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Diarios secretos de sexo y libertad. Capítulo 7 ¿Dejas tu crítica?

Mañana continuo con la saga de “Gente que conocí y que ahora me importa una mierda” pero este fin de semana me he puesto con los “Diarios secretos de sexo y libertad” y hoy os presento el capítulo número 7: “Fin del argentino”.

Recientemente hemos hablado por teléfono y me ha dicho que, a pesar de que me dio permiso para poner sus fotos en mi web, y crear un personaje basado en él, no ponga sus fotos en el libro. Yo pensaba pagarle un porcentaje de cada libro que vendiera de por vida… pero parece que ni quiere hacerse millonario ni pasar a la historia de la literatura porque el precio es demasiado alto: quedar como un miserable imbécil egoísta. Qué le vamos hacer. Las fotos que aparecen en mi web siempre han sido publicadas con el permiso de los protagonistas. Otras no, claro, la de las turistas: pero son fotos que sólo tengo yo y en las que nadie las podría reconocer: siempre las tapo, por respeto, la cara, ni siquiera digo sus nombres de pila reales o nacionalidad.

Sigmundo es un personaje cruel, repugnante, lo sé. Con él trato de retratar el lado oscuro que mucha gente tiene pero del que no se atreven hablar: qué pasaría si lo liberáramos: en que se convertiría. Yo no soy así, pero el 95 % de los actos que a él le suceden me han sucedido a mí, muchos actos repugnantes, es cierto, de los que estoy arrepentido pero también agradecido por haberlos vivido: pues gracias a haber caído en la tentación ya no tengo dichas fantasías ni ganas de hacer esas cosas: en la actualidad, tampoco siento la vida: paso los días viendo canal satélite digital y jugando al parchis en

ludoteka.com o jugando a la Play Station: de vez en cuando me masturbo y no pasa nada: estoy realmente desmotivado con la vida: antes quería ser un escritor famoso pero ahora os juro que no: sólo quiero tener el suficiente dinero en mi cuenta bancaria para poder huir de la humanidad: no quiero volver a ver a nadie en mi vida: ni rozarme con esa mierda que son las personas: quiero quedarme en casa, con mi perra Anais y esperando la muerte mientras veo dibujos animados.

Sin embargo, sigo escribiendo: voy a terminar el libro y todo eso: porque lo prometí y tengo la duda ¿Qué pasará cuando lo termine? ¿Será un éxito como sueño? La gente vive sin saber qué es: yo quiero saber si soy un escritor o una mierda: también puedo ser las dos cosas a la vez… me gustaría encontrar un Aleph en mi cuarto que me volviera a llenar de ganas de vivir pero Borges se quedó ciego buscándolo: sé que está mal quejarse, que es de mal gusto, cuando vives tan tranquilamente en tu casa: pero todos ya sabéis que no soy más que un crío malcriado, caprichoso e inconformista: lo que necesito es una nueva aventura: la de camarero y la de escritor (aunque os cueste creerlo), para mi, ya están superadas.

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