Goldman Sachs is not an after shave Goldman Sachs is not an after shave

Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

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El rosa da asco

Anuncio de Lego en 1981

Anuncio de Lego en 1981

No me entiendan mal. Me encanta el rosa. Pero verlo en todas las prendas, juguetes, accesorios y productos varios que utiliza mi prima de 3 años da mucho asco y un poco de miedo. Cuando yo era pequeña ya vivía en un reino de princesas Disney, bien separadas de los Micromachines y Action Man, pero a nadie se le hubiera ocurrido maquillarme o pintarme las uñas antes de levantar dos palmos del suelo. Y no es una sensación personal. El princesismo nos ha invadido hasta el punto de que corremos el riesgo de volver a ser unas sumisas amas de casa.

En 1984, el 37% de los matriculados en las carreras de ciencias eran mujeres. Hoy apenas llegan al 12%, según un estudio de Girls Who Code. No hay nada de malo en irse a letras, pero cuantas más princesas creemos, menos mujeres explorarán el mundo de la ciencia, reservado en el terreno infantil a los chicos. ¿O cuántas Barbies utilizan microscopios?

Un buen ejemplo de la regresión en la infancia es la danesa Lego. El anuncio que acompaña este artículo es de 1981. La modelo Rachel Giordano muestra su gran creación y el eslogan proclama: “Los kit universales de construcción Lego ayudarán a tus niños a descubrir algo muy, muy especial: a sí mismos”. Sean niños o niñas. Pero a golpe de 2011 decidió lanzar la línea Lego Friends, dedicada a las niñas. Y cuál es nuestra sorpresa al descubrir que se trata de un mundo rosa y morado, con caravanas de helado y cabañas en la montaña. Pero nada de construcción. ¡Y nada de hombres!

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Bruselas no está en Gaza, ni se la espera

Nombres de los 287 niños muertos hasta ahora en Gaza / Twitter

Nombres de los 287 niños muertos hasta ahora en Gaza / Twitter

Para que una noticia tenga lugar, debe producirse. Esto, que parece de cajón, no siempre es así. Los últimos titulares desde Bruselas van de “EE UU y la Unión Europea endurecen las sanciones a Rusia” a “España se convierte en la séptima economía más endeudada de la UE”. Pero ni uno sobre la Franja de Gaza. El enmudecimiento de la UE, parapetado en la tensión ucrania y la eterna crisis económica, es tan ensordecedor que se convierte en noticia.

Tampoco es que Bruselas haya ignorado por completo la situación en Oriente Medio. Parlamento, Comisión y Consejo han manifestado lo horrorizados que están y han pedido el alto al fuego con mayor o menor dureza verbal. Pero el tono de voz es tan débil que nadie los ha oído. Y lo que es peor, nadie les ha hecho ni caso.

La Eurocámara fue la primera en debatir, el 16 de julio, cuatro días después del inicio de la ofensiva, la violencia en Gaza. Pero miren si les parecía crucial el tema, que la discusión compartía espacio con otra, “la insurgencia en Iraq”. Con tanto tiempo para hablar, el mismo día el pleno sacó un documento de tres páginas con sus conclusiones. El conflicto está causando “pérdidas trágicas y un sufrimiento inaceptable de la población civil en las dos partes”. Se limitaba a apoyar las resoluciones de la ONU manifestando su “seria preocupación” por la crisis en Gaza y a recordar que sólo Israel aceptó el alto el fuego propuesto por Egipto el 14 de julio. Pero, ¿cuál fue la primera petición del Parlamento? Que cesen los “ataques con cohetes” de Hamas a Israel. Sólo después pide el fin a la “acción militar” de Israel contra Gaza, que ya se ha cobrado más de 1.200 vidas, el 75% de ellas civiles. Hamas ha matado a 56 israelíes, de los que tres eran civiles.

El siguiente en “alzar” la voz fue el Consejo de la UE, la reunión de los ministros de Exteriores de los Veintiocho. La declaración, esta vez de una página -exactamente, cuatro párrafos-, expresa que los líderes están “muy preocupados por la escalada en Gaza, incluida la reanudación del lanzamiento de cohetes contra Israel y la operación en tierra israelí”. Primero los terroristas. Los encargados de exteriores también se felicitaban por las pausas humanitarias, lamentando que no lleven a un cese de la violencia definitivo. ¿Se han planteado que la inacción internacional explica parte del fracaso?

El breve documento, carente de fuerza política, se difundió el 18 de julio, casi una semana después de que empezara la Operación Margen Protector. En él se hacía urgente el establecimiento de un cese de la violencia definitivo, pero hasta una semana más tarde, el 25 de julio, no hubo una segunda declaración. ¿Qué entiende la UE por urgencia, entonces?

El segundo documento, que consta también de cuatro párrafos, es por primera vez, más duro y exigente con Israel, porque ha traspasado otra línea roja: destruir premisas de la ONU. Los líderes de Exteriores pasan de estar “muy” preocupados a estarlo “extremadamente”. Los cohetes de Hamas no aparecen hasta el último párrafo y se menciona antes el “aumento deplorable de víctimas civiles, con más de 190 niños entre ellas”. Hacen hincapié en la muerte de 16 palestinos que se refugiaban en la escuela Beit Hanoun de la ONU, bombardeada por Israel y llaman a investigar el “incidente”. Es la cuarta vez que se ataca una escuela de Naciones Unidas. Los ministros piden a las dos partes que respeten la inviolabilidad de las dependencias de la ONU. Es la primera ocasión en la que la UE culpa antes a Israel que a Hamas, afeándole que sus operaciones militares no han sido proporcionadas y deben estar en línea con la ley humanitaria internacional.

Desde la Comisión Europea, la respuesta a la situación del conflicto ha sido más humanitaria que política. Bruselas ha decidido aumentar en 5 millones de euros la ayuda a las operaciones de rescate en Gaza, donde la crisis humanitaria “es más dramática cada día”. El dinero servirá para distribuir agua potable, servicios médicos, kits de emergencia para la higiene, comida y muebles básicos. La comisaria de Cooperación Internacional, Kristalina Georgieva, se manifestaba “horrorizada” por la pérdida de vidas civiles en Gaza el pasado día 25. La búlgara estima “excesivo” que “hospitales y escuelas donde se encuentran niños aterrorizados, mujeres, enfermos y personas mayores refugiándose, se conviertan en objetivos militares”. Mención aparte para que se siga especificando mujeres junto a niños, como si también fuéramos menos de edad o inválidas, como los enfermos o las personas mayores (¿será que los hombres adultos son héroes inmortales?)

Las palabras pueden ser fuertes. Pero no son suficientes. Mientras se redacta esta noticia, Israel acaba de bombardear la quinta escuela de la ONU en Gaza, la de Jabaliya. Ya son 20 muertos y la ONU informa de que le dio las coordenadas de la escuela al ejército israelí en 17 ocasiones. Si hay sanciones contra Rusia, ¿por qué no contra Israel? ¿Cuántas instalaciones de Naciones Unidas tiene que destruir para que la UE vuelva a elevar el tono y tome acciones más allá de las diplomáticas declaraciones? Me temo que la pregunta no tiene respuesta.

ESPERANZA ESCRIBANO

¿Quién ayuda a Israel a asesinar?

Niños en la Franja de Gaza

Niños en la Franja de Gaza

Nosotras no podemos ponernos delante de un tanque israelí y parar la guerra, como tampoco podemos parar un cohete de Hamas. Pero la ciudadanía tiene otras armas y más potentes que nunca, ahora que el dinero es más importante que nunca, o lo único importante. Dejar de adquirir productos de compañías que están detrás del genocidio israelí en Gaza o llenar sus páginas de facebook de mensajes negativos (ahora que para hacer dinero, la red es imprescindible), se ha convertido en un buen método para señalar a los culpables e intentar poner fin a la masacre que vive el pueblo palestino.

La ONG Avaaz ha sido la encargada de aglutinar la acción. 6 bancos, fondos de pensiones y algunas empresas clave invierten en la ocupación ilegal de Palestina. Su objetivo se concentra en la recogida de firmas para enviar cartas a los directivos de estas empresas con mensaje persuasivos como “17 países de la UE han aconsejado a sus ciudadanos no hacer negocios o invertir en asentamientos ilegales israelíes” o “ahora tienen la oportunidad de retirar estas inversiones y cumplir con las leyes internacionales”. Después, animan a los firmantes a pedir lo mismo en los perfiles públicos de estas empresas en las redes sociales.

“Incrementar el costo económico de la opresión puede forjar el camino hacia la paz”, explica Avaaz en su web. Darle donde más duele a la economía israelí es el camino elegido para que los extremistas dejen de sacar provecho político a la invasión. Como no se trata de una guerra entre dos iguales, sino que Israel expolia, ocupa, coloniza, bombardea, ataca y controla -el agua, el comercio y las fronteras- a la población palestina, la acción de la ONG estadounidense se orienta contra empresas que invierten en las ocupaciones israelíes.

Barclays es el mayor inversor mundial en el comercio de armas. Por supuesto, invierte en empresas israelíes de defensa, como ITT Exelis o BAE Systems. También en Unilever, el gigante alimentario holandés. La presión de la ciudadanía contra una de sus sobcontratas, Beigel & Beigel, que producía en un asentamiento israelí en Cisjordania, consiguió que trasladara la fábrica detrás de la Línea Verde marcada en 1949. Su peor inversión es en El-Beit, una compañía de defensa israelí que fabrica drones y sistemas militares con los que Israel bombardea Gaza. Puedes escribir al banco para que deje de patrocinar la muerte aquí.

ABP es un fondo de pensiones público holandés, que invierte en tres grandes bancos israelíes que, a su vez, financian las actividades de los colonos. Molestos con la presión ciudadana, ya han publicado un comunicado en el que aseguran que los bancos respetan la legalidad internacional. Pero ¿y los asentamientos? ¿no son ilegales bajo el derecho internacional? En la línea del poder ciudadano, Avaaz busca frenar sus inversiones con el flujo de comentarios que les saquen los colores en las redes sociales.

La más divertida -entiéndase el tono irónico- es CAT (Caterpillar). Sus excavadoras han destruido ya más de 20.000 casas palestinas y han construido otras tantas en los asentamientos ilegales. ¿Quién invierte en ellos? La Fundación Bill y Melinda Gates, que se dedica también a financiar proyectos de cooperación, investigación y desarrollo en todo el mundo. De hecho, es una fundación de caridad. Ambas actividades no deberían coincidir en la misma empresa. La presión popular ya consiguió que retirara sus inversiones de G4S, una compañía de seguridad que colaboraba en la gestión de las cárceles en la Palestina ocupada. Ahora, pretenden conseguir frenar esta nueva inversión.

Por último, los amigos de Hewlett-Packard. No sólo hacen ordenadores e impresoras, también diseñan sistemas de seguridad, como el que Israel utiliza para controlar los movimientos de los ciudadanos palestinos inocentes. Sus subsidiarias trabajan en los asentamientos ilegales de Cisjordania y ya ha conseguido que la iglesia presbiteriana retire sus inversiones, por falta de principios. Aún queda mucho por hacer.

Puedes firmar la petición a estas empresas aquí.

Define puta

The Unslut Project

The Unslut Project

Emily Lindin sufrió acoso escolar por tirarse a su novio cuando tenía 11 años. Él, muy machito, se lo contó a todos sus amigos. Empezaron las habladurías, los rumores, los insultos y el acoso. De ellos, que creían que una mujer que tiene relaciones “pronto” se puede acostar con cualquiera y de ellas, que la consideraban una ligerita de cascos.

Hablamos de varias cosas en esta entrevista, porque nuestras sociedades criminalizan la libertad sexual femenina pero aplauden venderla junto a perfumes, coches o dietas milagro. Porque el peor machismo se trasmite entre las mujeres. Porque nadie es alguien para definir “zorra”. Y porque Emily, con un par de ovarios, se lanzó a crear The Unslut Project hace un año y desde entonces lucha por sacar de las aulas el estigma que en pleno siglo XXI sigue acorralando nuestra libertad sexual.

¿Cuántas mujeres han recurrido a The Unslut Project para pedir ayuda o contar que se sentían identificadas con tu historia?

Es imposible decir un número, son demasiadas para contarlas. Ha sido molesto ver cuántas mujeres pueden sentirse identificadas con mi historia, ya que demuestra que este problema está en todas partes, no es residual. Pero también ha sido alentador saber que este proyecto les está dando esperanza y les hace saber que no están solas. Si se visita la página de historias compartidas en la web del proyecto, se pueden leer algunas de las experiencias que han tenido muchas mujeres. También me ha impresionado mucho la cantidad de chicas que me han escrito mails para contarme un caso similar al mío.

¿Qué progresos ha conseguido desde su inicio The Unslut Project?

Es difícil de medir, pero he visto muchas más historias sobre casos como el mío, sobre la vergüenza de sentirse una zorra, en las noticias, mucha más indignación en los medios de comunicación cuando se da una historia así, y he sido testigo de muchas más conversaciones sobre este tema. Así que en mi opinión, ¡vamos en la dirección correcta!

¿Cuándo se estrenará el documental? (Slut: A documentary film es la culminación de The Unslut Project)

Vamos a lanzar el documental a mediados de 2015 y después de eso espero que esté a disposición de los usuarios en muchos países. Ahora mismo estamos empezando el proceso de postproducción. Va bastante bien, estoy muy emocionada y con muchas ganas de compartirlo.

Define “zorra” (en la tienda de The Unslut Project se pueden comprar camisetas con el eslógan “Define slut”, que buscan hacer pensar sobre la criminalización de la libertad sexual)

No puedo definir zorra y no creo que nadie más pueda hacerlo. Durante la grabación del documental le pedí a todos los entrevistados que lo hiciera y hubo respuestas muy variopintas, pero la mayoría fue alguna variante del “una chica promiscua”. Así que cuando alguien respondía de esa manera, yo les preguntaba: “¿Qué es `promiscua´? ¿Con cuánta gente tienes que acostarte antes de convertirse en una `puta´?” La clave está en que se trata de una pregunta subjetiva. “Zorra” o “puta” es una término que dice más acerca de la persona que lo utiliza que de la persona a la que se destina.

¿Por qué nuestras sociedades quieren que las mujeres se avergüencen de su sexualidad, si nos utilizan como objetos de deseo en la publicidad? ¿No existe una contradicción?

Hay una contradicción enorme en los mensajes que recibimos a través de los medios de comunicación. A las niñas se les enseña desde pequeñas que deben ser sexies, pero sólo un tipo muy específico de “sexy”. Cuando lo hacen, cuando verdaderamente tratan de ser sexies, las avergonzamos y las llamamos “putas”. Es imposible salir ganando.

¿Cómo podemos cambiar esos prejuicios contra la libertad sexual de las mujeres?

El primer paso es empezar por uno mismo. En serio. Hasta hace alrededor de dos años, yo era tan parte del problema como el que más. Yo había sido víctima de acoso sexual insultándome a mí misma, e incluso llamé “putas” a otras mujeres y las intimidé sin pensar en ello. Una vez reflexionas, piensas ¡¿por qué?! ¿por qué me molesta la sexualidad de las demás? Probablemente no se es capaz de dar una respuesta a esa pregunta de la que sentirse orgullosa. Cuando por fin te enfrentas a ese prejuicio, cuando te adentras en tus propias suposiciones y las cuestionas, puedes empezar a compartirlas con otros. Especialmente con los niños y niñas. Es nuestra responsabilidad ayudar a que crezcan personas amablemente reflexivas.

“Durante la dictadura de Sadam, todo estaba prohibido”

Un helicóptero aterrizando en Iraq / The US Army

Un helicóptero aterrizando en Iraq / The US Army

Hashim Almadani parece un chico normal. Tiene 28 años y lleva tres viviendo en Barcelona. Llegó a la ciudad para aprender castellano y empezar una nueva vida en un país libre. Parece, porque nació en Irak en 1984 y ha pasado el 70% de su vida bajo una dictadura que ha marcado su optimismo y sus ganas de vivir. Ésta es la primera parte de una entrevista que repasa su vida en su país, al que ha decidido no regresar jamás.

En la Primera Guerra del Golfo (1990-91), Hashim tenía siete años y vivía en Bagdad, en el seno de una familia de clase media alta. Tiene pocos recuerdos de aquella guerra, aunque el fuego está presente en su memoria. Para esquivar los peligros de la capital se trasladó a Diala, donde vivían otros miembros de su familia, a unos 70 kilómetros al noreste. “Lo recuerdo como un campamento de verano”, dice con una sonrisa. Durante los bombardeos se quedaban en casa, pero desde el jardín veían pasar algún misil y aplaudían. “Éramos niños, no entendíamos nada de lo que estaba pasando”.

“Desde fuera siempre se piensa en la vida durante la guerra, pero lo peor viene después”, afirma. Las infraestructuras iraquíes ya eran bastante pobres antes de la primera intervención estadounidense, pero todo empeoró en la posguerra. “La situación tocó fondo en 1997, cuando llegamos un nivel de pobreza inimaginable”, rememora este informático. En su familia, de clase media alta, tuvieron dificultades incluso para comprar una camiseta. “No podíamos hacer nada, ni emprender un negocio, porque la gente, que cobraba mal y tarde, no tenía dinero para consumir”. Hashim cuenta que muchas personas “normales” empezaron a robar para poder comer.

Al inicio de la contienda un dinar iraquí equivalía a 3,6 dólares, pero en el 97 un dólar llegó a valer 3000 dinares. La devaluación afectó a todos los sectores; también a la educación. Los profesores ganaban 7000 dinares al mes, unos tres dólares. “Bajaron mucho el nivel para dar clases privadas porque no tenían para sobrevivir”. Hashim tuvo que pagar varios de estos cursos, sobre todo en secundaria, para mejorar su formación.

Dado el panorama, su familia emigró a Jordania, destino de muchos otros iraquíes. Pero él se quedó para terminar la carrera porque en el sistema jordano los iraquíes tenían que retroceder uno o dos cursos para igualar el estándar educativo del país. “Ésa era la excusa, pero en realidad querían sacarte el dinero”. Esperó hasta 2007 y cuando se reunió con su familia, recién licenciado en informática, vio como muchos de sus amigos seguían estudiando mientras él empezaba un máster de comercio internacional. “Aguantar tuvo su recompensa”, dice orgulloso de sus sacrificios.

No han sido pocos. El 70% de su vida ha pasado por una dictadura tan cruel como fue la de Sadam Husein. “Todo estaba prohibido”, resume, “y para todo se pagaba un precio muy alto”. Recuerda que no podía viajar y que todo era carísimo como, por ejemplo, comprar un coche. Además, el control de la información era férreo: cada dos horas Sadam aparecía dando un discurso grabado por televisión. “La misma cinta se repetía a las 17h, a las 19h y a las 21h”, evoca, “¡hasta se interrumpían los partidos de fútbol!”

El 11 de septiembre de 2001, Hashim estaba en Bagdad. No supo lo que estaba pasando: “en un país tan cerrado al exterior, tardamos días en saber lo que sucedía”. Su memoria habla de una televisión iraquí que celebraba el golpe al enemigo sin saber que un año y medio después, aquellos acontecimientos propiciarían una invasión injusta pero deseada. “En ese momento no vimos la relación, pero días antes de que Estados Unidos nos bombardeaba, ya sabíamos lo que venía”.

La irrupción de Bush en la escena puso fin a una dictadura interminable. La sensación de que el régimen nunca caería era tal que los iraquíes convirtieron la frase “cuando muera Sadam”, en un dicho popular que servía para expresar todo lo que no iba a pasar jamás. “Si te preguntaban `¿cuándo vas a dejar de fumar?´, contestabas con esa expresión”, bromea. Muchos iraquíes celebraron la llegada de los estadounidenses, sin saber que 2003 marcaría una nueva etapa que a día de hoy galopa hacia una nueva guerra civil. Pero de eso hablaremos en la segunda parte.

ESPERANZA ESCRIBANO

Después de las europeas: qué es Europa

Nancy Fraser y Michel Wieviorka / CCCB

Nancy Frase y Michel Wieviorka / CCCB

Las últimas elecciones europeas convierten en certezas varias sospechas: la ciudadanía está hasta el moño de los partidos de siempre y la crisis política es más grande que la económica. No sólo por la altísima abstención (casi el 57%) sino por el ascenso estelar de la extrema derecha y los euroescépticos. Pero eso ya lo sabéis. El problema de fondo es que se nos ha olvidado quiénes somos.

“La redistribución de la riqueza es insuficiente”, dice Michel Wieviorka, sociólogo y director del Colegio de Estudios Mundiales. Empieza así su intervención en una conferencia sobre La idea de Europa en el Centro de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). Le acompaña Nancy Fraser, politóloga y profesora en la New School University de Nueva York. Es difícil saber si es Europa o la presencia de Fraser, pero la sala está llena. Y eso que el rey había anunciado esa mañana que abdicaba.

Esa primera frase de Wieviorka recuerda que, aunque no nos lo parezca, la UE no es un proyecto económico, sino moral. No se creó para construir una economía fuerte, o un mercado único: el propósito de la UE era la paz. En ese sentido hay que saltar de la alegría, porque hace 69 años que no nos pegamos, pero el problema es que “la UE está desconectada de aquellos valores”, cree Wieviorka. Y si no es así, que venga Marine Le Pen y lo vea. Hoy hablamos de productividad económica y somos conscientes de que Europa ya no es el centro del universo. Pero si pensamos en el respeto a los derechos humanos y los situamos como escala de valor, “Europa todavía tiene mucho que enseñar”. Todavía es un modelo para el resto del planeta.

La dimensión social y la económica se han distanciado tanto que la desconexión se puede tocar con las manos. No sólo en Europa, “también en el resto del mundo”, señalará Fraser. Para ella, es todo consecuencia de la crisis del capitalismo, que ha situado al dinero por encima de todo y ha provocado que el poder se preocupe más por la producción económica que por la social. Así, los poderes públicos ya no pueden controlar a la economía. Mientras las grandes empresas son transnacionales, los gobiernos siguen anclados en el Estado-nación.

El único gobierno transnacional es la Unión Europea. Es la única organización internacional a la que los Estados ceden soberanía. La única capaz de situarse al nivel de las empresas globales y legislar en consecuencia.

Según Wieviorka, “Europa es tecnocrática y no democrática”. Y lo matiza así: “no conocemos a los eurodiputados (¡premio al que nombre a cinco eurodiputados que no sean españoles y sepa qué han estudiado!) y lo peor es que, como votamos siempre en clave nacional, no hay ningún mecanismo para que al terminar la legislatura den cuenta de lo que han hecho durante cinco años“. Si alguien en la sala ha votado a un partido por el trabajo de sus eurodiputados en la legislatura anterior o por su detallado programa europeo para entrar en la Eurocámara, que hable ahora o calle para siempre.

Europa es moral y cultural por encima de todo. Por las siguientes razones: Marie Curie nació en Polonia y recibió dos Nobel (física y química) mientras daba clase en la Universidad de París. Se nacionalizó francesa y murió en ese país. Pablo Picasso, uno de los mejores pintores de todos los tiempos, nació en Málaga pero se exilió en Francia, donde pintó Las señoritas de Aviñón o el Guernica. Su obra se encuentra en decenas de ciudades del mundo, la mayoría europeas. Audrey Hepburn nació en Bruselas y murió en Suiza. La reconocida actriz tiene la nacionalidad británica y estuvo en un campo de concentración.

Esto es Europa. No una rueda de prensa de previsiones económicas.

ESPERANZA ESCRIBANO

¡Europa está en crisis!

Cartel de las primeras elecciones europeas en Francia / Parlamento Europeo

Cartel de las primeras elecciones europeas en Francia / Parlamento Europeo

Anoche nos llevamos las manos a la cabeza. Primero con la abstención, que aunque baja sigue siendo muy alta, después con el ascenso brutal del racista Frente Nacional en Francia y por último con la victoria de los euroescépticos, capitaneados por el populista Nigel Farage, en el Reino Unido. Es definitivo, es real: la crisis política en Europa sobrepasa a la económica.

Que nos lleváramos las manos a la cabeza ayer también es un síntoma de la crisis. ¿Qué esperábamos? ¿El triunfo del bipartidismo? ¿un voto responsable que dejara vacíos a los partidos xenófobos? La UE ha implantado un discurso de austeridad y de enfrentamiento entre el norte y el sur, tímidamente contestado desde la izquierda europea. Y los discursos calan. Por no hablar de que ningún partido ha sabido responder a las proclamas racistas. Más bien todo lo contrario: los partidos tradicionales han copiado sus argumentos, endureciendo su postura contra la inmigración -sí, ésa que paga nuestras pensiones-. Y ya sabemos qué pasa cuando se copia, que a no ser que la imitación sea más barata, todos preferimos al original. Y votar es gratis.

A pesar de todo, las fuerzas europeístas siguen disfrutando de una mayoría que puede legislar sin temor a la destrucción del proyecto europeo. Pero la amenaza está ahí. Más allá de que los eurófobos y la extrema derecha formen un grupo parlamentario, la UE tiene la responsabilidad de recuperar los valores que la sustentan si no quiere que en el futuro estos partidos se conviertan en un riesgo real para la Unión.

Significativo el avance de la izquierda europea, con Alexis Tsipras, líder de la griega Syriza y candidato a la presidencia de la Comisión, a la cabeza. Una parte del electorado desencantado se ha volcado con la izquierda y su discurso antitroika, como en España con Podemos, el partido de Pablo Iglesias, que con sólo cuatro meses de recorrido ha entrado en el Parlamento Europeo con 5 escaños. También es un triunfo de la juventud, que entre tantos dinosaurios, ha encontrado en la izquierda europea su refugio y empieza a cantar “que sí, que sí, que sí nos representan”.

La UE ha jugado desde su formación con varias combinaciones del mismo lema: unidos en la diversidad. De la diversidad no hay duda, desde la victoria xenófoba en Francia a la de la izquierda “radical” en Grecia, desde la bajísima participación en Croacia (no pasó del 24% y eso que el país es miembro del club desde hace menos de un año y la novedad suele suscitar el entusiasmo) hasta la española, que supera la media europea con el 45,8% de participación. Pero la unión empieza a cuestionarse. ¿O no?

Son los grandes golpes y las grandes crisis los que provocan cambios. La victoria de grupos racistas hará temblar uno de los pilares que sustentan la UE y que además es su mejor propaganda: la libertad de movimiento. Si volver a los visados para trabajar fuera de nuestros países empieza a contemplarse como una opción real, quizá volvamos a implicarnos y a luchar por derechos que nos pertenecen y no estamos dispuestos a perder.

Nigel Farage, líder del UKIP en su valoración de resultados

Nigel Farage, líder del UKIP en su valoración de resultados

¿Y si el Reino Unido se marcha? Ha ganado el partido que quiere salir de la UE. Bruselas no puede permitirse el lujo de perder a un peso pesado como el que representan los colegas británicos, pero si su papel sigue siendo el de poner palos en las ruedas, el proyecto europeo puede avanzar sin ellos. De hecho, la UE podría llegar a ser tan potente que los británicos tuvieran que pedir de nuevo la adhesión. En un mundo global, el imperio anglosajón no tiene sentido navegando solo. Por no hablar de que EEUU no se permitiría perder la oreja perfecta en el corazón de Europa.

"The show must go on"

“The show must go on”

Cuesta verlo con las manos en la cabeza, pero estas elecciones traen buenas noticias. La participación ha subido por primera vez desde que se celebran elecciones. Y la crisis está ahí,

brindándonos a los europeos una oportunidad sin parangón para darle una vuelta a este proyecto y seguir avanzando. Tomárnoslo en serio. Antes de entonar el “nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”, podemos reforzar nuestros valores y derechos. Sí, todavía estamos a tiempo.

ESPERANZA ESCRIBANO

4.000 personas morirán por el fútbol

Ceremonia de los Juegos Árabes de 2011 / Isabell Schulz

Ceremonia de los Juegos Árabes de 2011 / Isabell Schulz

Será en Qatar, donde ya han muerto 1.200 personas en la construcción de los estadios del Mundial 2022. Una media de 24 al día, y hay datos que se desconocen. El pico llega en agosto, con el calor: 27 al día. Son las estimaciones que hace la Confederación Sindical Internacional en el informe The Case Against Qatar. Con estas denuncias, ¿por qué no pierde Qatar el Mundial? O, al menos, ¿por qué no recibe un toque de atención público de la FIFA?

Porque al adjudicarlo nadie pensó en los cientos de nepalíes, indios o paquistaníes que se verían obligados a trabajar en las obras con unas condiciones laborales míseras. Porque a la hora de conceder el honor de albergar el mayor espectáculo del mundo, la FIFA, la organización internacional que gestiona el fútbol, no tiene la obligación de responder ante nadie; es decir, ningún organismo superior controla sus actividades, si respeta los derechos humanos o no. Así la entidad sólo mira su bolsillo.

Corruptelas del fútbol

En enero de 2013, la revista France Football publicaba un reportaje en el que denunciaba que Qatar compró los votos de los países de la FIFA para conseguir el Mundial. Entre ellos, Francia y España. En el caso de Francia, Michel Platini, el famoso futbolista y presidente de la UEFA desde 2007, habría facilitado la negociación entre Sarkozy, entonces presidente de la República, y Sheikh Hamad Al Thani, emir de Qatar. ¿Cómo? Sarkozy organizó la cena en el Elíseo e invitó a Platini, con lo que quedaba suficientemente claro a quién había que votar sin decirlo, como admitió el propio Platini en una entrevista con As.

Las consecuencias de votar a Qatar empezaron a verse rápido. Por un lado, Qatar compró el Paris Saint Germain a través de Qatar Investment Authority, que se convirtió en el único accionista después de comprar el 30% restante a Colony Capital y Butler Capital Partners. Por otro, la cadena de televisión Al Jazeera adquirió los derechos audiovisuales de la liga gala, que con precios desorbitados sólo pueden comprar cadenas más que ricas. Lo primero fue un favor personal, una espinita que tenía clavada el amigo Platini. Lo segundo fue una maniobra perfecta para acabar con la competencia más crítica con Monsieur le Président: hundir Canal Plus.

En España todo es más de andar por casa. A cambio del voto de Ángel María Villar, presidente de la federación española, Qatar pagaría 3 millones de euros por un amistoso entre España y Uruguay en Doha. España, campeona del mundo, suele cobrar unos 2,5 millones por partido amistoso, así que el precio no se fue mucho del caché. Vendemos los votos baratos. Más espinosa es la relación con el Barça. Aunque no tiene nada que ver con la FIFA, France Football cree que los contratos del expresidente del equipo, Sandro Rosell, con Qatar, son “intrigantes y no inocentes”.

Esclavitud

Oriente Medio merece tener un mundial. Es cierto. Pero los mundiales se juegan desde 1930 en junio y julio. Durante esas fechas, en Qatar, pleno desierto, se alcanzan los 50 grados con facilidad. Se empieza a sopesar la posibilidad de celebrarlo en invierno y la verdad es que no estaría mal -para los súper fans occidentales sí, porque será mucho más difícil coger vacaciones en esas fechas-, pero es una prueba más de lo poco que se ha pensado en las consecuencias antes de tomar la decisión.

Con ese calor trabajan miles de obreros, en condiciones que sobrepasan la esclavitud. La CSI denuncia que más de la mitad no tienen la tarjeta sanitaria, esencial para acceder a los hospitales públicos, el 21% rara vez percibe su salario a tiempo, o que el 15% se ha encontrado con un trabajo diferente al prometido. Y lo más preocupante es que el 90% no puede salir del país porque sus empleadores les retienen el pasaporte o no les conceden la visa de salida. Es el caso de un futbolista francés, Zahir Belounis, que no consigue que su equipo, Al-Jaish, le conceda la visa después de que denunciara impagos. Se hizo famoso por escribir una carta a Guardiola y Zidane para que intercedieran por él y los miles de trabajadores en su circunstancia. Porque sí, bingo, Guardiola y Zidane también están en el ajo: fueron embajadores de la candidatura catarí (tan lógica su relación con el país como la de jugar un España-Uruguay en la capital del Golfo).

¿Sabéis qué es lo peor? Que no haremos nada. Iremos al Mundial y lo celebraremos o lloraremos como cualquier otro. Como vamos a la liga y apoyamos al Madrid o al Barça. Porque esos negocios no inocentes de Rosell implican un patrocinio de Qatar Airways de 166 millones de euros durante cinco temporadas. Y una prima de cinco millones más si el equipo catalán consigue alguna Liga de Campeones. ¿Quién va a rebelarse contra eso?

Son ellos los que juegan. Nosotros somos los muñecos del futbolín.

ESPERANZA ESCRIBANO