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BLOG DE CONTENIDO SOLAMENTE PARA ADULTOS (+18 AÑOS)

Me hice ilusiones.

Abro los ojos: un nuevo día. Recuerdo: me llamo Rafael Fernández. Trabajo como bloguer para “20 minutos”. Estoy en la isla de Fuerteventura. Vivo con Elena. Soy un gordo.

Oigo lo que me ha despertado: las noticias, el tintineo de su cucharilla: en el piso de abajo Elena revuelve su café mientras ve la televisión: se marcha a trabajar. Normalmente le preparo su desayuno pero hoy no escuché el despertador. Siento, miro mi polla: tengo una erección total: hacía mucho que no tenía la polla tan grande: bajo hasta el salón: se la enseño:

-¿Ves? No soy impotente. Simplemente no follamos porque lo nuestro ha terminado.

Le enseño una erección que me provoca otra chica: porque no es una erección matutina: es que estaba soñando con ella: la chica de ayer: me he vuelto a apuntar en los cursillos gratuitos del ayuntamiento: piragüismo: ella me conocía del cursillo anterior: es muy guapa: morena: pelo medio corto: piercin en el ombligo: salimos al mar con las piraguas y ella navegó siempre a mi lado: al finalizar la clase, en alta mar yo me retracé: me gusta dejar la piragua a la deriva, cerrar los ojos, sentir el sol y el balanceo del mar: cuando abrí los ojos ella estaba a mi lado: juntamos las piraguas: su brazo tocaba mi brazo: permanentemente: para que no nos alejáramos:

-¿Se está bien así, verdad? –me preguntó.

-Sí. Muy bien.

Ella miró hacia mi pantalón: no sé si quería ver si tenía un buen paquete o si quería ver si me la había puesto tiesa: yo no la tenía tiesa. Estaba conmocionado. No me podía creer que una chica como aquella estuviera a mi lado: nos miramos a los ojos: hablamos un poco: pero me puse muy nervioso: no soportaba estar a su lado: debía besarla o irme. Opté por irme:

-¿Vamos a la orilla ¿no?

-Sí –dijo ella.

Llegamos hasta la orilla y colocamos las piraguas y el material en su lugar: nos separamos: yo fui a las duchas y, cuando salí estaba ella ¿Casualidad? Hace mucho que dejé de creer en las casualidades: las casualidades con las mujeres no existen: ellas son como los tiburones: cuando quieren comer algo van al cuello.

-¿A dónde vas? –me dijo.

-A casa.

-Que sed.

Eso quiere decir que desea que vayamos a tomar algo. Tanteo, nervioso, el bolsillo de mi bermuda: sólo tengo un euro: maldita sea: no puedo invitarla: traje ese euro para tomarme un Acuarios de los nuevos:

los de sabor a coca cola: siempre lo hacía tras la clase de piragüismo: valen 95 céntimos en el supermercado: es genial caminar tras hacer deporte, sintiendo tu cuerpo cansado vibrar: bebiendo traguito a traguito un Acuarios frío de coca cola mientras regresas a casa: luego llego y beso a mi perra, Anais: un rito de placer.

-¿Tienes sed?

-Sí.

¿Por qué diablos se lo he preguntado si no puedo hacer nada? No puedo decirle que le invito a algo: ese supermercado está al lado de mi casa: a saber cuanto costará cualquier bebida en otro sitio: en el bar de enfrente, por ejemplo: no puedo decirle que mi único capital disponible es un euro.

-Ya nos vemos mañana

-Vale ¿Tienes teléfono? -pregunta.

-Sí. Pero es nuevo y no me lo sé. Te lo doy el próximo día.

-Vale.

Me alejo de ella por segunda vez en la tarde. Me alejo de ella aunque lo que quiero es meterme dentro de ella.

Camino de casa compro el Acuarios sabor coca cola: imagino que es eso a lo que debe de saber el agua de su chocho. Llego a casa y busco el canal Playboy. Me masturbo pensando, que la morena que está enseñando las tetas, es ella. Eyaculo y me pongo a escribir.

Al día siguiente, llueve en Fuerteventura.

Da igual: a las 4 de la tarde yo voy al muelle, donde dan las clases. Por el camino me llueve encima, pero me aguanto. Llueve, llueve: y yo sólo visto zapatillas, unas bermudas y una camiseta de Superman. Tirito. Llueve. Ya me secaré.

Llego al muelle: ella no está. Ni el monitor del curso. Ni los compañeros. Nadie.

La lluvia ha suspendido las clases. Dios, hijo de puta.

Hubiera sido tan romántico que ella hubiera estado.

Hubiera sido un polvo tan romántico.

Sólo estoy yo. En este muelle. Bajo esta lluvia.

Solo. Yo. Como siempre.

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