Archivo de noviembre, 2021

El recetario del Ministerio de Consumo vuelve a enfadar a los de siempre


Algunos se refieren a él como “el recetario de Alberto Garzón”. Una pista de que, en realidad, da igual el contenido, porque si el Ministro de Consumo tiene algo que ver, seguro que está mal. El chiste ese de que si Garzón recomienda respirar algunos abogarían por la apnea, pero hecho realidad.

El caso es que el Ministerio de Consumo ha lanzado un libro con 40 recetas saludables, sencillas y económicas. Si alguien hace casos a lo que se lee por Twitter, daría la sensación de que el propio Garzón se ha puesto el delantal para elaborar el este recetario. Pero, sorpresa, en realidad detrás del proyecto están la cocinera María José San Román y la nutricionista Marián García, más conocida en esta casa como la gran Boticaria García.

Aunque cabe suponer que algo sabrán las dos reconocidas autoras de cocina y salud, por lo visto eso no es suficiente para que algunos den el visto bueno a unas recetas donde las legumbres, las frutas y los vegetales mandan y, lógicamente, la presencia de la carne es casi simbólica.

De nuevo, criterios universalmente aceptados y reconocidos por organismos internacionales pero que, por lo visto, cuando se aplican en España se convierten por arte de magia en locuras sin sentido del comunista Garzón.

“Lejos de ser un mero repositorio de recetas healthy, esta herramienta nace con una marcada vocación divulgativa y pretende ir un paso más allá, incluyendo en cada receta dos consejos que contribuyan a la educación nutricional y a combatir la desinformación”, dice en sus primeras páginas este recetario. Insistimos, damos por hecho que muchos de los que lo critican no se han molestado en leerlo porque ya sabían de antemano que no les iba a gustar.

¿Qué pinta esa horterada del healthy?, se preguntarán algunos. Podemos comprar el argumento. También que se ve mucho kale y palabras de esas de carta de sitio moderno (poke…) y poco guiso tradicional. También que se recurre a legumbre cocida cuando lo realmente económico es comprar el paquete de kilo y cocer los garbanzos, alubias o lentejas en casa.

Pero, tal y como se explica, la idea es hacer recetas sencillas, pensadas para acabar con eso del “no tengo tiempo para cocinar”. ¿De verdad a alguien que opina así le vas a decir que ponga la olla con garbanzos?

Tanto colorido y tanta modernez también suponemos que responden a un enfoque atractivo con el que convencer a los chavales más reacios a hincarle el diente a verduras y legumbres de que con estos ingredientes se pueden preparar platos diferentes y vistosos.

Y tal vez -sea o no un error- a darle cierto empaque a esa cocina austera que siempre ha sido de puchero. Ya sabemos que quienes le ponen bien de caviar a los huevos fritos ahora lo reivindican mucho por aquello del producto, la tradición y tal vez el exotismo que para ellos supone unos garbanzos sin almejas. Aquello de que los obreros no pueden ir de crucero ni llamar -si les da la gana- llamar poke a su ensalada de arroz con pollo.

Pero vaya, que es verdad que algunos detalles patinan. Y que hay críticas certeras, necesarias y bien planteadas respecto a algunos precios no parecen cuadrar y otros elevarían demasiado el presupuesto familiar y se supone que esto también va de desigualdad.

Pero a estas alturas todos sabemos que la idea no va por ahí. Que muchos han sacado el cuchillo sin siquiera asomarse a la guía. Porque, igual que con aquello de los donuts que iban a prohibir, lo que cuenta es convertir la alimentación de los niños y algo tan serio como la obesidad infantil en un arma política. La comida y la gastronomía son política, ojo, siempre lo hemos defendido. Pero hay ciertos temas en los que se presupone el consenso y el sentido común.

Cuesta entender las críticas airadas, y lo ofendidos que algunos parecen sentirse ante unos garbanzos, una alubias con arroz, una crema de calabaza o un ramen. Ah, que tenían que haberlo llamado sopa o cocido, claro. Que solo Daviz Muñoz puede hacer un cocido-ramen-Hong-Kong sin que nadie se enfade.

De hecho, lo más gracioso del asunto es que si algunos de esos mismos platos los firmara algún afamado cocinero, los mismos que llevan días criticando este recetario -y, por extensión, a sus autoras- estarían dando palmas en las redes sociales y alabando la audacia y genio creativo del chef de turno.

¿Merece la pena una cafetera superautomática? Probamos la ‘Melitta Barista TS Smart’

Para la mayoría, Melitta es sinónimo, al menos en España, de la clásica cafetera de filtro por goteo. De hecho, esta marca alemana se ha convertido en el nombre genérico para definir este tipo de cafeteras. Y tiene bastante sentido porque resulta que la señora Melitta Bentz, creadora de la compañía, fue la inventora del filtro de café en 1908.

Datos históricos al margen, el caso es que la gama de cafeteras actual de esta marca incluye también unos cuantos modelos de cafeteras superautomáticas. Y hemos podido probar una de las más completas durante unas semanas para intentar resolver la pregunta que -con las Navidades en el horizonte- seguro que más de un amante del café se hace: ¿Merece la pena comprarse una?

Nosotros hemos apuntado muy alto en su catálogo. Concretamente a la Barista TS Smart, su modelo más completo y que, ojo, tiene un precio de 1.150 euros. Eso y su tamaño considerable -si no tienes una cocina grande, no tiene mucho sentido- son de hecho las dos principales pegas que hay que tener en cuenta antes de plantearse la compra.

De todos modos, también es verdad que hay modelos en esta misma marca mucho más económicos, a partir de 350 euros. La diferencia de precio viene dada por detalles como la conectividad, la capacidad y tipos de café que admite, o la incorporación del sistema para espumar leche e incluirlo en la receta.

Nada de torrefacto

De hecho, nada más recibir y colocar la cafetera en casa nos arrepentimos de la elección. Es enorme y pensábamos que algunas de sus funciones no nos iban a servir para nada. Pues no. Confesamos que ha sido uno de los productos probados que más nos ha costado devolver.

Pero vayamos por partes, ¿qué es una superautomática? Muy sencillo: una cafetera express que incluye molinillo para moler el café justo antes de prepararlo. A partir de ahí, las posibilidades son muchas y básicamente se resumen en la idea de apretar un botón y tener un buen café en la taza en cuestión de segundos.

Es decir, trabajaremos con café en grano. Concretamente del natural, nada de torrefacto. Y no es la típica recomendación para quienes tengan cierto respeto por el café, es que se indica en las instrucciones de este modelo. El azúcar del torrefacto hace que los granos sean más pegajosos y podrían dañar el molinillo y la cafetera.

La Melitta Barista TS Smart va más allá de otros modelos más sencillos y cuenta con dos depósitos. De hecho, en su particular sistema, la idea es tener dos variedades de café de distinta intensidad para poder jugar con ambas en algunas de las recetas propuestas.

A nosotros nos parece más interesante aprovechar este doble depósito para tener la opción de preparar un descafeinado de forma muy sencilla, simplemente configurando alguna de las recetas para que use el café de uno de los depósitos. Por si fuera poco, también se puede usar café ya molido. Eso sí, es un poco engorroso porque no es un depósito propiamente dicho, sino  que hay que usar cada vez la cantidad concreta para un café.

Por cierto, Melitta también vende su propio café, a un precio bastante competitivo (unos 10 euros el kilo) dentro del café de especialidad. Eso sí, no es café de especialidad, y echamos de menos algo más de información porque simplemente se indica que es 100% arábica con diferentes grados de tostado. Pese a ello, hay que reconocer que el resultado es muy correcto por ese precio.

21 recetas (y desde el móvil)

Básicamente hay dos motivos para comprar una cafetera superautomática: asegurarse cierta calidad siempre que usemos un café en condiciones, y simplificar al máximo el proceso. Para muchos cafeteros, moler el café al momento, cargar la cafetera y disfrutar del ritual es parte de la gracia. Otros solo quieren presionar un botón. Hablamos de estos segundos.

Y la verdad es que la Melitta Barista TS Smart cumple lo que promete en su nombre: es lo más parecido a tener un barista en casa. Nos podemos complicar tanto como queramos personalizando recetas, pero solo con las de las máquinas ya quedan resueltos los cafés habituales. Y la verdad es que quedan sensacionales, tanto en formato corto espresso como las recetas con leche. En realidad, es aquí donde la máquina se luce, con unos flat white o latte macciato de foto.

El nombre no es por hacernos los entendidos, es la nomenclatura que usa la máquina. Por cierto, apenas adaptada al español en la aplicación, que permite, ahora sí, tener 21 recetas con solo pulsar la pantalla e incluso personalizar cantidades e intensidad de café y leche en cada una de ellas.

Se conecta a la cafetera por Bluetooth y ,sin ser la aplicación más intuitiva del mundo, es más o menos fácil de manejar en pocos minutos y acaba resultando muy cómoda.

Limpieza

Muy bien también el sistema de limpieza automática de la cafetera, que incluye el mecanismo de la leche, normalmente la parte más problemática. Usando la presión del vapor se ofrece la opción de limpiar el conducto tras el uso, y además es rápido y queda aparentemente perfecto.

El recipiente para la leche, por cierto, está pensado para que pueda guardarse en la nevera tras el uso y que resulte relativamente cómodo. Tocará, eso sí, conectarle la pequeña goma antes de poder usarlo para nuestras recetas con espuma de leche.

¿Nos ha gustado? Mucho. Es grande y su precio es considerable, pero si estos dos temas no son un problema resulta una gran opción dentro de la gama alta. O media porque, por mucho que esos más de 1.000 euros puedan asustar, un vistazo a la gama alta dentro del mundo del café ayuda a situarse un poco y comprobar que es un precio muy competitivo para una superautomática de doble depósito y con sistema de espumado de leche.

La famosa crema de cacao ‘real food’ no podrá anunciarse para niños por ser un alimento no saludable según la OMS


Los fans del movimiento realfooder y de su precursor Carlos Ríos no se tomaron nada bien que algunos compararan su nueva crema de cacao con productos como la Nocilla o la Nutella. Algo que, lógicamente, choca frontalmente con el argumento de venta de este producto: frente a los ultraprocesados, esto es una crema de cacao saludable.

La mayoría de nutricionistas discreparon con este mensaje, sobre todo cuando el propio Ríos animaba a tomarla a diario sin problema al estar elaborada con alimentos naturales y endulzada a base de castañas y dátiles.

Algo que no parece cuadrar con los criterios legales. De hecho, la futura ley sobre publicidad de alimentos para niños parece que va a poner en aprietos el discurso oficial de esta crema de cacao.

Y es que, como ya adelantó en su momento Juan Revenga –muy interesante este hilo–  la crema de cacao de Carlos Ríos estaría englobada en la categoría 1, según la OMS, que engloba los alimentos no saludables y que, por tanto, estaría afectada por la ley sobre publicidad de alimentos para menores.

Curiosamente, hace poco Carlos Ríos celebraba la iniciativa del Ministerio de Consumo de regular la publicidad de alimentos para niños. ¿No había pensado que su propia crema podría verse afectada? Puede ser pero, optimistas que somos, preferimos creer que no entra en los planes realfoodistas plantear su crema de cacao como un buen alimento para niños.

‘Plátano del volcán’: una nueva etiqueta para identificar los plátanos de La Palma

Si a esta alturas ya hemos aprendido a buscar la etiqueta de Plátano de Canarias en la frutería para distinguirlos de las bananas -el precio también suele dar una pista, cierto-, a partir de ahora habrá que acostumbrarse a una nueva etiqueta.

Y es que la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (ASPROCAN) ha presentado una nueva pegatina de color negro y con una imagen de un volcán que identificará los plátanos de la isla de La Palma.

Según explican sus responsables, además de apoyar a los productores del lugar afectado por la erupción, el objetivo es hacer que el consumidor entienda que algunos de los plátanos pueden tener imperfecciones externas a causa de la ceniza pero que, en ningún caso, afectará a la calidad y sabor de esta fruta.

¿De verdad a estas alturas hace falta recordar que el aspecto exterior de la fruta es totalmente secundario? ¿Que cada día toneladas acaban en la basura porque nos han hecho creer que si un alimento no es como los de Instagram no nos sirve? ¿No había quedado claro, lo decía Arguiñano hace años, que el plátano con pintitas era el bueno porque es el de Canarias?

Tal vez, pero si esta nueva etiqueta ayuda a recordarlo, bienvenida sea. También a echar una mano a productores -esperemos que eso incluya no solo a dueños de las fincas, sino también a los trabajadores- que se han visto afectados por la erupción.

Según los datos de ASPROCAN, algo que incluye a casi todas las plantaciones de plátanos de la isla porque incluso las que no han sido arrasadas por la lava, también se han visto dañadas por las cenizas.

Así que momento de apostar, más que nunca, por los platos de Canarias y, sobre todo, de La Palma.

Chuletas a 1.700 euros, cocineros a 14 €/hora: ¿Subir precios mejora las condiciones laborales en la hostelería?

En poco tiempo, Nusret London se ha ganado fama de ser uno de los restaurantes con los tickets más abultados de Londres. Algo que tiene mucho mérito para un steakhouse en una ciudad donde comer con mantel y vino siempre es bastante caro.

Pero aquí hablamos, claro, del restaurante del famoso Salt Bae y de una carta en la que el Tomahawk (un caro y gigantesco corte de carne) con oro sale por unos 1.700 euros. ¿Y cuánto cobran los trabajadores de este carísimo restaurante de moda? Una reciente oferta para el puesto de cocinero jefe de partida ha permitido saber que el salario anda sobre los 14 euros la hora.

Por contextualizar la cifra, según diferentes estudios del mercado laboral en Reino Unido, un trabajador de McDonalds en Londres anda sobre las 9 libras la hora, lo que confirmaría que las 12 libras la hora que ofrecen en Nusret London son un poco justas.

O un chiste de mal gusto si se mira la lista de precios y se comprueba que, con el salario de una hora, un cocinero podría pagarse solo un refresco de la carta del restaurante.

Mientras la prensa británica critica una oferta de trabajo así en uno de los restaurantes más caros del país -para colmo, se habla de salario competitivo en la propuesta- es imposible no leer la noticia y pensar en lo que ocurre en España.

Estos días se ha vuelto a hablar mucho de condiciones de trabajo, sueldos y la actitud de algunos hosteleros que, al parecer, se sorprenden cuando los aspirantes a un puesto preguntan por su salario. El debate, no obstante, va más allá de este caso y, por fin, parece que el tema de las condiciones de trabajo en la hostelería es un asunto a tratar.

No sabemos si porque ya tocaba, porque falta personal o porque realmente hay gente dispuesta a cambiar las cosas en lo que respecta a horarios, sueldos y condiciones de trabajo en general. En las ferias de gastronomía todos dicen que es por esto último y nos gustaría pensar que es verdad.

El caso es que siempre que alguien menciona el tema, una de las respuestas recurrentes desde el mundo de la hostelería es que si queremos que los trabajadores de bares y restaurantes ganen más, habrá que pagar más en la cuenta.

Vaya, que parte de esa subida salarial la tendría que asumir el cliente para que los números sigan saliendo y los trabajadores puedan vivir un poco mejor. Al menos ese es el razonamiento de parte de la patronal hostelera y el mensaje que poco a poco va calando, mientras se recuerda que, en comparación a otros países europeos, comer y beber en España es relativamente barato.

La teoría está muy bien y seguro que hay clientes encantados de pagar más por el menú, el café o el ticket de un gastronómico si eso repercute en sueldo y condiciones de trabajo. El problema es que casos como este de Londres nos recuerdan que la regla de tres entre ticket y sueldo de los trabajadores no siempre funciona bien. Y que, en algunos casos, pagar más simplemente significará que el empresario gane más.

MasterChef, el programa de las mil polémicas

Hemos perdido la cuenta de ediciones de MasterChef. También de polémicas que, cada pocas semanas, salpican este programa que alguna vez llegamos a creer de cocina. Teniendo en cuenta la experiencia de quienes manejan el proyecto, los cuidados guiones, la selección de protagonistas y la maquinaria de marketing, uno empieza a creer que tanta polémica no puede ser casual, sino una herramienta más para que se hable de ellos. Aunque sea regular.

En esta última edición del Celebrity, el ritmo de líos parece haberse incrementado. Por supuesto, nada que ver con la elaboración de tal o cual plato, por una receta más o menos ajustada o por absolutamente nada que tenga algo que ver con la cocina. Por si a estas alturas queda algún despistado que cree que esto, sobre todo en la versión Celebrity, va de cocinar.

Tras lo del marisco gallego que no lo era o que estaba fuera de temporada -sinceramente, da pereza rebuscar los detalles- o el chiste sin gracia del centro gallego por el que ya han pedido disculpas, la penúltima polémica es algo más seria. En absoluto nueva, eso sí, porque combina dos clásicos de la casa: publicidad en un programa en el que se supone que no puede haberla, y hacerle la ola a discursos nutricionales con muy poca base científica.

El caso es ya bastante conocido: una exconcursante (Amelicious) ha montado una empresa de cremas macrobióticas y en el programa no dudaron en promocionar el invento y alabar sus supuestas virtudes.

Muy supuestas, porque no hay una sola evidencia científica que confirme las ventajas de este tipo de  dieta. Curiosamente, no es la primera vez que MasterChef tropieza con esta piedra macrobiótica porque en 2015 ya tuvieron un lío similar con la misma tontería.

Pero no es el único problema. ¿Se están promocionando unos purés ya preparados en un programa de cocina? Correcto. ¿Están haciendo publicidad en un programa de una cadena en la que en teoría no se puede hacer? Exacto.

Porque no hay que olvidar que MasterChef es un programa de una televisión pública. Por lo visto, con suficiente audiencia y poder como para sumar polémicas año tras año y con total impunidad.

De todos modos, puestos a ser abogados del diablo, es curioso leer sobre esta polémica en medios que normalmente no tienen reparo en hablar de dietas con nula base, alimentar modas antigluten o antilactosa sin ningún fundamento, o apuntarse a la última tontería del famoso de turno para perder esos kilitos, limpiar el organismo o lo que sea.

8 recetas con calabaza para cocinar este otoño

Ahora que el frío empieza a aparecer tímidamente y que los mercados vuelven a llenarse de tonos anaranjados y calabazas de todas las formas y tamaños, volvemos a tener ganas de meternos en la cocina para preparar un montón de recetas con el producto estrella de la temporada.

Postres dulces o recetas saladas, las posibilidades son muchas, desde la típica crema que te soluciona una cena, hasta una receta espectacular de calabaza al curry que podemos servir utilizándola de recipiente y quedar como auténticos cocinillas.  

Además de ser de lo más versátiles y fáciles de cocinar, no hace falta decir que las calabazas han ganado protagonismo en los últimos años con la llegada de la fiesta de Halloween, por lo que antes de cocinarlas, nos pueden servir para decorar la casa unos días y divertir a los más pequeños de la familia.

Calabaza asada con miel

Calabaza, miel y canela, tres ingredientes que funcionan de maravilla. Un postre sencillísimo en el que solo tenemos que encender el horno y poco más. Nos puede servir como postre o como merienda. La podemos decorar con las pipas de la calabaza previamente tostadas y peladas.

Espaguetis de calabaza

Pasta parece, calabaza es. Un plato divertido para comer calabaza de una forma diferente. Hemos utilizado una carbonara clásica porque el queso pecorino, con el huevo y el bacon (o guanciale si encontramos) forman la salsa perfecta para este plato tan original de falsa pasta.

Tarta de calabaza con crema de queso y canela

En este vídeo podemos aprender a hacer esta tarta de calabaza con crema de queso y canela, una de nuestras favoritas. Estilo carrot cake pero con calabaza, queda perfecta con el frosting de queso y aromatizada con canela.

Mermelada de calabaza, naranja y jengibre

Todas las mermeladas son buenas, pero esta de calabaza, naranja y jengibre tiene una mezcla de sabores que nos sacan de lo tradicional y ofrece muchas posibilidades. Aunque queda deliciosa untada en una tostada, es perfecta para acompañar una tabla de quesos o para combinar con carne. 

Calabaza asada con curry de verduras

Los amantes del curry deberían apuntar esta calabaza rellena de verduras en su recetario otoñal. Un plato realmente bueno y mucho más fácil de hacer de lo que parece. Si utilizamos calabazas de tamaño pequeño, podemos usarlas como recipiente para que además de rico luzca mucho en la mesa.

Crema ligera de calabaza

La crema de calabaza ya se ha convertido en un clásico de estos meses. La que proponemos es más ligera y mantiene todo su sabor. Si queremos darle un toque diferente podemos añadir una combinación de especias como curry, cúrcuma o comino. Si no tenemos robot de cocina podemos hervir la verdura en una cazuela y triturar con la batidora de mano.

Pumpkin spice latte

El pumpkin spice latte o café de calabaza con especias se hizo popular gracias a una gran cadena de cafeterías que lo incorpora a su carta cada año para inaugurar la temporada otoñal. Ahora podemos tomarlo sin salir de casa y adaptarlo a nuestro gusto siguiendo los pasos de esta receta.

Buñuelos valencianos de calabaza

Los buñuelos son un dulce tradicional que se sigue preparando en muchos sitios. En la Comunidad Valenciana son típicos los buñuelos de calabaza, y por eso los hemos añadido a esta lista. Son muy fáciles de hacer y mucho más sabrosos que los de viento. Otra forma diferente de cocinar la calabaza.