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BLOG DE CONTENIDO SOLAMENTE PARA ADULTOS (+18 AÑOS)

He tomado un tren y estoy de nuevo en su casa.

¿Qué plan divino hizo falta para llegar a conocerla? –pienso bajo las sábanas de su cama, mientras la miro. Junto mi cuerpo desnudo al suyo, la abrazo: nuestros pechos se tocan, mi corazón sale de mi carne y se mente dentro de su pecho, dentro de su cuerpo: mi corazón está en casa, yo no lo necesito.

-Te veo –le digo- y no te llamas Aitana. Sino Rafael. Te miro y creo que tienes más derecho que yo a llamarte Rafael Fernández Ruiz. Tú eres yo. A partir de hoy, cuando me pregunten cómo me llamo diré lo que siento. Que me llamo Aitana. Yo soy una mujer a tu lado. Tú eres mi hombre.

No siento que mi polla sea suficiente para ella. Mi polla debería de ser más larga. No siento que tenga un cuerpo suficientemente bello para ella. Me quiero meter en el cuerpo de otro hombre que sea más hombre que yo. Quiero tratar de hacerla feliz. Pero no sé si puedo. No sé si puedo hacer feliz a alguien en la vida. No he conseguido hacerme feliz en la vida ni a mi mismo. Ni si quiera a mi perra la he hecho feliz.

Quiero desaparecer, dejar el blog. No creo que nadie se merezca leerme. En la vida, nunca, habéis presenciado a un ser humano como yo. No os merecéis ser testigos del corazón de la persona más sensible del mundo. Yo soy un hada y vosotros cerdos que me insultáis. Quiero tener tiempo para escribir, para elegir las palabras. A solas. Que sólo me lea ella. Quiero empezar a trabajar en un restaurante cualquiera y estar al lado de Rafael Fernández Ruiz, ella, se llama Rafael Fernández. Yo me llamo Aitana. Yo soy su mujer.

Estos días he estado echando una mano en el bar del poeta y he sido feliz, trabajando en una simple cocina.

-Tienes miedo a triunfar –me digo.

-No –me contesto- Es que gracias a mi otro blog he visto a gente que ha triunfado. Y no les veo más felices que el camarero del bar de debajo de mi casa. No les veo más felices que el fotógrafo que les está sacando una foto. La felicidad tampoco está en el éxito.

-Crees que la felicidad está a su lado. Te vas a arrepentir si dejas este blog. Sólo estás enamorado. Y el amor no dura siempre.

-Es que la veo a ella, diminuta, disfrazada de cucaracha, tras un montón de escaleras

y me tiro hacia ella, me da igual caerme por las escaleras y que me haga daño. Me da igual que sepa que esa cucaracha que está disfrazada de ella no es ella. Yo me tiro por las escaleras en busca de una ilusión, de un sueño, de una cucaracha que creo que me va hacer feliz y me da igual el resto.

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