colador o mucho mejor por un pasapurés.

La mermelada aguantará en buen estado en el frigorífico un par de semanas. Si queremos conservarla por más tiempo, al acabar de hacer la mermelada tendremos que embotarla con la forma tradicional.

Para ello cerramos bien los botes llenos de mermelada y los hervimos de nuevo en una cazuela con agua (el agua tiene que cubrir por completo los tarros de mermelada) durante 20-25 minutos.

¿Cuál es la diferencia entre rebozar y empanar?

Muchas veces utilizamos las palabras rebozar o empanar indistintamente, pero ¿realmente significan lo mismo? Pues no exactamente, aunque eso tampoco quiere decir que ahora nos tengamos que poner en plan tiquismiquis y corregir a quien lo use indistintamente. 

Pero siempre está bien saber las diferencias por si sale la pregunta en el Trivial o toca hacerse el listillo. Rebozar se utiliza de forma genérica y se refiere a bañar un alimento en harina, huevo, miel o cualquier otro ingrediente que de alguna forma pueda quedar adherido al producto.

Si queremos ser más precisos y en nuestro rebozado solo hemos utilizado harina -como suele hacerse a veces con el pescado antes de freírlo-, podemos usar el verbo “enharinar”.

Por otro lado, empanar viene -evidentemente- de pan, y es imprescindible que lleve este ingrediente para poder llamarlo así. En España se utiliza el verbo “empanar” para referirse  a la técnica que consiste en rebozar un alimento primero en huevo y posteriormente en pan rallado, o en harina, huevo y pan rallado.

Mención especial para otra palabra que muchas veces se cuela en esta lista: albardar. Por el norte, por ejemplo, se usa mucho (anchoas albardadas, un clásico) para referirse a un rebozado normal y corriente con harina y huevo.

En realidad, albardar es una técnica diferente que consiste en cubrir un alimento con tocino para que no se reseque al cocinarlo. Aparentemente nada que ver con el rebozado, pero resulta que la RAE nos remite al término enalbardar, una de cuyas acepciones sí es rebozar.

Receta de helado ‘cheesecake’: así de fácil es preparar un helado de tarta de queso en ‘Thermomix’

Inauguramos oficialmente el verano con la primera receta de helado de la temporada. Pero no es un helado cualquiera, es un helado con sabor a tarta de queso. Y sí, realmente sabe a cheesecake con  toda la textura de un buen helado cremoso.

Esta vez hemos dejado de lado los polos sanos de fruta que tanto nos gustan y nos hemos ido de cabeza a por este helado que, no nos vamos a engañar, debería llevar la advertencia de “coma con moderación, es su responsabilidad”. Pero está tan rico, que va a quedarse en nuestro recetario para días especiales.

Con el Thermomix se prepara muy rápido porque en el mismo vaso podemos triturar los ingredientes, montar nata y triturar de nuevo todo junto para conseguir una cremosidad que es difícil de conseguir sin robot de cocina. Queda perfecto y sale cantidad para 8-10 raciones.

Ingredientes

  • 6 huevos
  • 600 g.  de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 400 g. de nata (35% materia grasa)
  • 150 g. de azúcar
  • 5 ml. de esencia de vainilla
  • 3-4 gotas de limón
  • 200 g. de mermelada de frutos rojo
  • 150 g. de galletas de mantequilla (estilo bretonas) o tipo Digestive

Preparación

Ponemos en el vaso del Thermomix los huevos, el azúcar, el queso crema, la esencia de vainilla y las gotas de limón. Programamos 8 minutos a 90º y velocidad 5.

Pasamos la mezcla a un recipiente alargado o bandeja alta para que no tenga más de 2-3 centímetros de altura. Alisamos con una espátula, tapamos y congelamos un mínimo de 4 horas (o de un día para otro). Lavamos el vaso.

Cuando tengamos previsto sacar el helado del congelador, preparamos la nata montada. Ponemos el accesorio mariposa en el vaso del Thermomix. Echamos la nata y la montamos programando la velocidad 3.5 sin tiempo porque iremos vigilando.

Tras un par de minutos comprobamos si está montada. Si le falta un poco, seguimos haciendo tandas de 20 segundos y comprobando. Es importante no pasarnos porque se acabaría separando la nata del suero. El tiempo suele rondar los 3 minutos si la nata estaba en el frigorífico que es lo ideal (también puedes poner el vaso vacío en el frigorífico 30 minutos antes de montar la nata para que suba mejor).

Retiramos el accesorio mariposa del vaso. Sacamos el helado de queso del congelador y con un cuchillo lo cortamos en trozos.

Añadimos los trozos de helado al vaso con la nata montada y trituramos 30 segundos a velocidad 7. Comprobamos la textura del helado y hacemos tandas de 30 segundos hasta conseguir una textura cremosa pero firme.

Servimos raciones individuales con un par de cucharadas de mermelada y una galleta bretona de mantequilla. Podemos trocear más galleta para acabar de decorar.

Receta de tostas caseras, una buena idea para aprovechar el pan viejo

Formas de aprovechar el pan duro hay muchas. Y ahora, con estas tostadas de chapata que podemos preparar en un momento, tenemos más para sumar a la lista. Y es que, teniendo en cuenta la indecente cantidad de alimentos que desperdiciamos, no es mala idea que al ver en la cocina un trozo de pan que se ha quedado un poco duro o mustio no pensemos en tirarlo, sino en cómo aprovecharlo. 

Estas tostadas quedan igual -o mejor- que las que encontramos ya preparadas en el supermercado y, además, podemos hacer versiones diferentes como las de ajo y perejil que también hemos preparado.

Son perfectas para untar lo que apetezca, picar con hummus o guacamole, o para acompañar cualquier plato. Si las guardamos en un tupper hermético o caja metálica aguantarán crujientes unos días sin problema.

Para preparar las tostadas normales solo necesitamos pan de chapata del día anterior. En realidad podemos usar cualquier tipo de pan, pero las de chapata además quedan muy bonitas por su forma.

Cortamos el pan en rebanadas muy finas, las ponemos en la bandeja del horno y horneamos a 200º hasta que queden bien doradas. Si les damos la vuelta a la mitad de proceso, el dorado quedará más uniforme.

Las sacamos del horno, dejamos enfriar y servimos o guardamos en un tupper.

Para las tostadas de ajo, picamos en un mortero un diente de ajo y un poco de perejil fresco con un chorro de aceite de oliva virgen extra. Pincelamos con esta mezcla las rebanadas de pan ya cortadas finas antes de hornearlas.

Ponemos las tostadas en la bandeja del horno, esta vez sobre una lámina de papel vegetal, y horneamos unos 10 minutos por cada lado, aunque vigilando que no se quemen. Dejamos templar y servimos o guardamos en un tupper.

Receta fácil de quiche de puerros y gambas

Pocos platos más socorridos, perfectos para aprovechar ingredientes de temporada o que tengamos por casa que una quiche. Una tarta salada que, además, suele triunfar bastante entre los más pequeños -va genial para incluir verduras en el menú- y que ahora, con la primavera y la vuelta de las reuniones con familia y amigos, también es un plato muy de transportar y compartir.

Aunque la quiche Lorraine es la clásica y original, este tipo de tartas saladas aceptan muchísimas versiones, como esta que solemos hacer en casa cuando viene gente porque se prepara en poco tiempo, siempre queda bien y suele gustar mucho.

Podemos prepararla con antelación y darle un último toque de calor antes de servir. Queda muy bien acompañada de una buena ensalada y si sobra (no sobrará), el día siguiente seguirá estando riquísima. Si queremos ponernos más creativos podemos preparar la receta en versión tartaletas individuales usando un molde para magdalenas. Lee el resto de la entrada »

Cómo hacer mantequilla casera en Thermomix en 3 minutos

Llevamos toda la vida comprando mantequilla industrial porque no teníamos ni idea de lo fácil que es hacerla en casa. Y ahora, después de comprobar que en el Thermomix podemos hacerla en menos de 3 minutos, no volveremos a ponerla nunca más en la lista de la compra.

El proceso es muy sencillo. Simplemente necesitamos nata con un buen porcentaje de grasa -35%, la que se usa para montar- para poder separar el suero de leche (que podemos aprovechar para repostería) de la parte sólida, que será la mantequilla. Un colador, un poco de sal y un rato en el frigorífico para que tenga consistencia.

La ventaja de hacer la mantequilla en casa es que podemos ir probando versiones, añadir más o menos sal, algunas hierbas aromáticas, especias o ajo. Fácil, rápido y todo en el vaso del Thermomix sin tener que ensuciar nada más. Lee el resto de la entrada »

Noodles de arroz al curry con langostinos, receta en ‘Thermomix’

Esta receta es perfecta para esos días que nos apetece comer algo especial, pero no tenemos demasiadas ganas de liarnos en la cocina. Con el Thermomix, tendremos listo un plato de noodles al curry con unos langostinos salteados, en 25 minutos y sin apenas esfuerzo.

Los hemos hecho con unos champiñones, cacahuetes y cilantro, pero los ingredientes se pueden adaptar al gusto de la casa. Podemos usar anacardos o pistachos y, si tenemos alguna verdura por el frigorífico que queremos aprovechar, se puede incluir también.

El resto no tiene ningún misterio. La leche de coco ya se encuentra prácticamente en todos los supermercados, y si no conseguimos aceite de sésamo, que suele estar en grandes superficies y tiendas especializadas, siempre podemos usar aceite de oliva virgen extra. Con estas cantidades sale una receta para dos personas.

Ingredientes

  • 200 gr. de noodles de arroz
  • 500 gr. de caldo de pescado o pescado y marisco
  • 160 gr. de leche de coco
  • 200 gr. de champiñones frescos
  • 8 langostinos
  • 1 trozo pequeño de jengibre fresco (opcional)
  • 2 dientes de ajo
  • 6-8 ramas de cilantro fresco
  • 20 gr. de aceite de sésamo (o de oliva virgen extra)
  • 20 gr. de aceite de oliva virgen extra
  • 15 gr. de curry en polvo
  • Sal
  • Una pizca de cayena molida (opcional)
  • 100 gr. de cacahuetes tostados
  • Semillas de sésamo o similar

Preparación

Lavamos y laminamos los champiñones. También podemos picarlos unos segundos con el Thermomix. Ponemos en el vaso del robot el jengibre sin piel, un diente de ajo también pelado y las hojas de cilantro sin los tallos (reservamos unas hojas para decorar). Picamos 3 segundos a velocidad 8. Con la espátula, bajamos los ingredientes que se hayan quedado por las paredes hacia el fondo.

Añadimos el aceite de sésamo y sofreímos 3 minutos a 120ºC y velocidad 1. Agregamos el caldo de pescado, la leche de coco, los champiñones, el curry, un poco de sal y la cayena. Programamos 10 minutos a 100ºC con giro inverso y velocidad 1.

Mientras tanto, pelamos los langostinos y los salteamos en una sartén con el aceite de oliva, el otro diente de ajo picado y un poco de sal. Reservamos. Incorporamos al vaso los noodles de arroz y los cacahuetes. Programamos 2 minutos de nuevo a 100ºC con giro inverso y velocidad 1.

Corregimos de sal, removemos con cuidado y servimos en una fuente o platos individuales. Decoramos con los langostinos dorados, algunas hojas de cilantro y las semillas.

Si tenemos acceso a Cookido (la web de pago de Thermomix con todas sus recetas), podemos seguir la receta de “langostinos dorados” para hacerlos a alta temperatura en el mismo vaso y no utilizar la sartén. La función “alta temperatura”, por seguridad, solo puede usarse en recetas guiadas, no de forma manual.