Archivo de junio, 2021

El desayuno de los jóvenes aislados en hoteles de Mallorca: lamentable (pero mejor que muchos hospitales)

A primera vista no da ni para una Nutriscore C. O sí, que ya se sabe que con lo del semáforo nutricional es fácil hacer colar batidos y bollería industrial como algo relativamente sano.

Pero vaya, que lo que aparentemente se les está dando de desayunar a los estudiantes aislados en diversos hoteles de Mallorca tras el aluvión de contagios de Covid-19 sería la pesadilla de cualquier nutrionista: batido de chocolate, dos magdalenas con una pinta poco apetecible y una naranja con muchos puntos de acabar sirviendo de arma arrojadiza entre balcones.

No es que seamos mal pensados, es que, por lo visto, entre las actividades de ocio de algunos de los confinados está lo de tirar cosas desde la ventana. Seguro que, como siempre, la genialidad es cosa solo del más listo de la clase, pero en cualquier caso la imagen general del grupo y sus progenitores no está quedando demasiado bonita.

Porque pese a entender la lógica preocupación por los hijos y pasando por alto todas las preguntas lógicas que alguien se debería haber hecho hace unos meses -¿viaje de estudios?, ¿sin vacunar?, ¿de fiestas masivas?- y otras más filosóficas -¿de qué nos extraña su actitud después del concepto de «libertad» que abanderan algunos?-, el tema de la alimentación en los hoteles que los acogen parece que se está convirtiendo en tema de debate.

Se come peor que en la cárcel, critican algunos de los chavales. Desconocemos el menú penitenciario y deseamos que sea bueno y equilibrado, pero comparar unos días de aislamiento con los gastos pagados en un hotel de Mallorca con una cárcel, en medio de una pandemia mundial, tampoco ayuda a que apetezca empatizar con estos estudiantes viajeros.

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¿Cuál es la diferencia entre rebozar y empanar?

Muchas veces utilizamos las palabras rebozar o empanar indistintamente, pero ¿realmente significan lo mismo? Pues no exactamente, aunque eso tampoco quiere decir que ahora nos tengamos que poner en plan tiquismiquis y corregir a quien lo use indistintamente. 

Pero siempre está bien saber las diferencias por si sale la pregunta en el Trivial o toca hacerse el listillo. Rebozar se utiliza de forma genérica y se refiere a bañar un alimento en harina, huevo, miel o cualquier otro ingrediente que de alguna forma pueda quedar adherido al producto.

Si queremos ser más precisos y en nuestro rebozado solo hemos utilizado harina -como suele hacerse a veces con el pescado antes de freírlo-, podemos usar el verbo “enharinar”.

Por otro lado, empanar viene -evidentemente- de pan, y es imprescindible que lleve este ingrediente para poder llamarlo así. En España se utiliza el verbo “empanar” para referirse  a la técnica que consiste en rebozar un alimento primero en huevo y posteriormente en pan rallado, o en harina, huevo y pan rallado.

Mención especial para otra palabra que muchas veces se cuela en esta lista: albardar. Por el norte, por ejemplo, se usa mucho (anchoas albardadas, un clásico) para referirse a un rebozado normal y corriente con harina y huevo.

En realidad, albardar es una técnica diferente que consiste en cubrir un alimento con tocino para que no se reseque al cocinarlo. Aparentemente nada que ver con el rebozado, pero resulta que la RAE nos remite al término enalbardar, una de cuyas acepciones sí es rebozar.

‘Mayoreo’, ¿de verdad existe una mahonesa con sabor a galletas ‘Oreo’?

Tras descubrir que existe el bacon vegano, que las anchoas con leche condensada no combinan nada mal entre pan y pan, y haber probado el helado de kalimotxo, la verdad es que tendemos a no asustarnos por casi nada.

Somos la generación que juraba combinar chorizo y chocolate para merendar, o mojar patatas fritas en el Cola Cao. Así que cualquier mezcla loca de la industria alimentaria no nos va sorprender. ¿Mahonesa con sabor a galletas Oreo? Venga, adelante con ello.

Bautizada con el ingenioso nombre de Mayoreo, el supuesto invento de Heinz lleva unos días circulando por las redes. Y causando gritos de horror y aplausos casi a partes iguales. Lo más destacable, no obstante, es ver como la inmensa mayoría estamos convencidos de que algo así puede existir.

Pero lo cierto es que no, se trata de un montaje fotográfico que se ha convertido en el fake news salsero del momento. No existe -al menos por ahora- una mahonesa con sabor a Oreo dentro de la gama Mixed by de Heinz. Pero ahora que tienen la idea y el nombre, tal vez se animen con ello.

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35 cm de diámetro y 60 segundos en el horno: así es la verdadera pizza napolitana

Dicen que cuando has comido una pizza en Nápoles nada vuelve a ser igual. Puede sonar un poco exagerado, pero teniendo en cuenta que la pizza es una de las comidas más versionadas y destrozadas del mundo, es fácil imaginar lo que pensarán muchos italianos en general, y napolitanos en particular, cuando se encuentran una de esas pizzas infames por ahí.

Para proteger el honor de la auténtica pizza napolitana, desde 1984 la Associazione Verace Pizza Napoletana cuenta con una serie de normas que deben cumplir quienes quieran presumir de pizza napolitana.

Además, se encarga de conceder el sello a las pizzerías que cumplen con estos estándares para certificar que en ellas -875 en todo el mundo- se puede disfrutar de una auténtica pizza napolitana. Algo que acaban de conseguir las pizzerías NAP, así que nos hemos acercado hasta uno de sus últimos locales en Barcelona (NAP Molino) para descubrir cómo funciona esto de la pizza napolitana.

En concreto son dos de las pizzas que elaboran en este y en otros locales de Barcelona, Madrid y San Sebastián las que han obtenido el certificado: la Margherita y la Marinara.

¿Y qué tienen de especial? Más allá de que están realmente buenas, cumplen las 8 normas marcadas por esta asociación napolitana y que afectan tanto a los ingredientes como a la elaboración e incluso la medida. Sí, la verdadera pizza napolitana no puede ser de cualquier tamaño: su diámetro debe ser de 35 centímetros  (entre 22 y 35 en realidad, según leemos en el extenso pliego de normas) y los bordes aireados y con una altura de entre 1 y 2 centímetros.

Otro dato que igual sorprende: la pizza pasa en el horno de leña y siempre encendido -esa es otra norma- solo entre 60 y 90 segundos. Suficientes para que la fina masa esté hecha, aunque aquí la destreza del pizzaiolo para conseguir que quede homogénea con unos giros y movimientos dentro del horno es clave.

Más normas: la masa madre tiene que ser de elaboración propia, esperar 24 horas para el levado de la masa y trabajarla de forma manual.

Y otra muy importante: se recomienda consumir la pizza nada más salir del horno. Pero si no es el caso, y aunque no esté aprobado por esta asociación napolitana, te dejamos por aquí el truco definitivo para recalentar la pizza sin estropearla.

Pero, pensándolo bien, mejor no comentar con un napolitano esto de recalentar la pizza. Y tampoco preguntar por el tema de la piña, claro.

Receta de helado ‘cheesecake’: así de fácil es preparar un helado de tarta de queso en ‘Thermomix’

Inauguramos oficialmente el verano con la primera receta de helado de la temporada. Pero no es un helado cualquiera, es un helado con sabor a tarta de queso. Y sí, realmente sabe a cheesecake con  toda la textura de un buen helado cremoso.

Esta vez hemos dejado de lado los polos sanos de fruta que tanto nos gustan y nos hemos ido de cabeza a por este helado que, no nos vamos a engañar, debería llevar la advertencia de “coma con moderación, es su responsabilidad”. Pero está tan rico, que va a quedarse en nuestro recetario para días especiales.

Con el Thermomix se prepara muy rápido porque en el mismo vaso podemos triturar los ingredientes, montar nata y triturar de nuevo todo junto para conseguir una cremosidad que es difícil de conseguir sin robot de cocina. Queda perfecto y sale cantidad para 8-10 raciones.

Ingredientes

  • 6 huevos
  • 600 g.  de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 400 g. de nata (35% materia grasa)
  • 150 g. de azúcar
  • 5 ml. de esencia de vainilla
  • 3-4 gotas de limón
  • 200 g. de mermelada de frutos rojo
  • 150 g. de galletas de mantequilla (estilo bretonas) o tipo Digestive

Preparación

Ponemos en el vaso del Thermomix los huevos, el azúcar, el queso crema, la esencia de vainilla y las gotas de limón. Programamos 8 minutos a 90º y velocidad 5.

Pasamos la mezcla a un recipiente alargado o bandeja alta para que no tenga más de 2-3 centímetros de altura. Alisamos con una espátula, tapamos y congelamos un mínimo de 4 horas (o de un día para otro). Lavamos el vaso.

Cuando tengamos previsto sacar el helado del congelador, preparamos la nata montada. Ponemos el accesorio mariposa en el vaso del Thermomix. Echamos la nata y la montamos programando la velocidad 3.5 sin tiempo porque iremos vigilando.

Tras un par de minutos comprobamos si está montada. Si le falta un poco, seguimos haciendo tandas de 20 segundos y comprobando. Es importante no pasarnos porque se acabaría separando la nata del suero. El tiempo suele rondar los 3 minutos si la nata estaba en el frigorífico que es lo ideal (también puedes poner el vaso vacío en el frigorífico 30 minutos antes de montar la nata para que suba mejor).

Retiramos el accesorio mariposa del vaso. Sacamos el helado de queso del congelador y con un cuchillo lo cortamos en trozos.

Añadimos los trozos de helado al vaso con la nata montada y trituramos 30 segundos a velocidad 7. Comprobamos la textura del helado y hacemos tandas de 30 segundos hasta conseguir una textura cremosa pero firme.

Servimos raciones individuales con un par de cucharadas de mermelada y una galleta bretona de mantequilla. Podemos trocear más galleta para acabar de decorar.

¿La pasta caduca?

El tema de la caducidad de los alimentos es uno de esos clásicos que siempre merece la pena recordar. Además, la cada vez más instaurada distinción entre «consumo preferente» y «fecha de caducidad» para evitar que productos en buen estado acaben en la basura, anima a revisar criterios y acercarse a la despensa veraniega con otra mirada.

Por ejemplo, toda esa pasta que por algún extraño motivo acumulas en el armario ¿caduca y deberías darle salida antes de las vacaciones o puede seguir ahí sin problemas?

La respuesta rápida sería que no caduca y que puedes seguir viviendo tranquilo y consumiendo esa pasta seca durante, posiblemente, un par de años. La fecha de consumo preferente te dará una pista de cuándo puede empezar a perder el color o verse afectado el sabor, pero salvo que alguna muestra externa -moho, bichitos…- lo indique, adelante.

Las respuesta larga obliga a distinguir entre pasta fresca y seca. ¿Hace falta? Es una obviedad, pero por si acaso. La pasta fresca dura apenas una semana y necesita refrigeración.

Pero volviendo a la seca, y más allá de las pistas visuales y de la fecha de consumo preferente -en un paquete de espaguetis recientemente comprado leemos que el consumo preferente es mayo de 2023-, muchos aseguran que, en realidad, la pasta no caduca nunca si se conserva bien.

Se trata de harina y agua, así que el único problema puede ser el mismo que en determinados ambientes puede afectar a las harinas, con la aparición de bichos. Para remediarlo, un bote hermético puede ser una buena alternativa a los paquetes en los que se vende la pasta, si la idea es almacenarla durante mucho tiempo y que no pierda propiedades. Respecto al lugar, como para casi todo, poca luz y lo más seco posible.

Piden incluir pulpos y langostas en la lista de animales sintientes a los que evitar el sufrimiento

Además de ganar un Óscar, la película Lo que el pulpo me enseñó es posible que haya cambiado la percepción de muchos hacia este animal.

Si hasta ahora para la mayoría todo se resumía en las omnipresentes patas de pulpo a la brasa, los comentarios sobre lo difícil que es encontrar auténtico pulpo gallego o el precio al que se cotiza una ración con más cachelos que pulpo, de repente este animal se ha convertido en una especie inteligente, capaz incluso de socializar con los humanos.

Siempre lo ha sido, claro, pero el éxito de la película -muy interesante también el libro El alma de los pulpos de Sy Montgomery- ha descubierto a muchos esta faceta más entrañable de un invertebrado que, como la mayoría, tampoco es que despertara demasiadas simpatías.

Y, como todos sabemos -lo digamos o no-, cuesta menos comerse algo que nos parece muy ajeno o poco entrañable. Hablaba el otro día con un representante de Interovic sobre los corderos y el hecho de que hace ya años que no aparecen imágenes del animal en las campañas sobre su consumo.

El caso es que parece que el pulpo ha escalado unos cuantos peldaños en esta escalera de animales a la que cada vez más se lo piensan dos veces antes de hincarle el diente. Mucho más si recordamos la tradición de matarlos a base de golpes contra la roca. De hecho, no hace falta ser animalista o vegano para que esto chirríe.

Y no es solo una sensación, porque en Reino Unido hay un debate abierto sobre el tema. La asociación Conservative Animal Welfare Foundation, que The Guardian define como muy influyente y bien posicionada, ha pedido la inclusión de pulpos y langostas en la lista de animales con sentimientos, capaces de sentir dolor y, por tanto, merecedores de cierto nivel de protección.

Ya hay una propuesta centrada en los peces, pero crustáceos y cefalópodos se quedaban fuera. Algo que esta enmienda pretende evitar, para que estén incluidos entre los animales a los que, en la medida de lo posible, evitar el sufrimiento y el dolor.

Algo que traducido a la industria pesquera supondría ciertas normas sobre la captura y sacrificio de estas especies, así como su transporte en vivo.

De hecho, hace ya unos años Suiza abordó el tema prohibiendo expresamente que langostas y otros mariscos fueran cocidos estando vivos.

El helado que une a Franco Battiato con Logroño

«Cuando murió Franco Battiato nos reunimos varios amigos y en mitad de la calle compartimos un helado que habíamos elaborado en su honor», explica Fernando Sáenz, uno de los heladeros más conocidos de España y que ha convertido DellaSera (Logroño) en lugar de peregrinaje obligado para los amantes del helado.

Y lo que fue una simple reunión de unos pocos amigos acabó convertido en un sabor más de los que sirven en esta heladería. Los que vinieron lo compartieron en redes sociales y al día siguiente la gente venía a la heladería preguntando por el «helado Battiato», recuerda Sáenz. El primer día se vendieron 200 helados de este nuevo sabor a base de un tipo de mandarina muy especial.

En homenaje a Silicia -la isla donde nació y vivió Battiato- y sus cítrico, Sáenz apostó por una mandarina sikuasa, que se considera como una especie ancestral, origen del resto de mandarinas. Una variedad japonesa que por aquí solo cultiva en su huerto valenciano Vicente Todolí.

El que fuera director de la Tate Modern de Londres ahora atesora la que posiblemente es la mayor colección de cítricos del mundo. Así que de allí, de Palmera (Valencia), viene esta mandarina de color verde y de producción muy limitada, lo que en cierto modo pone fecha de caducidad al helado Battiato.

Cuando se acabe el lote de mandarinas, se acabó el helado hasta la cosecha próxima. Queda para unas dos semanas más, calcula el que es posiblemente el heladero más conocido de Logroño -del país, en realidad- y fan del recientemente fallecido cantante italiano.

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Receta de tostas caseras, una buena idea para aprovechar el pan viejo

Formas de aprovechar el pan duro hay muchas. Y ahora, con estas tostadas de chapata que podemos preparar en un momento, tenemos más para sumar a la lista. Y es que, teniendo en cuenta la indecente cantidad de alimentos que desperdiciamos, no es mala idea que al ver en la cocina un trozo de pan que se ha quedado un poco duro o mustio no pensemos en tirarlo, sino en cómo aprovecharlo. 

Estas tostadas quedan igual -o mejor- que las que encontramos ya preparadas en el supermercado y, además, podemos hacer versiones diferentes como las de ajo y perejil que también hemos preparado.

Son perfectas para untar lo que apetezca, picar con hummus o guacamole, o para acompañar cualquier plato. Si las guardamos en un tupper hermético o caja metálica aguantarán crujientes unos días sin problema.

Para preparar las tostadas normales solo necesitamos pan de chapata del día anterior. En realidad podemos usar cualquier tipo de pan, pero las de chapata además quedan muy bonitas por su forma.

Cortamos el pan en rebanadas muy finas, las ponemos en la bandeja del horno y horneamos a 200º hasta que queden bien doradas. Si les damos la vuelta a la mitad de proceso, el dorado quedará más uniforme.

Las sacamos del horno, dejamos enfriar y servimos o guardamos en un tupper.

Para las tostadas de ajo, picamos en un mortero un diente de ajo y un poco de perejil fresco con un chorro de aceite de oliva virgen extra. Pincelamos con esta mezcla las rebanadas de pan ya cortadas finas antes de hornearlas.

Ponemos las tostadas en la bandeja del horno, esta vez sobre una lámina de papel vegetal, y horneamos unos 10 minutos por cada lado, aunque vigilando que no se quemen. Dejamos templar y servimos o guardamos en un tupper.

¿Tienen los políticos que pedir que se coma menos carne?

Decía hace unos días Pablo Casado que los políticos no tienen que intervenir en la vida de los demás. Y que, aplicando esa filosofía, él no podía ir por ahí pidiendo a la gente que deje de comer carne.

Titular, polémica en redes, y a otra cosa. Lo de cada semana o cada día. Resulta imposible llegar a todas las trifulcas relacionadas de uno u otro modo con la cocina y la alimentación, así que mejor dejarlo estar.

Después de todo, no es nada nuevo ni ajeno al partido que lidera Casado. Aquello de Aznar sobre las copas de vino que ya forma parte del anecdotario político español o, más recientemente, la exitosa campaña de Ayuso alrededor del concepto de la «Libertad» aplicado a ir a bares y terrazas, parece haber creado escuela.

Pero, pensándolo mejor y tras dejar reposar la polémica unas semana, lo que parece un mensaje más y que incluso podría parecer anecdótico o parte de un discurso coloquial, en realidad es de gran importancia. Y denota -como muchos nutricionistas le recordaron a Pablo Casado en las redes sociales- una gran irresponsabilidad por su parte.

No es que los políticos tengan que andar por ahí diciendo a la gente que coma más o menos carne. Ya hay expertos en el tema que llevan años dando consejos sobre la materia y recordando lo obvio: cuanto menos carne, mejor para la salud.

Sí, es una faena. Y a muchos nos gustaría que el vino y los torreznos fueran saludables. Y que llenar un restaurante en plena pandemia mundial no fuera peligroso. Pero la realidad y la ciencia tienen la mala costumbre de no plegarse a nuestros gustos.

Pero ahora que sabemos que lo suyo es comer poca carne y lo mejor posible, que la industria ganadera tiene una responsabilidad considerable en el cambio climático, y que la sostenibilidad a nivel global del consumo de carne medio de los países desarrollados es cuestionable, plantear el tema de comer o no comer carne como una cuestión de libertad individual donde la política no debería asomarse es absurdo. O, mejor dicho, es irresponsable, por muchos votos que pueda dar el asunto.

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