Archivo de octubre, 2019

¿Salchichas de Halloween? Los restaurantes y supermercados se apuntan a dar mucho miedo esta semana


Tras asumir que la primavera comienza cuando lo dice El Corte Inglés y que la Navidad empieza en octubre -cuando se dejan ver los primeros turrones en los supermercados-, no es de extrañar que con Halloween pasa tres cuartos de lo mismo. Instalado ya en el calendario de fiestas -o de excusas para comer y comprar- algunos se sorprendían al ver a gente disfrazada ya el fin de semana pasado.

El caso es que Halloween y sus calabazas, sus telas de araña y toda la parafernalia cada vez pega más fuerte y, un año más, los restaurantes -sobre todo las cadenas- y supermercados no quieren perder la ocasión de hacer algo especial.

Los supermercados Lidl son, como ya es habitual, de los que más arriba se vienen con esto de Halloween. Y aunque con lo de la calabaza la fiesta se presta a ser más o menos sana, la orgía de gominolas, chocolates y demás es bastante terrorífica. Mención especial para las salchichas que lanzan para la ocasión.

¿Acaso hay algo más tradicional para el 1 de noviembre que un perrito caliente? Que sí, que ya sabemos que es para hacer la receta esa de convertir salchichas en momias o en dedos sangrientos.

Fuera ya del supermercado, y además de las propuestas de vinos para la ocasión -otro clásico-, las cadenas de comida rápida y cafeterías tampoco pierden la ocasión. Starbucks, por ejemplo, ha lanzado durante estos días el “Phantom Frappuccino, una combinación de carbón activo, coco, mango y piña que no te dejará indiferente”.

Sí, la verdad es que lo de las bebidas negras con cosas fluorescentes por encima nos inquietan bastante.

En la misma órbita, Burger King ha lanzado su Ghost Whopper, una hamburguesa especial que destaca no por su aspecto o ingredientes sino porque, atención, ha sido catada por espíritus con la inestimable colaboración de un médium.

Ya de vuelta a este mundo, Dunkin Coffe tampoco falta a la cita con sus rosquillas temáticas especiales para la ocasión; las marcas de destilados proponen todo tipo de cócteles terroríficos -al menos en su nombre y color-; y quien más quien menos intenta barrer para casa usando Halloween como reclamo.

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El mejor queso del mundo se hace en Estados Unidos

De todos los países en los que uno piensa cuando se habla de queso (Francia, Suiza, España…), posiblemente Estados Unidos no estaría ni entre los diez primeros. Pese a ello, resulta que allí se hace el mejor queso del mundo. Al menos según la World Cheese Awards, que ha elegido un queso azul elaborado en el Estado de Oregón como el ganador en su edición 2019.

En concreto se trata del River Blue, un queso ecológico de leche de vaca producido por la quesería Rogue Creamery. Aunque queso azul y Estados Unidos parezca a priori una combinación un tanto exótica, la historia de esta quesería guarda una estrecha relación con los famosos quesos azules franceses de Roquefort y su sistema de curado en cuevas.

Hasta allí fueron los responsables de esta quesería estadounidense para aprender y replicar las cuevas para madurar allí sus quesos. El resultados fue su primer queso azul, que se remonta a nada menos que 1954, el primero elaborado en esta zona del país.

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‘CocoTerra’, el aparato que te permite hacer tu propio chocolate en casa

Tenemos un nuevo miembro del prestigioso club de gadgets de cocina que no necesitamos y que, en todo caso, nadie había pedido que se inventaran: el aparato para hacer tu propio chocolate casero. Y no nos referimos a un chocolate a la taza que preparamos nosotros mismos en lugar de tirar de esos tetra brik, sino de crear nuestra propia tableta de chocolate a partir de las semillas de cacao.

No deja de ser curioso que en un momento en el que cada vez la gente cocina menos y cuesta que alguien encienda el horno para asar una verduras, haya cierto empeño en hacer uno mismo cosas que, no nos engañemos, van a estar más buenas y van a ser más baratas si las compramos ya hechas.

Pero da igual porque los inventores de CocoTerra están convencidos de que, además de tener una panificadora -hasta ahí llegamos-, una máquina para hacer cerveza y otra para queso casero, ahora necesitamos un aparato y su correspondiente aplicación móvil para crear nuestro propio chocolate.

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‘El sabor perdido’, un proyecto para que los pacientes de quimioterapia vuelvan a disfrutar del sabor de la comida

“Hay alimentos que saben a metal, hay otros que no saben, y al final no te apetece comer”. Es uno de los comentarios más habituales entre pacientes en tratamiento de quimioterapia. Es verdad que puede parecer un efecto secundario menor frente a otros más duros pero es algo que afecta a la calidad de vida de muchos pacientes.

Según varios estudios, aproximadamente el 50% de los pacientes de oncología sufren este trastorno en la percepción del sabor de los alimentos. Desaparecen a las pocas semanas de dejar el tratamiento, pero hay enfermos que tienen que estar durante mucho tiempo con quimioterapia y vivir así.

¿Alguien se imagina pasar 5 o 10 años sin poder saborear su plato favorito o que, de repente, una comida que le gustaba le produzca nauseas por su olor?

El sabor perdido es el primer proyecto que aborda este problema desde una perspectiva médica pero también gastronómica, puesto que cuenta con la participación del cocinero Ramón Freixa. Una  iniciativa de Fundación MD Anderson Cancer Center España presentada recientemente en Madrid y que ya ha puesto sobre la mesa sus primeros resultados.

Con la quimioterapia se ataca a las células de crecimiento más rápido que suelen ser las cancerígenas, pero también las receptoras del gusto, señalan los doctores para explicar la razón de este efecto secundario del tratamiento.

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El vino de la semana: ‘Ganadero blanco’

Lo reconocemos: nos gustan los vinos de esas regiones olvidadas durante mucho tiempo y que en los últimos años han recuperado un lugar en el mercado. Y los vinos de Toledo con DO Mentrida son un excelente ejemplo de ello. De allí viene este Ganadero blanco que se suma a la referencia tinta que bodegas Canopy ya tenía con este mismo nombre.

Y, puestos a confesar, hay va otra: igual que para la mayoría de consumidores –así lo demuestran los estudios-, la etiqueta es el primer gancho que nos hace fijarnos en un vino. Y salta a la vista que los creadores de Ganadero lo tienen muy claro.

Pero más allá de su atractiva etiqueta -obra del equipo creativo de Entretanto-, este blanco joven sin crianza en el que manda la uva Macabeo se elabora a partir de racimos de viñas de 25 años cultivadas a 400 metros de altitud.

¿Y eso que significa? Que pese a su juventud y a ser uno de esos blancos que tampoco pretende trascender demasiado, se le nota una personalidad marcada por el terreno. Vaya, que pese a su juventud y un precio muy competitivo, resulta ser un vino bastante más interesante y complejo de lo que cabría imaginar.

La producción es muy limitada (5.000 botellas), así que si encontramos una es una excelente compra.

Variedades: 90% Macabeo, 5% Garnacha y 5% Verdejo

Zona: DO Mentrida

Para hacerte el listo: su aroma tiene un sutil punto de hinojo

Precio: 5 euros

‘Calabizo’, probamos el chorizo vegano a base de calabaza

Los embutidos sin carne hace tiempo que existen y, de hecho, cada vez son más habituales en los lineales de los supermercados. Lo que es noticia es que un chorizo vegano a base de calabaza esté bueno. Y Calabizo lo está.

Cierto, en realidad no podríamos hablar de chorizo porque esta denominación está reservada para los productos cárnicos, nos explica Keila Pousa, una de las tres mujeres tras este proyecto que, junto a Edurne Sendra y Sofia Calvo, lo pusieron en marcha hace ya cuatro años.

De ahí que Calabizo se etiquete como “embutido de calabaza ahumado y curado, 100% vegetal”, aunque a la hora de la verdad todo el mundo lo conoce como el chorizo de calabaza.

Pero más allá de denominaciones, lo realmente importante y novedoso es que está rico. ¿Puede pasar como chorizo? En realidad no se trata de suplantar sino de ser una alternativa sabrosa, pero la verdad es que cocinado -en guisos, frito o en tortilla funciona muy bien- podría dar el pego. En crudo no tanto, porque incluso la versión picante tiene un punto dulce por la calabaza utilizada.

Aunque inicialmente se lanzó una versión vegetal (con colágeno en su exterior) a día de hoy calabizo es vegano, libre de productos animales.

El precio de ambas es de 6 euros el pack de tres pequeños Calabizos. Se puede encontrar tanto en su tienda online como en más de 1.000 tiendas por todo el país.

¿Y cómo surgió esta idea? Sofía Calvo es de Barco de Valdeorras (Ourense) donde se hacen chorizos de cerdo con calabaza. “Conoce bien el oficio charcutero por tradición familiar y tras trabajar en un restaurante vegetariano descubre que muchos echan de menos el jamón y el chorizo tradicional”.

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Café molecular: el café del futuro que se hace sin granos de café

Tenemos un problema: en el mundo se consume mucho café y todo parece indicar que es solo cuestión de tiempo que no haya café para todos. Al menos, no café como el que conocemos ahora, porque algunos aseguran haber dado con la solución: el café molecular.

Tras este invento se esconde una idea que casi sorprende tanto como asusta: café sin café. O, más concretamente, sin los granos de café pero con el mismo sabor, aroma y cafeína aunque, eso sí, algo menos amargo que el café real.

¿Pero qué tipo de tomadura de pelo es esta?, se estarán preguntando los cafeteros. En realidad, el concepto es el mismo que se usa para el llamado vino molecular, y se basa en algo tan aparentemente sencillo como descifrar a nivel molecular el contenido de una taza de café.

A partir de esa receta, en el laboratorio se puede replicar el resultado final pero saltándose la parte más cara y compleja del asunto: los granos de café.

Si en el caso del vino la idea es acercar al gran público vinos que sepan igual que algunas de las referencias más caras y exclusivas del mercado, en este caso se le añade un aparente mensaje de sostenibilidad.

Seguro que los países -normalmente no especialmente ricos- en los que el cultivo del café es importante para su economía no opinan igual.

“Para algunos el café es una experiencia, para otros el fruto casi mágico de las vainas de café. Pero a la hora de la verdad se trata de una bebida formada por centenares de componente químicos”, apuntan los creadores de Atomo Coffe, la empresa detrás del café molecular.

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El vino de la semana: Pazo Señorans 2018

Intenso, aromático, fresco… La lista de adjetivos puede ser larga pero, al final, la idea es la misma: estamos ante un Albariño canónico y especialmente logrado en esta añada 2018 donde el clima y la cosecha fueron excelentes. No diremos lo de color pajizo aunque eso siempre luce mucho cuando hay gente delante -sí, tiene color pajizo- porque es más interesante destacar lo bien que se expresa aquí esta uva tan atlántica.

Conseguir la máxima expresión del Albariño es, de hecho, uno de los objetivos de esta bodega desde hace décadas, y con botellas como esta lo consigue. Pero no hay que equivocarse entre tanto frescor y aromas tropicales en la copa, porque este es un blanco con estructura suficiente para aguantar sin prisas en botella y darnos una alegría dentro de 2 o 3 años.

Aunque decir que tiene una crianza sobre lías de al menos cinco meses parece el típico detalle que no aporta demasiado si no se es un entendido, en realidad tiene su importancia, porque eso es justo lo que da estructura a este blanco fresco para convertirlo en algo un poco más serio. En el buen sentido de la palabra, claro.

Vaya, un Albariño de Rías Baixas con una estupenda relación calidad-precio y que luce especialmente interesante en este 2018. Para comprar dos: una para beber ahora y otra para guardar.

Variedades: Albariño

Zona: DO Rías Baixas

Para hacerte el listo: la de 2018 fue una de las mejores cosechas de la zona en años

Precio: 13 euros

Azúcar y queso de mar. Ángel León sigue buscando la sostenibilidad en el océano

Si hay que quedarse con un plato de la cena en homenaje a Carme Ruscalleda en esta pasada edición de San Sebastián Gastronomika, la mayoría de los comensales seguro que lo tienen claro. Y eso que a priori parece complicado ante un despliegue de nada menos que 7 chefs con 3 Estrellas Michelin preparando un menú conjunto.

El bacon marino de Ángel León, sin duda. En realidad no es nada nuevo, porque ya hace años que los embutidos marinos son uno de los productos estrella del chef gaditano. No obstante -explicaba él mismo en su ponencia-, ahora este singular bacon se hace con descartes y barrigas de pescado en vez de pulpo.

Su objetivo ya lo ha dejado claro en otras ocasiones: llegará un momento en que en su restaurante no se comerá pescado. Hay que ver el mar como una despensa con muchos más ingredientes que solo pescado, explicaba.

Como es ya habitual, León es de los pocos que llegan a los congresos con novedades y un discurso que realmente aporta algo.

Sus últimas aportaciones a partir de esa despensa marina son de lo más interesante. Sin duda, mucho más que aquella efectista luz que se podía comer: azúcar y queso elaborados a partir de ingredientes marinos.

El azúcar proviene de una planta halófila de las marismas y el resultado es -aseguró- neutro en sabor, apto para todos y muy interesante a nivel nutricional, mejor que otros edulcorantes.

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MasterChef Celebrity 4: Los Chunguitos, la hija del Marqués y un nivel culinario por los suelos

Cuatro semanas lleva ya en antena la cuarta edición de MasterChef Celebrity (esta noche se emite el programa 5) y por aquí aún no habíamos hablado del tema. ¿Por qué? Pues porque esta vez preferíamos esperar algunas semanas para que no nos acusaran de hablar antes de tiempo.

Ahora, con unos cuantos programas y apuntes en nuestra libreta, ya estamos preparados para decir lo que seguramente hubiéramos dicho el primer día: o el formato se agota, o ya no saben qué hacer para mantener la audiencia. Solo eso explica que Los Chunguitos entraran en el programa y peor aún, ¡se mantengan!

Que sí, que nosotros también nos reímos con ellos, pero se supone que aquí se viene a cocinar y, de momento, lo más que han hecho es triturar una piña en la batidora durante aproximadamente 30 minutos. Eso, y una ensalada verde cuyas hojas y demás ‘tallos’ no vieron ni el agua antes de acabar en el plato, con cuerda incluida. Y pese a todo, milagrosamente -o no- ahí siguen. Casualmente, en las pruebas de exteriores -que como todo seguidor del programa sabe, son las más duras y siempre faltan manos- el equipo en el que ellos cocinan (por decir algo, porque lo cierto es que ayudar, más bien poco) siempre gana la prueba. Y eso que cuentan con 4 manos menos…

En fin, cualquiera con un poco de mala baba diría que esto huele a chamusquina… Nosotros nos sumaremos a la teoría de los propios José y Juan que no dudan en calificarse a ellos mismo como “los talismanes” del programa.

 

Tamara Falcó, la “artista” revelación

Además de su falta de conocimientos culinarios, el paso de Los Chunguitos por el programa será recordado también por la amistad que han entablado con Tamara Falcó. “Madre mía, la hija de un Marqués con Los Chunguitos”, comentaban sus compañeros entre risas al principio del programa. Pero lo cierto es que la hija de Isabel Preysler y el Marqués de Griñón está rompiendo moldes.

La que en un principio tenía todas las papeletas de ser la Lomana de la cuarta edición, se ha ganado al jurado, a todos sus compañeros y a una buena parte de la audiencia del programa. Hasta El Sevilla, cantante de Mojinos Escozíos (no se nos ocurre un artista más lejos en todos los sentidos de Tamara Falcó) dijo al abandonar el programa que lo mejor de su paso por el concurso, lo que más le había sorprendido, habido sido conocer a Tamara: “Me parece maravillosa. La gente tiene muchos prejuicios y le va a venir muy bien el programa para que la gente la conozca”.

Y es que lejos de ser una niña remilgada, Tamara se muestra semana a semana cercana, divertida y cariñosa. Y no se le caen los anillos a la hora de hacer nada. Ni siquiera para coger el hacha y despellejar los conejos que haga falta para salvar a su equipo. Hasta el jurado la nombró la mejor en aquella prueba. Y es que esa sí es una imagen para pasar a la historia de la televisión. Y nos referimos al trabajo de Tamara, claro, no a la escena en sí que, para muchos espectadores, volvió a ser algo que el programa se podría haber ahorrado como ya pasó en ediciones anteriores.

La espontaneidad de Tamara es tal que gracias a ella estamos conociendo las intimidades culinarias -y no solo culinarias- de su familia. Ahora sabemos que en casa son adictos al chocolate (eso explicaría el idilio de su madre con los Ferrero Rocher), que a Vargas Llosa no le gusta comer nada que tenga hueso (¿?), que en su casa quien cocina es Ramona (ya sospechábamos que mamá no era), etc. De hecho, su exceso de sinceridad le llevó la semana pasada a confesar que para su libro Cupcakes de Tamara tan solo se había hecho las fotos. “Luego dijeron que eran mis recetas, pero no lo eran”. Maravilloso.

 

Boris y Anabel, de nuevo en el programa

La semana pasada se produjo otro de esos momentos que ponen en duda el funcionamiento del programa. ¿Recurren a antiguos concursantes que funcionaron bien por gusto o porque necesitan un poco de mecha? Las audiencias les acompañan, eso es cierto, pero ¿quizá los concursantes no brillan todo lo esperado por el bajo nivel culinario?

El caso es que en el programa de la semana pasada Boris Izaguirre y Anabel Alonso aparecieron en la prueba de eliminación como candidatos a entrar de nuevo en el concurso, consiguiendo hacerse con una plaza y eliminando de paso a dos de las concursantes de esta cuarta edición: Marta Torné y Elena Furiase.

Justo o no, dos concursantes de pleno derecho de esta edición han sido expulsadas por dos concursantes que ya pasaron en su día por el programa y que, obviamente, no están en igualdad de condiciones. Y lo peor de todo no es eso. Lo peor -y más frustrante- es que Los Chunguitos volverán a ponerse de nuevo delante de los fogones una semana más.