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Las claves de un tema que nos afecta a todos

Peatonalizar para los vecinos, no solo para el comercio

Por Sergio de Otto – Vicepresidente de la Fundación Renovables 

ciudadanos

Desde que en noviembre de 2015 la Fundación Renovables presentara su documento “Ciudades con futuro” han sido muchos los eventos que ha organizado en torno al papel de estas como escenario del cambio de modelo energético y de los ayuntamientos como actores principales. El último de ellos tuvo lugar la semana pasada en Madrid y consistió en una jornada de trabajo denominada Hacia la sostenibilidad energética y el futuro renovable de las ciudades, coorganizada con Energy Cities. En este fructífero encuentro, enmarcado dentro del proyecto The Renewables Networking Platform de la Comisión Europea, se habló mucho de la peatonalización de nuestras ciudades como eje de una nueva movilidad para ser sostenibles, tema que con motivo de algunas decisiones llamativas ha pasado a ser tema de tertulia, lo cual no está mal, aunque no siempre se cuente con la suficiente información de los pros y los contras de esta tendencia en tantas ciudades de todo el mundo.

Si en Copenhague la bicicleta es la herramienta principal de esa transformación de los usos de los ciudadanos a la hora de desplazarse, como expuso Mikkel Larsen, agregado de Comunicación en la Embajada de Dinamarca en España, en muchas otras ciudades, especialmente en aquellas más compactas, lo debe ser sin duda la peatonalización, eso sí apoyada en un transporte público eficaz y, por supuesto, electrificado. Roberto González, Jefe del Área de Sensibilización Ambiental del Centro de Estudios Ambientales del Ayuntamiento de Vitoria–Gasteiz, expuso cómo se ha llevado a cabo ese proceso en la capital vasca, realización que se ha convertido en un ejemplo reconocido internacionalmente. Lo primero que llama la atención es que la iniciativa parte de un movimiento ciudadano (Pacto Ciudadano por la Movilidad Sostenible de 2007) lo que explica la sensatez del proyecto y su éxito, puesto que hoy el 54,4% de los desplazamientos son exclusivamente a pie mientras que la utilización del vehículo ha descendido al 24,7%, casi once puntos en los últimos diez años.

Pero la peatonalización no debe ser un objetivo en sí mismo, ni tiene un valor intrínseco el hecho de cerrar calles al tráfico de vehículos, sino que debe ser una herramienta para hacer nuestras ciudades más humanas, más acogedoras, es decir, que hagan la vida más fácil a sus vecinos. En general, la peatonalización pasa por una primera etapa de rechazo popular porque unos no admiten perder la posibilidad de aparcar en la puerta y otros piensan que van a quedarse sin clientes. En una segunda fase, y en algunos casos, los habitantes del barrio descubren que es mucho más agradable vivir en calles sin coches, aunque algunos tengan que andar cuatro minutos (¡!!) hasta su vehículo y, casi siempre, los comerciantes descubren que la peatonalización es una bendición para sus negocios.

Lamentablemente, en demasiados casos, la forma de ejecutar esta política tiene un efecto muy negativo como es el expulsar a los vecinos de esos barrios ante la presión de un determinado tipo de comercio que no deja lugar a servicios esenciales. Es lo que se define como “gentrificación”, fenómeno que ha vaciado de habitantes algunos barrios céntricos de nuestras capitales porque se han convertido en “parques temáticos comerciales”, según la expresión empleada por Fernando Ferrando, Presidente de la Fundación Renovables. Se quedan las tiendas de distribución de moda, cafeterías y restaurantes, pero se van los vecinos de toda la vida que ya no encuentran un hábitat adecuado.

Por eso debemos decir sí a la peatonalización de determinadas calles, incluso de barrios enteros, pero acompañemos esa iniciativa con otras medidas, con los equipamientos imprescindibles para garantizar las prestaciones que mantengan la presencia de los que han vivido siempre en esas zonas y la hagan atractiva para nuevos vecinos. Peatonalización, por tanto, para hacer la vida más agradable a los que viven en la zona afectada pero no para expulsar a vecinos y convertir barrios en centros comerciales, ese es el reto.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Fernando

    TODO POR EL PUEBLO PERO SIN EL PUEBLO.
    –(CARMENA)–

    05 diciembre 2017 | 12:34

  2. Dice ser anónimo

    la peatonalización tiene que ir acompañada de espacio para las bicicletas y aparcamientos vigilados para ellas, lo de ir a pie tiene evidentes limitaciones

    05 diciembre 2017 | 13:07

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