Archivo de abril, 2019

Repsol pone en riesgo el Medio Ambiente y la economía de las Islas Griegas

Pese a la gravedad creciente del cambio climático, las compañías petroleras tratan de continuar con su contaminante negocio como si ese problema no existiera. Y Repsol no es una excepción al respecto.

En realidad, la actitud de Repsol ante el calentamiento global del planeta es aún más hipócrita. Ahora esta compañía ya no se atreve a negar la abrumadora evidencia científica al respecto y se dedica, como refleja su página web, a hacer afirmaciones como estas: “Apoyamos el Acuerdo de París sobre cambio climático” o “Estamos firmemente comprometidos con la aspiración de limitar a 2 grados centígrados el incremento de la temperatura media global del planeta respecto a los niveles preindustriales. Este escenario supone que, en la segunda mitad de este siglo, las emisiones netas de CO2 a la atmósfera deberán ser cero y, como firmantes del documento “Paris Pledge for Action”, trabajamos para que nuestra compañía sea una parte de la solución al problema climático”.

Bellas palabras, sin duda, como lo son también estas otras referidas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. A ese respecto, dice Repsol: “Trabajamos para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) -definidos por Naciones Unidas en la Agenda 2030. Conforme a nuestra actividad, nos enfocamos en el suministro de energía accesible y no contaminante (ODS 7) y la acción por el clima (ODS 13). Los ODS, que instan a los países, organizaciones, empresas e instituciones a que aborden los desafíos medioambientales, sociales y económicos, son una oportunidad única para construir un mundo mejor”.

Seguramente, en aplicación de ese “enfoque” “en el suministro de energía no contaminante” y “en la acción por el clima”, es por lo que Repsol ha decidido abrir nuevos frentes de exploración y explotación de hidrocarburos en Grecia, tanto en tierra como en las islas del mar Jónico y del mar de Creta. Estas islas basan su economía en el turismo de calidad, el cual a su vez depende del buen estado del medio ambiente.

Un reciente estudio de WWF Grecia ha concluido que un escenario de un gran accidente de vertido de petróleo podría costarle a la economía griega más de 5.000 millones de euros, siendo ésta una estimación conservadora pues en ese análisis no se han cuantificado las pérdidas en los servicios ecosistémicos y en la biodiversidad en sentido más amplio.

¿Serán estos nuevos proyectos de desarrollo de hidrocarburos a lo que se refiere Repsol cuando dice en su web: “Analizamos, desarrollamos y ponemos en marcha acciones para combatir el cambio climático”?

Si queremos evitar las efectos más desastrosos del cambio climático, debemos realizar con urgencia “cambios de gran alcance y sin precedentes” en la descarbonización de nuestra economía y de nuestro sistema energético.

Estos proyectos petrolíferos/gasísticos de Repsol en Grecia no sólo resultan antagónicos con los  supuestos compromisos climáticos de esta compañía, sino también son incompatibles con los objetivos del Acuerdo de París y con los hallazgos del último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, el cual nos ha avisado de que, si queremos evitar las efectos más desastrosos del cambio climático, debemos realizar con urgencia “cambios de gran alcance y sin precedentes” en la descarbonización de nuestra economía y de nuestro sistema energético.

El área afectada en aguas griegas para la búsqueda y explotación de hidrocarburos, unos 56.000 km2 de superficie, se extiende desde el norte de Corfú hasta el sur de Creta y se solapa con casi toda la parte este y sur de la Fosa Helénica, un punto caliente de biodiversidad marina de importancia ecológica mundial.

Las islas Jónicas, Creta y las zonas de Grecia Occidental donde Repsol planea buscar y explotar hidrocarburos (para así seguir agravando el problema del cambio climático), no solo son un importante destino turístico, sino también un excepcional activo natural de importancia europea y mundial, que no puede ponerse en riesgo a causa de la hipocresía climática de Repsol y otras compañías petroleras que también están activas en la zona.

La Fosa Helénica, con profundidades de más de 5.000 metros en algunas zonas, es un hábitat fundamental para la subpoblación mediterránea de cachalote, en peligro de extinción. Se estima que solo 250 ejemplares de esta especie viven en toda la cuenca del Mediterráneo oriental; la Fosa Helénica constituye la única zona de reproducción conocida para ellos. Así mismo, es la más grande de las cinco áreas de alta densidad conocidas en el Mediterráneo para el zifio de Cuvier. La Fosa Helénica es también hábitat del rorcual común, el calderón gris, el delfín mular, el delfín de dientes rugosos, el delfín común y el delfín listado así como de la foca monje del Mediterráneo y diversas especies de tortugas marinas. Estas especies están incluidas en el Anexo II del Protocolo del Convenio de Barcelona sobre Áreas Especialmente Protegidas y Diversidad Biológica en el Mediterráneo y en el Anexo IV de la Directiva de Hábitats 92/43/EEC de la Unión Europea. Las partes de la Convención y los Estados miembros de la Unión Europea están obligados a establecer medidas estrictas para garantizar su conservación efectiva.

La importancia ecológica primordial de la Fosa Helénica ha sido reconocida por acuerdos internacionales, como el Acuerdo para la Conservación de los Cetáceos en el Mar Negro, el Mar Mediterráneo y las aguas del Atlántico adyacentes (ACCOBAMS). En este contexto, se han identificado en la Fosa Helénica dos Áreas Importantes para los Mamíferos Marinos (IMMA), mientras que el conjunto de la Fosa Helénica se ha propuesto como un Área Marina Protegida. Sin embargo, hasta la fecha, solo una sección muy pequeña, en su mayoría costera, del área se ha convertido en parte de la Red Natura 2000 de la UE, donde los cetáceos no solo tienen una presencia limitada, sino que también están inadecuadamente protegidos.

Las áreas protegidas importantes caen total o parcialmente dentro de la superficie de los bloques de concesión de hidrocarburos o serán impactadas por los programas de investigación y extracción de hidrocarburos. Se trata de nada menos que diez áreas de protección especial y seis sitios de importancia comunitaria a lo largo de la Fosa Helénica. Estos incluyen el Parque Nacional Marino de Zakynthos (que incluye los islotes Strofades), el Parque Nacional Kotychi-Strofilia, las lagunas Messolongi (sitio Ramsar y parque nacional), las lagunas Amvrakikos (sitio Ramsar y parque nacional) y el área marina de Kyparissia (bajo la designación de parque nacional).

Los cetáceos de la Fosa Helénica se enfrentan actualmente a una serie de amenazas directas y graves, como el ruido submarino de origen antropogénico, las colisiones con barcos, las interacciones con la pesca, la contaminación por plásticos y el cambio climático, que ponen continuamente en riesgo su ya comprometida supervivencia. De ponerse en marcha, estos proyectos petrolíferos de Repsol y otras petroleras darían la puntilla a todas esas especies protegidas de mamíferos marinos.

Existe abundante evidencia científica que demuestra que los impactos de los proyectos de desarrollo de hidrocarburos causan efectos perjudiciales para los mamíferos marinos en todo su ciclo vital al:

  • Causar lesiones auditivas, a menudo letales, a los mamíferos marinos por la contaminación acústica producida por los cañones de aire comprimido utilizados durante las actividades de exploración para buscar potenciales depósitos de petróleo y gas.
  • Provocar el desplazamiento de los mamíferos marinos de su hábitat, alterando su comportamiento y causando estrés, debido al aumento del ruido marino durante las actividades de exploración y extracción y el aumento del tráfico marítimo.
  • Incrementar la contaminación del aire y del mar debido a las descargas de efluentes, el aumento del tráfico marítimo, los derrames operativos y accidentales.
  • Causar daños físicos al bentos y perturbar a las poblaciones de mamíferos marinos en áreas marinas costeras y en alta mar durante la fase de construcción de las instalaciones portuarias, plataformas y tuberías.

La organización internacional WWF, con el apoyo de científicos de todo el mundo, está trabajando activamente para que el Gobierno griego otorgue una protección legal efectiva a la Fosa Helénica y para que cancele todos los procedimientos actualmente en marcha de concesión de licencias para las operaciones de exploración y explotación de perforación de petróleo y gas, con vistas a una prohibición permanente de estas actividades en Grecia.

No tiene ningún sentido, ni en Grecia ni en ninguna otra parte, continuar buscando nuevos depósitos de hidrocarburos, cuya explotación solo perpetuaría de manera incoherente la presencia de estos combustibles fósiles en nuestro sistema energético

No tiene ningún sentido, ni en Grecia ni en ninguna otra parte, continuar buscando nuevos depósitos de hidrocarburos, cuya explotación solo perpetuaría de manera incoherente la presencia de estos combustibles fósiles en nuestro sistema energético. Actuando consecuentemente al respecto, Francia y Nueva Zelanda ya tienen en vigor leyes que prohíben la exploración de nuevos yacimientos de hidrocarburos. En el caso de Nueva Zelanda la prohibición se limita a proyectos en el mar, mientras que en el de nuestro vecino galo afecta a todo su territorio.

Estas decisiones de estos dos gobiernos han sido motivadas en gran medida por la necesidad, derivada de la lucha contra el cambio climático, de invertir en un futuro de energía limpia y en la protección del medio ambiente marino, como pilar de una economía turística próspera.

Dice Repsol en su página web: “En Repsol compartimos la preocupación de la sociedad por los efectos que la acción del hombre causa en el clima y queremos ser parte activa de la solución.”

Ha llegado el momento de que Repsol actúe de forma coherente con sus declaraciones y pase de las palabras a los hechos para ayudar de verdad a frenar las causas del cambio climático. Hasta ahora sus actos, en lugares como Grecia, demuestran que Repsol lo que en realidad está haciendo es minar, socavar y retrasar la agenda de la transición energética hacia un modelo descarbonizado.

Repsol debe cancelar sus planes de exploración y explotación de hidrocarburos en Grecia y pasar a promover globalmente un modelo de negocio alternativo basado en la eficiencia energética y las energías renovables. Eso o que reconozca que su “compromiso climático” es pura verborrea.

Por Carlos Bravo – Consultor en Salvia EDM y socio protector de la Fundación Renovables

Desatando el potencial de la energía comunitaria: las “comunidades de energía renovable”

La transición energética ya está en marcha en España, y queremos que la ciudadanía, las autoridades locales y los colectivos ciudadanos se sitúen a la cabeza para producir y controlar su propia energía renovable, y fomentar la transición hacia un sistema más equitativo, democrático y descentralizado.

Durante décadas, las reglas del mercado han sido diseñadas a la medida de las grandes empresas energéticas, y términos como “autoabastecimiento” y “cooperativa de energía” han estado desubicados en el panorama político. Pero tras haber luchado contra viento y marea para salir a flote, estas iniciativas pioneras basadas en poner la energía en manos de las personas han sido finalmente reconocidas por la legislación europea. El nuevo paradigma ya está aquí: pasamos de ser meros consumidores a participar activamente en el sistema.

Y es que ahora, las comunidades y las personas tenemos el derecho a generar, consumir, gestionar y vender nuestra propia energía. Así lo especifica la nueva normativa europea. Pero ahora viene lo más difícil: empezar a aplicar dichos derechos y, por ello, es crucial que el próximo Gobierno transponga cuanto antes -y en su totalidad- los artículos aprobados en la nueva Directiva de Energía Renovable (REDII). Habrá que volver a revisar y armonizar la legislación existente para ponerla en consonancia con la nueva Directiva. En nuestra opinión, estos deben ser los principales beneficiarios.

Las “comunidades de energía renovable”

España va a tener que definir qué entidades o formas legales específicas pueden ser consideradas como tales ateniéndose siempre a la definición presente en la REDII y, de acuerdo con la misma, habría que tener a bien tres condiciones:

(a) deben estar basadas en una participación abierta y voluntaria, ser autónomas y estar controladas de manera efectiva por los y las participantes ubicados en las proximidades de los proyectos de energía renovable que desarrollan estas entidades legales;

(b) deben ser personas físicas, pymes o autoridades locales, incluyendo a los ayuntamientos;

(c) se deben evitar los fines lucrativos. Es decir, su principal propósito debe consistir en ofrecer beneficios medioambientales y socioeconómicos a sus co-participantes o a los territorios donde se realicen los proyectos.

Además de tener garantizado su derecho a generar, consumir, gestionar y vender energía renovable, las iniciativas deben poder acceder a unos mercados adecuados, ya sea de forma individual o mediante agregación.

Dentro de la propia comunidad energética, cualquier persona debe tener el derecho a participar sin condiciones discriminatorias, se deben respetar sus derechos como consumidor y se le debe ofrecer toda la información disponible en todo momento, especialmente en el caso de que se desarrolle un sistema de ayudas públicas.

Los hogares

La nueva Directiva ofrece a las personas que viven en inmuebles el derecho a crear colectivamente proyectos de energías renovables. La legislación debería contemplar medidas que se ajusten a las necesidades de las personas (propietarias o inquilinas) que viven en apartamentos, teniendo en cuenta cosas como la falta de acceso a tejado o las instalaciones compartidas por varios hogares. Si tenemos en cuenta que más del 65% de la ciudadanía española vive en apartamentos, el potencial para generar y compartir electricidad entre viviendas es enorme.

En este sentido, Fundación Renovables y Amigos de la Tierra, junto a otras organizaciones de la Alianza por el Autoconsumo, critican que, si bien el nuevo Real Decreto de Autoconsumo permite realizar instalaciones compartida de autoconsumo en bloques de viviendas, el documento hace una apuesta por un reparto estático que impide intercambiar los excedentes de la producción entre las mismas.

Finalmente, están las autoridades locales, entidades que pueden influir significativamente en el desarrollo de una energía de propiedad y gestión comunitarias. No solo tienen a su entera disposición una palanca legal para apoyar nuevos modelos empresariales en torno a la gestión y control comunitario de la energía renovable, si no que además pueden, por derecho, participar como partes interesadas en las comunidades de energía renovable. Huelga decir que como ciudadano de a pie, ver a mi ayuntamiento implicado en un proyecto de estas características me generaría confianza a la par que ganas de participar.

Desde la administración local se pueden crear nuevas herramientas para favorecer los proyectos de energía comunitaria, asignando partidas presupuestarias específicas para ello, así como planes enfocados a la descarbonización que sirvan para apuntalar el florecimiento de este tipo de proyectos.

En el cuaderno “Desatando el potencial de la energía comunitaria renovable” que publicó Amigos de la Tierra, Greenpeace, Energy Cities y RESCoop.eu hace unas semanas, podemos encontrar ejemplos concretos de iniciativas pioneras y diversas buenas prácticas que ya se están dando a lo largo y ancho de Europa. Os invitamos a ampliar vuestro conocimiento sobre “energía comunitaria renovable” en este enlace.

Héctor de Prado – socio protector de la Fundación Renovables, y responsable del área de clima y energía de la asociación Amigos de la Tierra

Lo que nos cuesta el cambio climático

Nuestro país es uno de los más afectados por el cambio climático. Según el informe que acaba de publicar la Agencia Europea de Medio Ambiente sobre las pérdidas económicas por fenómenos relacionados con clima extremo en el espacio económico europeo, el cambio climático nos ha costado  889 euros en el periodo 1980-2017 a cada ciudadano español, más de 37.000 millones en total, ¡similar a un rescate bancario! Solo el 12% de las pérdidas están respaldadas por seguros. Y 14.611 personas pierden la vida por ese tipo de fenómenos, aunque otras fuentes dan cifras aún mayores.

El coste no es solo económico. Hay otros muchos impactos del cambio climático que ya estamos sintiendo, que tienen difícil cuantificación económica, y que por el camino que vamos irán cada vez a peor. Veranos cinco semanas más largos, aumento de las noches tropicales, olas de calor más largas e intensas, incremento de la temperatura del agua del Mediterráneo y avance de la desertificación. Estas son algunas de las conclusiones de la Agencia Estatal de Meteorología en su último informe, perfectamente ilustrado por la propia Agencia.

Más de 32 millones de españoles, es decir, el 70% de la población, ya se están viendo afectados por los impactos del cambio climático, según estos datos. Quienes peor salen parados son los habitantes de las zonas costeras y las grandes ciudades, las zonas más vulnerables al cambio climático.

Según los datos científicos de Naciones Unidas, puede que nos queden solo 11 años para evitar que el cambio climático supere un punto de no retorno. Si no reducimos a la mitad las emisiones de CO2 actuales, el peligroso límite de 1,5 °C de aumento de la temperatura media mundial podría superarse en la próxima década. Por eso somos la última generación que puede hacer frente al desafío para evitar los peores impactos del cambio climático, el mayor problema al que se enfrenta la humanidad.

La excusa para no actuar siempre era económica. Hasta ahora se decía que luchar contra el cambio climático supone un gran esfuerzo económico. Pero afortunadamente, los datos muestran que la realidad ha cambiado

La excusa para no actuar siempre era económica. Hasta ahora se decía que luchar contra el cambio climático supone un gran esfuerzo económico. Pero afortunadamente, los datos muestran que la realidad ha cambiado para bien: luchar contra el cambio climático no solo es una cuestión de supervivencia y justicia, es que además es lo más sensato desde el punto de vista económico.

Hasta ahora, la mayoría de estudios comparaban los costes energéticos en igualdad de condiciones: nueva instalación de renovables frente a nueva instalación de carbón, y en esa comparación ya hace años que el balance de costes y beneficios favorece a las renovables. La dificultad estaba en que instalar nuevas renovables para reemplazar el carbón existente  aún se consideraba más caro que dejar que las centrales funcionen hasta el final de su vida útil, ya que la mayoría de las inversiones de capital no se habían amortizado.

Reemplazar el carbón existente con nueva generación solar y eólica es ya más barato, para unas tres cuartas partes de la potencia instalada de carbón en EEUU, que dejar esas centrales de carbón funcionando hasta el final de su vida útil

Pero el avance de las renovables permite ahora vencer incluso al carbón ya instalado. El último estudio que avala esta tesis se ha publicado en Estados Unidos. En ese país, las energías renovables más desarrolladas (solar y eólica) ya están preparadas para cruzar el “Rubicón económico”, pues según dicho estudio reemplazar el carbón existente con nueva generación solar y eólica es ya más barato, para unas tres cuartas partes de la potencia instalada de carbón en EEUU, que dejar esas centrales de carbón funcionando hasta el final de su vida útil. Esta conclusión viene de una comparación de lo que cuesta producir una unidad de electricidad con cada tecnología a lo largo de su vida útil, en términos de economía convencional, es decir, sin ni siquiera contar los enormes costes ambientales del carbón.

El efecto potencial de abandonar el carbón en EEUU no es trivial. Recordemos que el sector estadounidense del carbón, a pesar de que se ha ido reduciendo significativamente en los últimos años, aún emite (datos de 2016) tanto CO2 como el total de España, Turquía, Polonia, Reino Unido  y República Checa juntas.

Si cada país decidiese ahora que su política energética y climática se rija por criterios puramente económicos: se tendría que cerrar todo el carbón y sustituirlo por renovables ya

Obviamente, la situación política en EEUU no hace esperar que esta nueva lógica  económica se imponga a corto plazo, pero imaginemos lo que pasaría si cada país decidiese ahora que su política energética y climática se rija por criterios puramente económicos: se tendría que cerrar todo el carbón y sustituirlo por renovables ya. Y habría que preguntarse cuáles serían los datos aplicados al resto de combustibles fósiles, porque seguramente muy pronto estemos en esa misma situación.

Pero aunque los datos hablan por sí solos, los gobiernos siguen ignorándolos. El Gobierno español tiene que aumentar mucho la ambición: para 2030 deberíamos tener un sistema eléctrico prácticamente 100% renovable y en 2025 las centrales de carbón y nucleares deberían estar todas cerradas.

Ante la emergencia climática actual, los partidos políticos tienen que poner la salud de las personas y el planeta por encima de los intereses económicos de las compañías eléctricas y las grandes empresas. Es lo que están pidiendo los millones de jóvenes que el pasado 15 de marzo salieron a las calles de todo el mundo reclamando acción climática urgente.

Este periodo electoral es un momento clave para que los candidatos expliquen sus propuestas concretas y ambiciosas en la lucha contra el cambio climático. ¿A qué esperan? ¿Estarán a la altura del reto que enfrentamos?

José Luis García – Responsable del Programa de Cambio Climático de Greenpeace España