BLOGS

BLOG DE CONTENIDO SOLAMENTE PARA ADULTOS (+18 AÑOS)

Pollo de mierda

Me fijé que en esa acera vendían pollo porque, enfrente, había un hombre gritando:

-¡FALSA JUSTICIA! ¡FALSA JUSTICIA!

Y la policía echándolo.

Tengo ganas de comer pollo: hago cola: es la primera vez en mi vida que entro en un KFC.

-¿Qué quiere? –me pregunta la dependienta (marroquí).

-Un pollo.

-¿Crispy , stripes o wings?

-¿Cómo?

-¿Crispy , stripes o wings? –repite enfadada.

-¿Me está hablando en clave?

-¿Qué tipo de pollo quiere?

-Un pollo, joder. Un pollo normal y corriente.

Classic entonces.

-¿Classic? ¿Pero por qué me habla en inglés? ¡Si usted es mora! ¿Qué se cree? ¿Qué soy un americano? ¡Pero si estamos en la capital de España!

-¿Quiere una salsa, señor? Tenemos mostaza con miel, barbacoa o finas hierbas.

-¿No tienen la de ajo?

-No.

-¿Y salsa classic?

-No.

-Joder. Pues deme las tres.

Me dan una caja, con la foto de un viejo con cara de pedófilo, sonriendo:

La caja parece de palomitas: pero está llena de trozos de pollo. Descubro de qué se ríe el viejo de la caja: de los clientes:

-¿Y los cubiertos? –pregunto.

-En los KFC no se dan cubiertos señor. Es una cadena de comida rápida.

-Yo voy a comer despacio, que si no me van a dar gases.

-Señor, si no está contento con nuestro servicio puede irse.

-¿Y qué quieren? ¿Qué me lo coma con las manos? ¡Pero si estamos en el siglo XXI! ¡Esto no es una cadena de comida rápida, sino de clientes guarros!

-Señor, si no está contento con nuestro servicio puede irse.

-Tanto rollo haciéndose los finos: que si salsita a las finas hierbas, que si mostaza a la miel, que si no tienen salsa de ajo y ahora tengo que sentarme ahí con todos esos turistas apestosos a comer con las manos, como si estuviéramos en la prehistoria.

Tomo mi bandeja y me siento en una esquina, de espaldas a donde menos gente hay: me da vergüenza que me vean comer con las manos: me da asco ver a la gente comiendo con las manos: detrás de mí, se sientan dos extranjeras jóvenes: se ponen a hablar en inglés:

al estar comiendo con las manos mis instintos primarios salen a la superficie: me apetece comerme todo este pollo, eructar y violarlas sobre la mesa: como si yo fuera un gorila y ellas unas monas con el culo rojo.

Pero no lo hago.

Termino de comer: me voy al baño: el baño es una mierda. No me hacen faltan los ojos para saber que he llegado. Simplemente he de cerrar los ojos y oler los meados. Me da asco tocar la manecilla para abrir el retrete porque me imagino la de gente que la habrá tocado con las manos tras cagar, mear y chuparse los dedos después de comer pollo. Salgo del baño: en las escaleras me cruzo con una de las trabajadoras: es suramericana y está embarazada: tienen una barriga grandísima: la pobre no puede dejar de venir al trabajo: necesita la mierda de sueldo que le pagarán: baja las escaleras para ir al baño con gran esfuerzo: su sufrimiento, su drama económico me hace vomitar en el suelo: me acabo de dar cuenta de que me he gastado 11 euros en una comida de mierda: hay gente que mataría por tener 11 euros a la semana para poder comer.

Nota.- Horas más tarde, me di cuenta de que el hombre que gritaba en la puerta “FALSA JUSTICIA” era el mismo hombre que salía dibujado en las cajas de los pollos.

Los comentarios están cerrados.