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La chica del agua

Hay un momento en el que los creadores, tras haber realizados grandes trabajos con los que ganan nuestra admiración, se ven obligados a continuar creando: por razones económicas o por ego: por seguir adelante siendo alguien.

Estos creadores comienzan a fabricar al ritmo que les imponen los grandes estudios o sus necesidades bancarias: este año me he encontrado con dos casos así: uno, el último libro de Bret Easton Ellis Luna Park, un ejercicio de egocentrismo, un chiste fácil que, aunque divertido, no deja de ser una anécdota frente a sus otras grandes obras literarias. Y, ayer mismo, otro caso: “La chica del agua” última película del gran M. Night Shyamalan autor de, entre otras, “El sexto sentido” o la poco valorada “Señales”.

Parece que M. Night Shyamalan se enfrentó a la creación de esta nueva obra con el freno de mano puesto o auto masturbándose: a partir de un cuento que dice que contaba a sus hijos (uno nunca sabe cuando estas anécdotas entrañables que se filtran son parte de la campaña de marketing de una película) crea el argumento de un film donde la fantasía se funde con la realidad, y seguramente, lo hubiera conseguido de haber dado unas cuantas vueltas más al guión y no haber presentado toda una galería de personajes reales caricaturizados, bufones, que además se prestan a los acontecimientos de la película, con una velocidad extrema nada lógica, a no ser que se les amenazara con una pistola. Pero M. Night Shyamalan pasa de hacer una película, a la vez que entretenida y divertida, también inteligente. Él lo que quiere es divertirse: y no le culpo: en la película se da el papel de guapo e, incluso, de salvador del mundo (que fácil pasar por guapo cuando elige todo un reparto de gente fea) y, para colmo, se cura en salud contra los críticos cinematográficos, rodando una escena donde… bueno, ya la verán, no voy a ser tan cabrón de contárosla.

Inteligencia es lo que, en mi opinión, le falta a “La chica del agua” … es triste que un genio como M. Night Shyamalan se deje sobrepasar en divertimento por producciones Disney tipo “Los piratas del Caribe 2”. Pero es su culpa: por ofrecer, como único valor, entretenimiento en esta película: y en eso, suele ganar últimamente, el estudio que más dinero y efectos especiales mete: y eso no es cine: es plástico.

Calificación: recomendable para una tarde aburrida o para descargar del Emule.

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