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Alatriste: una gran película (JA,JA,JA,JA,JA)

Siempre me he preguntando si, las grandes superproducciones norteamericanas, que triunfan por todo el mundo y son capaces de recaudar millones de euros sin dificultad, con un guión escrito para subnormales y dirigido por un director que, en el 99% de las veces, parece siempre ser el mismo, porqué, los cineastas españoles, no han conseguido nunca hacer películas de ese mismo tipo por el noble fin de enriquecerse y hacerse multimillonarios: me refiero a esas películas hechas para espectadores ociosos que no piden mucho, salvo un poco de acción, un monstruo y música emocionante para olvidar, por unas horas, sus vidas y empleos de mierda.

Hoy se ha estrenado en las salas comerciales de España la mayor superproducción de todos los tiempos de nuestro cine español:

“Alatriste” basada en los libros escritos por Arturo Pérez Reverte, ese gran periodista y triste novelista de éxito que pasará a la historia por haber escrito la mayor cacarruta de la literatura española “La Carta Esférica”: un libro inolvidable por el que merece ser ajusticiado en la horca o, si fuera un hombre de honor, ahorcarse él mismo o ser ejecutado a manos de Francisco Umbral, autor del mejor libro escrito en España en las últimas décadas: “Mortal y Rosa” y con el que no se ajunta.

Lo primero que llama la atención en “Alatriste” es que Viggo Mortensen habla en español: pero no un perfecto español como le han hecho creer o nos quieren hacer creer o creen los productores tras haber fumado hierbas alucinogenas: Mortensen tiene un acento indeterminado: medio elfo, medio australiano, habla como lo harían las serpientes con síndrome de down si pudieran hablar. Viggo debería de haber sido doblado por el profesional habitual para que así no nos entraran ganas de taparnos los oídos cada vez que le toca decir una frase: supongo que oír hablar a Viggo Mortensen en español durante dos horas se asemeja a ser torturado por despiadados terroristas árabes.

Lo segundo, es que el director y guionista, Agustín Díaz Yanes, se hace un lío: adapta 5 de los libros de Alatriste (un héroe de derechas) y hace un potaje o guión que va desde que Alatriste tiene 25 años hasta los 50 de edad. Elige las escenas que más le gusta de esos libros y las pone una tras otra, remendándolas o pegandolas entre sí con un poco de saliva, y que Dios nos coja confesados a los espectadores: porque, como además es el director y está acojonado por tanto dinero que han metido en el proyecto, decide rodar la película con mano de hierro, sin vida ni originalidad, a pesar de su talento (salvo dos bellas escenas en las que sale Elena Anaya: la conversación en el carromato y su momento de duda en las escaleras). A mitad de Alatriste te quieres ir porque sientes la amenaza: en cualquier momento vas a morir de aburrimiento.

Veinticuatro millones de euros ha costado “Alatriste”. Yo di 6 euros: temo que no van a recaudar muchos euros más: no vale tener una súper estrella como Viggo en el elenco: para que una película de este tipo triunfe tiene que impactar: el único valor de “Alatriste” es la perfecta recreación de la época: los trajes y ambientes (sobre todo los de guerra): ese es todo el espectáculo de “Alatriste”: si no contamos también, los mínimos guiños que hace a los personajes de Quevedo y Góngora, a las pinturas de Velásquez y, también a pesar, de las geniales interpretaciones de los magnéticos Echanove y, sobre todo, Javier Cámara: pero, por desgracias, el actor principal, el que sale todo el rato, es el inexpresivo Viggo Mortensen, más inexpresivo, aunque parezca mentira, que Arnold Schwarzenegger. Viggo, si no está matando orcos y corriendo detrás de un anillo, aburre. Su único valor es físico.

El gran perjudicado de esta película (aparte del espectador) es el cineasta David Trueba:

compañero sentimental de Ariadna Gil, actriz que hace de amante de Viggo Mortenssen en la película (por cierto, parece que actúa borracha). No debió ser muy agradable la noche que Ariadna llegó a casa y le dijo:

-¡Voy a salir en Alatriste! ¡Voy a ser la amante de Viggo Mortensen!

-Ah ¿sí?… vaya… ¿y os besáis? –preguntó David Trueba.

-Claro. Tenemos escenas de cama. Doy saltitos sobre él, como si me estuviera follando.

-Ah, genial…

Pero es que los que se dedican al cine tienen el corazón de hierro: David Trueba hizo el guión y dirigió la divertidísima película “Obra Maestra” donde hacía que el gran actor Pablo Carbonell le chupara las tetas a su novia Ariadna Gil:

¿Pero en qué diablos piensa la gente que se dedica al cine en España? ¿Cómo los directores dan esos papeles a sus mujeres? ¿Por qué se gastan 24 millones de euros en hacer un bodrio como “Alatriste”? El cine que se hace en España se autoflagela: nos encanta sufrir: salvo Amenábar: menudo genio sin complejos por ser español.

Calificación de la película: Recomiéndasela a todos tus enemigos o gente que te caiga mal para que los productores puedan recuperar el dinero. No es aconsejable ni para el Emule.

segunda parte de este post

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