Archivo de mayo, 2019

Oportunidades de la transición energética en Asturias

La transición que se está produciendo en el sistema energético europeo además de necesaria es imparable. La Unión Europea se ha propuesto un claro objetivo: la descarbonización total, incluida la economía, para el año 2050. Para lograrlo, entre otras cosas, todos los Estados miembros están obligados a presentar a finales de este año su ‘’Plan Nacional Integrado de Energía y Clima’’.

Como cualquier otro cambio, la descarbonización tendrá impactos tanto en sectores económicos como en regiones geográficas, sobre todo en aquellas más asociadas al carbón, que será el primero de los combustibles en desaparecer de la matriz energética.

En España una de las regiones más ligadas al carbón históricamente es Asturias. Aunque la mayoría de sus minas ya estén cerradas, la mayor parte de la producción de energía eléctrica en esta región es mediante plantas térmicas de carbón. De los 4.400 MW de generación eléctrica instalada en Asturias el 47% procede de este tipo de centrales. En el caso de la energía eléctrica generada la situación es similar: de los alrededor de 10.500 GWh que se consumen al año más de la mitad proviene del carbón.

Esta situación provocará que Asturias se vea afectada por el cambio de modelo energético en mayor medida que otras zonas geográficas de España. Sin embargo, más que como un escollo, esta transformación debe tomarse como una oportunidad que hay que aprovechar antes de que sea tarde. La transición energética encaminada hacia la electrificación y la producción de energía mediante fuentes renovables abre un abanico de posibilidades para la región.

La biomasa para producción de energía eléctrica, bien conocida en la región, tiene una vital importancia en el desarrollo de un modelo energético 100% renovable pudiendo ser uno de los pilares de recuperación de las zonas deterioradas laboral y medioambientalmente por las explotaciones mineras.

Eso sí, hay que tener en cuenta que es una fuente de energía local, ya que si bien el ciclo de su uso es neutro en carbono, deja de serlo si se concentra en los entornos urbanos donde ya se generan el 80% de las emisiones. Se debe consumir donde se genera y nunca sustituir cultivos destinados a la producción agrícola para la producción de biomasa, lo que provocaría sustituir un problema por otro.

Otro de los grandes recursos renovables de Asturias es el viento, lo que supone una gran oportunidad para la energía eólica. Actualmente tiene 472 aerogeneradores repartidos en 18 concejos. El 75% son de menos de 2 MW de potencia y, de éstos, gran parte son de baja potencia y con varios años de antigüedad. Ahora, pasado el tiempo y amortizados tienen una gran capacidad de repotenciación.

Además, según el estudio del IDAE sobre recurso eólico en España “Análisis del recurso. Atlas eólico de España. Estudio Técnico PER 2011-2020” en el que se tiene en cuenta la velocidad del viento, la densidad de potencia, la superficie disponible y el filtrado técnico por las condiciones del terreno, un 11,6% de la superficie de Asturias tendría un recurso eólico favorable.

La derogación del ‘’impuesto al sol’’ y la nueva regulación sobre el autoconsumo abre un escenario de grandes posibilidades para la energía solar fotovoltaica también en Asturias

Por último, la derogación del ‘’impuesto al sol’’ y la nueva regulación sobre el autoconsumo abre un escenario de grandes posibilidades para la energía solar fotovoltaica también en Asturias. El autoconsumo es una herramienta de especial importancia para los entornos urbanos, base de un nuevo modelo energético descentralizado que, además, contribuye a que las ciudades dejen de ser sumideros energéticos.

En respuesta a la cuestión que muchas veces se plantea sobre que en el norte de España el recurso solar no es suficiente, el claro ejemplo de que esto no es así es que en Alemania la radiación solar media anual es de 3 kWh/m2 y en Asturias es de 4 kWh/m2. Sin embargo, en Alemania hay unos 45.000 MW de potencia instalada de autoconsumo. Alternativas y oportunidades las hay, la cuestión es si se aprovechan y se mira al futuro o se sigue mirando al pasado y luchando por algo que está abocado al fin.

Fernando Martínez Sandoval – Técnico de Proyectos de Fundación Renovables

Ecofiscalidad, eficiencia y pobreza energética

Desde la Fundación Renovables consideramos que hay medidas de carácter fiscal que se pueden poner en marcha y que constituyen una herramienta esencial para facilitar que la ciudadanía realice cambios en los hábitos de consumo. Se trata de favorecer las actitudes que se quieren fomentar, de manera que podamos culminar a tiempo, con éxito y de manera justa la Transición Energética.

Teniendo esto en cuenta, y dado que consideramos que mejorar la eficiencia energética y la habitabilidad del parque inmobiliario actual constituyen un pilar fundamental para reducir la pobreza energética y para que España alcance un escenario de reducción del 100% de emisiones GEI con respecto a 1999 para mediados de siglo, entre nuestras propuestas apostamos por el establecimiento de un plan de inversión pública y fiscal para el fomento de la rehabilitación energética de edificios. También por la reducción del IVA para instalaciones de autoconsumo y para bienes dirigidos a aumentar el ahorro y la eficiencia energética de viviendas.

Respecto a la rehabilitación energética de edificios, apostamos por una batería medidas que incluye la posibilidad de ejecución de la rehabilitación de forma compartida para segmentos vulnerables, la reducción del IBI, la existencia de subvenciones y el acceso a crédito o la reducción de los costes de legalización.

Por otra parte, para una mayor eficacia, en nuestra propuesta de medidas fiscales buscamos tanto modificar el origen de los fondos recaudados como su destino. Es el caso de nuestra apuesta por aumentar y modificar el Impuesto Especial de Hidrocarburos para destinarlo al desarrollo de planes urbanos; la rehabilitación de viviendas; la sustitución de calderas por bombas de calor; el impulso del uso de la domótica y otras medidas de gestión de la demanda y el fomento del vehículo eléctrico y de instalaciones de recarga. Sólo con incrementar el gravamen de los combustibles derivados del petróleo líquido en 5 céntimos de euro por litro y del gas natural en 1 euro por MWh en un año se recaudarían 3.500 M€.

Proponemos, además, la recaudación por recargo de un 10% en el IBI por cada letra que supere la C en la certificación energética de las viviendas no clasificadas como vulnerables que se destinaría a un plan ambicioso para la rehabilitación y adecuación de viviendas con alto grado de deterioro, aproximadamente un millón y medio, que tenga en cuenta la vulnerabilidad y la falta de recursos de sus usuarios. En esta línea consideramos que se debe marcar un objetivo de adecuar 250.000 viviendas/año, lo que supondría erradicar el problema en 6 años.

Elena Alonso Asensio – Responsable de Comunicación de Fundación Renovables