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Lo que pasará cuando tu mujer muera: descalza por el cielo

El día que ella murió, abrió los ojos en el otro mundo: a su lado estaba su marido, llorando. Sin embargo, ella no pudo más que sonreír: ahora que había muerto podía ver el interior de su marido: y vio todo el amor que su marido sentía por ella. Eso le emocionó: jamás había visto algo tan bello. Jamás pudo sospechar que Fernando la quisiera tanto.

El interior de su marido era como un gran bosque. Y cada rama, cada brizna de hierba respiraba buscando, preguntando, donde estaba ella. El bosque era verde intenso y, tan inmenso, que le parecía increíble que pudiera estar en el interior del pecho de Fernando.

Tanto le emocionó todo el amor que su marido sentía por ella que quiso abrazarle, loca de felicidad… pero se entristeció… porque, al estar muerta, pensó que no podría abrazarlo. Pero sí que pudo. Y además de sentir su piel, sintió el bosque de amor que habitaba dentro de él y en el que ella era la única reina. Silvia cayó dentro de ese bosque. Era un bosque cálido.

-Te siento –dijo entonces Fernando.

Y Fernando dejó de llorar también. Porque supo que ella estaba a su lado. Y que la muerte se trataba, únicamente, de una separación temporal.

Un bello ángel apareció dentro de ese bosque. Le dijo a Silvia:

-No te preocupes. Dentro de nada volverás a estar, físicamente, con tu marido. Un año de vida, es aquí un segundo. Ahora eres eterna. Ya jamás volverás a sentir ningún dolor.

-¿Volveré a la vida? –repuso Silvia- Quiero estar con Fernando.

-Lo que prefieras –dijo el ángel- Puedes volver a la vida o esperar unos cuantos segundos aquí.

Silvia miró a su alrededor. Ahora ella estaba en el interior de su marido. En un bosque en el que sólo había amor. Se quitó los zapatos y, mientras pensaba qué contestar al ángel, caminó por ese bosque descalza. Sintió calor en los pies. Podría andar, sin ropas, por ese bosque y jamás sentiría frío. Se sentía joven, vital, como una niña que se enamoraba por primera vez en la vida. En ese bosque no había gente malvada, no había guerras, no se necesitaba dinero, no había niños que murieran de hambre. Ese bosque, ese amor eterno que sentía Fernando por ella, era el Cielo. Silvia estaba en el cielo. Porque el cielo está dentro del corazón de la gente que ama. Y la gente que ama nunca muere.

-Le esperaré aquí –decidió Silvia- Aquí sí que seremos felices.

-Eternamente –aclaró el ángel.

Y Fernando se llevó las manos al pecho y sintió que Silvia estaba allí. Y sonrió, feliz. Porque nunca la había sentido tan cerca.

Diarios secretos de sexo y libertad: la película.

Una productora cinematográfica quiere llevar mi blog-libro “Diarios secretos de sexo y libertad” al cine. Llevó negociando con ellos desde diciembre. No puedo decir el nombre de la productora, lo prometí. Pero es una productora seria, que ha trabajado junto Almodóvar o Amenabar.

-Te pagamos 2.000 euros –me dijo uno de los jefes de la productora- para que nos dejes mover el proyecto en exclusiva durante 3 años por las televisiones. En este país no se hace una película si no hay una televisión detrás. Si alguna televisión accede a meterse en el proyecto te daremos 30.000 euros por los derechos del libro.

Salí de ese despacho feliz ¡Querían hacer una película con mi libro! ¡Una película basada en mi vida! Pero ¿Y qué? ¿Para que me serviría que hicieran una película sobre mi libro si finalmente resultaba ser una película de mierda? Tampoco me iba hacer millonario. La gente a la que se lo conté me dijo que los 2.000 euros que me ofrecían por mover el proyecto era un timo: muy poco dinero. Sin embargo, la productora afirmaba que era mucho: que normalmente otras productoras no pagaban nada por mover el proyecto de un desconocido. Como desconozco ese mundillo, no sé quien tiene razón: la gente o la productora.

En la segunda reunión la productora me dijo que habría que resumir bastante la acción y quitar personajes de la trama, entre ellos al argentino. Fue entonces cuando decidí que sólo firmaría esa opción si se especificaba que yo sería el guionista: considero que quitar al personaje del argentino de la película como un gran error.

-Pero tú nunca has hecho un guión –me dijo el de la productora.

-Aceptaría hacerlo junto a un guionista profesional.

-Tratar de vender un proyecto teniendo la obligación de que tú seas el guionista será difícil. Si lo compra una televisión querrán poner el proyecto en manos de profesionales con experiencia.

El problema es que el 99% de esos guionistas profesionales me parecen una mierda –no dije- Estoy seguro que puedo hacer mejor trabajo que todos ellos juntos aun sin tener experiencia.

-Cuando se hace una película sobre un libro siempre se teme involucrar al escritor original en la creación de la película. Pues este es demasiado celoso con su obra –me advirtió.

-Si yo no soy el guionista, no hay acuerdo. Además quiero que los lectores que me apoyaron desde un principio, antes de ganar el concurso de “20 Blogs”, salgan de extras en la película. Y que se necesite mi visto bueno a la hora de elegir el director y los actores. Y que incluyan una canción en la banda sonora de mi amigo Salva Dávila.

Fue mi última palabra… por supuesto, no me han vuelto a llamar (hace un mes de todo esto). Hoy he pasado el día sopesando si hice mal: una película daría mucha publicidad a mi futuro libro. Y también da prestigio a un autor. Además queda genial, a la hora de ligar:

-Han hecho una película sobre mí, nena.

Pero esas cosas no hacen que sienta cocaína en la sangre. Cero emociones. Si por lo menos estuviera involucrado creativamente en la elaboración de la película… definitivamente prefiero que no hagan una peli sobre mi futuro libro a que hagan una mierda de la que luego me avergüence.

De fiesta en una casa extraña

Un vecino, tocó en mi puerta el sábado, a las 9 de la noche:

Que te veo sólo siempre –me dijo- Del super a casa con compras para ti solo. Yo soy tu vecino de al lado. No sé si me reconoces. Hemos coincidido en el ascensor.

Miré al tipo con desconfianza. Pensé que, de un momento a otro, me iba a decir que le gustaba y que me quería meter la lengua en la boca.

-Nunca me fijo en los tíos con los que coincido en el ascensor –aclaré- (En las chicas sí. Pero siempre tengo la cabeza gacha, mirando al suelo, y nunca les miro a la cara. Como mucho, les miro hasta las tetas. Pero no subo más la vista por vergüenza. Por si me escupen por asco: porque se me nota enseguida, en la vista, que me las quiero follar.)

-El caso es que me he enterado de que hay una fiesta privada en una casa por Tribunal. Me han dicho que es una fiesta que han organizado unas mujeres de 35 a 40 años para follar. Y me da vergüenza ir sólo ¿Te apetece?

Lo primero que pienso, siempre, ante ofrecimientos tan extraños es decir que no. Porque no lo conozco, porque es un desconocido, porque me hago el señorito, porque recuerdo todo el trabajo pendiente que tengo por hacer. Por murallas que me hecho, siempre, mantenerme alejado de la gente. Por eso mismo, porque siempre digo no, porque lo que dice la sociedad es decir que no a los ofrecimientos de los desconocidos, porque aunque nunca tuve padre ni madre jamás dejé de hacer caso al gran consejo: no te vayas con desconocidos, dije sí.

A las 3:00 de la mañana, en la fiesta, esta era la cara de mi vecino:

Porque estaba bailando con una tía buena. Lo malo es que la tía buena sabía que estaba buena y bailaba con todo el mundo (porque eso le hacía sentir especial y sentirse especial es bueno):

Yo estaba sentado en el sillón. Sin bailar. Bebía un rioja en honor de la chica L’ oreal que, tras lo que escribí el otro día, ya no querrá ni ser mi amiga. Me gustaba mucho una chica de la fiesta que iba de negro.

Era la dueña de la casa. Tenía 28 años. Nada más que se me había acercado para darme la bienvenida. Estaba muy buena: todos los chicos revoloteaban alrededor de ella… sobre todo el moreno este que se la quería follar: se la follaba hasta con los ojos:

Pero todos querían estar con ella: la sacó a bailar el típico filólogo hispánico que se pasó toda su juventud estudiando. El típico filólogo hispánico que creyó que estudiando y teniendo un trabajo serio alcanzaría la felicidad y se convertiría en un gran escritor o sabio. Que cuando llegara a ese punto de su vida le lloverían las ofertas sexuales de mujeres que se querrían casar con él para obtener una estabilidad y un estatus social. Ahora pasa amargado cada día de su vida encadenado a un trabajo que odia. Para tratar de cambiar su vida se apuntó a clase de salsa. Ahora es el típico que va a las fiestas con su propio CD de música salsa. Lo pone y se acerca a las chicas (tras beber unos vasos de seven up) para poner en práctica sus conocimientos adquiridos de baile: porque sueña que así caerán rendidas a sus pies de Latin Lover: pero él no es Latin Lover: porque ser Latin Lover no se aprende en la escuela: y menos estudiando filología hispánica:

-¿Bailamos? –pregunta a una chica que por pena dice que sí.

Y no deja a la chica bailar, soltarse, divertirse. No para de decirle, seriamente, concentrado, mirándole a los ojos:

-1, 2, 3, 1, 2, 3 vuelta 1, 2, 3, 1, 2, 3 vuelta 1,2,3

Siempre he pensado que en las escuelas debería de haber una asignatura obligatoria que se llame “Diversión”: en ella nos deberían de enseñar que estudiar es algo muy importante y necesario. Pero no mas que divertirse cada día: tomarse la vida como una broma, como una circunstancia: que abrazarnos, besarnos, decir te quiero, gritarlo, es mucho más necesario y lógico que pasar horas encadenado a una mesa de trabajo. Aclararnos qué comportamientos, que actitudes de la vida, son estúpidos, nos amargarán y no hemos de tomar demasiado en serio.

Decidí decirle a la chica que me gustaba, que la quería besar. Ni siquiera bailaría con ella. Me acercaría a ella y le diría:

-Me gustaría meterme en el baño de tu casa y comerte la boca. Pero sin malos rollos. Sólo que me pareces muy bonita y muero por hacerlo.

Pero necesitaba valor. Necesitaba demostrarme a mi mismo que yo era un super humano y que todos los que estaban en la fiesta eran subhumanos que no me llegaban a la suela de mi zapato. Como soy un super hombre, sólo he de ponerme en sintonía con cualquier persona para obligarle a hacer lo que yo quiera que haga: apuré mi vaso de vino Rioja y salí al balcón. Nada más salir, una pareja que estaba en la calle me miró con desconfianza, con mala cara: yo llevaba la cámara de fotos en la mano: lista para grabar: les sonreí: sintonicé con ellos: encontré el canal y les mandé ordenes:

-¡Cantad!

Y su chica comenzó a cantar:

Luego, regresé al interior de la fiesta. Le dije a un subhumano:

-Eres un Oráculo. Tienes todos los conocimientos del universo.

Él tipo me miró con altivez: era ingeniero de telecomunicaciones y acaba de interrumpir su inteligente conversación con otro ingeniero de telecomunicaciones. Pero yo soy un super humano y tan sólo utilizando mi mirada conseguí ponerme en su frecuencia para mandarle órdenes y ordenarle a que jugara conmigo a ser el oráculo del Señor de los Anillos: el tipo que estaba a su lado (otro ingeniero de telecomunicaciones) le miraba extrañado e indignado: hace nada que estaban hablando sobre temas serios y complicados: y ahora él hombre no quería dejar de jugar a que era un oráculo:

-Sí. Soy un oráculo –decía una y otra vez- y tengo en mi interior todos los conocimientos del universo. Pregúntame ¡Oh, hijo mío!

Ya estaba preparado para acercarme a la morena. Ella estaba aun hablando con el moreno. Me interpuse entre ellos (mostrándole mi musculosa espalda al moreno, para intimidarlo y mostrarle mi superioridad física) y le dije a la morena:

-Me gustaría meterme en el baño de tu casa y comerte la boca. Estás super buena.

Y ella me dijo:

-Ah, pues vale…

Tras muchos besos, tras mucho deseo controlado dentro del cuarto de baño, la fiesta terminó a las 6:20 de la mañana. La chica me dijo que le esperara en su cuarto, mientras despedía a los invitados.

Pero cuando llegó y nos desnudamos me dio un gatillazo: no me la pude follar: porque los superhombres también sufrimos gatillazos: así que me fui de esa casa avergonzado: sabiendo que ella nunca más querría verme, sabiendo que le contaría a todas sus amigas que yo no funciono: hija de puta…cuanto me gustaba, que putada.

Tratando que me despidan: la victoria del Kamasutra.

Trabajaba en una discoteca, en la isla de Gran Canaria. Pero me harté de las cosas que veía por allí:

y me fui a otra isla (Fuerteventura) para centrarme en mi sueño: convertirme en escritor. Allí empecé a escribir los “Diarios Secretos de Sexo y Libertad”. Yo sólo quería escribir pero claro, mi cuerpo me pedía comer y no encontraba ningún casero que me dejara vivir en una casa gratis. Así que tomaba el primer trabajo que encontraba, reunía dinero o “paro”, y luego lo abandonaba para volver a centrarme en mi sueño. Sólo me importaba mi libro.

En Fuerteventura, trabajé de freganchin, camarero, portero de discoteca, empaquetador de maletas, recepcionista en un hotel de 5 estrellas y en un “Relay”:

una de esas tiendas que suelen estar en los aeropuertos o estaciones de transportes. Necesitaba un mes y medio de trabajo para completar un pico que me quedaba para poder estar viviendo del “paro” (el dinero que da el estado español a los desempleados) me corresponderían 7 meses. Sin embargo, “Relay” me había hecho firmar un contrato de 6 meses de trabajo. Ni de coña me iba a quedar yo allí trabajando entre revistas 6 meses: me recordaba demasiado a mi época del gran centro comercial además, yo era un genio y estaba escribiendo mi obra maestra.

Al mes y medio traté de que me echaran por todos los medios que se me ocurrieron: haciéndome el imbécil, el lento, ticando mal las ventas… pero nada, la encargada siempre me decía:

-Ya mejorarás.

Las tardes las empecé a pasar sólo en la tienda: así que comencé a robar dinero de la caja. Cada día 40 euros. 40 euros representaban 3 días escribiendo, 3 días de libertad. Pero nada, que la encargada o no se enteraba o le daba igual. Pasé a robar 100 euros diarios y ya no me molestaba tanto ir a trabajar: pero no conseguía que me echaran: me comía las chocolatinas, robaba libros, revistas, cds, repartía cartones de cigarros entre los clientes:

-¿Por qué me regala un cartón de Marlboro? –me preguntaba una cliente jamona.

-Es una promoción de la “Cosmopolitan”. Cada 15 ejemplares puedo regalar un cartón de Marlboro.

Y no me echaban.

Hasta que, una tarde, llegó una gran caja de libros. El “Kamasutra Ilustrado”. Entonces lo vi claro: al día siguiente, la jefa abriría la tienda. Tomé todos los kamasutras ilustrados y los puse en la sección de cuentos infantiles, como gran novedad: vacié un gran mueble que albergaba recortables infantiles y bolsitos con golosinas y lo llené de arriba abajo con el “Kamasutra Ilustrado”: la portada de cara al público: entrabas en la sección infantil y lo primero que veías era un Kamasutra:

Cerré la tienda, alegre, y me fui a dormir. Por la mañana, a primera hora, me despertó el teléfono: era mi jefa.

-Rafa ¿Me puedes decir porque has puesto todos los kamasutras en la sección infantil?

¿No ves que es un libro de pornografía? ¿Qué los niños lo pueden ver?

-Ay.. Jefa.. Perdone… Es que como vi que era un libro con dibujos, creí que era un libro infantil.

-Estás despedido –me dijo.

Colgó, sonreí.

Esta chica le quita los complejos a cualquiera

Desnudo, bajo las escaleras de la buhardilla. Ella quiere fumar. En un mueble de la cocina guardo los cigarros que Begoña, un día, me dijo que le guardara por si volvía: han pasado casi tres meses. Supongo que ya es hora de que otra chica se pueda fumar sus cigarrillos. Supongo que ya es hora de liberar espacio en ese mueble de la cocina, liberar espacio en mi mente y en mi corazón: Begoña tiene novio, otra chica necesita sus cigarrillos.

La rubia de L´oreal, desde arriba, desde la cama, no deja de espiar mis pasos: de mirar mi cuerpo desnudo: no siento vergüenza. Es extraño, pero follar con ella me ha quitado los complejos, el asco que sentía cuando veía mi cuerpo desnudo: desde que he vuelto a follar me siento guapo. Ahora me parece que mis extremidades son delgadas, largas, ágiles: ella me hace sentir como un modelo de revista.

Tienes cara de bien follado –dice.

A la vez que le traspasé los espermatozoides también le traspasé mis complejos. Ahora ella no se atreve a levantarse de la cama desnuda: dice que tiene celulitis y que se siente gorda.

-Yo no tengo tantas arrugas –dice mientras se mira al espejo horrorizada- lo que pasa es que desde que te conozco no puedo dormir de la emoción.

-Yo te veo perfecta –le aseguro- No te comas el coco con eso, que se pasa fatal cuando uno se mira al espejo y lo primero que busca en él son sus arrugas.

Abrimos las botellas de vino que me regalaron los de “20 minutos” por navidad. Nos la bebemos acostados en la cama, boca arriba, tapados por el edredón y las mantas, compartimos el mismo vaso. Nunca he probado un vino más bueno: su alcohol hace a mi mente flotar, su dulzura me hace sentir tranquilo, en paz, tras tanto tiempo. Ella me besa mucho, tanto en los labios como en la polla. Normalmente me da vergüenza que me vean la polla cuando no la tengo empalmada porque, en ese momento, se me pone muy chiquitita:

-Prefiero comértela así. De este modo me cabe toda dentro de la boca.

-El sexo entre nosotros no es bueno –le digo avergonzado.

-No disfruto el sexo contigo porque me siento una puta: recuerdo las cosas que has escrito y me hacen sentir sucia.

Ella enciende un cigarrillo y yo me doy la vuelta para tratar de dormir por fin: son las 14, hemos pasado toda la noche, toda la madrugada, toda la mañana, hablando y follando. Quiero descansar para ponerme luego a escribir. Ella se abre los labios vaginales y se masturba frotándose con mi nalga. Quedo dormido escuchando sus jadeos, sintiendo sus besos en mi espalda.

-Esta chica le quita los complejos a cualquiera –pienso.

Despierto horas mas tarde. Estoy intranquilo, tengo mucho por escribir. Ella duerme. Salgo de la cama, bajo las escaleras sin hacer ruido. Enciendo el ordenador. Me pongo a escribir este post. Me saco un moco. Lo miro. Tiene forma de espermatozoide:

Subo con él hasta la cama y se lo meto por el chocho, sin despertarla.

Sangre

Veo las novedades editoriales y descubro que son todas una mierda. Parece que los escritores se han olvidado de escribir con la sangre y que sólo piensan en el talonario y de ser políticamente correctos para así no levantar las denuncias de las adormecidas mentes de la plebe. Manuales de autoayuda para sub humanos y libros supuestamente prácticos como “Guía del mileurista” pueblan las mesas de las novedades, esperando ser compradas por algún imbécil que quiera cambiar su vida.

Ya no hay Baudelaires, Henry Millers, Nabokovs. Los libros del Marqués de Sade, que le valieron 29 años de prisión, pueden ser releídos hoy como si fueran cuentos infantiles. Sin embargo, hay muchos temas tabú que ningún escritor toca por miedo pero que todos tenemos en nuestra mente. Hoy en día, la novela es únicamente una narración de hechos. Ya no se crean grandes personajes psicológicos políticamente incorrectos que nos hacen, mientras leemos sus páginas, ser ellos mismos: para poder ver qué se siente, estudiarlo y elegir luego, lógicamente, otros caminos. Quizá el último gran personaje psicológico de la novela actual es Bird, creación del japonés Kenzaburo Oé que se debate entre estrangular o no a su hijo recién nacido deforme en la estupenda novela “Una cuestión personal” (Anagrama).

Ilustración de robotv

Publicaré todas las fotos de esa puta en Internet

Me he jubilado. Toda mi vida trabajando ¿Y ahora? ¿Qué hago? Demasiado tiempo libre. Sólo sé trabajar, comer y follar. He comprendido que mi vida ha sido una estupidez.

Salgo a la calle. Veo a las mujeres caminar. Sobre todo me fijo en las más jovencitas. Ellas ni me miran. Tengo un cuerpo deforme: gordo, con tetas, viejo. Cogería a esa niña y le daría por el culo. Ella me mira. Adivina mi pensamiento. Me mira con asco. Yo sólo quiero follarla. Tendría que dejarme follarla:

-¿Te vienes conmigo por dinero? –le digo.

La chica grita. Salgo corriendo ¡Cómo se ha puesto por una simple pregunta! Y encima, si me detienen, seguro que le dan la razón a ella: me tratarían como un violador o un monstruo en la comisaría: y eso que le iba a pagar dinero.

Llego a casa. Veo a mi hijo. Si yo fuera él…si yo tuviera su juventud. Me meto en Internet. En un chat de adolescentes. Hablo con una niña de 16 años. Se hace llamar “caliente91”: hablamos: si yo fuera más joven, con los conocimientos que tengo de la vida podría quedar con ella, follármela. ESTOY SEGURO. Pero si me ve, tal como soy ahora, un viejo, no me volverá hablar. PUTA SUPERFICIALIDAD. Me pide una foto: le mando una de mi hijo.

Y le hablo, le hablo mucho: me cuesta un poco, pero al mes, tras muchas tardes hablando, me manda una foto desnuda: creo que la tengo enamorada.

Me masturbo. Que gran paja. Si fuera la realidad, si en lugar de haberle hablado por Internet, lo hubiera hecho en la realidad, ahora mismo, ella me la estaría chupando… si yo estuviera dentro del cuerpo de mi hijo. Cuantas cosas podría hacer, con mis conocimientos… le miro: está sentado frente al televisor:

-Hijo ¿No sales hoy?

-No.

-¿Por qué no? Aprovecha la vida, ahora que eres joven –le digo.

-No, paso de salir. No ligo nada.

-Si te lo propusieras, ligarías… por cierto… déjame sacarte unas fotos nuevas, para la abuela… no, no hace falta que te pongas la camisa… así la abuela verá lo guapo y fuerte que está su nieto.

Pasan dos años. Cada día hablo con “caliente91”. Estoy enamorado de ella, obsesionado: tengo miles de fotos de ella: se muere por follarme:

pero yo siempre me niego a verla: o me invento una excusa. Ella cree que lo que pasa es que tengo una novia muy guapa… me he aficionado al porno infantil. Tengo varios videos. Me gusta masturbarme viendo a niños follando, perdiendo la virginidad. Es poético verlo a mi edad. Tengo 60 años ¿Cuánta vida me quedará?

Ya no puedo más. Quiero ver a “caliente91”, en persona. Estoy seguro que podría enamorarla, a pesar de mi edad: mentalmente la he enamorado: la conozco demasiado bien: pero no puedo decirle la verdad. Así que le escribo un e-mail: le miento: le digo que mi hijo ha muerto en un accidente de tráfico.

Cada tarde, sigo hablando con “caliente91”. Pero ya no es lo mismo. Ahora las conversaciones no duran más que 5 minutos. Ella lloró mucho cuando le dije que mi hijo había muerto. Ese día sí que hablamos bastante. Pero ahora nuestras conversaciones no son como antes. Ya nunca habla de sexo, ya nunca me pone la web cam. Sólo me habla de mi puto hijo muerto, de cuanto lo quería. Y mi hijo, en su cuarto, jugando a la playstation, como un gilipollas, desperdiciando su vida. Trato de desviar la conversación al terreno sexual, pero ella siempre me esquiva. Y, sin embargo, sigo siendo yo. El mismo que antes la volvía loca por el Messenger. Hija de puta. Sólo se fija en el físico. Son todas unas putas. Mira que, cuando están solas y quieren, se comportan como unas guarras ¿Por qué conmigo no?

Hoy le he escrito. Le he dicho que si no me manda más fotos desnuda, metiéndose cosas por el chocho, si no me pone la web cam como hacía con mi hijo, publicaré todas sus fotos en Internet.

-¿Por qué me amenazas con esto? –dice ella.

-Eres una mala persona. Soy un pobre padre que ha perdido a su único hijo en un accidente de tráfico y tú te niegas a poner la web cam y masturbarte para mí. Ponte en mi situación.

Estoy en la cárcel. “caliente91” ha ido a la policía. Menuda gilipollas, que golfa. Y la justicia hace caso a estas personas. Ni que el juez que me ha encarcelado no quisiera también follársela. Las adolescentes tendrían que ser sumisas sexualmente a los mayores. Al fin y al cabo todos los adolescentes son estúpidos y somos nosotros quien los mantenemos con nuestro dinero. Lo peor de todo es que, finalmente, mi hijo ha conocido a “caliente91”. Y se han enamorado. Seguro que se la está follando ahora. Voy a escribir a mi hijo. Le voy a decir que la grabe en video mientras lo hacen. Que es mi hijo y tiene que hacerme caso. No sé por que mis compañeros de cárcel me miran tan raro. Espero que no sea verdad lo que dicen que les hacen a los pedófilos en la cárcel.

-Perdonen señores –les digo a los presos que se me están acercando- ¿No irán a meterme en el baño con todos los maricones para que me violen, verdad? –les pregunto.

-No. Hemos preguntado y a todos los maricones les das asco. Así que lo que vamos hacer es machacarte los huevos con esta barra de hierro.

FIN

Nota.- Relato totalmente ficticio basado en un hecho real.

Nota 2.-Fotos sacadas de la web hush-hush.com.

Los inéditos de Tintín

¿A quién le importa que hoy Hergé hubiera tenido 100 años? Tintín es el importante. Tintín. Cuando Hergé muere, Tintín también ¿Justo? ¿Injusto?

No obstante, este no ha sido el caso de Tintín.

Tintín se resistió y siguió visitando, poseyendo a otros dibujantes, que trataron de capturar sus aventuras en papel. Por ejemplo, Yves Rodier, un chico de 19 años que, a partir de los borradores originales, terminó la obra en la que trabajaba Hergé cuando a éste le sorprendió la muerte: “Tintín y el Arte Alfa”. Sin embargo, la fundación Hergé se negó a que esta o cualquiera de las otras versiones que se realizaron con dichos originales vieran la luz… tarde o temprano saldrá alguna al mercado: el dinero termina siempre superando todos los obstáculos: un nuevo volumen de las aventuras de Tintín será todo un éxito de ventas: 1+1=2…mientras tanto, los tintinéfalos, podemos encontarla traducida al español y gratuitamente en lugares como este

La versión de Yves Rodier fue todo un éxito, tanto, que se atrevió a crear otra aventura (cortita) por sí sólo “Tintín y el lago de la bestia”

Pero quizá, el Tintín “más falso” y odiado de todos (más aun que el “Tintín en el país de los nazis”, comic donde Tintín insulta a Hergé por su hipotético pasado de colaborador durante la ocupación nazi a su país) es el volumen “Tintín en Tailandia” (1999). En él se ve a Tintín disfrutando de unas vacaciones sexuales en Bangok, ciudad en la que el lector descubrirá que Tintín es homosexual, que Tchan fue violado por el Yeti cuando estuvo en el Tíbet. O, incluso, el lector podrá ver a Milú manteniendo relaciones sexuales con un gato y al mil rayos y centellas capitán Haddock y a Tornasol irse de putas, disfrutando de una mamada o con un preservativo en la mano … sin embargo “Tintín en Tailandia” no es un comic pornográfico, no contiene dibujos de sexo explícito… es más bien una burla inocentona hecha, sin duda alguna, por un gran fan de la serie con ganas de juerga pero sin atreverse a mucho ¿Tenéis curiosidad por verlo y leerlo? Buceando por Internet he encontrado una página de Internet que ofrece “Tintín en Tailandia” gratuitamente (lista para descargar) y al completo en formato pdf. Pero esta vez, en inglés.

Blogs en Navidad

Los blogs, a veces, son diarios secretos: los mismos que escribíamos cuando éramos adolescentes y estábamos enamorados. Sólo que esta vez los dejamos abiertos y publicados en Internet: con la esperanza de que alguien opine sobre nuestras más oscuras reflexiones.

En estas fechas encuentro escritos, como el de “Tankian” que me hacen sentir vergüenza; cuenta que “mi jefe le dio dinero como gratificación a mi compañero (que está apunto de jubilarse) y a los demás, que nos den por culo. Eso sí, a la hora de repartir trabajo no hay distinciones, solamente a la hora de recibir el sobre.”

“Escolar.net” muestra su humor agudo señalando que “No le deseo nada malo a nadie, ni siquiera al menda que inventó los puñeteros papa noeles ladrones, esos que cuelgan de las ventanas en estas fechas tan señaladas y que después, con el viento, acaban pareciendo siniestros ahorcados”

“Eros” cuenta que, por Navidad, va a un bar. Allí se encuentra con una persona que le dice que “Yo no soy mucho de leer. Prefiero jugar al solitario con el móvil.”

“Noshow” reflexiona: ” cada vez es menos la gente a la que veo cuando regreso a casa por navidad, llamo a menos amigos, quedo con menos gente ¿Es así la vida o soy yo que estoy haciendo algo mal?”

Los blogs permiten leer en el corazón de un desconocido sin salir de casa.

Mañana regreso, tras 4 días, a Madrid. Los he pasado junto a Anais. Por la noche caminamos por un descampado solitario y nos enfrentamos a la Luna.

Nota.- Ilustración de robotv

45.000 euros por tu novela.

Recibo la llamada de una gran editorial. No es la más grande de España, pero sin duda, es la segunda o tercera más importante. Cuando en 1999 escribí mi primera novela, viajé hasta Barcelona para entregarles una copia.

-¿Vienes de parte de alguien? –me dijeron.

-No.

-Sólo recogemos originales que vengan recomendados por alguien: un escritor, un agente, alguien del mundo literario.

-Pero yo no conozco a nadie. He escrito esta novela solo.

-Son las normas. Sin un “link” externo, no recogemos originales.

Así que me fui por donde vine. Tenía lágrimas en los ojos, pero las contuve: estaba con un amigo y no quería que me viera llorar. A veces, mientras escribía la novela, soñaba con el momento en que iría a esa editorial a entregar el original. Soñaba con que, días más tarde, me llamarían por teléfono: me dirían:

-¿Es usted Rafael Fernández? ¡Ha escrito algo absolutamente maravilloso! ¡Queremos publicarlo! ¡Es usted el nuevo Gabriel García Márquez!

Días después, mandé por correo, una copia de mi novela, a 12 editoriales. Nunca recibí contestación: fue lo mismo que, si en lugar de haber mandado la novela por correo, hubiera tirado 12 copias de la novela a un cubo de basura.

Sin embargo, hoy me han llamado ellos.

Al lado del despacho del editor hay un bar. He llegado 10 minutos temprano. Decido entrar al bar a hacer tiempo: tomaré café y mearé. Bajo las escaleras del bar con sumo cuidado, tengo miedo de caerme: de morir: tengo pánico de morir sin ver mi sueño cumplido: verme convertido en un gran escritor de éxito: si por mi fuera, no saldría de casa hasta que por fin tuviera la novela terminada.

-45.000 euros por tu novela –me dice el sonriente agente-

Al escuchar la cifra, se me pone cara de bobo. Ahora mismo, en mi cuenta bancaria, no tengo más que 105 euros. Y no cobro hasta el día 22. Con 45.000 euros podría mudarme a algún sitio donde, nada más despertarme, no vea un lavamanos: un cuarto exterior, donde pueda respirar aire puro: un lugar donde pueda volver a vivir con mi perra Anais, que realmente la necesito a mi lado.

-Y este es el contrato.

Lo leo. El trato es que les entrego la novela en 30 días. Luego ellos la podrán modificar, manipular o recortar a su antojo. Incluso pueden titular el libro como quieran. Un amigo publicó un libro hace poco: el título original era “El Segmento Rojo”: los de la editorial la titularon “El código secreto del Segmento Rojo”: imagino el título que tienen preparado para mi libro: “El Código Secreto de la Vida”: se me revuelve el estómago: imagino en qué convertirían mi libro: un producto políticamente correcto: sin sexo con menores, sin pensamientos xenófobos, sin apologías a las drogas: mi libro dejaría de ser un trozo de vida, un documento de cómo es la vida en las discotecas de las zonas turísticas y pasaría a convertirse en un libro más: uno de Paulo Coelho: la gente lo leería sin odiarme, sin querer vomitar sobre mi: sin desear que yo estuviera en la cárcel. Sin descubrir, reconocer, que dentro de ellos también tienen un Sigmundo con el que han de luchar para no deshumanizarse, como me pasó a mi.

Y luego está que, desde el principio, estoy diciendo que quiero autoeditar mi libro: montármelo yo solo sin ayuda de ningún grupo editorial: antes, ellos no creían en mi: yo no los necesito: porque ahora existe Internet: y tengo cojones de sobra por apostar por el siglo XXI.

Salgo de ese despacho sin los 45.000 euros.

El día 17, cuando no tenga más que pan de molde para comer, me arrepentiré.

Nota.- Muchas gracias Inma76 por la felicitacion navideña: