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Patricia descubre el jardín secreto

Y ahí está Patricia, nerviosa que parece que tiene las almorranas de fiesta. Lleva en la mano unos calzoncillos que le mandaba Rubén a Chari. Cágate. Espero que no tuviera frenazo.

La hacen pasar por una gatera y llega al bosque secreto, donde hay un trono. De repente le habla una voz como sacada de un club de alterne.

Le dan a elegir a qué casa quiere ir, porque la perspectiva de quedarse en el bosque le acojona, más que nada porque no tendría a nadie a los que dar por saco. Pero va a flipar, porque no se va a encontrar con sus amigos, sino con los otros.

Joder, que diarrea verbal tiene esta chica. Es como una ametralladora. A mi me la meten en una casa y la estrangulo. Y encima no se entera ni del nodo. Ha cambiado de casa ya seis veces. Le está dando la chapa al olivo (que se supone que le habla) que se le van a pochar las aceitunas.

Al final se va a la casa blanca. Y no cierra la boca, señores.

Debe ir a la casa blanca y buscar un olivo pequeñito, al que debe hablar, pero debe mantenerlo en secreto. Ahora Patricia se pone a decir que si ha visto la película de Pocahontas. «Soy un árbol, no voy mucho al cine», dice el árbol.

Y flipa, porque pensaba que se iba a reencontrar con los otros, pero no, vuelve con Jhota y compañía.

Ahora le da a Chari los calzoncillos de su novio «que huelen a él». Ay, señor, a mi me regalan unas bragas que huelen a ella y la dejo.

En la prueba semanal, o más bien en la publicidad semanal, ganaron los de la casa del jacuzzi. Y comienza al reparto de comida. Yago, Terry y Chari hacen el reparto. Yago es de los de «no les dejes nada, que ellos no nos dieron» y Terry de las de «mejor darles por si cambian las tornas».

Más calentones y tonteos

El amigo Joaquín, que ya es mayor, está a lo que salga.

Tras intentarlo con la pelirroja Mireia, se decantó por echar el cebo en el cubo donde nada Marta, que está mordisqueando el gusano. Por favor, no os lo toméis por el lado chochinero.

Eso sí, como Joaquín es un poco abuelo cebolleta se han pasado laaargos ratos de conversaciones profundas de esas que aburrirían a la estatua de Buda.

Me parto con Marta. Ha usado todos los trucos: decir que le duele la espalda y que necesita un masaje, derramarse el agua sobre los pechos… Vamos, cosas casuales que nos pasan a todos.

Y claro, Joaquín hablando de horas sin cámaras y metiéndose en la cama de la muchacha y frotando cebolleta a base de bien, aunque para mi que se quedó la cosa en un restregoncillo.

Y los retrasados de Yago y Óscar diciendo que lo de Marta es una estrategia para que no la echen. Vamos, que la querían dejar mal para no irse ellos… ¡¡PORQUE ESTABAN ACOJONADOS!!

Ay, amigos, a estos les das un par de pesas y un par de horas y resuelven el asesinato de Kennedy. Que tíos, que lumbreras. Hacen que Abundio parezca un premio nobel.

Y como tienen mucho estilo, se van al confesionario en calzoncillos, a denunciar el «montaje» de Marta, mientras se quitan las espinillas. Que chicos más estilosos.

«Este es un mensaje para Jordi González: luego te cuento porqué no llevo bragas ni sostén», dice la Milá. Hay cosas que yo no necesitaba saber.

Cornamentas y cabreos en Gran Hermano

El pequeño Rubén es como el cantante de la canción de «El venao»: se pasa la vida hablando de cuernos.

El Feroz y Rubén ya tuvieron un conato de bronca, a tenor de que el boxeador dijo que había intentado pillar con Chari a lo que el hombre preocupado por las astas respondió un poco borde.

Eso sí, a diferencia de lo que cualquiera habríamos pensado, Julio reaccionó con bastante tranquilidad e incluso me pareció ver cierto sentido común, aunque el muchacho se lo contó y se explicó con todos los de la casa.

Y ahí tenemos a Chari, esa mujer que tiene por pechos dos balones de reglamento, que dice que echa más de menos a otras personas de la casa (además de a su novio). La jodía dice que se «entretenía con el tema de Julio». Anda la leche. Eso lo oye Rubén y monta la de Puerto Hurraco.

Y el pobre muchacho que dice que lo mismo le pide matrimonio… Si yo fuera él no me tiraba a la piscina, porque lo mismo están de reformas y se estampa en el fondo.

Milá ha perdido un pendiente.

En la otra casa, Yago a muerte vacilando a Chari, que como otras chicas de la casa, tienen menos amor propio que el cagao de un camello. Amigos Yago y Óscar: no le gustáis a todas las mujeres. Algunas preferirían tirarse al metro antes que a vosotros (eso espero).

Y Rubén, que no sabemos si tiene cuernos, pero antenas sí, se nos echa a llorar el chiquillo porque la Chari tiene más peligro que picar cebolla con los ojos cerrados.

Milá ha recuperado el pendiente perdido. No descarto que sea un holograma. El pendiente y Mercedes.

Pero sigamos con los frotes. Lydia y Julio están pelando la pava que la han dejado sin una pluma. El amigo Julio se ha fijado en lo cariñosa que es y en las glándulas mamarias sobredimensionadas que tiene. Y ella, en los pétreos músculos de su macho alfa.

Julio es un romántico: «tiene buenas tetas, se puede hacer un edredoning». Dios santo, y nosotros elogiando a Shakespeare y sus frases melosas.

La canción de Rosana ‘Por qué te vas’ en boca de Julio suena a himno de la Legión. «El capitán chupok de La guerra de las Galaxias», dice el jodío. Es un cinéfilo, está claro.

Asaltan la casa de Gran Hermano y se cuelan en el perímetro

Pasó hace once años y ha vuelto a pasar: un grupo de desaprensivos se han colado en la casa de Gran Hermano.

Según confirman desde Zeppelin y Telecinco, un grupo de jóvenes saltó ayer la valla que rodea el perímetro de las instalaciones de la casa de Guadalix (que está en un altozano) e intentaron colarse en la casa, aunque no lo consiguieron, porque les pillaron muy rápido, cuando intentaban entrar por la valla del jardín de la casa del futuro.

Yo he estado en la casa de GH varias veces y os digo que sí tienen muchas medidas de seguridad (prueba de ello es que este grupito no llegó lejos) y además me han confirmado que las han reforzado.

Como recordaréis, en la primera edición un tarado ya se coló en la casa para hacer proclamas políticas:

También hemos visto pelotas de tenis que caen al patio con mensajes, gritos desde el exterior… Para lo cual la casa también está protegida, con muros de varios metros de alto y con una especie de pantalla acústica formada por altavoces que rodean el perímetro y en los que siempre suena música hacia el exterior. La foto es de la casa vista desde el camino de acceso, hace un par de años.

En Youtube ha estado colgado el vídeo de la incursión (no lo he visto porque lo ha retirado el propio usuario, si alguien lo encuentra que lo pase) lo cual me parece de panolis, porque colarse en la casa de GH es un delito y encima, al parecer, en el vídeo se les veía la cara.

Por lo que dicen quienes lo han visto, llegaron a hablar con Julio y con Laura a través del muro del jardín.