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El Cementerio de los Escritores

-Hagamos una editorial para publicar nuestros libros –dice el poeta.

-Vale –contesto- Siempre soñé con tener una editorial. Con publicar libros de otros. Hay mucha gente que sólo escribe en Internet y que lo hace muy bien. Pero las editoriales pasan de sus escritos. Porque son políticamente incorrectos o absolutos desconocidos. Nosotros les publicaremos.

-También podemos publicar tu libro, el de la discoteca.

-Ya sabes lo que pasa con mi libro. Me da miedo publicar mi libro.

El primer paso fue ver cómo íbamos hacer los libros físicamente. Pensamos en comprar unas máquinas impresoras digitales, pero eran muy caras y la calidad del libro resultante, pésima. Finalmente hallamos una imprenta, seria y barata.

-Muy bien, ahora a publicar nuestro primer título.

-¿Cuál?

-Tu libro de poemas.

Cuando conocí al poeta misterioso se pasaba el día escribiendo poemas, abstraído, buscando metáforas, descuidando a los clientes del local: la primera vez que entré en su local me sirvió las patatas quemadas.

Pero sus poemas me gustaron mucho. Parecían escritos por un adolescente enamorado. Sus poemas son serpientes encantadas que seducen a las mujeres. Y al hombre le hacen soñar: en convertirse en un seductor de los de antes: en un caballero enmascarado que salta de balcón en balcón en busca de la única persona a la que ama.

-Yo te diseño la portada –le dije.

-¿Y quién lo maqueta?

-Ni idea.

Pero un día entró una chica a tomar café y resultó que era maquetadora: ella se llama Sara y maquetó el libro.

Otra tarde fuimos a la imprenta. El libro ya estaba casi preparado:

-Mañana os entregamos los 2.000 ejemplares que encargasteis.

-¿Y donde lo vendemos?

-Pues en el bar. Y por Internet. E iremos por librerías, para ver si nos los aceptan.

-¿Y donde los ponemos en el bar?

-Compremos una estantería.

-Ya se nos acabó el presupuesto.

-Es verdad.

-Espera. Hace dos años compré una mampara en Leroy Merlin. Y nunca me la instalaron. Vamos a reclamar el dinero.

-¿Hace dos años? ¿Y tú piensas que te van a devolver el dinero ahora?

-Sí.

A la mañana siguiente, tomamos el metro y fuimos hasta Leroy Merlin. El poeta había encontrado el resguardo. El resguardo estaba tan viejo que parecía que se iba a romper:

Cuando salimos del metro, nos desviamos del camino: porque vimos una oferta: desayunos a 1 euro.

Desayunamos:

En Leroy Merlin no saben qué hacer con la reclamación del poeta.

-Han pasado dos años. Es mucho tiempo –nos comunica una dependienta gorda.

-Dos años será mucho tiempo para usted –replica el poeta- Pero para mí no son nada.

Nos hacen esperar en unas sillas. Yo quedo mirando las duchas.

Absorto, pienso en la de chicas que se masturban en las duchas, enfocando un chorrito de agua caliente a sus clítoris. Imagino todas esas duchas masturbando a mujeres.

-¿En qué piensas? –pregunta el poeta.

-En nada.

Los de Leroy Merlin nos mandan a la mierda. Nos vamos a un basurero y encontramos una estantería. La limpiamos, la arreglamos y la colgamos en una pared del local. Vamos a la imprenta: a buscar los libros. Nos los dan. El poeta está muy contento ¡Su primer libro!:

Y yo también me siento muy feliz:

Llenamos la estantería de libros. Ha nacido nuestra editorial:

-¿Cómo la llamamos?

-Como va a ser nuestra ruina económica la podemos llamar “El Cementerio de los escritores”.

-Bueno.

Ya está. Ahora, si os apetece, podéis venir a comprar el libro del poeta a su bar: calle Cervantes 19 (metro Antón Martín). Yo estaré por allí. Las chicas pueden tocarme la polla. El libro cuesta 10 euros y tiene 98 páginas. También podéis comeros un bocadillo de butifarra. Esta es la página web de la editorial (aun la tengo que mejorar).

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