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¿Por qué los españoles comunicamos tan mal?

Hace unas horas, Manuel Campo Vidal, ha presentado en un entretenido desayuno de prensa, su último trabajo: “¿Por qué los españoles comunicamos tan mal?”. Un libro ameno, donde Vidal relata las mejores anécdotas “comunicativas” de políticos, empresarios, artistas, etc., que ha presenciado en su larga carrera periodística. Como muestra, os copio dos fragmentos de su libro:

“(…) antes de abrir la boca para iniciar una conversación ya estamos ofreciendo datos de nuestra personalidad e incluso pistas sobre la coherencia que observamos en nuestra vida (…) Caso extremo, pero real, el del ex presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, hombre de confianza del presidente George Bush, que tuvo que sacarse los zapatos en una mezquita y exhibió unos calcetines repletos de agujeros ante el público (…) Dimitió muy poco después no por los calcetines agujereados, sino por haber incrementado el salario desproporcionadamente a su novia, empleada del banco”

“(…) España presenta un nivel de comunicación pobre en sus élites (…) No es anecdótico que al presentar una OPA hostil ante los mercados –la de Gas Natural contra Endesa- su presidente, Salvador Gabarró, ante la estupefacción de periodistas y de sus propios colaboradores, rematara con estas palabras textuales su intervención “ En resumen, hemos puesto el semen y en nueve meses nacerá la criatura” . Se diría que hasta él quedó anonadado, porque nunca más se le escuchó declaración alguna en el interminable proceso de la OPA que pasó de Cataluña a Alemania, y de allí a Italia, antes de concluir en España.”

“¿Por qué los españoles comunicamos tan mal?” no es un aburrido manual al uso. Es más bien una “entretenida charla” escrita con lenguaje directo, que se lee de una sentada (y doy fe: yo me la leí en una hora y 15 minutos, en el metro y en un bar, comiendo tortilla). Manuel Campo Vidal nos demuestra que quién sabe comunicarse, gana más dinero y prestigio que quién no sabe hacerlo.

España es –apuntó Manuel en el desayuno- el país de Europa donde más cirugía estética se hace. Nos gusta más exhibir el cuerpo que el verbo. Somos súbditos del powerpoint a la hora de comunicarnos. El power point es la muerte de la oratoria.

Desde la derrota comunicativa de los últimos meses del gobierno de Aznar hasta los habituales desplantes de Schuster a la prensa deportiva, Manuel Campo Vidal se acerca en este libro a la situación comunicativa de España y propone, con buen humor, posibles soluciones.

Título: ¿Por qué los españoles nos comunicamos tan mal?

Autor: Manuel Campos Vidal

Páginas: 208

Precio: 15 euros

Publicación: 16 de mayo de 2008

Predicción importante para el verano que está a punto de llegar

En el infierno va a ser verano todo el año.

Desde que te fuiste, el infierno es mi casa.

No tengo agua por los grifos. Sólo fuego.

Estoy desnudo.

Los ruidos de los vecinos me asustan.

Escondido bajo la cama.

Sudando semen en la bañera.

No va a ser el mejor de mis veranos.

Pero va a ser el mejor de mis infiernos.

Haberte tenido. Haber descuidado el cielo.

El amor únicamente existió cuando te fuíste.

Sin ti, el aire es una puta mierda.

Borracha en el paso de peatones.

-¿Me podrías indicar, por favor, hacia donde tengo que ir? –me preguntó una turista borracha con unas tetas que te cagas en un paso de peatones.

-Eso depende a donde quieras llegar –contesté.

-A mi no me importa demasiado a donde…

-En ese caso, da igual hacia donde vayas-interrumpí

-…siempre que llegue a alguna parte –terminó de hablar la borracha.

-¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo bastante-concluí

………

Profesores de ciencias suelen mostrar el contraste entre “la realidad informe de la materia y el carácter intencional que tiene toda ordenación lógica” con este pasaje de “Alicia en el país de las Maravillas” que yo he tuneado un poco.

……….

A mi, como soy de letras y gilipollas, me parece un buen texto para reflexionar sobre el tiempo que pierdo en la vida. Quiera o no, camino hacia un lugar. Incluso si me quedo quieto, fumando porros en la cama. No hacer nada, desperdiciar mi tiempo, también me lleva a un sitio. A un sitio al que no quiero ir: al paro y a la pobreza.

Los estudiantes que se alejan de sus sueños para estudiar una carrera que les dé estabilidad y luego, un día, 10 años después, cuando han conseguido el título y un trabajo estable y son más viejos, planean empezar a luchar por sus sueños, llegan primero a una vida que les hace gris y desgraciados, en lugar de empezar cuanto antes el camino que sí que les llevaría a la felicidad. Consigan su sueño o no. Porque luchar por un sueño también te hace sentir felicidad.

O sea que “La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes” como canta Lennon en “Beautiful Boy (Darling Boy)”, del álbum “Double Fantasy” (1980).

Un mundo sin fin. Ken Follet. El leer da placer.

Tras las navidades, tras los regalos de los Reyes Magos, una nueva plaga de seres humanos infectó, por unos días, los vagones del Metro de Madrid. Era difícil entrar en un vagón y no ver a alguien cargando, leyendo “Un mundo sin fin” de Ken Follet: ese libro de casi mil páginas. Desde el día 28 de diciembre, que se puso a la venta, se convirtió en el regalo más frecuente. Y la gente, tras desempaquetarlo, se lo llevaba al metro, orgullosa. Deseando revivir las emociones que les procuró la primera parte: “Los pilares de la Tierra”:

-¿Le gusta? -le pregunté, curioso, a una mujer.

-No es que me guste. Me encanta -respondió con los ojos brillantes.

No sabía si leérmelo o no. Finalmente lo compré.

Justo el primer día que lo abrí, sentado en un vagón del metro, una chica, delante de mí, abrió otro ejemplar del mismo título. Nos miramos y nos sonreímos. Qué casualidad.

Al día siguiente volvimos a coincidir en el metro. Los dos seguíamos llevando “Un mundo sin fin” para leerlo allí: nos sonreímos, hablamos sobre el libro y… bueno, un rato después entendí ese dicho que afirma que “Leer proporciona placer”.

EL CONCURSO CON LOS PREMIOS MÁS CUTRES QUE HA ORGANIZADO EL AYUNTAMIENTO DE MADRID ESTE AÑO:

•El plazo para enviar los relatos comienza el 1 de octubre de 2007 y finaliza el 31 de marzo de 2008.

•El relato deberá ser enviado en formato word y no deberá exceder las 600 palabras (ver en Archivo-Propiedades – Estadísticas).

•Un jurado valorará los relatos y premiará a los 3 mejores con los siguientes premios:

o1er premio: Abono anual de transportes + placa conmemorativa

o2º y 3er premio: Abono mensual de transportes + placa conmemorativa

•Al resto de participantes/autores que su relato haya sido escogido para ser publicado, se les regalará un ejemplar impreso del libro.

•Entre todos los relatos recibidos, un jurado valorará aquellos que bajo su criterio crean que se pueden publicar y con ellos se editará “El Libro Anual De Vivencias En El Transporte Público” que se publicará y presentará en el Día Mundial Sin Coches 2008.

Más información en www.unmundosincoches.com (no se ve bien con mozilla firefox)

Compras de reyes= cabreo

Los empresarios tratándonos como basura. Somos cabras, nos sacan el dinero con cuentos y luego nos tratan como a gilipollas. Los empresarios se esconden detrás de adolescentes incompetentes: contratan para atender en sus negocios a los más tontitos del paro o a estudiantes que quieren reunir un poco para comprarse la Playstation3 : con que tengan la inteligencia mínima para no olvidarse de respirar y saber cuando tiene que bajarse los pantalones –para que así no se caguen encima- les valen.

Caso 1: Librería “Imágenes”

Prefiero comprar libros en pequeñas librerías especializadas que en grandes superficies. Entro en “Librería Imágenes” con el propósito de efectuar todas mis compras. Además, allí he de hacer un cambio. Mi ex me regaló un libro que ya tenía:

-Hola –saludo amable al chico del mostrador- Vengo a cambiar este comic (un comic de 200 páginas, 39 euros, empaquetado, sin abrir)

-¿Por qué?

-Me lo regalaron. Pero ya me lo había leído.

Tiene que volver a su casa y traer el libro que se leyó para que nosotros nos lo creamos y permitamos que cambie este libro por otro. Es la política de este negocio.

Todo esto me lo dice un chavalín de 17 años, que mide medio metro y tiene tres pelos en la barba. No obstante, lo peor es que me lo dice como si me estuviera perdonando la vida y yo fuera una mierda que apesta al local y al que hay que echar:

-¿Pero tú te crees que yo soy gilipollas? –contesto- ¡Quiero la hoja de reclamaciones!

Viene la encargada: joven, sonriente, como sacada de un anuncio de pasta de dientes: es guapa: si nos hubiéramos conocido en otras circustancias le hubiera prometido amor eterno:

-Lo siento, pero es que es política de la empresa –me cuenta la encargada-. Para hacer cambios nos tienes que demostrar que lo que nos dices es la verdad. Mucha gente lee los libros y luego quiere devolverlos.

-¿Pero no ven que está herméticamente forrado? ¿Qué nunca se ha abierto? ¿No ha oído que una persona es inocente, y no culpable, hasta que se demuestre lo contrario? ¿Por qué me tratan como a un sinvergüenza y a un ladrón de entrada? ¿Acaso yo he hecho eso con anterioridad alguna vez en esta tienda? ¿Me tienen fichado? ¿No ven en el ticket que me lo compraron antes de ayer?

-No se enfade ¿Es usted canario? Nuestros dueños también son canarios.

-¿Y a mi qué coño me importa?

Finalmente, tras mostrar (yo) un comportamiento bastante agresivo verbalmente y montar un escándalo en la caja registradora, logro que efectúen el cambio. Me ponen de tan mala leche que paso de hacer allí el resto de mis compras: decido hacerlas en un gran centro comercial: me voy a la FNAC.

Caso 2: Fnac de Valencia:

Tras 30 minutos buscando el libro “El Psicoanalista”, tras mirar de arriba abajo la estantería del apartado de terror y comprobar que no están ordenados por orden ortográfico ni por editorial, sino por montoncitos, me decido a buscar ayuda:

-Hola –saludo, amable, a la dependienta, que está detrás del ordenador- ¿Sabe si tiene el libro “El Psicoanalista”?

-Un momento. Sí. Lo compruebo en el ordenador. Sí. En esta pantalla dice que está en la estantería de terror. Sí. Lo tenemos- responde sonriendo.

-Acabo de venir de esa estantería –le explico-. He pasado 30 minutos buscando. No lo encuentro.

-Pues estará en la fila de atrás de alguna fila de delante. Debe de mirar fila por fila, sacar cada fila de libros e ir mirando a ver si está detrás. Detrás de alguna fila de libros está el libro que busca.

-¿Pero quién trabaja en este centro comercial? –me vuelvo a enfadar- ¿Usted o yo? ¿Me van hacer un descuento cuando lleve 1 hora de trabajo por buscar el libro que le voy a comprar a ustedes? ¿No puede alguien buscarlo por mí?

-Señor. ¡Me está gritando! ¡Yo no tengo la culpa de cómo se hacen las cosas en la FNAC!

-¡Quiero matar al dueño de la FNAC! –grito, mientras me rasgo la camisa y lloro de rodillas- ¡Quiero cagarme en la cabeza de todos los empresarios del mundo! ¡Quiero entrar en una tienda y que me traten bien!

Menos mal que no estaba en Madrid, comprando en la calle Preciados. Porque si salgo de esos establecimientos y encima me aplasta y empuja la marabunta de consumidores zombis subhumanos que caminan como si hubieran aprendido a andar y a pensar ayer, juro que me liaba a hostias con el gato Silvestre que vende globos:

Comprar libros en estas fechas tan señaladas. “España, perdiste” : el mejor libro de humor del año.

Hay tres libros con los que es muy difícil equivocarse. Acertarás seguro. Regálalos sólo sin son personas de nivel de lectura B (lectores ocasionales, nivel cultural medio). Si son profesores de universidad de literatura o ultra intelectuales, no. No olvides poner el ticket dentro del libro para que lo cambien si lo han leído. Regalar libros es barato, no obstante, también es elegante. Y si el libro les encanta, no te olvidaran.

El Médico. Noah Gordon lo ha intentado una y otra vez pero no ha conseguido sobrepasar nunca su obra maestra. Es más, el resto de su obra es una mierda. “El Médico” es un libro, de ambiente histórico, que te tendrá entretenido como a un gilipollas. Los videojuegos están bien, las pelis también, pero no hay nada comparable a cuando un libro te engancha. Porque quedas a solas con la historia y tu ilimitada imaginación. Si lees “El Médico” y te ha gustado prueba a ir un poco más allá: “Sinueh el Egipcio”de Mika Waltari. Otro que sólo escribió un libro bueno.

Los Pilares de la Tierra. Cuando mil páginas se leen como el que bebe agua. Cuando mil páginas se convierten en 50. Cuando las letras se convierten en imágenes. Uno de esos libros que no quieres que terminen nunca. También de corte histórico. Cuando cierres la última página te joderá mucho. Será como perder a un amigo. Ken Follet ya ha puesto a la venta la segunda parte, pero no es un libro que la necesite. Pronto me lo compraré, a ver qué tal.

El Psicoanalista. Tensión. Terror. Miedo. ¿Qué diablos está pasando aquí? ¿Cómo es posible que esté sudando tanto mientras leo? Es lo que te preguntarás mientras recorres las letras de este libro, que lanzó al estrellato a su autor: John Katzenbach. Ambientando en la actualidad, un psicoanalista tendrá que enfrentarse a un gran misterio si quiere salvar su vida y la de su familia. Este libro tiene un pre secuela titulada “La historia del loco”, que cuenta los orígenes del malvado protagonista: un psicópata con asesinas ganas de venganza.

El cuarto libro que me atrevo a recomendar es uno nuevo: “España, perdiste” Éste, no se lo regales únicamente a los lectores de clase B. Regálaselo a cualquiera: pues el humor es universal.

Es el mejor libro de humor del año. Recopilación de escritos del gran Hernán Casciari. Humor de andar por casa, un humor tan lógico que no podrás dejar de sonreír, aun cuando hayas cerrado el libro. Hernán, en su isla de argentino incomprendido que vive en Barcelona, hace que lo sientas como a un hermano, una persona a la que te gustaría conocer, incluso ser (si no estuviera tan gordo). El libro está envuelto en una papel de regalo falso: un bofetón a los españoles:

“La verdadera historia de la mayor epidemia que ha asolado la península: los argentinos. Después de la crisis económica del año 2000, una nueva camada de argentinos desembarca en España. Son muchos, están muertos de hambre, son profesionales de clase media y tienen un afán secreto: corroer la cultura ibérica hasta desestabilizarla. Sus objetivos, a corto plazo, son contaminar la gastronomía peninsular, seducir a la mujer española, ocupar puestos directivos, masificar el consumo del dulce de leche…”

Sin embargo, “España, perdiste” logra el efecto contrario: de hermandad. Entre carcajadas, Hernán logra meterte en su casa, en su cabeza, te presenta a su esposa, hace que idolatres a su hija e, incluso, logra que te entren ganas de comer esa mierda malísima para la salud que comen los argentinos y que se llama dulce de leche (Hernán ha comido mucho de eso porque está gordísimo, el otro día salió por la tele y no cabía en un solo canal de televisión).

Las mejores risas que me he echado este año se las debo a Hernán Casciari. “España, perdiste” es un nuevo clásico del humor, ideal y perfecto para regalar a todo el mundo en estas fechas tan comerciales.

Crítica. “1408”: No entres en esta habitación (ni en el cine donde la proyectan).

Pregunta: El que sale en la siguiente foto… ¿Es el protagonista de la película o un espectador que se arrepiente de haberse gastado 6 euros en ir a ver semejante mierda de película?

Maldita sea. A los 30 minutos, “1408” pasa de clásico de terror a una tomadura de pelo. Si queréis sentir miedo dentro de una sala de cine os aconsejo ir a ver Reco El Orfanato”. Durante mucho tiempo los americanos nos han estado enseñando a hacer cine de terror. Hoy en día, con los títulos que he citado, les hemos conseguido superar: hemos hecho las mejores películas de terror del año.

1408 peca de lo mismo que la última literatura que Stephen King nos ha hecho llegar. El escritor tiene una gran idea, una gran trama y la resuelve pobremente: con un monstruo o con una gran explosión. Stephen King es un gran creador de principios, fatal creador de finales. Vomité al leer el final de su best seller “La Tienda” ¿Cómo pudo fastidiar tanto ese libro? El fallo de Stephen King es que te muestra los monstruos como si eso fuera el acabose, como si el espectador o lector no estuviera ya cansado de leer, ver, monstruos. H.P. Lovecraft sí que sabía presentar monstruos. Los presentaba de manera angustiosa: como si ese monstruo pudiera ser tú o yo. No como espectáculo.

(Regalo: Desde esta página web te puedes descargar 74 libros de Stephen King gratis.)

Perdón. Trataba de hablar de la película. Destacar en ella, la interpretación del siempre eficiente (¡vale para todo!) Samuel L. Jackson (pero que no sale más que 10 minutos del metraje total). “1408” es una película que trata al espectador como estúpido. Quizá porque la industria americana, cuando hace películas, piensa en el espectador medio que va al cine: adolescentes imbéciles.

Por lo demás, mejor seleccionar otra película de la cartelera o bajar al videoclub del barrio antes de que desaparezca. Trabajar en un video club es una de las profesiones más románticas del mundo. Allí, por ejemplo, si no la visteis en su momento, podéis alquilar “El asesinato de Richard Nixon” Ya os hablaré otro día de esa película porque ahora mismo mi novia está enfadada: tengo que irme: dice que no le ayudo nunca a fregar los platos.

EL TEMERARIO IVES

Curiosidad: ayer, a las 4 de la madrugada, estaba viendo ”El temerario Ives”, protagonizada por Charles Bronson ¿Es que se puede hacer algo mejor a las 4 de la madrugada? y me reí mucho al ver, representando papeles super secundarios (Charles Bronson les rompía la mandíbula) a Robert Englund (Freddy Krueger) y a Jeff Goldblum (“La mosca”, “Parque Jurásico”). Ya sé que no es algo que dé risa. Pero a las 4 de la mañana sí que da risa. O será el sueño. También fue maravillosa verla porque salía, en todo su esplendor, la maravillosa, guapísima Jacqueline Bisset. Eso sí que era elegancia y belleza brutal. Que se quite Angelina Jolie.

Otro momento para el descojono era el diseño de los títulos de crédito finales: transcurrían sobre la imagen congelada de un sonriente Charles Bronson.

Crítica. “La vida interior de Martin Frost”: Paul Auster, el egocéntrico.

Me da un poco de vergüenza decir que no me gustan los libros del premiadísimo Paul Auster. Comienzo a leerlos, choco con la trama en accidente mortal, me aburren, me distraigo, los dejo. Por eso siempre celebro que Paul Auster se pase, en ocasiones, al cine. Porque con imágenes sí que logro seguir la historia que quiere contarme. Quizá la mayor cualidad de Paul Aster es lo imaginativo que es. Tanto que me pierdo. Y eso es algo que no me ha ocurrido nunca con las irrealidades maravillosas creadas por Asimov o Borges. Porque Auster no presenta su irrealidad, en un principio, sujeta a una realidad. Las ficciones de Auster me causan rechazo: no me las creo…

…como la escena de “La vida interior de Martin Frost” en la que presenta a Claire (personaje perfectamente interpretado por Irene Jacob). La chica aparece, de pronto, en la cama de Martin (David Thewlis). Cierto que, más adelante, en la película se explica, pero es que la reacción de Martin, tampoco es normal: acepta el suceso casi sin hacer preguntas: es que ni se pregunta cómo han dormido toda la noche en la misma cama sin haberse percatado de la presencia física del otro: la respiración, el momento en el que el segundo se acostó…. Si “La Vida interior de Martin Frost” hubiera sido un libro lo hubiera cerrado justo ahí… pero estando en un cine, teniendo que hacer levantar a toda una fila de butacas repletas de amas de casa, parejas de novios y abuelas y habiendo pagado los 6 euros de la entrada… me quedo.

Y gracias a Dios que me quedé: porque pasé un buen rato ¿Calificación personal de la película? Un 6 raspadito. No es una tomadura de pelo: es cine de autor egocéntrico pero ¿Qué hay de malo en si uno es egocéntrico cuando tiene talento y no es un mero vendedor de humo? Dalí era maravillosamente egocéntrico. En cambio, Sánchez Dragó

Me atrevo a decir que la película está hecha por un egocéntrico porque, además de sacar a su bellísima hija cantando y recitando tal cual, sin aunque sea maquillar un poco el momento propagandístico de “denle trabajo a mi hija: mirad que maravillosa que es” , en la película se ven fotos de Paul y su mujer, la voz narradora de la película es la del propio Paul Auster, la casa donde se desarrolla la acción pertenece a una familia que se apellida Restau (Auster) pero sobre todo, porque la película está hecha en función de Paul Auster no de la trama o pensando en el espectador. Lo que importa, de esa película, es que es una película de Paul Auster. Nada más. Parece que Paul Auster ha querido que la gente salga de la sala diciendo:

-¡Cómo mola Auster!

Y no:

-¡Cómo mola la película!

Pero le sale, lo suficientemente bien, para no pegarse un golpe de cabeza.

-No todas las historias –ha declarado Auster- deberían de ser novelas: algunas deberían de ser obras de teatro, otras deberían de ser películas, otras deberían de ser poemas narrativos. En el caso de “La vida interior de Martin Frost” fue concebida como una película desde el primer momento, como había pasado en los casos de “Smoke” y de “Lulu on the Bridge”. Al dirigir mi propio guión, me aprovecho de que conozco el texto mejor que nadie. Yo sé cual es el ritmo de las palabras, de las imágenes y puedo comunicar directamente todas esas cosas a los actores y al equipo técnico. Todos los que vean la película sabrán, desde los créditos, que soy el guionista y el director. Yo soy el hombre que escribe la historia acerca del hombre que escribe la historia del hombre que escribe la historia ¿Por qué pretender otra cosa?

-Por comunicar y no aburrir –me gustaría decirle a la cara a Paul Auster.

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Más sobre “La vida interior de Martin Frost” pinchando aquí.

Esto de las telefonías móviles está muy mal

Salí del portal de mi casa y recibí un golpe en el centro de mi cabeza que me tumbó en el suelo. Me lo había dado un hombre de corpulencia significativa. Con un teléfono móvil de los antiguos.

-Soy de Vodafone –me dijo- ¿Me puedes decir por qué no has pagado el recibo de este mes?

-Me prometisteis –aclaré- que al cambiarme de tarjeta a contrato me regalaríais un teléfono móvil que cambia de color según quien te llama. No lo he recibido.

-¿Has llamado al 123?

-Sí. Pero el teléfono sigue sin llegar. Así que hasta que no me deis el teléfono yo dejo de pagaros vuestros recibos.

-De eso nada, monada.

El corpulento hombre me volvió a pegar en la cabeza con un teléfono móvil de los antiguos. Cuando caí al suelo empezó a patearme, con violencia, en el abdomen.

-¡Hijo de puta! –me dijo- ¡Paga nuestros recibos!

Justo cuando iba a perder el conocimiento llegó otro hombre corpulento. De una de las telefonías móviles de la competencia: Yoigo: se agachó hasta el suelo y me dijo:

-¿Si le salvo la vida promete cambiarse a mi compañía de teléfonos?

-¡Sí! –grité.

-¿Y firmaría un contrato de permanencia por dos años?

-¡Sí! –volví a gritar.

El corpulento empleado de Yoigo sacó un spray contra violadores y vació todo el contenido sobre los ojos del empleado de Vodafone. Luego, agarró mi mano y levantándome del suelo dijo:

-¡Rápido! ¡Apóyese sobre mí! A unos pocos metros está mi coche. Le llevaré primero a uno de nuestros centros de venta a firmar el contrato y ya luego podrá marchar al hospital si usted así lo desea.

“Opus pistorum” El libro más polémico de Henry Miller

Uno ha de enfrentarse a los libros de Henry Miller sabiendo que no son novelas al uso, sino textos que contienen un amasijo de pensamientos, historias y filosofía contadas, a menudo, sin orden alguno: uno ha de enfrentarse a los libros de Henry Miller pensando que es un amigo quien te habla, un amigo que quizá te parezca que está hasta arriba de marihuana pero que, en realidad, está exaltado por su espíritu alegre, su amor al arte en general y, quizá, por un poco de vino.

Henry Miller es un Bukowski elegante. Más o menos la filosofía de vida de ambos es igual, aunque ambos la plasman de forma diferente. Bukowski es directo y su filosofía la encontramos desprendiéndose entre las líneas de sus cuentos; de forma más directa, en su poesía. En cambio, a Henry Miller le importa muy poco la historia a desarrollar. Simplemente te habla, te da una charla maravillosa sobre sexo, arte, vida, celos, rebelión a lo establecido. Sus libros suelen ser un 80% ensayo y un 20% acción narrativa. Y bebía muuuucho menos que Bukowski (aunque Henry se iba más de putas).

Pocas veces en su obra, Henry Miller se saltó esta manera de enfrentarse a un texto. En sus primeros intentos literarios, escribió una novela lineal que nadie publicó en su momento, llamada “Polla Loca”. El otro libro lineal, más al uso se llama “Opus Pistorum” que fue publicado en 1984 en España por “Tusquets” y que actualmente podemos encontrar en la librería de debajo de nuestra casa en una edición de bolsillo de “Quinteto”.

Este libro no se hubiera podido escribir en la actualidad, por lo menos en España. Si lo hubieras escrito tú, en tu ordenador del siglo XXI, hubieras sido detenido por la policía y su publicación detenida. En este país vivimos una censura e hipócrita repulsa de todo lo que no es políticamente correcto. En esta España actual no podría haberse originado una serie de dibujos animados llamada “Los Simpson”, mucho menos “Padre de familia”. Miles de hordas de organizaciones que aparentemente cuidan por los derechos de la infancia o de la mujer, pero que en realidad únicamente buscan justificar la subvención millonaria que reciben cada año del Estado, se hubieran tirado al cuello de los autores intelectuales de dichas series. A los hechos me remito. Uno tiene la sensación de que el tiempo no pasa: es cómo cuando salieron las películas de Superman y las querían prohibir porque los niños las veían y había un miedo generalizado de que quisieran imitar a su super héroe favorito tirándose por el balcón. Es cierto que, en España, hay muchos telespectadores gilipollas, pero creo que en cantidad hay más personas inteligentes que saben que los personajes que salen en una serie, película o blog no representa a todos los de su sexo. Ni todos los hombres somos “Torrente” ni todas las mujeres unas putas. En donde sí que hay mucho gilipollas es en los organismos oficiales que dan subvenciones, nuestro dinero, a esas organizaciones lideradas por “listos”.

De “Opus Pistorum” no se tenía conocimiento hasta el año 1983 cuando, Milton Luboviski se persono en la Embajada de los Estados Unidos, en Paris, para declarar bajo juramento en qué circunstancias él mismo había encargado a Henry Miller la redacción de este libro. Su medida cautelar no era para menos. En las páginas de “Opus Pistorum” encontraremos entretenidas historias donde se muestran casi todas las perversiones sexuales (creo que sólo falta la zoofilia y la necrofilia). En sus páginas encontraremos hasta encuentros ficticios sexuales de Henry Miller (aquí se hace llamar Alf) con una niña de 9 años a la vez que con una prostituta; y delante del padre de la niña. Así empieza la escena:

“Llama a Marcelle. La niña no quiere apartarse de mí, pero me la quito de las rodillas… Casi agradezco verme libre de ella. Por qué quiere ser una … esto, una niña mala, le pregunta. No responde, se queda entre las rodillas de la muchacha y la puta le toca su desnudo cuerpo ¿Hace estas cosas con papá cada noche? Sí, todas las noches, cuando están en la cama… se muestra provocadora, triunfante… ¿Y cuando papá está trabajando, durante el día, cuando no está en casa? A veces los muchachos quieren que les haga cosas…nunca lo hace con ellos, ni con los hombres que quieren llevarla a dar un paseo.

Su padre sale irritado de detrás del biombo. Joven, tenga la bondad de no hacer preguntas a la niña… Saca una botella y los tres tomamos una copa de coñac abrasador. Para la niña, un culito de vino blanco.”

Henry Miller escribió este libro pornográfico e inmoral porque estaba bastante necesitado de dinero. Luboski le pagaba un dólar por cada página que Henry le entregaba. Hoy en día “Opus Pistorum” está considerado como una de las cumbres de la literatura erótica.

Nota.-Lea más sobre Henry Miller en mi otro interesantísimo post sobre el autor: Las cartas de amor de Henry Miller (84 años) a la joven Brenda Venus.