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La energía como derecho La energía como derecho

Las claves de un tema que nos afecta a todos

Claves para salir de la crisis, orientados hacia la sostenibilidad energética y en general

Por Domingo J. Beltrán – Presidente de la Fundación Renovables

brujula

Hace unos días me pidieron intervenir en un evento sobre el tema que reza el titular, el cual me pareció no solo desafiante sino oportunísimo. La idea era hacer algo imitando a Iniesta o Isco que, cuando reciben el balón, su primer toque es para salir ya orientados hacia la meta o, en cualquier caso, para dar salida al balón. Esto es precisamente lo que necesitamos ahora en España, que las acciones inmediatas que se emprenden para responder a la crisis formen parte de un proyecto de futuro que nos permita no volver a ella o, lo que es más deseable, que inicien el proceso hacia un “progreso sostenible” que, actualizando la definición original de la Comisión Brundtland, significa: “progreso ahora y en el futuro y para una mayoría creciente y tendente al pleno empleo”. Es decir, un progreso justo y duradero como piden algunos políticos más avezados, ¿alguien puede dudar de que esto es lo deseable para España?

Se me ocurría que, dada la situación de insostenibilidad de la desnortada socioeconomía española, minada por el cortoplacismo y el desgobierno, debíamos abordar dos procesos paralelos, aunque coincidentes en su tramo inicial:

  • Un proceso a largo plazo. Poner las luces largas para, con “propósito, visión y sentido de la dirección”, establecer la hoja de ruta hacia el progreso sostenible de aquí hasta 2050 (por poner un hito en el que se nos ha emplazado con el desafío del cambio climático) que implicaría, tanto para la Unión Europea como para España, la descarbonización, y por ende desenergización y desmaterialización de la economía a través de la innovación. Estamos hablando de un cambio del modelo de producción y consumo al que bastaría añadir la dimensión de cohesión, justicia social y pleno empleo para poder hablar de un escenario de progreso sostenible. Se trata simplemente de tener un “proyecto de país”, como reivindicaba hace poco, como gran carencia de España, Iñaki Gabilondo en una entrevista del Gran Wyoming.
  • Otro proceso, o más bien acción, a corto y medio plazo. Un plan de choque que implicaría simplemente reorientar las prioridades actuales de nuestra economía para, simplemente con los recursos económicos, tecnológicos y humanos disponibles, avanzar en sectores que forman inexorablemente parte de ese escenario de progreso sostenible. Como repite Naciones Unidas la crisis no es de recursos, no faltan recursos, la crisis es simplemente de gestión.

En este artículo me centraré en el plan de choque. Se trataría de un proceso que identifico como “destetar la economía para energizarla”: destetarla de las 3 tes para energizarla con 3 ees.

Destetarla de las tres tes, reduciendo su adición al abuso del turismo (sobre todo de masas y residencial), del Territorio (urbanización a tope, sobre todo para el turismo y uso residencial y agricultura intensiva) y consiguientemente del Tráfico y transporte sobre todo por carretera. Las tres tes, que, aunque fueron las que nos llevaron a mayorar en España la crisis global de 2008, siguen siendo el recurso que ahora se vuelve a utilizar para salir de la crisis y por tanto nos condenan a repetirla. Curioso, ¿no?

Energizarla con las tres ees, priorizando y trasvasando recursos hacia la educación (conocimiento e innovación a tope; el progreso sostenible es simplemente progreso basado en el conocimiento y no en la ignorancia y mediocridad actual), energía sostenible (descarbonizada, eficaz, eficiente, autosuficiente, basada 100% en fuentes renovables y que funcione como vector del cambio de modelo económico porque si la energía cambia todo cambia) y empleo de calidad (corolario de las otras dos ees).

Este destete permitiría generar recursos:

  • Con menos inversiones en infraestructuras innecesarias, sobre todo en transporte y los enormes sobrecostes que implica, considerando las variaciones entre 2009, muy fuertes en infraestructuras y 2016, solo las necesarias en ferrocarriles, se podrían cifrar en 10.000 M€/año las inversiones reasignables en un presupuesto recuperado.
  • Con menos gastos en importación de combustibles fósiles, dado nuestro sistema actual de alta dependencia de los mismos, (suponen ente 25.000 y 40.000 M/año según el precio del crudo) que, capitalizados anualmente hasta 2040, podrían liberar entre 1.000-1.500 M€/año acumulables anualmente.
  • Con dejar de construir gran parte de las 200.000 viviendas al año que pide el sector y de las 400.000 que se construían en 2006, fundamentalmente para el turismo residencial, se podrían reasignar, sin duda, más de 10.000 M€/año aunque en este caso su destino tendría que ser la rehabilitación de viviendas.

Y por supuesto, reasignarlos a la energización de la economía

En materia de educación y conocimiento podríamos pasar de la ridícula cifra del 1,2% del PIB en Investigación y Desarrollo, hasta el 2% que alcanza media europea (en 2009, el año cumbre, alcanzamos el 1,4%) en un periodo de ocho años, con incrementos del 0,1% del PIB anualmente, o sea unos 1 000M€/año. Una parte importante de estos incrementos debería destinarse al desarrollo de las energías renovables que tanto rédito rindió a España y que se está desmontando, al contrario de lo que ocurre en Francia que, en una iniciativa pionera, su nuevo Presidente Macron ha llamado a los investigadores que ahuyenta el EEUU de Trump a ir a Francia para trabajar en investigación e innovación para mitigar el cambio climático y generalizar las renovables.

En materia de energía, podríamos seguir en generación eléctrica con la pauta iniciada este año  de incrementar, en este caso con subastas,  el parque de generación eléctrica con más de 3.000MW nuevos cada año de generación en renovable, hasta conseguir en los próximos 15 años llegar simplemente a los 40.000MW fotovoltaicos como ya tiene Alemania (con mucha menos insolación y en su día tecnología que España, aunque con más de la mitad en generación distribuida y autoconsumo) y casi duplicar nuestra potencia eólica para superar la ya instalada en Alemania, cercana también a los 40.000MW. O sea, una media de 4.000 MW/año supondría una inversión que, según los costes de inversión medios de 2016, básicamente en eólica y solar, no superaría los 6.000 M€/año, algo que parece compatible con los recursos disponibles.

Y por supuesto en rehabilitación energética y de habitabilidad de viviendas y edificios bastaría con reasignar los 10.000M€ liberados del sector de la construcción a la reconstrucción, con lo que se podría iniciar un círculo virtuoso de rehabilitar anualmente, en clave de eficiencia energética y habitabilidad y de forma continuada, hasta un 2% del parque inmobiliario como propone la Comisión Europea. Unas 400.000 o 500.000 viviendas al año pasando de un sector de la construcción insostenible a otro sostenible en todos los aspectos.

Y en lo referente a empleo, tenemos que hablar, con las reasignaciones de inversiones señaladas, no solo de más empleo sino de mayor calidad, asociando empleo sostenible a inversiones sostenibles y cifrándolos en 1,2 millones, en gran parte nuevos.

Solo en el sector de las renovables se puede alcanzar, con los desarrollos señalados y a tenor de lo conseguido en Alemania, hasta medio millón de empleos que se sumarían a una cantidad similar en el sector de la reconstrucción.

Además de los que resultarían por mayores inversiones y gasto en Investigación, Desarrollo e Innovación que, dado que el objetivo sería prácticamente duplicar el presupuesto actual, se puede hablar de duplicar el empleo actual que en todas sus categorías se acerca a los 200.000 empleos en tiempo completo equivalente.

Y lo interesante de este plan de choque para destetar la economía energizándola es que saldríamos de la crisis orientados hacia un futuro sostenible basado en el conocimiento y sin abocarnos a crisis recurrentes. Estaríamos poniendo las bases para el ineludible proceso a medio y largo plazo citado de cambiar totalmente nuestro modelo de producción y consumo y, en general, la economía con la Transición Energética como vector del cambio, tal y como propone la Fundación Renovables, para que este país por una vez ponga las luces largas y configuremos un proyecto de país que bien se merece un texto aparte.

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser ¿nueva ruta de la seda?

    El hielo combustible: ¿tasas o ratios de contaminación, gasto de producción, viabilidad de uso global?
    ¿Posible compartición de energía barata para facilitar desarrollo en lugar de tener la energía como fuente de ingresos de cercos/países esclavizados a intereses obsoletos inoperativos ante la nueva dinámica mundial?

    22 Mayo 2017 | 16:26

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