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BLOG DE CONTENIDO SOLAMENTE PARA ADULTOS (+18 AÑOS)

Noche de amor, noche de paz

Paso la navidad, acostado en la cama, al lado de un lavamanos. Ayer, la mujer que limpia en la pensión, me preguntó que qué iba hacer la noche de Navidad: le dije:

-Quedarme en mi cuarto.

La mujer que limpia en la pensión puso la misma cara que hubiera puesto yo si hubiera sido testigo de una degollación instantánea. No supo que decir. Yo me reí entonces. A carcajadas: no sé porqué. Quizá soy un sádico que me gusta dar pena a la gente, o quizá, simplemente estoy loco. Estar sólo en navidad está muy mal visto.

Algunas personas de Madrid, me han invitado, insistido mucho, para que pase la Navidad con ellos, en sus casas. Muchas gracias y muy agradecido. Pero no puedo. Me parece humillante que vean mi soledad esa noche. La noche de Navidad es demasiado personal para pasarla con desconocidos. También he apagado el teléfono móvil. Odiaría a quien me llamara para felicitar la Navidad. Sobre todo a esos que no me llaman nunca durante el año y de pronto, desagradablemente, llaman y se atreven a decir te quiero. Que patéticos y malvados. Es un insulto a mi inteligencia.

Me he comprado dos pizzas (y el periódico, y algunas pelis en el top

manta) para no tener que salir de mi habitación en todo el día. Para no tener que salir a la calle y enfrentarme a la navidad, cara a cara. En mi habitación estoy a salvo porque no hay navidad. Sin embargo, no como casi nada en todo el día, ni leo ni veo las películas. Paso el día y la noche en la cama acostado, pensando, por primera vez en la vida, que algo estoy haciendo mal. Que quizá mi actitud con la vida no es la correcta. Porque si lo fuera, yo no estaría solo en Navidad. Por tercer año consecutivo. Alguien hubiera querido estar conmigo. Alguien me hubiera dicho te quiero.

-Eso es porque eres pobre Rafa. –me dice, fantasea, Sigmundo – Ya verás cuando triunfes con tu libro, cuando seas multimillonario. La de chicas que querrán estar contigo. La de chicas que te dirán “si yo te hubiera conocido por aquel entonces, no hubiera dejado que pasaras la navidad solo”. Pero tú no creas entonces a esas zorras interesadas. Las usarás y, luego, las tirarás al w.c. Es lo que se merecen. Porque a ti no te quiere de verdad nadie: estás solo en Navidad. Sólo estarán contigo para usar tu dinero o disfrutar tu fama.

Hago callar a Sigmundo: lo que falla no es que viva en una habitación de mierda y casi no tenga más que para comer. Lo que falla soy yo. Es mi mente: toda la gente que veo me parece estúpida y falsa. Toda. Y me alejo de ella a toda prisa. Eso significa que el estúpido soy yo. Y si estoy metido en un cuartucho de una pensión es porque yo lo he querido. Nadie me obliga a estar aquí.

Ayer sábado, por la tarde, me sentía tan desagradablemente solo que me fui a la manifestación por lo de la vivienda digna.

Quería unirme a las miles de personas que por allí pasaban. Quizá así dejaría de sentirme solo: me sentiría rodeado de gente, pertenecería a un grupo: dejaría de sentir frío. Pero, cuando los vi, no pude hacerlo: me parecieron patéticos: no por la causa que defienden, totalmente loable, sino por sus caras. Adolescentes imberbes, adultos gilipollas. Todos metidos en un papel, actuando como si fueran manifestantes: estaban dentro de una manifestación, pero no eran manifestantes: gritaban y cantaban las consigas: portaban carteles: pero no eran manifestantes: eran actores: sub humanos: gritaban:

-¡NO NOS MIRES, ÚNETE!

Pero yo no podía. Porque me hubiera dado risa y vergüenza.

Así que me fui al Burguer King a comprarme una hamburguesa XXL, de esas que dicen son malas para la salud. Cuando como comida que engorda es porque me da igual mi vida, porque me da igual morir o vivir. Sin embargo, me atendió una marroquí y, al entregarme la hamburguesa, me miró de forma tan dulce y cariñosa, que decidí darle un voto de confianza a la vida: porque quien sabe lo que pasará: lo que me deparará el 2007 si sigo con esperanzas y luchando. Si aguanto un poco más. Aunque sea, hasta las navidades que vienen. No he de perder la fe y seguir buscando por los ojos de la gente.

De camino a casa, vi a una puta de color negro en un portal. Tenía una cara agradable: me sonrió: me entraron ganas de irme con ella. Pero no lo hice.

Creo que hasta hubiera sido bonito.

Más bonito que estar solo. Pero me dan miedo las enfermedades sexuales y asco meterla por donde la ha metido un sub humano vulgar, borracho y despreciable. Yo sólo me iría con una puta que lo hiciera, únicamente, con gente de inteligencia ultra elevada y en hospitales.

Nota.- Y para colmo, acaba de morir James Brown

Nota 2.-Posdata a las 15:20 del día 25: la señora que limpia en la pensión ha tocado en mi cuarto y me ha invitado a almorzar en la cocina 🙂

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