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El autoconsumo colectivo y las barreras que deben superarse para su amplia implementación. Lecciones de nuestro viaje

Este artículo explicará las oportunidades y barreras del autoconsumo y, con más detalle, el autoconsumo colectivo. Trataremos de contar nuestra experiencia en el sector y cómo creemos que este problema debería abordarse, ya que ha habido una gran cantidad de revisiones con respecto a todas las regulaciones que afectan el autoconsumo, tanto individual como colectivo.

Dado que el asunto ha sido analizado por otros con más experiencia en temas regulatorios, me gustaría destacar lo que hemos aprendido en nuestro camino en el sector y, al menos, ayudar a otros a no cometer los mismos errores.

Si hemos aprendido algo de nuestros esfuerzos en el mercado, desde el comienzo de Pylon Network en los últimos 3 años, es lo siguiente: los consumidores no se preocupan por la tecnología que utilizan; lo que les importa es su experiencia de usuario (su viaje) al usar un servicio o producto. En otras palabras, conveniencia, simplicidad y servicios personalizados con mínimas interacciones.

En la era de la digitalización del sector energético, los servicios digitales que mejoren la experiencia de todo el “ciclo de vida” del autoconsumo colectivo y cubran las necesidades de los consumidores, pueden desempeñar el papel de catalizador que necesitamos para la implementación a gran escala del autocontrol colectivo.

En base a estas lecciones, destacar algunos temas importantes desde el punto de vista legal y técnico.

Obstáculos técnicos y legales en el autoconsumo

Procedimientos para la legalización de instalaciones

En la etapa de permiso y planificación hay varios cuellos de botella y hemos identificado estos dos como los más importantes:

  • Gran parte del proceso de permisos corresponde a la jurisdicción de las comunidades/municipios. Debido a la novedad de los esquemas colectivos de autoconsumo, muchas regulaciones en este nivel están desactualizadas (o aún por modernizarse), lo que ocasiona inconvenientes y/o costes  adicionales para la instalación. Además, el que difieran de un municipio a otro, agrega complejidad al proceso.
  • Por lo tanto, es necesaria la unificación y modernización de los procedimientos de planificación y permisos. Su digitalización tiene, por supuesto, un papel central que desempeñar. Los gobiernos regionales serían la opción más lógica para organizar y asumir la responsabilidad de la operación de un proceso de permisos digitales unificados.

No se puede poner barreras a la legalización porque  la consecuencia será la no legalización de los proyectos.

Compensación de excedentes en autoconsumo colectivo, inyectado a la red

Desde el 1 de marzo, los prosumidores españoles pueden ser compensados por sus comercializadoras por el exceso de electricidad que inyectan en la red.

Las nuevas tarifas tienen el potencial de crear un océano azul en el sector de la comercialización de electricidad con oportunidades para nuevos modelos de negocio, ofertas personalizadas para los consumidores, mayor competencia y mayor compromiso de los consumidores finales con el mercado energético.

Sin embargo, una gran incognita es si los consumidores podrán comprender los beneficios potenciales en un entorno más complejo que el actual y si estos nuevos modelos y servicios serán suficientes para involucrar y recuperar la confianza de los consumidores finales.

Es importante destacar los cambios que provocará  la introducción de las nuevas tarifas al consumidor, que también afectarán al mercado de autoconsumo y, más específicamente, la compensación, y por lo tanto, el retorno financiero de las instalaciones de autoconsumo.

Coeficientes “dinámicos” VS “estáticos”

Está claro que un coeficiente estático de distribución de energía no es la forma óptima de distribuir la energía producida por una instalación colectiva. En Pylon Network, consideramos necesario integrar un sistema dinámico de distribución de energía que permita que la energía producida se distribuya cada hora a todos los participantes del autoconsumo colectivo. De esta manera, logramos autoconsumir la máxima cantidad de energía posible durante cada hora, aumentando el rendimiento financiero de la instalación y los ahorros logrados por los autoconsumidores (ahorros del 50% en el precio de la energía autoconsumida). En otras palabras, una situación de beneficio mutuo para inversores y consumidores. Además, no temenos que olvidarnos  de las comercializadoras de electricidad, que son libres de unirse a este modelo, y dado que son las que financian y administran la producción entre los clientes asociados, estaríamos hablando de una situación de triple ganancia.

 

¿Quién gestionará el funcionamiento de la instalación colectiva de autoconsumo?

En primer lugar, no es una tarea fácil ya que requiere flujos de energía complejos e interacciones de múltiples agentes, por lo que no hacerlo de manera eficiente puede ser costoso (o incluso no factible).

Utilizar un software o protocolo estandarizado, o un agente neutro, para gestionar todas estas interacciones es clave. Simplificar y optimizar el cálculo de coeficientes estáticos y dinámicos e incluso readaptar todos estos parámetros en función del alta y la baja de nuevos consumidores (CUPS) asociados a una instalación colectiva es algo muy necesario.

Por ejemplo, en Portugal, las regulaciones permiten que un tercero, el gestor de autoconsumo, asuma la responsabilidad operativa de la instalación, actuando como gerente, y siendo el interlocutor central entre los consumidores, las comercializadoras, el dueño o los dueños de la instalación y las distribuidoras. Esto facilitaría la operación a los clientes y ayudaría a las comercializadoras a realizar la liquidación a sus clientes asociados a una instalación colectiva, además de mejorar la interoperabilidad de intercambio de información entre los Sistema de gestión de clientes por Internet (COMS, por sus siglas en inglés) y las distribuidoras.

Sin embargo, en España, este tema sigue abierto y no se han proporcionado especificaciones.

Gerard Bel Piñero – CEO – Pylon Network

 

Blockchain y Energía

El sector energético está pasando por algunos cambios estructurales como parte de la transformación en comparación con el modelo preexistente. Esto es lo que se conoce como la “Transición Energética” y es un proceso que tiene lugar a medida que se escriben estas líneas, y además a una escala global.

Los elementos de la transición energética son numerosos y las fuerzas que actúan a favor (o en su contra) son complejas y se ejercen en múltiples niveles (económico, financiero, social, político, etc.).

Sin embargo, dos de las tendencias más importantes que son el denominador común en todos los casos, son:

i) La penetración de los recursos energéticos distribuidos (DER). Por ejemplo, las instalaciones solares en los tejados. Cuanto más DER hay en el sistema energético, más complejo se vuelve el funcionamiento de la red.

ii) La ola de la digitalización, que está a punto de golpear al sector energético. Esto significa un funcionamiento más eficiente, automatizado e inteligente de la red, así como un brote de servicios digitales dirigidos a todos los actores del mercado energético (desde consumidores hasta operadores de red).

Ambas tendencias pueden colocar a los consumidores en el centro de la transición energética. Por un lado, los consumidores están llevando la producción a sus propios techos; por otro lado, la digitalización del sector energético promete a los consumidores una relación más atractiva con su energía, a través de un valor agregado y servicios digitales innovadores, una mayor transparencia y un panorama más competitivo/menos oligopolístico, todo para su propio beneficio.

Construyendo un mercado centrado en el consumidor desde la confianza

La importancia de un mercado energético que incluya al consumidor en el centro ya está siendo reconocido por los organismos de la Unión Europea, junto con el resto de los ambiciosos objetivos relacionados con el clima y la energía. De hecho, los consumidores se representan como el elemento más crítico para un proceso exitoso de transición energética y estamos totalmente de acuerdo con eso.

Sin embargo, vemos señales claras de que estamos lejos de lograrlo. Los consumidores siguen estando muy desconectados del sector energético y la falta de confianza hacia las partes interesadas de la energía sigue siendo alta.

Y hablando de confianza, llegamos al tema principal de este artículo: la tecnología blockchain y los verdaderos beneficios que puede ofrecer al sector energético.  ¿Qué es la tecnología blockchain? ¿Qué puede (y no puede) hacer para el sector energético? y ¿para qué usos específicos se puede implementar?

Tecnología blockchain

Hemos experimentado de primera mano lo difícil que puede ser explicar qué es blockchain y especialmente explicarlo en relación con el sector energético. Es una tecnología que combina el cifrado con hashes y el diseño de red P2P, lo que lo hace complejo desde un punto de vista técnico y, por lo tanto, difícil de comprender.

Sin embargo, las funciones esenciales de blockchain son en realidad muy fáciles de entender.

Blockchain es esencialmente una base de datos descentralizada y compartida que registra las transacciones entre sus usuarios. Lo que lo hace diferente de una base de datos tradicional es que todas las transacciones son validadas por todos los usuarios y se revelan simultáneamente a todos ellos (todos llevan una copia de la base de datos y su historial).

Blockchain es esencialmente una base de datos descentralizada y compartida que registra las transacciones entre sus usuarios

Una idea falsa y que escuchamos a menudo es que cualquier aplicación/caso de uso se puede mejorar si se ejecuta en blockchain. Esto no es cierto: en la práctica, blockchain puede ofrecer una ventaja incomparable en la creación de confianza entre una red de personas/organizaciones que normalmente no confiarían entre sí y no cooperarían. Este es su poder real y los casos en que realmente tiene sentido implementarlo.

Lo que significa es que solo puede desempeñar un papel en entornos digitales, donde puede ofrecer ventajas incomparables en términos de transparencia, simetría de la información y capacidad de rastreo de todas las transacciones entre redes de múltiples agentes. Es decir, si ese no es el caso, normalmente no tiene sentido implementarlo.

Al mismo tiempo, la tecnología tiene sus propios desafíos y limitaciones, por lo que los posibles casos de uso se demuestran y se prueban todos los días.

Casos de uso de blockchain en el sector energético

Los casos de uso más populares que se han identificado y se están explorando actualmente se pueden separar en las siguientes categorías:

 

¡La importancia está en los datos!

Detrás de todos los casos de uso (que vemos implementables dentro de un mínimo de 2-3 años a partir de ahora) hay un elemento fundamental que, en mi opinión, es el elemento más crítico que definirá estos futuros servicios y aplicaciones de la tecnología blockchain: los datos energéticos abiertos.

En este momento, varios organismos consultores y reguladores, tanto a nivel nacional como de la UE, abogan por la creación de bases de datos abiertas para datos energéticos. La creación de una plataforma neutral, de un “data hub”, es esencial para que el usuario pueda acceder a los datos y los perfiles de su propio consumo o generación de energía y pueda asignar dichos datos a otros comercializadores, a empresas de servicios energéticos o al agregador.

El acceso fácil y detallado de los usuarios a sus datos también les permite comprender mejor sus perfiles de consumo e identificar medidas para ahorrar en la factura. El propietario de los datos debe ser el usuario. Y esta propiedad y la posible asignación a terceros es lo que debe introducir la competencia. Dicha plataforma debe permitir, a su vez, preservar la privacidad del usuario, que las diferentes administraciones puedan detectar las áreas más ineficientes multiplicando en estas sus estrategias de ahorro, eficiencia y autoconsumo.

Al observar el estado actual de la infraestructura de datos de energía en los mercados de energía de la UE, vemos que los datos energéticos son propiedad y están administrados por entidades centrales (en la mayoría de los casos dentro de la UE, como los Operadores de Redes de Distribución – DSO). Si esta situación persiste, existe el riesgo previsible de:

  • poner barreras a la transparencia (la tan necesaria) entre los diferentes actores energéticos;
  • bloquear la creación de nuevos modelos de negocio y servicios energéticos innovadores;
  • socavar un entorno competitivo saludable en el mercado energético y plantear más riesgos para una mayor desconexión de los consumidores.

Está validado que ya hay fricciones con respecto a la accesibilidad/disponibilidad de datos entre las partes interesadas de la cadena de suministro de electricidad.

Neutralidad de los datos: los pasos a seguir

El acceso abierto a los datos se ha caracterizado como el oro del siglo XXI. Las bases de datos de energía abiertas y neutrales son la clave para un mercado energético más transparente y competitivo que beneficie el funcionamiento de nuestros sistemas energéticos y al consumidor final.

La transición energética habla de transparencia, sostenibilidad, democratización, trazabilidad y confianza. Ha llegado el momento de dar un paso más en esa transición energética al vincular la innovación tecnológica con el sector energético y aprovechar las oportunidades que la tecnología nos ofrece para un mayor desarrollo e impacto de acuerdo con nuestras realidades, los patrones actuales de consumo y los aspectos sociales.

Por eso creo que debemos hablar el mismo idioma. Un idioma neutral, entre consumidores, prosumidores y comunidades, por un lado, y empresas y organizaciones, por otro, que buscan responder a sus necesidades con productos y servicios digitales.

Gerard Bel Piñero – CEO – Pylon Network