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Gema, la chica con un aura especial

Pienso que si un/una deportista se merecía una medalla en estos Juegos Olímpicos de Pekín, Gemma Mengual (12-4-1977), estaba en la primera posición de esa virtual fila de merecimientos.

Hoy, por fin, la medalla olímpica ha buscado cobijo en su esbelto cuello: plata en dúos junto a su amiga Andrea Fuentes, una auténtica crack la tía, y sólo por detrás de las ‘Anastasias’. Entraba en el guión, las rusas son la perfección y hoy les han dado ocho dieces de diez posibles. No hay discusión.

Casi tan emocionada como Gemma y tan merecedora de la medalla como ella, Ana Tarrés, la jefa, no podía evitar el llanto mientras sus niñas subían al podio.

Y una niña era, con apenas 10 años, cuando en 1987 Gemma llegó al club de natación Kallipolis para comenzar el camino que ayer le ascendió al podio olímpico. “Ella vino como tantas niñas, pero ya se le veía con algo especial, con una aura distinta al resto y eso ya provocaba admiración y envidias“, asegura Tarrés.

Más de 30 medallas después, entre Europeos y Mundiales, Mengual lo ha conseguido. “El esfuerzo ha merecido la pena”, nos dijo ayer al corrillo de periodistas que la interrogamos en la lúgubre sala mixta escondida bajo el Cubo del Agua.

Cuantifiquemos el esfuerzo: situense en Barcelona, una mañana cualquiera y apunten la jornada laboral de nuestra medallista: madrugón a las siete de la mañana, antes a veces, y a la piscina.

Después llegará el gimnasio, el pilates, psicólogo, las clases de coreografía y demás, hasta acumular nueve horas de trabajo. Y después, regreso a casa con el vídeo del entrenamiento y a repasar por qué ese pie lo subí menos o hice tal mueca inadecuada.

Bien, ahora repitan esa rutina día tras día, sin apenas descanso, ni vacaciones, ni un ratito para tomar una caña con los amigos, o el mínimo e impresincible. ¿Lo tienen? ¿Agotados? Pues así fue la vida de Gemma Mengual los últimos seis, siete u ocho años. ¿Entienden ahora por qué pienso que la justicia le debía una medalla olímpica?

PD: Ah, ya de paso, el éxito de Gemma y Andrea eclipsan nuestro fracaso en el agua, donde la natación ha naufragado, por mucho que el entrenador español, Mauricio Cocconi, busque excusas, aunque este ya es otro cantar.